Si uno tiene mucho dinero puede hacer la película que quiera y si además es famoso, siempre habrá alguien que te la promocione y la lleve a las salas más o menos comerciales y hasta las televisiones donde siempre hay un ciclo en el que cabe esa película. Además, siempre hay críticos, yo no se por que, dispuestos a alabar eso que acabas de hacer y ponerla como una obra vanguardista y rompedora. Esta película lo es ya que rompe con todo el lenguaje cinematográfico, rompe con la moral más puritana y rompe la paciencia de cualquier espectador normal y corriente que quiere ver cine. Cuantas porquerías se han hecho en arte por mor de la modernidad. Y es que hay gente que enseguida se endiosa porque ha hecho algo interesante en algún campo del arte. De él han dicho que es un artista y ya se cree con derecho a manifestarse en cualquier campo del arte. Está claro que estoy hablando de Andy Wharhol. Es cierto que la película tiene desnudos y escenas que normalmente no se veían en pantalla, a no ser porno, pero porque no se promocionaban y proyectaban las películas que mucha gente hacía con sus amiguetes. Si en algún momento la ven, por favor, díganme donde esta la historia de Romeo y Julieta que el autor quería rodar, y de hecho subtítulo a este engendro “Ramona and Julian” en clara referencia a la obra de Shakespeare. Se me ha hecho insufrible la películita.
La película es una sucesión poética de imágenes con muy poco diálogo para narrar el amor entre dos muchachos. El ritmo es bastante lento y en ciertos momentos el espectador puede que aparte la mirada de la pantalla porque tenga la sensación de que esa escena ya la ha visto. Pero yo entiendo al director, cuando se tienen esos planos tan buenos, con esas imágenes tan bien iluminadas y fotografiadas, con esa interpretación tan sutil por parte de los protagonistas, da verdadera pena acortar los planos o suprimirlos a pesar de ser reiterativos o de no aportar nada nuevo a la historia. Es un riesgo que el director habrá asumido y estoy seguro que él está contento con su trabajo. Eso se nota en la película y eso es algo fundamental para poder llegar al espectador, o a parte de los espectadores. No escatima desnudos ni relaciones sexuales entre ellos pero en ningún momento son vulgares ni superficiales. Unos cuantos minutos menos, como media hora y hubiera podido ser una película redonda. Recomiendo no perderse los títulos de crédito al final de la película pues van sobreimpresos en una serie de fotografías muy buenas.
Es una divertida comedia que trata el tema de la homosexualidad y el fútbol con todos los prejuicios habidos y por haber, pero con tal sentido del humor que ya quisieran tantas y tantas películas reivindicativas del tema gay conseguir que la gente se ponga a su favor abandonado su homofobia. El guión es muy bueno, habiendo conseguido el guionista meter en los once componentes de un equipo de fútbol los diversos prototipos gay: mariquita loca, bears, el que no sale del armario, el separado con hijo, etc. Y el director ha contado con un elenco de intérpretes que dan perfectamente el papel. Y no se puede tratar de maniquea a esta película pues los prototipos homófobos son tal cual aquí se presentan. Hay algo en la película, aparte de lo dicho, que la hace muy recomendable: la planificación del partido de fútbol es una auténtica lección de cine. ¿Y la música? Por favor, ¿cómo iba a faltar ese tipo de canciones que se identifican con el mundo gay? Magnífica la utilización de “I will survive” Seas gay o no hay que verla y creo que no te arrepentirás. Al menos habrás pasado un buen rato.
La historia es la ya tantas veces contada en la que un alumno rechazado por la mayoría se enamora del líder. En este caso el alumno rechazado no es el clásico gordito e inútil para la educación física, sino un alumno más bien guapo, tanto que le han tenido que poner gafas para que tuviera algún defecto. Por otra parte está la relación sadomasoquista típica de estas historias que aquí no se explica muy bien. Las reacciones del líder son incomprensibles y las situaciones no muy fáciles de entender. Hasta tal punto que el director en algún momento opta por los símbolos y el surrealismo. Parece que no le han faltado medios económicos pero se nota la escasez de ideas.
Una obra surrealista debe tener los elementos de tal forma expresados que el espectador sea capaz de buscar sus interpretaciones. En esto fueron maestros Dalí y Buñuel. Aquí están muy claras las relaciones entre los personajes pero se introducen una serie de elementos que hacen difícil su conexión con los hechos. Por otra parte la interpretación es tan plana, tan inexpresiva que a uno le falta saber de los sentimientos. Bueno, a lo mejor estos sentimientos están expresados con algún símbolo surrealista y yo no he sido capaz de verlos o de entenderlos. Como quiera que soy yo el que estoy opinando sobre lo que he visto y lo hago simplemente para dar referencias a futuros espectadores de este corto, si alguien quiere verla que no se deje influenciar en este caso por mí. A mí me maravilla cuando leo críticas de películas la cantidad de cosas que han visto estos críticos y a mí se me han pasado. Pero no me deprimo, muy al contrario me refuerzo en que yo he dado mi interpretación y eso es lo que vale. Solo aviso de lo que puede producir una película surrealista en el espectador dependiendo de cada espectador. Hago notar una fotografía en blanco y negro correcta pero que no me aporta nada a la idea que deduzco de las escenas.