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Críticas de: helen
helen Madrid - España 
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Camino a la libertad (2010)
Peter Weir
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| 47 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
10 de Diciembre de 2010 |
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Parafraseándome a mí misma, diré que éste no es mi Peter Weir de Picnic en Hanging Rock. Es el Peter Weir de los 130 minutos repletos de épica epopeya. Efectivamente, estamos ante dos horas de hombre vs. naturaleza sin tregua. Tanto, que llega a empachar. Pero no importa.
Sumemos la cuidada fotografía de los chicos de National Geographic con el pulso narrativo del director australiano y obtendremos un peliculón sobre la lucha por la supervivencia y la libertad. Adelante, siempre adelante, kilómetro a kilómetro, tormenta tras tormenta. Lástima que no termine de calar; en esta historia basada en hechos reales, dramatizada sin perder ese imprescindible toque documental, no cabe la magia.
No obstante, Peter Weir sabe darle a la película su tono, más allá de los bellos paisajes. El arranque es perfecto. Una vez comenzada la huida, la búsqueda del camino nos deja detalles como la búsqueda de los puntos cardinales, el paso en el lago helado o la búsqueda incansable de agua, o algo que se le parezca.
El contraste entre la hostilidad de la vida y la dulzura de la muerte, tratada así quizá por la intencionalidad de alegato-libertad, no termina de emocionar como debería. Tampoco ayuda que a veces, una historia sobre la condición humana, repleta de personajes complejos y diálogos bien montados, se vea empequeñecida ante tanta épica apabullante.
"Vuestra cárcel no serán nuestros grilletes ni alambradas, sino Siberia". La atmósfera de la película no envuelve ni subyuga. Directamente te aplasta. Sentir que el frío de Siberia te cala los huesos, el apabullante calor del desierto, la inmensidad de la arena, los pies hinchados, la sed, la ceguera... incluso más que los personajes.
Camino a la libertad es una película que sabe hacerme sentir muy pequeña. Y no es poco.
helen 
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La lengua de las mariposas (1999)
José Luis Cuerda
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| 44 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
4 de Diciembre de 2007 |
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Finales de invierno de 1936. En un pequeño pueblo gallego, Moncho, un niño de 8 años, se incorpora a la escuela tras una larga enfermedad. A partir de ese momento comienza su aprendizaje del saber y de la vida de la mano de su amigo Roque y de su peculiar maestro, que les inculca conocimientos tan variados como el origen de la patata o la necesidad de que las lenguas de las mariposas tengan forma de espiral. El 18 de Julio todo se romperá. En este nuevo marco, los valores y principios inculcados serán relegados, y la relación entre aprendiz y maestro se verá truncada.
Al leer el argumento de La lengua de las mariposas una piensa: "oh no, otra película española de la guerra civil, encima con niño, que cansinos...!. Pero no, a veces el cine patrio hace maravillas como ésta, que deja a un poco de lado los eternos conflictos de las dos Españas para hacer esas películas típicas de pueblos, niños, maestros... que tanto me gustan. El argumento es sencillo (desde luego la visión no es imparcial, pero dadas las circunstancias, antecedentes... no tiene mayor importancia, es sólo el trasfondo, aquí lo que importa son las relaciones entre las personas), profundo y tierno.
Que la buena literatura puede devenir en gran cine lo demuestra este filme, nacido de la prosa inteligente de Manuel Rivas –de varios relatos suyos-, gracias al oficio y la sabiduría de Rafael Azcona (guionista como la copa de un pino) y José Luis Cuerda. El director acentúa el sufrimiento que supone toda guerra civil desde el punto de vista limpio y distorsionado de un niño de ocho años (¿existen los actores naturales? por supuesto, Manuel Lozano es el mejor ejemplo), una mirada lúcida y alucinada que aporta una visión diferente de la Guerra Civil española, con el contrapunto del temible maestro, un Fernando Fernán-Gómez otra vez portentoso como acostumbra y en un papel inolvidable. Y el final, uno de los mejores de los últimos tiempos.
Dedicada a aquellos que han dejado de creer en el cine español. Tremendamente hermosa, intimista, conmovedora, estremecedora... La lengua de las mariposas tiene la facultad de devolverles la fe.
helen 
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Once (Una Vez) (2006)
John Carney
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| 40 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Septiembre de 2008 |
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Glen Hansard es un cantante y compositor que interpreta sus canciones por las calles de Dublín, cuando no está trabajando en la tienda de su padre. Durante el día, para ganar algún dinero extra, interpreta conocidos temas para los transeúntes, pero por las noches, toca sus propios temas en los que habla de cómo le dejó su novia. Su talento no pasa desapercibido a Marketa Irglova, una inmigrante checa que vende flores en la calle. Ella tampoco ha tenido suerte en el amor y, para sentirse un poco mejor, escribe canciones sobre el tema, pero, a diferencia de Glen, nunca las interpreta en público. Glen y Marketa, acaban de improviso haciendo un dueto en una tienda de música, y será entonces cuando descubran que algo les une...
Detesto aquellos musicales en los que los protagonistas se lanzan a cantar sin ningún motivo. Me crispan los nervios los números musicales "gratuitos", tipo Hollywood/Bollywood. Pero Once me ha reconciliado con la música en el cine. Once no es un musical al uso. No importa que John Carney no sea un virtuoso de la técnica cinematográfica; es más, no importa que muchas escenas parezcan grabadas con vídeo doméstico. John Carney sabe de cine: ha creado magia.
Autenticidad, frescura, honestidad, romanticismo desbocado... Once tiene un aire documental que hace absolutamente creíble la historia de Glen y Marketa, sin pretenciosidad, sin artificios. Un par de miradas, un par de cafés, un par de historias. No hacen falta grandes diálogos, Once es tan poderoso que 3 o 4 minutos de canción te enamoran. El If you want me de Marketa caminando sola por la calle. El Falling slowly en la tienda de pianos. Como me dijo una amiga (gracias por la recomendación), a mí también me gustaría entrar en una tienda y oírlos tocar, quedarte embobada escuchándolos cantar.
Fuera artificios, nada de sentimentalismo barato. La relación previa entre los dos protagonista se nota en la complicidad de sus gestos. Como dijo el propio director, mejor dos cantantes que medio interpretaran que dos actores que medio cantaran. Que sus interpretaciones no sean dignas de Ser o no ser no perjudica en absoluto la película. Todo lo contrario. Si alguna vez me he preguntado si lo que ocurre en las películas puede pasar en la vida real, Once me dice que sí.
Once, ese beso robado que al final no vemos. Hay ocasiones en que un abrazo expresa más que mil besos.Si eres de esos que alguna vez han descubierto alguna lágrima furtiva al oír esa canción especial, de los que se enamoran de una expresión, ve Once, se siente en la piel. Y redescubre el romanticismo.
helen 
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París, Texas (1984)
Wim Wenders
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| 43 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
7 de Enero de 2008 |
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La acción empieza cerca de la frontera mexicana, en Texas. En medio de ninguna parte, un hombre aparece en el desierto. Ha cruzado la frontera ilegalmente y después de llevar días caminando se desploma al llegar al primer núcleo urbano. Este hombre ha empezado una exhaustiva búsqueda de su esposa e hijo.
Punto de partida. Aparece un hombre con una gorra roja en medio del desierto. Obsesionado con caminar hacia la nada. Harry Dean Stanton es un cowboy acabado, mudo. Bienvenidos a la América más profunda. Atentos a los movimientos de los personajes, su forma de hablar, sus costumbres, su paisaje rural y urbano, la soledad de los espacios. Toda la historia se mueve en un paisaje íntimo de desolación, que se materializa en imágenes.
El alemán Wim Wenders se alejó del camino emprendido en El estado de las cosas para adentrarse, de la mano del guionista y actor Sam Shepard (autor de las “Crónicas de Motel” en las que se inspiró el filme), en un viaje por las serpenteantes carreteras de la memoria y el olvido. Extraña road movie rodada al mismo ritmo pausado que lleva el tractor de Una historia verdadera (con la que también comparte al actor Harry Dean Stanton), algo que casi siempre entusiasma a los críticos. A mí también.
Desarrollo. Un hombre ayuda a su hermano a recuperar su pasado, que desemboca en la vía adormecida, que no muerta, de Nastassja Kinski, mujer de mirada explícita. Historia de redención, asunción de los errores pasados, madurez y perdón. O película familiar y de amor, donde "lo que no puede ser, no puede ser" por más que lo deseemos, por más que lo necesitemos y por más que parezca ser lo ideal.
Desenlace. Las cabinas. La expiación de las culpas. Ella no lo ve y él no la mira, o ellos se ven, se miran y se dan cuenta de que hay cicatrices que no pueden cerrarse, y que no todo es posible. Nuestros miedos. ¿Que os pasó?. El silencio que toca Ry Cooder nos envuelve.
Hipnótica, humana, magistral. Una historia compleja se transforma en unas vivencias y en una necesidad de libertad a la vez no deseada. Amarga, muy amarga. Como los seres humanos, como somos, incapaces de superar, a cicatrizar, nuestras heridas del pasado.
Gracias por vuestras críticas. Todas son maravillosas.
helen 
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La rosa púrpura del Cairo (1985)
Woody Allen
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| 40 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
1 de Septiembre de 2009 |
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Son los tiempos de la Depresión y Cecilia se desloma trabajando como camarera en Nueva Jersey mientras su marido se dedica a hacer el vago. Su única vía de escape es el cine, al que acude una y otra vez para refugiarse de la realidad y soñar con un mundo de champagne, smokings y fiestas elegantes. Una noche, uno de los personajes de su película favorita, La rosa púrpura de El Cairo, se fija en ella y atraviesa la pantalla para conocerla.
Disparatada, descabellada, imaginativa, que cuenta una pura curiosidad de carácter infantil, para mí es una de de las cimas de Woody Allen y muy recomendable para no iniciados en su cine. ¿Es por eso una obra menor? Para los críticos sesudos, con toda seguridad. Sin discutir sus motivos, para los que vivimos el cine como Cecilia, el encanto de La rosa púrpura de El Cairo la hace sobresalir del resto. Cargada de magia, es una gema de guión modélico, mil veces imitado.
Cecilia, una mujer gris, frustrada, maltratada por la vida y por su marido, y aficionada al cine, se involucra demasiado en las películas, pues se enamora del protagonista de una película, el héroe de ese filme de aventuras que se conoce de memoria. Y resulta que un día sale literalmente de la pantalla para esta con ella y vivir una inolvidable historia de amor. Y se ve pronto obligada a elegir entre el actor real y el personaje de ficción. No hay engaño; nuestro Tom, el verdadero -el personaje, por supuesto-, cree que la realidad y la fantasía pueden convivir, porque así es su naturaleza. A pesar de que necesite un guión en la vida de Cecilia para poder subsistir.
Y por eso somos como Cecilia, esperando a que algún día nuestras historias favoritas salgan de la pantalla para convertirse en realidad, y, mientras tanto, seguir soñando juntos.
El cine nos hace protagonizar milagros.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Tom: De donde yo vengo, las personas nunca te desilusionan, son consecuentes, siempre puedes contar con ellas.
Cecilia: Así no encontrarás a nadie en la vida real.
Tom: A ti.
"El plano final, que no describiré para no matar la experiencia, habla precisamente sobre cómo el cine es la puerta de acceso a nuestras fantasías más privadas, una cuenta donde se depositan todos nuestros anhelos durante dos horas, luego de las cuales, no nos queda otra que volver a la realidad, ese lugar donde luego de los besos no hay fundido a negro y donde el amor puede ser algo sumamente doloroso, carente de un final feliz". (Bernardo Palau).
Cine, realidad, amor... agridulces.
helen 
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