36 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Interesante film-documental sobre el proselitismo religioso y niños prosélitos. No obstante conviene recordarle a los muy críticos de lo que ahí ven, que las directoras Heidi y Rachel, ajenas a esas experiencias religiosas, filmaron un total aprox. de 200 horas en un campamento sobre Jesús que sólo dura unos tres días y de esas numerosas horas de cinta, donde había cantidad de juegos, tareas y vida normal, seleccionaron SÓLO UNA HORA donde concentran reduccionistamente lo muy desconocido y que seguro escandalizaría a quienes no pertenecen a esa rama concreta del Inmenso y Variopinto Fenómeno Religioso.
O sea, hicieron igual que un director foráneo que no conocía para nada la Semana Santa española ni los sentimientos espirituales que la misma implica para cantidad de gente en la Penísula Ibérica, y que vino una semana, rodó unas 200 horas de esa costumbre religiosa católica, para luego reducirlo todo a 1 hora en la cual mostraba empecinadamente a unos niños andaluces de 8 a 12 años jugando con pequeños pasos procesionales, fabricados por ellos mismos y llevándolos por las calles como si fueran "enajenados" —"Mejor enajenarse con los noticiarios, todos los días hablando de la canalla social, es más normal", piensan algunos—; también se veía a esos niños luego llorando emocionados cuando ante ellos y la multitud, pasaba la imagen de la "Virgen Macarena"; así mismo, los filmó en misa del domingo de resurrección comulgando, comiéndose el "Cuerpo de Jesucristo" —"¡Uah, qué asco!", exclamaban los espectadores de otras culturas y latitudes, cuando vieron la película—; incluso se les veía rogando por su presidente gobernante Zapatero —"¡Qué barbaridad, rezar por un tipo que ha propiciado que el concepto de Matrimonio abarque a un macho con otro macho!", pensaron muchos críticos en otros lugares del mundo—. Además se veía en dicho documental a una de esas niñas católicas procesionarias, hija de una familia catalana, subirse a un "castell" de nueve pisos, y todo ello entremezclado con imágenes reales de otra nena, que por esas fechas se cayó de un "castell" parecido, se rompió la espalda y murió —"¡Dios, qué salvajes y facistas son los españoles, hacer que una niña se juegue la vida de esa manera tan inútil y peligrosa!", exclamaron críticamente muchas personas que vieron dicho film en Nueva Zelanda, en Canadá, en EE.UU., en Singapur o en Irán, por poner un ejemplo.
Por tanto, hay que tener mucho cuidado cuando uno ve acontecimientos exóticos de otras partes del mundo, máxime si son de carácter religioso, pues a parte de que pueden escandalizarnos como los japoneses hicieron en el siglo XVI ante el jesuita Francisco Javier y éste ante los japoneses; de la misma manera nos ocurrirá a nosotros respecto a cualquier costumbre o comportamiento desconocido en el cual no hayamos penetrado sino sólo contactado tangensialmente a través de terceras, duodécimas o vigésimo novenas personas.
Todo esto conviene también tenerlo en cuenta. ¿O no?
18 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Film de asesino despiadado, macabro y muy inteligente (tanto que la disparatada historia lo situa torturando a otro canalla como él durante un año entero para que la policía lo halle en una fecha concreta; ¡menuda manera de rizar el rizo, como si sólo los superasesinos pudieran ser megatalentosos y los espectadores de cine fuéramos subinteligentes!); de policias que van investigando los cadáveres que el tipo deja por doquier y al que tratan de cazar; e incluso con un toque de humor ácido (uno de los dos investigadores pregunta qué es un bulto que aparece en el camino. El compañero contesta que es un perro muerto. El criminal interviene diciendo que él no ha sido). Puede considerarse como un film interesante, mas en modo alguno como excelente.
Lo que más me ha gustado del guión es que, dentro de su desarrollo bastante nauseabundo, al menos nos recuerda una lección clásica de las clases escolares de religión cristiana, las cuales como están desapareciendo de las escuelas públicas a la vez que crece la incultura de datos religiosos históricos de cualquier índole, pues obviamente resulta curioso pero de agradecer que gracias a esta película algunos se enterarán de unos conocimientos de religión que no están demás, que a nosotros nos enseñaban de muchachos en la escuela y no nos frustraron ni nos traumatizaron ni nos volvieron antisociales por haberlos oído:
«LOS PECADOS CAPITALES SON SIETE Y CADA UNO DE ELLOS POSEE SU CORRESPONDIENTE VIRTUD:
21 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La película trata sobre Aleksandr Vasílievich Kolchak (San Petersburgo 1874 – Irkutsk 1920), alto mando de la marina de guerra rusa, que poco después de producida la revolución bolchevique de octubre de 1917 se convirtió en el líder del llamado “ejército blanco”, antibolchevique, fiel al régimen anterior o zarismo. Este noble militar fue todo un héroe de la Armada Imperial Rusa, uno de los creadores del Estado Mayor de la Armada y el más joven vicealmirante de la Armada Rusa de todos los tiempos, además de almirante al mando de la flota del Mar Negro durante parte de la 1ª Guerra Mundial.
Al igual que el general Francisco Franco haría una década y media después en España, cuando vio que su patria se desmoronaba a causa del anarquismo, el izquierdismo marxista, rencoroso, ateo, anticristiano e implantador del más espantoso caos, violencia, crueldad y desorden social que nadie se hubiera imaginado (en muchos casos mil veces peor que el orden social burgués), Kolchak lideró un ejército con aquellos hombres que quisieron seguir siendo fieles a tradiciones religiosas y conservadoras de la patria rusa de sus antepasados, las cuales resultarían menos atropelladoras de la libertad que las implantadas por los anarquistas, comunistas y otros revolucionarios "progres" de aquellos días, quienes en gran número sólo eran tipos deseosos de darle la vuelta a la tortilla del poder y situarse ellos en la parte de arriba, desde donde luego repetir los mismos errores e incluso llevarlos a peor grado que aquellos a los que habían satanizado como tiranos conservadores.
Recuérdese que la acción de los revolucionarios en Asturias, España octubre de 1934, siguió los mismos patrones que los de los revolucionarios bolcheviques en la Rusia de octubre de 1917 y meses posteriores. Es decir, se dedicaron con saña a asesinar gente inocente tan solo porque pertenecían a la clase burguesa, al catolicismo (en el caso español) o porque defendían ideas distintas a sus ideales, empleándose así en una salvaje persecución de la religión católica y sus símbolos, desde la quema y profanación de lugares de culto al fusilamiento de personas religiosas. Los partidarios izquierdistas, comunistas, anarquistas, socialistas, etc. de la España de 1934 —como los bolcheviques en Rusia— habían decidido exterminar a sectores enteros de la población sin ningún tipo de garantías jurídicas ni respeto a los derechos humanos más básicos.
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spoiler:
Así pues, igual que el general Francisco Franco haría en la España de 1936, Aleksandr Vasílievich Kolchak en la Rusia de 1917 tuvo que tomar partido o por los “rojos” que convertían su patria en un caos sangriento y asesino de hermanos, condenando y persiguiendo de la noche a la mañana tradiciones fuertemente unidas al existir humano como son la fe religiosa, la propiedad privada y otros muchos valores conservadores de orden y progreso, o tomar partido por los “blancos” que defendían las tradiciones religiosas cristianas de la patria rusa y otros muchos logros que un severo orden conservador podía producir por muy malo que fuera, pero que un orden tiránico comunista era incapaz de dar a luz ni por casualidad. Entonces Kolchak tomó partido por los "blancos" y batalló a sangre y muerte contra los “rojos” bolcheviques, comunistas, anarquistas y otros oportunistas ávidos de acabar con los ricos de entonces para convertirse ellos en los nuevos ricachones. Sin embargo, a diferencia de Franco años después en España, Kolchak no pudo vencer sino que fue derrotado y fusilado en aquella también guerra civil y fraticida que tuvo lugar en Rusia (1918-1920).
Esta película trata de rehabilitar su figura de héroe ruso, su talento como líder, su firmeza como persona de principios patrióticos unidos a la religión cristiana, religión que en sus diversas variantes (católica, ortodoxa o protestante) ha sido sin lugar a dudas la que ha fraguado la mayoría de patrias o estados europeos de Este a Oeste y de Norte a Sur, por más que esto cabree a los laicistas anticristianos de hoy en día, autocreídos "inventores de lo que es progresía"; que ahora, con tal de cegar al cristianismo católico, ortodoxo o protestante, se alían y muestran gran condescendencia con el islamismo, al que llevan décadas ayudando a que se asiente poco a poco en las entrañas de Europa y vaya mermando las tradiciones cristianas de dos milenios, las cuales han hecho de Europa lo que es: el modelo social y cultural más avanzado humanamente hablando del planeta.
36 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Bien, yo ya lo he visto, ya estoy en posesión del Secreto. Me ha hecho un gran bien verlo y comprenderlo. E igual puede ser fructifero e iluminador para muchos otros seres humanos que así lo quieran o decidan
El Secreto es impactante, no le dejará indeferente. Si usted se siente atraído a conocerlo es porque usted ya ha dado pasos de elección que le han traído hasta dicho Secreto. Usted es el que decide el propósito de su vida y si ha llegado hasta el zaguán de El Secreto es porque está en condiciones de oírlo, de reflexionarlo y de elegir si quiere o no creer lo que le va a revelar.
La vida es fenomenal y comenzará a serlo para Ud. si toma consciencia, si en verdad desea usar lo que le expone el Secreto.
Como parte del Secreto es TRANSMITIR EL PODER Y COMPARTIRLO CON OTROS, al que pueda estar leyéndome en estos momentos le invito a descubrir también el Secreto y luego a optar libremente por usarlo o no, en tanto y en cuanto considere que eso es lo que quiere o no.
Así de difícil y así de simple.
69 de 194 usuarios han encontrado esta crítica útil.
En principio el objetivo es abrirnos la luz de la comprensión, despertarnos y liberarnos. Pero poco a poco se le va viendo el plumero de fundamentalismo "racionalista" o "cientifista-ateista". Es decir, fundamentalismo que trata de hacernos creer que la condición previa, indispensable, para que los pueblos se desarrollen es superar la religión, sobre todo la cristiana, a la que acusa del atraso y de la barbarie de las sociedades. O sea, pura ingenuidad idealista propia del s. XVIII. Hasta los peores malvados tienen sus cosas buenas, y en este documental fundamentalista anticristiano, ignoran intencionadamente, por ej., que:
La mayoría de los historiadores de la ciencia –-entre los que figuran A.C.Crombie, David Lindberg, Edward Grant, Stanley Kaki, Thomas Goldstein y J.L.Heilbron— consideran que la revolución científica se produjo gracias a la Iglesia. ¿Acaso no fue el cura católico Nicholas Steno, el padre de la geología? ¿Y el padre de la egiptología, no fue el clérigo católico Athanasius Kircher? ¿Y el 1º en medir el índice de aceleración de un cuerpo en caída libre, no fue el cura católico Giambattista Riccioli? ¿Y al católico Roger Boscovich, no se le suele atribuir el descubrimiento de la moderna teoría atómica? ¿Y los jesuitas, no llegaron a dominar el estudio de los terremotos hasta tal punto que la sismología se dio en llamar la “ciencia jesuita”? ¿Y por qué cerca de 35 cráteres lunares llevan el nombre de científicos y matemáticos jesuitas; acaso no saben los productores de este quebradizo documental, para consumo de gente con poca enjundia intelectual, que la contribución de la Iglesia a la astronomía es sobresaliente?. ¿Y los monjes católicos que preservaron en Europa la herencia literaria del mundo antiguo, o la propia existencia del alfabetismo, tras la caída del Imperio romano? ¿Y el concepto jurídico de Derecho Internacional, no surgió en las universidades católicas españolas del s. XVI, y fue Francisco de Vitoria, un profesor y sacerdote católico, quien mereció el título de padre del Derecho Internacional?
En resumen, este es un film reduccionista y fundamentalista contra la religión cristiana en particular; que maliciosamente ignora que ésta ha sido indispensable para la construcción de la civilización democrática occidental y la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Y si no me creen a mí, al menos consideren a un filósofo nada sospechoso de cristiano, el materialista confeso Gustavo Bueno, quien al contrario de este film, tiene la honradez y el sano juicio de afirmar: «No queda otra alternativa sino la de mirar con desprecio a quienes hablan, en general, de la rudeza del pensamiento teológico y de su acción retardaria, y creen, con ingenuidad de adolescente idealista, que removida la religión e instaurado el ateísmo, el progreso, el bienestar, la paz y la felicidad vendrán por sí mismos.» (La fe del ateo, Edic. Temas de Hoy, Madrid, 2007, p. 263.)