Buena película para admirar la destacable fotografía y para fascinarse con la imagen cool del arquitecto moderno y los escenarios urbanos. Pero poco más. No da en ninguna de las dianas que rastrea.
Las diferencias culturales y sociales que motivan una de las líneas argumentales del filme están pésimamente tratadas. Con personajes estereotipados o directamente poco creíbles, como el que con toda dignidad interpreta Juliette Binoche. Los malos lo son sin más, no hay reflexión. Los buenos siempre tienen motivos más que suficientes para cada uno de sus actos. Tampoco hay reflexión, ni ambigüedad moral, ni nada.
Sólo comportamientos previsibles en todo momento desde el primer al último personaje, con la sola excepción de la sueca, cuya actitud no logro entender.
Tópicos que empobrecen la película:
spoiler:
la puta que devuelve el coche;
el poli enrollado;
el chaval válido pero al borde de echarse a perder;
la madre amantísima, honesta y sola incapaz de enderezar a su hijo;
la relación de esta madre con su hijo. El buen rollito en la situación en que se encuentran no cuela;
las malas compañías encabezadas por un inmigrante sin escrúpulos;
…demasiados tipismos unidos por un guión con alguna frasecilla interesante.