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Críticas de: Neathara
Neathara |
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(Madrid, España)
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| 1542 | Películas valoradas |
| 329 | Críticas |
| 37 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
5,1
(ver sus estadísticas)
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Los puentes de Madison (1995)
Clint Eastwood
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| 22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Mayo de 2008 |
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En realidad, hay pocas cosas más milagrosas -y misteriosas- en esta vida que enamorarse: pero no encoñarse, ni encapricharse, sino enamorarse de verdad, hasta las trancas, hasta el punto de ser abducido y colonizado por un sentimiento que nos hace aún más imperfectos, si cabe, pero a veces mucho mejores de lo que soñaríamos ser jamás. Y ese amor que es como la devastación de un territorio más que dispuesto a ser devastado, no es el que el cine suele querer vendernos habitualmente. Más bien es como esta sencilla, casi austera historia que confirma a Clint Eastwood como uno de directores vivos más grandes del cine americano y le revela como un cineasta de poliédrica y minimalista sensibilidad, capaz de retratar con aliento más que poético la simple emoción de dos seres humanos entera y verdaderamente enamorados.
La historia arranca con un encuentro fortuito (y afortunado) entre dos seres lo más alejados de los clichés románticos que pueda imaginarse. Él es un lobo solitario, un fotógrafo del National Geographic ya entradito en años y ella una madura ama de casa pasando un fin de semana de soledad en su granja. De cómo estas criaturas tan dispares comienzan sintiendo una atracción espontánea y más tarde, comienzan a enamorarse de tal manera que duele el corazón de verlos, va la película.
No hay nada muy espectacular, ni grandes escenas amorosas, ni siquiera un ritmo que pueda llamarse ágil: la sensible dirección de Eastwood vuelve a dar sentido a aquella expresión de "menos es más". Algo tan sencillo como el rostro de ella (el descubriento de estar siendo deseada, admirada) cuando él la está fotografiando en los puentes, resulta mucho más elocuente que un pegajoso morreo en primera plana. O esa mano sobre el picaporte...qué decir de una escena que roza lo prodigioso en cuanto a contención estilística y desgarro emocional.
Todo en la película está cuidado hasta el extremo, dejando que el talento de los actores (el propio Eastwood y la increíble Streep) hable por sí mismo, sin más excusa argumental que el milagro de un amor correspondido en el crepúsculo de la vida, en el momento más inesperado, cuando ya se ha tirado la toalla para replegarse en la comodidad de una existencia sin sobresaltos pero sin sorpresas.
Y sólo por eso, vale la pena...verla y enamorarse.
Neathara 
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El apartamento (1960)
Billy Wilder
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| 20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
5 de Marzo de 2008 |
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Para aquellos que no podemos ser Napoleón, María Antonieta, Howard Hugues o Charles Kane, existen películas como "El apartamento", una hermosísima crónica de aquellos personajes grises, ninguneados por el cine o por la historia, gente en cuyo devenir no interviene ningún hado redentor, sino que avanzan contra la previsible corriente de su destino con la determinación de aquellos que no tienen más opciones en la vida que aguantar lo que se les venga. Jack Lemmon es la encarnación de uno de esos tristes personajes, un tipo mediocre cuyas aspiraciones en la vida pueden contarse con los dedos de una mano. Con el objetivo de ascender en su monótono trabajo, en el que no es más que un número, presta su apartamento para las citas amorosas de sus jefes; hasta el día en que el amor -una luminosa Shirley MacLaine- se cruza en su camino de manera inesperada. El resto de la historia, la dejo a descubrir por los afortunados que se acerquen a ella por primera vez y que sepan encontrar la magia escondida entre esos retazos de drama tristísimo, envueltos en un aroma de sutil comedia. Nunca se le brindó tanta justicia al discreto encanto del aura mediocritas ni tanta poesía a la conciencia de un desarraigo que va más allá de fronteras, nacionalidades y épocas. Para recomendar y ver incansablemente, una y otra vez.
Neathara 
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Pretty Woman (1990)
Garry Marshall
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| 25 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
8 de Mayo de 2008 |
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Vamos a ver:
Esta es la historia de amor entre un ricacho y la puta de lujo a la que contrata una noche de súbito picor en la entrepierna. Lo de puta de lujo es un decir, porque la chica está deambulando por la calle cual perrillo abandonado y no instalada en un pisazo con jacuzzi, que es lo que distingue a lo más granado de la profesión. O sea, es más bien puta de la calle cutre, sólo que con un aspecto mucho más aseado, limpito y repeinado que la competencia.
El tío -que es el grimoso de Richard Gere haciendo uso de sus mejores mohínes de hámster apaleado- se tira toda la película regalándola cosas y llevándola de compras, a la ópera y a sitios superpijos que no sirven para mucho más que dejar el paletismo de la buena moza en total y ridícula evidencia. Pero ella, que de orgullo y autoestima tiene más bien poco, pues no sólo se deja comprar a gusto, además se enamora del gañán hasta las trancas, sin duda con la esperanza secreta de conseguir por fin el piso con jacuzzi a costa de los dineros del señorito.
Todo esto estaría muy bien rodado por Woody Allen y además nos reiríamos un rato, pero como lo rueda Garry Marshall, que es más cursi que una recepción de boda en el Casino de Torrelodones, pues no mola. Queda una película muy extraña con la apariencia de una comedia romántica y con un trasfondo bastante turbio e inquietante: yo si fuera la Pretty Woman, miraría con ojo a mi enamorado; sí, ése que anda por ahí buscando putas por la calle a la mínima que te descuidas.
No les doy ni dos meses.
Neathara 
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Soy leyenda (2007)
Francis Lawrence
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| 29 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Diciembre de 2007 |
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Vale con que Will Smith sea Robert Neville, hacemos un esfuerzo imaginativo y nos lo creemos. Vale con que Neville sea un cruce entre un Navy SEAL y la doctora Quinn, cuesta, pero también nos lo creemos. Vale que el tipo se dedique a hacer el gañán en el Nueva York asolado, en lugar de tratar de preservar el paso de la ya extinta raza humana como hacía el Robert Neville literario, en fin, son pequeñas licencias del guión...Y el caso es que la primera parte tiene garra, entretiene y hasta inquieta, a pesar de que nunca sientes la verdadera soledad de Smith. De hecho, da la impresión de que se lo está pasando bomba y todo.
Pero el final NO. El cabreo con que he salido del cine es considerable. No se me ocurre mayor traición a un texto, a un concepto e incluso a un título. Y ahora, abajo, al spoiler...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: En la novela, Neville era un tipo normal y corriente; en su posición como último superviviente humano, luchaba, noche tras noche, contra los vampiros que trataban de capturarle. Consigue matar a unos cuantos antes de que éstos le atrapen y le condenen.
¿Porqué?
Porque ahora ellos son la civilización y Neville es un monstruo, es un asesino de los suyos, es un monstruo, es leyenda. El gran acierto de este final es que, hasta entonces, el lector ha visto a Neville como un héroe, cuando en realidad, el nuevo orden mundial le considera un ser peligroso que mata gente. La gracia está en que si Neville nos fuera presentado como un Grendel o un Godzilla, lo hubiésemos entendido desde el principio.
Por algún motivo que no acabo de entender (no soy americana), uno de los mejores finales de la literatura de ciencia-ficción se convierte en un lamentable panfleto pseudorreligioso y una horrible reformulación del papel del protagonista, al que se entroniza como salvador de la humanidad...Esto sí que es terrorífico y no los zombies.
Neathara 
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Conan, el bárbaro (1982)
John Milius
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| 15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Mayo de 2008 |
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No hay coartada ideológica para un personaje como Conan el Cimmerio y sin embargo, se le llama "héroe".
No hay racionalismo posible para un personaje como Conan el Bárbaro y sin embargo, se le llama "héroe"
No hay dioses excepto el sanguinario Crom para un personaje como Conan el Conquistador y sin embargo, se le llama "héroe".
No hay más causa que la propia para una personaje como Conan el rey de Aquilonia y sin embargo, se le llama "héroe".
Porque no no existió nunca, ni existirá jamás, una plasmación más pura del concepto heroico sin impurezas ni perversiones que la que se encarnara en el personaje de Conan el Bárbaro.
Ni una película que, más allá de su carácter de divertimento pulp, exprese con más contundencia el valor, la emoción y la grandeza de la épica tal y como la imaginaron alguna vez los dioses.
Y si como rezaba Coleridge, "la fantasía no es otra cosa que un modo de memoria emancipado del orden del tiempo", entonces, la era Hyperborea está condenada a la mejor de las eternidades cinéfilas: aquella que no entiende de razones, sino de sueños.
Neathara 
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