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Críticas de: Sines Crupulos
Sines Crupulos |
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(Madrid, España)
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| 1296 | Películas valoradas |
| 319 | Críticas |
| 1 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
3,9
(ver sus estadísticas)
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Pretty Woman (1990)
Garry Marshall
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| 81 de 134 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Marzo de 2006 |
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¿Por qué le gusta esto a la gente? No lo puedo comprender, es un insulto a la inteligencia y a la moral humana.
Identificarse con cualquier personaje de esta película es ser una persona digna del corredor de la muerte. Me cae mejor Henri, el de "retrato de un asesino", que el personaje de Richard Gere. Me cae mejor una prostituta yonkie asesina que el personaje de Julia Roberts.
Todo en la peli es malo, incluso la canción del gran "Roy Orbison" es la peor de toda su carrera.
Qué asco. Es repugnante. Jamás vi película más vomitiva que esta.
Insisto: me repatea tener que ponerle una estrella a esta asquerosidad babosa inmoral cínica hipócrita y superficial.
Me ha amargado la existencia.
Sines Crupulos 
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El extraño viaje (1964)
Fernando Fernán-Gómez
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| 35 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Noviembre de 2007 |
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Adiós, cretino. Adiós, genio.
Y gracias por dar al cine patrio algo de dignidad.
Y gracias por esta historia:
no es sólo la mejor película española jamás rodada, por encima de plácidos y verdugos, si no que es una de las mejores películas de la historia del cine.
¿Género: negro? No (hombre.... el negro color de la España oscura, en todo caso).
¿Género: esperpento? No (casi)
¿Género: españolada? No (a pesar de)
¿Género: comedia? No (no estricatamente)
¿Entonces?
Sencillamente, este celuloide sobrepasa estos géneros y otros que se nos puedan ocurrir.
Este celuloide atraviesa las barreras de las tendencias, las influencias y las tonterías que dan sombra a cualquier arte, para manejarse libre y firme bajo la perspectiva de su director.
Gracias, cretino, por mezclar con humor e intriga la clase alta y los paletos, el conservadurismo y el libertinaje, la valentía y el miedo, el vino y el jamón, la plaza y la playa...
Rafaela, fuiste una gran actriz. Aquí lo pudiste demostrar. Dale las gracias cuando os topéis.
Adiós, cretino. Adiós, genio.
Que tengas un extraño pero dulce viaje a ninguna parte.
Sines Crupulos 
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Los Serrano (Serie de TV) (2003)
Daniel Écija (Creator), Álex Pina (Creator), Begoña Álvarez Rojas, Arantxa Écija
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| 35 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Julio de 2008 |
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Los niños.
Los actores (vaya piropo) jóvenes dan asco todos, especialmente Fran Perea, ser mal construido físicamente. Hay un tal Boliche al que le ha salvado la campana: un capítulo más, y explota. Luego hay mucho guaperas cachitas argentino, uno por temporada más o menos. Los hijos e hijas que conviven en el chalet amarillo (que pueden ver en la calle Alfonso XIII del madrileño barrio de la prospe) son todos repugnantes, incluyendo al gitanazo de la Lydia Bosch que nos metieron al final. También estaba la Verónica Sánchez por ahí, pero no ha vuelto a asomar el careto, porque ahora se dedica e empresas mayores como actriz bazofia de bodrios nacionales en pantalla grande. Hay un chaval, el novio de la tal África, esa que no tiene tetas, que es como Kim la del Un, dos, tres: no le fichan ni para hacer anuncios. Y actúa una niña muy mona a la que también le ha salvado la campana: un capítulo más, y le sale bigote.
Los mayores.
Resines repitiendo actuación semana tras semana, Bonilla tres cuartos de lo mismo y Fiti cinco sextos de lo anterior, fueron lo mejor de la serie en sus comienzos, pero acabaron aburriendo por repetitivos, y de no ser por el chiquitín, que ese sí que es grande, la serie no habría superado la presión del prime time.
Entre las señoras se salvan por los pelos la monjita y la chatunga, porque Belén Rueda (o Lidya Bosch, que es lo mismo) dan grima en sus intentos de interpretación académica. Para colmo, un gran número de productores de la industria nacional cinematográfica se creen sus caretos de dramilla barato y nos las cuelan en películas de primera fila (que en el cine patrio es como decir mierda); por ejemplo, en El Orfanato. También hay una vieja que ha terminado sin papel en la serie, tan sólo calentaba las tostadas del desayuno.
El marketing.
Es inevitable hablar de los anuncios. Los Serrano eran unas imágenes que aparecían a ratitos entre bloques de spots publicitarios.
El guión.
No hace falta comentar que el 80% de los guiones de las series de TV no son más que el resultado de dar vueltas y giros a una idea. Casan a un viudo con una divorciada, ambos con hijos, y de la convivencia pues vamos tirando y estirando hasta que nos dejen.
Cameos.
Alfredo Landa, Elsa Pataky y la novia de Fernando Alonso, que yo recuerde.
Poca vergüenza musical.
El mayormente; las bochornosas, infantiles, ridículas, patéticas, demenciales, insufribles, repugnantes y resto de calificativos despectivos que contemple la RAE, canciones de Fran Perea; la.. pufff... (es que no sé ni cómo llamarla) canción esa de "A toda marcha" con la que demostraron que el mundo de la farándula está gobernado por auténticos hijos de puta de izquierdas que sólo piensan en sacar pasta (hipócritas que luego donan 5 euros contra el SIDA)...
En fin, lo de siempre.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El final.
Error. Si se despierta el Resines y no nos sacan las caras de los demás, podrían hacer cuatro temporadas más con actores nuevos, empezando desde cero. Y luego otra vez, y otra... así hasta que vayamos todos los espectadores en masa a lanzarnos desde el puente de Eduardo Dato.
Sines Crupulos 
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Flash Gordon (1980)
Mike Hodges
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| 33 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
7 de Febrero de 2008 |
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En los albores de los años 80, mi padre entró un buen día en casa con una bolsa de cartón de esas que usan los polis en USA para esconder los donuts.
De la bolsa salieron piando asustados tres pollitos cruelmente coloreados. Azul, verde y naranja. Mi hermano llamó a su pollo Gruñón y mi hermana al suyo, Eire. A mí me tocó el naranja, al que bauticé como Flash.
Una tarde de aquel verano les dejamos al fresco en la terraza. A nuestro regreso nocturno nos encontramos a Gruñón y a Eire secos. Más tiesos que la mojama. Ver cómo sus hermanos consumían su vida chamuscándose delante de él, en su mismo pico, hizo fuerte a Flash. Su corazón se recubrió de hielo.
Comencé a entrenarle a los pocos días de la tragedia. Le lanzaba al aire y trataba de cazarlo al vuelo con una pizarra vileda. Se llevó muchos golpes, sí, pero aprendió a encajar.
Con el transcurso de las semanas nos fuimos cogiendo cariño, y pronto pasó de comer alpiste a devorar trocitos de entrecot.
Le llamaba desde mi habitación, “¡Flash, Flash!”, y él venía corriendo entusiasmado desde la terraza. Entonces le lanzaba pilas rodando por el pasillo que él esquivaba mediante fintas y saltos con el estilo de un campeón.
Por las tardes se encaraba con los rottweiler en el parque y era capaz de pulsar el 7º en el ascensor con el pico, de un salto. Ese era Flash. Una máquina de matar.
Pero pasó el tiempo y aquel pollito se hizo grande. Mi madre decidió que no podía habitar entre nosotros, eran épocas de flaqueza económica, y no nos podíamos permitir otra boca que alimentar. Sobre todo cuando ese pico tragaba por dos. Así que se lo dio a Venancio, que tenía una granja en las afueras.
Aún recuerdo el gesto sobrio que me dedicó cuando nos dijimos adiós.
Un día llamó Venancio. Se conoce que el pollito no era pollo, si no polla.
Mi polla Flash…
Al parecer ponía huevos naranjas, como si sólo de yema estuviesen hechos. Algún ser humano se echaría al plato a mis pequeños flashecines para engullirlos con patatas mojando pan. Tranquilo, Flash, donde quiera que estés. Daré con él. Y te vengaré.
Y es que poco a poco las noticias sobre Flash comenzaron a llegar con cuentagotas, hasta que no volví a saber de él.
Cuántas veces la condición natural de los seres nos obliga a tomar distintos caminos para no volvernos a ver… pero nuestras memorias pasean de la mano por el sendero de los recuerdos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Por eso cada vez que introduzco mi VHS de Flash Gordon en el reproductor, el colorcillo ochentero de esta cutre-ficción, pionera, rodada en el plató de La Bola de Cristal, me traslada a aquellos días de hermosa amistad, y al ver a Sam J. Jones con su uniforme naranja luchar con los julandrones de alas metálicas, sacados de la Ostra Azul, mi cerebro mezcla a traición las imágenes, y las lágrimas me impiden ver el final, pues de metal naranja eran sus plumas. Las plumas de Flash.
Jamás te olvidaré. Sabes que tengo esta, la peor canción de Queen, como despertador en el móvil. No por Freddy ni Brian. Por ti. Es la prolongación del lamento que cada noche aún sigo gritando entre pesadillas por volverte a ver. Flash, ah aahh…
Va por ti, vieja camarada.
Sines Crupulos 
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Historias de Nueva York (1989)
Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Woody Allen
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| 35 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
3 de Abril de 2006 |
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Apuntes al natural, de Scorsese: 7. Por Nolte y Rosanna Arquette, que se salen, y por el "whiter shade of pale" de Procol Harum a todo meter
Vida sin Zoe, de Coppola: 0, porque son mejores las películas de mi familia en súper 8 y no se las pongo a los invitados, porque para ellos serán un coñazo como para mí lo es ésta.
Edipo reprimido, de Allen: 8. Por conseguir meter un largometraje en un medio metraje, ser divertida, original, y además, ser NY el verdadero protagonista (lo que supongo es el objetivo de la cinta).
Sines Crupulos 
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