Retrato de cómo se estrellan los principios y valores ante las exigencias del juego político, en el que hay que embarrarse, transigir, conceder, resignar. Aquí la pureza original, si la hubo, va en detrimento del poder obtenido. El “animal político” hace lo que tiene que hacer, lo que sea necesario para sobrevivir y trepar. El fin justifica los medios, y esta clase de político vive justificándose, con honestidad o hipocresía. Pero, aún en el más sincero, las mejores intenciones pueden esconder el ansia de poder y dominación (“El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”). Hay una gran verdad, y es que el poder corrompe.
La ciencia ficción es mucho más que aventuras espaciales, aliens, robots y viajes en el tiempo. La mala Sci-fi sólo se queda en esto y lo usa como excusa para entretener.
La ficción científica más dura explora las posibilidades o potencialidades de la tecnología y del ser humano. Al hacer esto, se acerca mucho a la filosofía, indagando en los temas fundamentales de la existencia humana (¿Quiénes o qué somos?, ¿A dónde vamos?).
Así, se diferencia del género fantástico, que imagina nuevas realidades, pero rompiendo el lazo con el mundo real. A la ciencia ficción se le exige un mínimo de credibilidad y coherencia, de manera que uno crea que lo relatado puede llegar a ocurrir.
Dark City es una excelente muestra de este género ficcional pero plausible.
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spoiler:
La raza moribunda de aliens de este film intenta determinar mediante un experimento a gran escala si la identidad o esencia del ser humano es el resultado de sus experiencias en la vida o si ésta viene predeterminada desde el nacimiento o antes incluso, o sea, si posee un alma o esencia innata. Para ello modifican una y otra vez los recuerdos de las personas involucradas (más bien cambian la realidad, que es una construcción mental). Evidentemente, los E.T. buscan este fuego interior porque ellos no lo poseen, y lo han relacionado con su languidecer como especie.
Esta cuestión no se resuelve hasta el último instante de la pelicula, cuando los protagonistas (él y ella), que previamente se habian enamorado, han perdido la memoria y sin embargo se sienten nuevamente atraídos. Son ellos mismos a pesar de todo. Maravilloso.
¡Qué buen rato! Risas, un poco de drama y mucha excitación.
La originalidad de este film no está precisamente en la combinación del estilo “cámara en mano” con eventos paranormales (que ya se ha visto), sino en la transgresión de este género de películas, ya que toma el punto de vista no de una cámara, sino de varias, no pretendiendo ser una única filmación, sino sólo eso: los múltiples ángulos de enfoque de grabaciones que alguien podría o no ver.
No es una película de superhéroes. A lo sumo podría ser la precuela de un film que nunca existió.
Si tienen una mente joven (aquella que puede maravillarse y sorprenderse), podrán identificarse con los personajes y la difrutarán enormemente.
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spoiler:
Nótese la inocencia e ingenuidad de los protagonistas que no piensan en lucrar o beneficiarse con sus nuevas habilidades, sino que se conducen como niños con juguetes nuevos. Todo lo que sucede no es deliberado sino un fenómeno espontáneo. Se dejan llevar por sus poderes y por sus sentimientos (el malogrado pre-villano sobre todo).
Alterna en buena medida la comicidad con la brutalidad.
El detestable psicópata es lo más destacado, recordando al villano de Harry el Sucio, por lo imperfecto e insano de su accionar.
No se queda atrás el personaje de Statham, violento y desconsiderado pero querible.
Impresiona la soledad y la dureza de la naturaleza, y la manera en que los hombres civilizados se ven extrañados ante ella. La música sombría y poderosa se une a imágenes bellísimas y carentes de toda humanidad.
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spoiler:
Hombres que buscan lejos a Dios, a pesar de vivir en un país nórdico que parece estar muy cerca del cielo.
El esclavo guerrero con un solo ojo ve más lejos que los demás y tiene la impasibilidad del que conoce su destino. Sólo puede ser escuchado por los niños y los locos. Un-ojo viene del infierno, del infierno de la pérdida de los seres queridos, y vive en el infierno del odio.
El cielo y el infierno son estados mentales. Así tenemos los avernos psíquicos de la vanidad, de la codicia, de la envidia, de la lujuria, de la pereza, de la gula, de la ira, que son tormentos en sí mismos. El paraíso es alcanzado mediante el sacrificio por los otros.
Un equilibrio difícil de construir y mantener.