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Críticas de: astimegoesby
astimegoesby Ad Petrum, Madrid - España 
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Cheers - versión española (Serie de TV) (2011)
Manuel Gómez Pereira, Ricardo A. Solla
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| 19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
11 de Septiembre de 2011 |
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¿Qué necesidad tenía Vasile de ultrajar de manera tan inmisericorde una sitcom histórica, de ensuciar un abrevadero de leyenda? La ignorancia es atrevida. Un poco de respeto por esas viejas e inolvidables comedias que han marcado nuestras vidas. Cheers, el bar de Sam Malone en Boston, es un garito que forma parte de la historia de la amistad y el bebercio, un antro sagrado que durante los 80 nos recordaba que había otra manera de conversar y remojar el gaznate. Acostumbrados a los bares de entresijos y calamares de la Plaza Mayor de Madrid, y a las tascas de caracoles del Rastro, muchos españoles soñábamos con los cálidos pubs irlandeses y sus Guinness tibias, con los salones norteamericanos rebosando buena música y bourbon sin hielo. Nos parecían el paraíso en la tierra. Bien, pues el Cheers español quiere que volvamos a la fritangana, el clarete y las moscas.
¿Qué necesidad tenía Vasile de ultrajar de manera tan inmisericorde una sitcom histórica, de ensuciar un abrevadero de leyenda? La ignorancia es atrevida. Un poco de respeto por esas viejas e inolvidables comedias que han marcado nuestras vidas. Cheers, el bar de Sam Malone en Boston, es un garito que forma parte de la historia de la amistad y el bebercio, un antro sagrado que durante los 80 nos recordaba que había otra manera de conversar y remojar el gaznate. Acostumbrados a los bares de entresijos y calamares de la Plaza Mayor de Madrid, y a las tascas de caracoles del Rastro, muchos españoles soñábamos con los cálidos pubs irlandeses y sus Guinness tibias, con los salones norteamericanos rebosando buena música y bourbon sin hielo. Nos parecían el paraíso en la tierra. Bien, pues el Cheers español quiere que volvamos a la fritangana, el clarete y las moscas.
Para los telespectadores aficionados al alpiste y la buena televisión, solo la taberna de Moe, templo de la birra Duff y segunda residencia de Homer, Lenny, Barney y Carl, puede resultar tan entrañable como el viejo Cheers. Fue la meca de la ficción etílica, y resulta que ahora llegan los de Telecinco, que no respetan nada, y hacen una versión “sin” de ambiente cañí. Un ejercicio suicida, no podía ser de otra manera, desde el primer minuto: Dani Martín, el vocalista de ese sub producto sonoro llamado El Canto del Loco, mancilla la legendaria sintonía y vomita “Es hora de vivir donde la gente se divierte” donde antes se podía escuchar un delicioso “Where Everybody Knows Your Name”.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Una vez destruida la sintonía, nada pudo impedir que derribasen el resto. ¿Recuerda cuando Norm (George Wendt) entra en Cheers y todos le saludaban alargando el nombre? ¡Noooooooorm! Pues ahora los clientes dicen “¡Blaaaaaaaaas!” cuando quien baja las escaleras del bar es… ¡Pepón Nieto! ¿Y qué me dicen de Sam Malone (Ted Danson), ex jugador de los Boston Red Sox, mujeriego incansable y dueño del garito? Pues ahora el jefe es un ex jugador del Cádiz llamado… ¡Alberto San Juan!
No basta con copiar el decorado para adaptar una sitcom clásica. Ni con invitar a Ana Belén y José Coronado como gancho para los primeros minutos. Ni siquiera es suficiente con haber comprado los derechos, las ideas, los chistes y hasta los guiones originales. En el Cheers original había sorpresa y talento a raudales, sobre todo en aquello que tenía que ver con los actores y su dirección, con los diálogos y el feeling entre personajes. Estabas viendo la serie y el cuerpo te pedía una jarra de cerveza bien fría. En la versión españolizada te dan ganas de llamar a Alcohólicos Anónimos y no volver a pisar un bar en tu vida. Una sugerencia: tiren a la basura esta mala copia y repongan la serie original. El olor a choricillos parrilleros y cerveza rancia es insoportable…
astimegoesby 
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Crematorio (Serie de TV) (2011)
Jorge Sánchez-Cabezudo
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| 17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
18 de Marzo de 2011 |
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Crematorio” resulta fascinante porque está en nuestro adn: es la historia de la España reciente. Hijoputas, especuladores, ladrones, políticos… Corrupción, ignorancia, vanidad, extorsión, despilfarro, abuso de poder… Varias generaciones de españoles hemos crecido con los personajes y con las situaciones de “Crematorio”. De hecho, aún vivimos sumergidos en esas miserias.
“Crematorio” es tan actual que, en un diario como El Pais, la publicidad de la serie no se ha incluido en las páginas de televisión, comunicación, espectáculos o cultura, sino en las de economía. El viernes 4 de marzo el cartel de “Crematorio” compartia papel (paginas 26 y 27) con las siguientes noticias: “Multa de 51 millones por cartel a nueve empresas de perfumeria”, “Nueva Rumasa aún debe 1,4 millones de euros a Kraft” y “Un estudio sitúa la economía sumergida en el 17% del PIB”.
La realidad y la ficción pocas veces han hecho tan buenas migas. “Crematorio” es un producto digno, si no osamos compararlo con obras maestras del genero “mafia” (Los Soprano, Boardwalk Empire…) y se convierte en alternativa para el televidente que pretenda escapar de la ficción-basura nacional. El primer capitulo tiene tensión, excelentes actores (no solo José Sancho), una fotografía inquietante y una lentitud por momentos exasperante. En cualquier caso, lo tiene difícil: ¿Cómo competir con la actualidad?
astimegoesby 
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Bienvenidos a Belleville (2003)
Sylvain Chomet
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| 14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
15 de Abril de 2009 |
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Son muchas las razones que hacen tan singular esta película de animación, si bien podrían resumirse en una sola: que todo en ella es atípico. Acostumbrados como estamos a los ideales hollywoodienses de salud, juventud, fuerza y éxito, todo lo que escapa a estos tópicos llama forzosamente nuestra atención. Lejos de mostrar candor, los guiones de Chomet describen, con grandes dosis de humor negro y filosofía, toda una realidad descarnada e incómoda. Sus silenciosos personajes observan ávidos a su alrededor para solucionar sus problemas con las medidas más sagaces y a la vez desesperadas, dictadas por esa hambre que agudiza el ingenio y que desde el cine mudo convertía al mismo Charlot en una figura entrañable y patética.
Existe en Bienvenidos a Belleville una pureza visual muy semejante a la de las postrimerías del cine mudo, donde no eran raros los ejercicios de audacia narrativa. En el cine, la imagen despliega un lenguaje icónico más apto para la ambivalencia y el juego creativo que el predominio de los diálogos hablados; en consecuencia, Sylvain Chomet decide prescindir de un guión verbal para llevar a su mayor grado de originalidad las posibilidades de un medio que es puro dibujo, demostrando su pericia al describir por medios estrictamente visuales los entresijos de unos personajes que no hablan.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Aunque toma su nombre y su arquitectura de una gran ciudad cercana a Montreal, la idílica Belleville es un trasunto de Nueva York, donde una oronda Estatua de la Libertad da la bienvenida a los inmigrantes. Sin embargo, en este orbe capitalizado no hay lugar para los que no tienen dinero —“No money? Then, no hamburger!”—; nada tiene que ver, entonces, la imagen sofisticada y encantadora que transmitían el cine y la televisión con la cruda realidad. La callada desesperación de Mme. Souza está a punto de tocar fondo cuando, de improviso, la doble mirada al pasado que inauguraba la película —la actuación de las pizpiretas Trillizas de Belleville para las cámaras— haya su correlato con la reaparición del trío de hermanas, ya decrépitas y semiolvidadas, que por casualidad encuentran a nuestros protagonistas y los acogen en su propio submundo urbano.
astimegoesby 
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Carne viva (1972)
Michael Ritchie
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| 15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Enero de 2007 |
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Intensa, demoledora, descarnada película. En el tono realista y casi documental de ciertas producciones de los 70. El título español, como casi siempre, juega con el argumento. Visión implacable de la América profunda, la de latifundios y terratenientes que se han adaptado a los nuevos tiempos, sin por ello abandonar sus grandes explotaciones agricolas y ganaderas. Probablemente uno de las mejores interpretaciones de Lee Marvin y Gene Hackman. Sorprendera ver a una jovencita Sisy Spacek. Parece que Faulkner flotara en el ambiente. Narrada con vigor e intensidad y ciertas doses de lirismo. Impactante. Resiste muy bien el paso del tiempo.
astimegoesby 
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Baby Doll (1956)
Elia Kazan
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| 10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Septiembre de 2009 |
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"He buscado un lugar en el infierno, con una casa en ruinas y cinco juegos de muebles sin pagar."
Esta frase en boca del personaje interpretado por Karl Malden, nos da una clara idea de la profundidad de los guiones que se elaboraban cuando genios provenientes del mundo del teatro, se ofrecían a firmar un relato para el celuloide, como en esta ocasión ocurre con el trabajo de Tennessee Williams.
Con anterioridad a este trabajo, Williams había firmado, también para Kazan, la legendaria "Un tranvía llamado deseo" (1951) y, con posterioridad y junto a Gore Vidal, escribe el libreto "De repente.el último verano" (1959), para Joseph L. Mankiewicz.
Tanto en estas obras citadas, como en "Baby Doll", el estilo de Williams trasciende la pantalla, para impregnar al espectador del peculiar carácter onírico que infunde a sus narraciones.
En el caso concreto de "Baby Doll", el tándem formado por Kazan y Williams nos adentra en un ambiente cálido, sensual y decadente en el sur de los Estados Unidos, con la presencia fantasmal de los trabajadores negros de los campos de algodón.
En ese contexto se nos presenta Karl Malden, que habita con su joven y atractiva mujer (Carroll Baker) y una tía medio sorda en una casona prácticamente derruida. Una promesa nupcial efectuada a su suegro, es el detonante de la reprimida actitud del personaje de Malden y que se subraya elocuentemente en una secuencia insólita de voyeurismo ubicada en el prólogo (en la que se encuentra el famoso plano de Baker durmiendo en una cuna). En este sentido, la declaración de Malden en un momento dado es categórica: "No hay tortura comparable a la que puede sufrir un hombre ante una mujer fría. No existe ninguna peor."
Elli Wallach hace su debut cinematográfico en este filme, interpretando al terrateniente que administra las plantaciones de algodón de la zona y que se las tendrá que ver con Malden, por ser el principal sospechoso de provocar un incendio que le favorecería en la venta del producto típico de la cuenca del Mississippi.
Precisamente, es Wallach quien interviene en la más tórrida secuencia de "Baby Doll", cuando en el jardín de la casa de Malden, asedia a una estimulante Carroll Baker, haciendo que el mercurio del termómetro se dispare hasta su máxima cota.
astimegoesby 
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