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Críticas 93
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
9
16 de noviembre de 2007 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por fin la he visto.

Notable muestra de género gansteril de manos de un director en las antípodas de cualquier género, por muy manido que éste sea. Por eso, es siempre de agradecer que un director atípico (pero de sobradas maneras) se pongan en frente de un proyecto que firmaría sin dudarlo Scorsese.

Tiene atmósfera, guión apuntalado (yo creo que la película gana enteros por su simplicidad en la exposición bastante coherente de los hechos, cosa que por ejemplo no se hacía en la enresevada The departed) y personajes bien dibujados, que no por tópicos pierden interés.

Croneberg dirige con mano dura y pese a su aparente frialdad, creo que estamos ante la mejor película que ha dirigido, la más visceral e incluso emocional. Superior, por ello, a Una historia de violencia. Cronenberg cuenta de nuevo con Mortenssen que borda el papel magistralmente. Vincent Cassel también brilla a gran altura (al estilo Pesci en Uno de los nuestros). Ni Mueller Sthal -tal alabado por ahí- ni la gran Naomi Watts están soberbios, y realizan interpretaciones correctas y punto.
18 de enero de 2008 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me pareció una película con el sello indiscutible de Paul Greengrass en la dirección. Grandes dosis de acción trepidante, milimétricamente hecha y sin sitio para la improvisación en el ejemplar montaje de las secuencias.
Es precisamente el montaje y la dirección los que más brillan en toda la cinta. Porque la historia, lo que se dice muy compleja o novedosa no lo es...
Evidentemente, prefiero al Greengrass de Sunday bloody sunday y United 93, pero al servicio del gran público tampoco hay que desperdiciarlo siempre y cuando hagas cosas como ésta. Un 6.5

PS: Bien por Damon y excelente reparto de secundarios: Finney, Strahtaim, Joan Allen y Paddy Considini.
28 de septiembre de 2007 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Eran tantas las expectativas puestas en la tercera película de Sophia Coppola, que uno no puede más que rendirse a la evidencia, con cierto decaimiento.
Marie-Antoniette no es notable, se acerca y pasa de puntillas por el aprobado, pero es un claro y fracasado intento de "quiero pero no puedo" (y resignado el anodino Louis XVi dice: "somos demasiado jóvenes para reinar").
De ser la representante de una nueva vanguardia artística a convertirse en un boceto pictórico no apto para clasicistas y cansados no hay más que un suspiro, y malo es decirlo "Coppola se queda con las ganas".
Hay cosas:
La decoración, el vestuario (impagable Milena Canonero), la fotografía natural, los exteriores reales de Versalles, el maquillaje y la repostería fina.
Todo encaja a la perfección, su directora lo sabe y los actores lo disfrutan.
Este gran monumento Kistch no se hunde ante la pobreza narrativa y se convierte en le mejor escenografía desde el Moulin Rouge de Buz Lurhman.
Kirsten Dunst
Pero por otro lado, la presentación de Marie-Antoniette es difusa, no llega a profundizar en ningún momento en el alma de esta reina en desgracia, a la que es espectador no llega a amar, ni tampoco a odiar, en todo caso se le coje un cierto cariño más bien olvidadizo.
Ningún personaje (y de tantos que hay es triste reconocerlo) merece atención alguna, los esbozos son cutres y difuminados (esa Asia Argento totalmente desaprovechada o una Marianne Faithfull poderosa que casi ni se explota).
Por eso todo parece falso y el interés por el supuesto hilo narrativo se limita a una voz interior conjunta que dice: cuando la decapitan? (lo mismo habrán dicho algunos en Cannes con respecto a la directora).
Sin embargo, Kirsten Dunst sale más que airosa del desafío, y se mueve con desenvoltura aligerando el sopor de ciertas escenas.
En fin que podríamos decir que Marie-Antoniette bebe más de las aguas mansas de las Virgenes suicidas que de los cálidos y emocionantes meandros de Lost in translation. Y sería de injustos, no reconocer ese lado transgresor (música incluída) que tanto beneficia el debate en este nuestro cine "tropo conformista".
LO MEJOR: La ambientación; se puede ser vanguardista sin necesidad de marear la camara.
LO PEOR: siendo quien fue, da la impresión que M Antoniette se pasaba por allí: se comió unos cuantos dulces y se probó otros tantos zapatos.
1 de noviembre de 2008
6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gomorra es una obra madura que sitúa a Matteo Garrone en el punto de mira de los nuevos directores europeos a tener muy en cuenta. ¿El nuevo Ken Loach, he oído por ahí? Yo diría que Garrone es la prolongación del maestro Pasolini (o más bien su reencarnación) en el siglo XXI. Estoy convencido que ésta es la película con la que Pasolini hubiese querido "reaparecer". Por muchas razones: es realista, yo diría que hiperealista, documental, dura, directa, desnuda, tremenda, dolorosa y muy cruda (como lo fue Mamma Roma o Accatone en su momento, salvando las distancias y las temáticas, claro está).

Además de lo anterior, Gomorra es una película necesaria para Italia, por su veracidad y honestidad. Es la película que todavía nadie ha hecho en España sobre "lo nuestro" (igual de triste, sangriento y sórdido que la Camorra). Esta Gomorra roja y negra rezuma cine de calidad por los cuatro costados. Garrone rueda como uno de los grandes, no hay momentos vacíos o escenas innecesarias. El uso del sonido, de la poca música que utiliza, de la fotografía y de los espacios amplios es ejemplar. Es la otra cara del cine mafioso (el que nos han retratado Coppola, Scorsese, De Palma y por supuesto Romanzo Criminale de Michele Placido), y es la otra cara de la moneda porque huye del glamour, de las intrigas familiares y los dilemas morales: Gomorra va directa al grano, a las raíces ponzoñosas y arraigadas del "sistema", sin debilidades ni aspavientos. Toda ella se resume con acierto en la escena en la que le preguntan a Tottó: ¿Y tú, estás conmigo o contra mí? Sin más.
7 de diciembre de 2007
5 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Anton Corbijn ha hecho una película de culto para cinéfilos minoritarios que buscan algo más en una película que pasar hora y media aferrados a la butaca comiendo palomitas.
Control es el mejor ejemplo de cine antimasa, hecho con amor, con poesía y tormento, destinado a retratar la sintonía oscura y triste de un Ian Curtis desarraigado y doliente, de un personaje divagante al que Corbijn disecciona con acierto, conjugando la emoción con la distancia a partes iguales y valiéndose de un brillante Sam Riley para plasmar en pantalla la personificación del vacío y en cierto modo de la esperanza. La misma que simboliza una cuerda de colgar la ropa donde yacen impolutos los pañales de un niño, germen que simboliza la vida en constante tensión con la muerte.
Control es además una película estéticamente muy estimulante, con silencios apabullantes que nos llevan a Bergman y Antonioni y con un montaje y elenco de muchísima calidad (en especial, la abrumadora interpretación de una Samanta Morton pletórica).
En fin, una película "art mineur" por lo pequeña e independiente pero que fácilmente se convertirá en un clásico contemporaneo.
Pena que los Oscars no se vayan a fijar en ella (o si?), porque si así fuera deberían caer unas cuentas nominaciones (Morton y Riley a la cabeza - y es que si en vez del líder de Joy Division fuese el de algún grupo country americano al uso, Riley arrasaba este año...).
PS: He tenido que irme hasta Londres para verla (aprovechando el puente claro...) ¿Para cuando en España?
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