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Nueva incursión del maestro Huston en el Western, terreno en el que no se movía precisamente con comodidad. Al trillado argumento de la emergencia de un orden en el lejano oeste que permita asentar las bases de una nueva sociedad, Huston plantea una nueva perspectiva, la que nacerá de una ley y un orden, mejor que el anterior, pero no necesariamente "justo".
El Juez Roy, un excelente Paul Newman, hace ley de su criterio e interpretación personal de la norma jurídica (siempre va acompañado de un manual de la constitución de Tejas), por supuesto, imponiéndola por la fuerza y la violencia (a la que se supone que combate).
Un poco larga, decae hacia mitad, los personajes poco perfilados, excepto el del Juez, muy buena la secuencia en San Antonio y la del nacimiento de su hija, supone el toque "del fracaso" muy característico en el mejor Huston.
La llegada de un nuevo-nuevo orden no deja de ser para Huston la constatación de que no representa garantía de justicia, parabólicamente el personaje que lo impondrá había llegado al pueblo otorgándose derechos concedidios que por S.A.R. el Rey de España, muy irónico.
El final catársico y el epílogo se agradecen. La música muy machacona, el leit motiv muy apegaloso (estamos hablando de Jarre, claro) y la escena del baño del oso totalmente estrambótica.
Relativo valor como western y película interesante.
polelo 
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