Una planta que come hombres, un hombre que come plantas, una señora a la que siempre se le muere algún familiar, un dentista que se venga de sus pacientes provocándoles dolor… desde luego el guión de La tienda de los horrores es ingenioso. Otra cosa es que sea buena. Aunque catalogada como serie b, hay varias razones que la convierten en imprescindible para cualquier cinéfilo: un guión ingenioso, divertido, original, que garantiza risas, o ver la primera actuación (breve pero indudablemente graciosa) de Jack Nicholson son básicamente sus argumentos.
No brilla por su calidad, ni por sus interpretaciones, pues la verdad es que son bastante malas, y se ve una clara falta de medios. Hay que verla sin pretensiones, como lo que es, una comedia absurda y delirante. Comprendo perfectamente que haya gente que la puntúe muy bajo, pero a mí, la verdad me ha divertido mucho. Entiendo que es tonta, que es boba, pero también entiendo que lo es a propósito, que busca serlo, y que esta es la razón por la que el paso del tiempo la ha convertido en auténtica película de culto. Quizás la primera película frikie de la historia.
Película que parece estar hecha por tontos, y para tontos. Pero solo para tontos americanos, claro, pues solo si tienes la bandera americana colgada en el balcón puedes ver un producto tan nocivo como este sin vomitar. Tomando el menor riesgo posible, se carga de tópicos, patriotismo y recursos fáciles. Y es que, como todo el mundo sabe, los americanos, con su presidente a la cabeza, son los más buenos, los más valientes y los más guapos. Lo peor de todo es que la imagen que muchos yanquis tiene del mundo no se aleja mucho de esto.
Las lamentables actuaciones, las escenas de acción llevadas al límite de la lógica, y hasta la banda sonora, parecen estar hechas para lucimiento del presidente, convirtiendo a la película en un verdadero producto de propaganda americana.
Este podría haber sido un buen producto, pero se queda en la nada por una mala ejecución. En primer lugar, un guión flojo, que deambula sin ningún interés hacia quién sabe dónde. Su verdadero problema es que la historia carece totalmente de interés. En segundo lugar, y quizás sea esta la peor parte, las actuaciones son realmente malas. Y es que si pones una historia de amor en manos de 2 malos actores, el resultado tiene que ser malo por narices. Pues sí, yo también pienso que Nicolas Cage y Penélope son malos actores. Pero es que además, incluso los extras actúan mal, con papeles sobre-interpretados y en ocasiones vergonzosos (por ejemplo los soldados italianos cantando).
Poco importa pues, que la historia esté bien ambientada, con unos paisajes hermosos, que la fotografía sea cálida y agradable, o que la música sea bonita (¿muy repetitiva quizás?). Lo importante es que ni la historia ni los personajes resultan creíbles ni interesantes, y a partir de ahí, nada sólido se puede construir.
He leido con asombro muchas críticas negativas sobre esta película. No es una película convencional que cuenta una historia y ya está, posee un trasfondo mucho mayor y supongo que hay mucha gente que no llega a ver eso, y de ahí vienen sus malas críticas. Simplemente no es una película para todo el mundo. A partir de la segunda visión de la película es cuando se disfruta realmente de la misma, cuando no hay que preocuparse de intentar atar los cabos del argumento. Quedarse solo en el argumento es hacer de esta película una más, solo una del montón, con un desenlace tal vez sorprendente, pero nada más (se me ocurre en este punto la comparación con El sexto sentido). Pero la trama, siendo muy buena viene a ser en mi opinión lo menos importante de El club de la lucha. Es a partir de la segunda visión de la misma sin duda, cuando se aprecia mejor ese "algo más" que tiene esta película, cuando el espectador no tiene que andar atando cabos sobre el argumento.
Para mí, El club de la lucha supone una bofetada en la cara tal como las que se dan Edward Norton y Brad Pitt, una dosis de realidad, de cruda realidad ante el mundo en el que a veces creemos estar. Cuando te conviertes en alguien para el que vivir se reduce a seguir respirando, cuando tu vida carece de sueños, cuando tu trabajo se convierte en una actividad cotidiana en la que no ves ninguna meta, cuando estas en el punto en el que se haya Jack, acabas buscando un Tyler Durden, una persona con la suficiente osadia para romper con tu vida, con las normas, con la sociedad, con todo. Y tambien quisieras ser más atractivo, tener más exito, ser un lider, un Bad Pitt, pero despiertas y solo eres un Edward Norton... ¿nadie se siente identificado?
La verdad es que es una de las películas que más dudas me plantea a la hora de calificarla. Por un lado soy consciente de que es una chorrada, muchas de las situaciones no tienen ni pies ni cabeza, los decorados son malísimos... Sí, es cierto, si nos tomamos la película en "serio" mi calificación no pasaría del 3. Pero no es menos cierto que me he divertido como hacía mucho tiempo no lo hacía, no he dejado de sorprenderme y de sonreír en toda la película, y he acabado enamorado de esos personajes, inolvidables todos ellos. Así pues, una historia simpática para pasar un buen rato, reír, y pasar por alto ciertos fallos que normalmente serían imperdonables.