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Críticas de: deivi

Ordenadas por:
95 críticas (Ver todas por título) Página: 19
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Enemigos públicos (2009)
Interesante
Michael Mann
Su valoración: Muy buena 3 de Septiembre de 2009
Como bien comenta su flamante director el cine ha copiado a Dillinger al mismo tiempo que Dillinger lo hacía de sus estrellas, adueñándose de la estética y gustos del Hollywood Dorado, Clark Gable por ejemplo, (la escena en el Biograph Theater donde John asiste a la proyección de El enemigo público número 1 bastaría para justificar por si sola un film tan estimulante como Enemigos Públicos) el popular ladrón de bancos parecía portar de un glamour que lo retenía en un hueco anclado en un pasado atemporal de sueños y leyendas, circunstancias que lo convirtieron en aquel cowboy elegante y contestatario de una América en bancarrota (la Gran Depresión), y en los inicios de una nación cambiante que ante la desesperación miraba al futuro, los albores de un incipiente FBI en plena construcción, dándose de la mano en un choque de intereses que le convirtieron en singular marioneta del destino, criminal de una era (años 30) estilizada por Mann con la perfección acostumbrada.

Mann cumple la labor del veterano profesor universitario que imparte docencia con lucida maestría, sin conceder el más mínimo espacio a la improvisación, todo su trabajo queda sujeto a una obsesiva dedicación al detalle minucioso. Su cine, su arte, sugiere no tanto una seriedad excesiva como una mirada adulta, reposada en la madurez adquirida de un autor exigente, que sobredimensiona su talento natural en un recurso estilístico enormemente desarrollado. Sus personajes juegan al ratón y al gato siendo reflejos de sí mismos en el supuesto espejo irónico de la vida. La mayoría de su filmografía estaría repleta de cazadores y presas, que aunque rivales entre sí, no dejan de estar intercomunicados por una extraña dependencia. Lo eran Vincent Hanna (Al Pacino) y Neil McCauley (Robert De Niro), Will Graham (William Petersen) y Francis Dollarhyde (Tom Noonan) en Hunter, o Vincent (Tom Cruise) y Max (Jamie Foxx) en Collateral, y lo son ahora John Dillinger (Johnny Deep) y Melvin Purvis (Christian Bale), dos personajes con ecuánimes códigos de honor establecidos como pautas de conducta, en el caso de Purvis un excelente oficial, un buen policía, en el de Dillinger un experto ladrón, fiel a sus amigos y contrario a su tiempo, éticos comportamientos de némesis caballerescas, de una fe ciega en sus principios.

Mann interioriza en sus protagonistas las claves de unos héroes clásicos con mucho mas de tragedia griega que de epopeya romántica, sin por ello privar de aura a un Dillinger incrustado en un féretro épico de antihéroe nostálgico, la relación sentimental que mantiene con su chica (maravillosa Cotillard) viene a demostrar nuevamente la sensibilidad de Mann a la hora de tratar las historias amorosas, similar a la de Eady y Neil en Heat, o Crockett e Isabella en Corrupción en Miami.
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deivi
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G.I. Joe (2009)
Pasable
Stephen Sommers
Su valoración: Interesante 10 de Agosto de 2009
Hay un proverbio americano que dice que un actor o director vale lo que su última película, eso es lo que debió pensar el pobre de Stephen Sommers al ver como su carrera pasaba de estar en lo más alto, las dos entregas millonarias de La momia, hasta darse de bruces con el batacazo comercial, lo de artístico mejor ni mentarlo, de Van Helsing. Cinco años ha tardado en volver a la palestra con otro de esos productos, que no películas, con el que toda compañía sueña manufacturar en prototipo de franquicia, algo que a Sommers le viene como anillo al dedo después de su retiro involuntario.

G.I. JOE es la nueva comercialización cinematográfica de los famosos muñecos de la Hasbro, compañía juguetera convertida en no solo una de las fabricas más potentes e imperialistas del mundo sino en una venturosa y reluciente productora que al estilo de Marvel Enterprises pronto empecerá a tener control total de las traslaciones al cine de sus pertenecías y enseres, uniendo sus soldados articulados al patrimonio multimillonario que le ha proporcionado la saga de los Transformers, (todavía deben de estar contando los cuantiosos billetes recaudados por la exorbitante secuela de Michael Bay), y consolidando su condición de factoría convenientemente lucrativa para que el cine se sirva de su avituallamiento en la búsqueda incesante de artículos palomiteros, superproducciones para salas multiplex y espectadores con mínimas intenciones reivindicativas.

Sommers afirma que tuvo muy presente durante la filmación de su cinta el cine de James Bond como modelo e influencia, y no le falta parte de razón en ello, claro que puestos a comparaciones estaría más cerca de Moonraker, fantasía e infantilismo, que de cualquier otra aventura de la serie, de todas formas hay alguna que otra semejanza que aporta divertimento a este desbocado e intrascendente blockbuster de verano, el villano megalómano que da vida Christopher Eccleston como líder de la organización Cobra y fundador de M.A.R.S es un acercamiento apropiado a los archienemigos del agente británico y su fuente de armamento nano tecnológico seria un guiño a la ilustre SPECTRA que tantos quebraderos de cabeza dió al personaje de Fleming, lo mismo que la base secreta submarina bajo los casquetes polares o las intenciones destructivas de sus integrantes, especialmente de una chica Bond malvada e insultantemente sexy en el cuerpo de Sienna Miller o esa especie de homenaje acuático a Operación trueno que tiene cabida en la batalla final consumada con los ecos del Episodio I de la siempre recurrente obra de Lucas.
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deivi
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Los sustitutos (2009)
Interesante
Jonathan Mostow
Su valoración: Pasable 28 de Septiembre de 2009
Al cine le cuesta encontrar futuras oportunidades que sigan dando cancha a sus cada vez menores conatos de originalidad, solamente la búsqueda desesperada de secuelas imposibles, de sagas agotadoras, o versiones modernas de éxitos del pasado parecen serle útiles a esta industria que bucea como puede sumergido, tocado y/o hundido entre ideas abolidas de un marchitamiento argumental fatigoso y reciclados de mixtura pasajera, poco o nada, cercanos al venturoso manto de la peculiaridad. La ciencia ficción no sale bien parada de esta realidad que domina plenamente al cine comercial y multitudinario, y ni siquiera la presencia de una vieja gloria del star system, Bruce Willis, ayuda en el salvamento de estos Sustitutos de los cuales el, otras veces cumplidor, Jonathan Mostow, no saca ni para las necesidades básicas de un film reglamentario, pensado para el relleno de una cartelera que ha visto mejores tiempos para una estrella cabizbaja y para un director algo más capacitado para el buen ritmo de estandarizados productos de acción mercantilista (recuerden que Mostow rodó uno de los mejores entretenimientos de la década de los 90, Breakdown y una más que digna cinta bélica, U-571), al que aún deben de pitarle los oídos por su recriminada Terminator 3 para haber tardado casi 6 años en volver a presentar nuevo estreno cinematográfico.

The surrogates se basa, otra moda de los tiempos, en la novela gráfica, o debería decir comic, es un neologismo al que me cuesta habituarme, de Robert Venditti y Brett Weldele, uno de esos atractivos libretos que hablan de la imparable revolución tecnológica de una humanidad sometida a la existencia de las máquinas como forma de vida, ya no solo de refuerzo, sino como reemplazo en las tareas cotidianas de unos humanos robotizados, y unos robots embellecidos, que son poco menos que simples repuestos informáticos. Un punto de partida interesante, que no se mantiene ni desde el plano ideológico, el guión gira bruscamente hacia un final atropellado y precipitado, ni en la visualización elegida por Mostow para contar su historia futurista, un thriller frío y mecánico, que portaba de una base bastante más oscura y provechosa. Además la constante sensación de haberlo visto todo antes, no ayuda, sino perjudica, a Los sustitutos, dejando un extraño regusto amargo en sus, eso sí, cortísimos 88 minutos. Nos vienen recuerdos, inevitables por cierto, de Blade Runner, Minority Report, una metrópoli sin crimines, que se rompe con un asesinato inesperado al comienzo del relato, Desafío total, Yo Robot (la paradoja científica de Isaac Asimov, primeros acercamientos a la sci-fi policíaca), y a El Sexto Día, clones dentro de una sociedad ultramoderna.
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deivi
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¡Mamma Mia! La película (2008)
Interesante
Phyllida Lloyd
4 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 15 de Agosto de 2008
Tengo que decir que amo el musical por encima de muchas cosas, lo amo en prácticamente cada una de sus formas, estilos y épocas, por tanto hay que reconocer que el género está atravesando uno de sus mejores momentos, en los últimos años hemos visto desde musicales de corte clásico como las correctísimas Dreamgirls y el remake de Los productores, sorpresas hiperrealistas como la maravillosa Once, simpaticas como Hairspray, propuestas postmodernas como la fantástica Across the universe, etc… Ahora llega a nuestras carteleras MAMMA MIA versión cinematográfica del musical del mismo nombre basado en las canciones del grupo sueco ABBA con interpretes de la talla de Meryl Steep y Pierce Brosnan.

Mamma mia es una explosión de contagiosa felicidad, una película de dinamismo embaucador, alma de fiesta que atrapa y no te suelta hasta el último fotograma, si bien es cierto que su guión es bastante simple y ramplón también lo es que cumple de sobras el propósito de la propuesta al ser de lo más efectivo y directo, de todas formas no hacía falta nada más teniendo como eje neurálgico las maravillosas letras y la música de las canciones de Abba y un plantel de actores que demuestran su profesionalidad en cada minuto, en especial ese monstruo de la pantalla que es Meryl Streep, la diva vuelve otra vez a sorprenderme y nos regala una interpretación llena de energía demostrando sus buenas dotes para la música con interpretaciones tan perfectas como Dancing Queen, The winner takes it all y en especial SOS en donde la química con Brosnan hace saltar chispas en la platea.

Hay que destacar la notable presencia de la joven Amanda Seyfried cuya frescura y buen hacer no queda empañado ante tanta celebridad alrededor, su momentos con la Streep son lo mejor de la película en especial el número Slipping through my fingers de una lograda emotividad.

Del resto del reparto destacar una soberbia Julie Walters que se reserva los momentos más divertidos de la cinta.

En definitiva un producto típicamente veraniego, nada pretencioso, deliberadamente hortera y pasado de rosca que carece de complejos y de filigranas visuales (su dirección es casi nula) pero que cumple de sobras con el propósito de refrescar nuestras mentes durante poco más de 90 minutos de acelerada diversión.

LO MEJOR: la frescura de prácticamente todo el reparto y MERYL STREEP a la que deberían de mandarle el oscar ya aunque sea por correo electrónico.

LO PEOR: un final algo pasadete y la resolución del personaje de Colin Firth metida con calzador y algo precipitada asi como el tema When all is said and done donde las limitaciones vocales de Brosnan salen un poquito más a relucir de la cuenta.
deivi
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En tierra hostil (2008)
Buena
Kathryn Bigelow
1 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 11 de Enero de 2010
La guerra es una droga, una plaga demoledora, un cáncer funesto que raramente podrá ser justificado, pero ante todo es un conflicto político en donde los intereses de estado son manejados aleatoriamente por burócratas asalariados que, desde su posición mercantilista, juegan con jornaleros en campo de batalla, trivializando las decisiones que ponen diariamente en peligro cientos de vidas humanas. La cinta, más visceral que cerebral, que ha firmado Kathryn Bigelow no sermonea sobre los horrores morales de la contienda bélica en Iraq, y no insiste de forma discursiva en los problemas éticos que aprueben o no el drama brutal que la cruda realidad se encarga de evidenciar todos los días. La ex de James Cameron logra en The hurt locker un dispensario harto de cualidades. Rueda desde una perspectiva real la experiencia sofocante de un grupo de artificieros en la angustiante tarea de búsqueda y desactivación de bombas en el terreno hostil de una cobriza ciudad convertida en infierno, donde el peligro puede aparecer en cualquier parte, en cualquier objeto, en cualquier persona, no hay una denuncia reincidente en todo ello, pero es capaz de provocar el rechazo inmediato ante las espantosas sacudidas del dolor al descubierto, raso y extenuante, tomados por la cámara nerviosa de Bigelow con estimulante pinchazo electrizante.

Los recursos conceptuales que llevan a The hurt locker a evitar constantemente los lugares comunes del género, son los mismos que han hecho de Bigelow una de las realizadoras más interesantes del cine moderno. Su percepción cinematográfica no busca la feminidad impuesta y pide un reconocimiento mejor del que hasta ahora le había tocado en suerte, corroborando su compacta suficiencia en un hueco dominado mayoritariamente por hombres. Su entusiasta y palpitante forma de dirigir podría ser una de las causas por las que mantenemos un contacto cercano con los protagonistas, especialmente con el temerario sargento James, soberbio Jeremy Renner, y nos contagiamos sin curación del efluvio de adrenalina que salpica cada carbonizado fotograma.

La desesperanza de unos personajes que necesitan hacerse daño para sentirse vivos – la escena donde borrachos los sargentos James y Sanborn se divierten dándose puñetazos, o como la irresponsabilidad de uno de ellos puede provocar una catástrofe generalizada - que cuando no encuentran respuestas a sus temores solo les queda el compañerismo como vía de coexistencia (en eso Bigelow se guarda muy bien de que sintonicemos con el visceral papel de Renner y admiremos su valentía obligada a modo de coraza aislante y protectora). Hay aspectos que refuerzan la purificadora lección de interioridades a donde nos quiere transportar la brillante autora de Le llaman Bodhi, eso es, un caos de cableado que encienda la chispa que haga estallar el artefacto encrespado, indomesticable e inhumano encerrado en la caja torácica de un cuerpo solido, cálido y temperamental.
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deivi
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