Me gustaría ver qué pasaría si comenzase diciendo que no me gusta Peckinpah ni su original Straw Dogs pero sí este remake de Rod Lurie, la crítica al garete... pero no puedo. Lo confieso, es más, lo digo con orgullo, "Bloody Sam" está entre mis 5 directores favoritos y su Perros de paja como ya comenté en la versión original me parece un brillante drama psicológico en el que se mezclan actitudes y situaciones que todo ser humano ha padecido alguna vez. No sé si como medio para justificar la violencia en situaciones que la requieren o simplemente para mostrar lo fácil, sistemática y controlable que es la conducta humana, pero el caso es que la viví como si estuviese en el pellejo de Dustin Hoffman.
Dicho esto y viendo la baja media de la que goza esta película, tengo que decirlo, discrepo con la mayoría. Sí, ¡hombre!, claro que Rod Lurie no es Peckinpah, por supuesto que la sombría atmósfera creada no es la misma y que James Marsden no es Dustin Hoffman y no, tampoco se retrata tan bien y de manera tan profunda a los personajes, de acuerdo en todo esto.
Pero señores, eso no quita que 40 años después este remake mantenga un ritmo endiablado, casi al nivel de la original si se me permite la blasfemia. Con sus carencias (por ejemplo la banda sonora) y unas actuaciones que, para mi sorpresa, no han sido malas ni mucho menos, la película es capaz de hacernos vivir de nuevo eso que de forma tan brillante transimitía la original; esa hostilidad, miedo, cobardía, sed de venganza, ése esconderse detrás de una facha de tipo duro... en definitiva, esa execrable conducta de esos devotos e hipócritas perros de paja que hacen mella en la de el protagonista, mostrándonos su evolución... y lo reitero, no con la misma brillantez que en 1971 pero de manera bastante lograda.
Que la película es innecesaria, sí. Pero si nos paramos a pensar hay muchas películas innecesarias. Sin ir más lejos, Hasta que llegó su hora, mi película favorita, es un spaguetti-western totalmente fútil después de que Leone filmase la brillante trilogía del dólar pero a pesar de su carácter contingente a mí me sigue pareciendo la misma obra maestra. De hecho, Hithcock hizo un remake de El hombre que sabía demasiado obteniendo mucho mejor crítica esta segunda que la original por poner otro ejemplo. Como bien dice uno, existen copias buenas y malas pero al fin y al cabo copias, y eso penaliza el grado de originalidad pero no creo que se deba condicionar a la película desde el principio sólo por su carácter de remake.
Situaría la película entre interesante y buena pero vista la media voy a tratar de ser benévolo. No creo que Sam se revolviese en la tumba al ver este remake. De todas formas, me he comportado con respeto, no me tratéis como a un perro de paja.
Tras 74 capítulos traducidos en muchas horas delante de la pantalla, es evidente que Monster se merece una crítica por mi parte. Conocí la serie por mis almas gemelas y anticipo que no he leído los cómics por lo que no puedo opinar sobre la fidelidad y calidad de la adaptación.
Parte con un argumento muy atractivo. Viendo el primer capítulo es complicado no sentirse atraído por una trama que se prevee intrigante y, sobre todo, perturbadora. No se encuentran a menudo historias que partan con un neurocirujano humanista como protagonista, un rara avis en el mundo de la animación. Esto, unido a la calidad técnica, hacen que Monster se antoje sugerente a cualquier amante del anime... o de las series en general.
Un punto a favor es el carácter filantrópico, presente en todo momento, y encarnado en la figura del Doctor Tenma, un Don Quijote de la Declaración de Derechos Humanos cuya actitud en algunos momentos resulta un tanto inverosímil. Unos 20 capítulos se dedican a historias paralelas que muestran la bondad inherente al ser humano y la importancia respetarnos, perdonarnos y ayudarnos mutuamente. Aunque en ocasiones se abuse de estas historias, se agradece que hayan apostado por este punto de vista hasta el final. Se pretendió hacer una serie más humana, seria y filantrópica que de costumbre y, en este aspecto el resultado es sobresaliente.
Sin embargo, muchas críticas hablan de un anime perfecto. Pero para mí, y pese a las grandes virtudes ya mencionadas, adolece de defectos como el constante maniqueísmo (a excepción de Lunge, en mi opinión el mejor personaje) y el exceso de relleno, con un notable bajón entre los capítulos 15 y 35. Monster nunca llega a aburrir, pero es innegable que el interés decae en algunos momentos y exaspera ver con qué lentitud se resuelve el intrincado puzzle de 4.000 piezas.
Por último, y probablemente lo más achacable, ese final a medias. La trama avanzaba de forma coherente, sin fisuras, y yo me había creado expectativas de un final apoteósico e inteligente al estilo Se7en o, por lo menos, tramposo pero revelador, como el de El sexto sentido. Lamentablemente, se dejan las incógnitas más importantes en el aire. Siempre se ha dicho que el cine es sugerir más que mostrar pero creo que los guionistas no supieron cómo poner la guinda a una trama sublime y tiraron balones fuera. Hicieron un final muy abierto, tan abierto que deja sin responder unos interrogantes que de haber sido resueltos brillantemente nos habrían dejado un anime impecable para la posteridad aunque es innegable que Monster se ha ganado un hueco en el Olimpo del anime.
Se pueden leer grandes críticas sobre esta película que definen perfectamente mi opinión pero creo que después de haberla visto gustosamente 4 veces podría tener algo interesante que decir. No sé si habré llegado a comprender por completo lo que trata de decirnos Eastwood pero este último visionado, el más fructífero de todos, ha hecho que me haya forjado una opinión muy sólida sobre la que, en mi opinión, es la mejor película que Eastwood haya filmado junto con "Sin perdón". Por encima de "Gran Torino".
Como dice mi título, esta película no trata del boxeo ni mucho menos, que es el punto por el que más se la puede atacar y tachar de facilona e inverosímil. Cualquiera de los combates de Rocky es más realista, apasionado y emotivo que los que nos muestra la película. Que Hillary Swank (aprovecho para decirlo, absolutamente brillante en su papel, merecidísimo Oscar) gane los combates por KO en el primer asalto es lo de menos, que los combates sean rápidos y sin emoción con la salvedad del último tampoco importa. Eastwood no hace una película de boxeo, hace una película sobre la vida mostrándonos la parte más sombría del ser humano con pasados oscuros y vidas lóbregas como la suya y la de su colega Freeman (desafortunadamente no interviene mucho pero cuando lo hace es para hacerlo magistralmente y con fuerza) entre los cuales presenciamos unos diálogos desgarradores y absolutamente magníficos, vidas opacas sólo iluminadas por una estrella que se está abriendo paso después de haber luchado contra su mísero pasado. En Million Dollar Baby la vida no es un camino de rosas, al igual que en la realidad, y Clint lo sabe mejor que nadie, hay pocos con su capacidad de trazar historias tan realistas que lleguen directas al corazón humano, historias que calan muy hondo mostrándonos el lado más cruel de la realidad.
Cuando la película llega al aparente momento álgido, con Maggie cumpliendo su sueño después de mucho sufrimiento y sacrificio, Clint nos devuelve de un tremendo directo a la realidad medio noqueados. Un giro inesperadísimo de guión que muestra cómo la vida "si no te cubres en todo momento" (frase que encierra un significado muy profundo) te manda a la lona perdiéndolo todo. Esta segunda parte de la película es más dura y nos hace reflexionar sobre lo que hemos tenido, tenemos, y lo que podemos dejar de tener. Especialmente si se ve por primera vez los debates internos que Frankie tiene en su cabeza nos desgarran por dentro cargándonos parte de la responsabilidad a la que se cree sometido. Perfecta y sutil relexión sobre cómo de diferentes son la teoría (representada por el cura y los preceptos católicos) y la práctica (sufrimiento sin parangón después de haber tocado el cielo) y el necesario pragmatismo a la hora de actuar, absolutamente inconmensurable.
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spoiler:
Concluyendo, brillante largometraje que reflexiona sobre el éxito, el fracaso y las responsabilidades en la vida. Con un tono sombrío y desgarrador el maestro Eastwood no hace una película de boxeo sino sobre lo que es la vida tocando el cielo y el suelo.
Si por algo se caracteriza Clint Eastwood en sus películas dejando aparte sus inconmensurables facultades como director y actor es por la valentía, característica inherente a su cine desde sus comienzos. Se han dicho muchas barbaridades sobre él, como decir que sus películas sólo van dirigidas a los Premios de la Academia, entre otras, insinuaciones gratuitas y sin base fundada que, dirigiéndose a uno de los mejores cineastas de la historia, me parecen pueriles y alevosas. Como ya dije antes, Eastwood nunca se esconde, sólo hace falta ver "Cartas desde Iwo Jima" para darse cuenta de que Clint olvidó los colores hace muchísimo tiempo, con el posterior y merecidísimo agradecimiento del país nipón. Si bien es cierto que maravillas como "Sin perdón", "Million Dollar Baby" o "Gran Torino", aparte de ser arriesgadas, cuajaron perfectamente entre el público siendo imprescindibles películas de altísimo nivel, J.Edgar no deja de ser otra propuesta interesante de un ya octogenario Inspector Callahan pero, a diferencia de las ya mencionadas, tiene una serie de carencias a las que películas de medio pelo nos tienen acostumbrados pero no las de Clint, que casi siempre nos regala trabajos de impecable factura.
Mi percepción es que ya de por sí el personaje del que habla la película no facilita el asentamiento de unas bases sólidas para un largometraje fluido y sin altibajos, una película de carácter biográfico ha de conjugar bien todos los aspectos en los que se cierne y no es aquí donde mejor se hace quedándose por momentos en terreno de nadie. Di Caprio realiza una correcta interpretación encarnando a J. Edgar, director del departamento de investigación del FBI, tema maquillaje aparte. La película comienza narrando de forma aceptable los comienzos del protagonista adentrándonos en lo que parece que será una gran cinta, sombría, veraz y honesta. Sin embargo, a medida que avanza la película, el tono del discurso se hace cada vez más monótono sólo animado por la sorprendente introducción del tema de la homosexualidad, digo sorprendente porque no recuerdo otro filme de Eastwood donde se haya dado un atisbo de esto y escenas esporádicas. Otro de los fallos de la película es que se queda a medias, la historia de la relación se trata con aparente profundidad pero no me pareció nada realista y la trama naufraga entre la vida laboral del protagonista y la vida sentimental, vida en cierto modo aburrida que hace que la narración sea por momentos tediosa, lírica pero sin fuerza. De todos modos, en sus películas Clint siempre deja patente su sello y tanto la dirección como los diálgos están a la altura, además de las interpretaciones pero la intensidad narrativa se diluye como un azucarillo lejos de los grandes largometrajes de Eastwood donde fondo y forma se combinan a la perfección.
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spoiler:
En resumen, película irregular con una trama coherente pero sin fuerza tocada en algunos momentos por la varita del genio Clint apuntillándola con momentos de gran lirismo salvándola de zozobrar definitivamente . Amantes del cine de Eastwood, no esperéis gran cosa pero no dejéis de verla, un irregular Eastwood puede ser interesante.
Visto que la película, el director y guionista Cameron, los productores y el "elenco" de actores se han reído de mí, no sería descabellado utilizar la ironía para alabar esta película, y eso es precisamente lo que voy a hacer.
Por una trama compleja, dinámica, alejada por completo de los tópicos como el amor predestinado, los malos buscan destruir a los buenos donde todos los malos son verdaderamente "Nerones" y todos los buenos tienen fantásticos sentimientos como el altruismo o la paz, por una originalidad espectacular (ya firmaría el mismísimo George Lucas estas escenas), por unos efectos especiales completamente superiores a lo que se podría esperar con un presupuesto paupérrimo, por una primera hora y media de película que te obliga a ponerte en la piel del personaje, porque esto supera cualquier paradigma de la ciencia-ficción como Blade runner y, sobre todo, porque siempre recordaré esta película, sí, la recordaré como aquella película que me robó 2 horas y media de un sábado enseñándome hacia dónde va encaminado este género y esa crítica tan inconformista que no duda en elevar a categoría de obra maestra esta proeza del séptimo arte
Por todo ello, Avatar, tienes un merecido 3. Inténtalo de nuevo, Cameron.