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Críticas de Luis Guillermo Cardona
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2028 críticas
9
14 de octubre de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuatro significativos cuentos, impredecibles, aleccionadores, y donde su autor W. Somerset Maugham desfoga su gran virtuosismo en la construcción de personajes, constituyen el libro “CUARTETO” que, los directores ingleses Ken Annakin, Arthur Crabtree, Harold French y Ralph Smart, llevaron al cine con bastante fidelidad a la obra.

El mismo Maugham es el encargado de introducir el filme, hablando de su estilo y de la forma como a través de los años lo han valorado los críticos, a los que no parece tomar demasiado en serio porque, indudablemente, para ciertos señores han primado sus osados e irresponsables prejuicios, sin permitirse un conocimiento y entendimiento amplio de su valiosísima obra literaria.

El primer cuento “The facts of life” (Los hechos de la vida) es la historia de un joven tenista que, ante un inminente viaje a Francia, es aleccionado por su padre, un veterano tahúr quien le da tres consejos: “No juegues. No prestes dinero bajo ninguna circunstancia. Y no confíes en las mujeres”. En un momento de descanso, el chico pasa con un amigo por Montecarlo… y entonces nos demostrará que, a veces, la vida es mucho más elocuente que las palabras. Grata presencia de la linda actriz y pronto directora sueca, Mai Zetterling, como Jeanne.

En “The alien corn” (La dureza ajena), Dirk Bogarde representa al joven pianista George, un chico esperanzado en realizarse como músico contra la objeción de sus padres que no creen que ser artista signifique nada. Convencido su padre por su enamorada Paula (Honor Blackman) de que le dé una oportunidad, comprobaremos luego el peso terrible que suelen tener en algunas personas los conceptos radicales.

Hemos tenido ya dos cuentos excelentes, y a éstos sigue otro de fuerte significado: “The kite” (La cometa) es la historia de un joven casado que ha ido a prisión por dejar a su esposa sin su ayuda económica. Preguntado: ¿por qué hace eso? Su respuesta dejará a todos alelados. Betty Baker (Susan Shaw) su esposa, tiene sus razones… pero Herbert también tiene las suyas, pues ocurre muchas veces que las apariencias engañan, y aquello que vemos con un vago significado, puede llegar a ser mucho más profundo de lo que parece.

Finalmente, “The colonnel’s Lady” (La Dama del coronel) –ligera alusión a “El amante de Lady Chatterley”-, nos habla de la esposa de un ex-militar, quien de la noche a la mañana se convierte en una renombrada poetisa, con un pequeño libro que se está vendiendo como el pan… y su marido pareciera ser el único que no lo ha leído. Dentro del librito muchos han adivinado una aventura extramatrimonial tan romántica como siniestra… y el marido, finalmente, intentará develarla. Una vez más, las apariencias pueden ocultar un algo más sensible y podría ser más impuro aquel que condena que quien resulta condenado.

“CUARTETO” reafirma el grandioso talento de William Somerset Maugham, y los directores ingleses quedarán tan encantados, que luego seguiría “Trío” y finalmente “Encore”.

No te las pierdas. Esto es literatura y cine en una conjunción perfecta.
Luis Guillermo Cardona
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10
9 de octubre de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La discriminación es una actitud de rechazo, exclusión o incluso maltrato, contra cualquier persona en razón de su género, raza, nacionalidad, condición social, orientación sexual, religión, discapacidad o cualquiera otra condición que tan solo la haga diferente. En resumen, es toda violación que se asume contra la igualdad de derechos de las personas. En tal sentido, la discriminación es por sobre todo un acto de ignorancia e intemperancia, porque se tiende a meter en el mismo saco a todas las personas de cierta característica o pertenencia, por la improcedencia de unas cuantas. Pues tan absurdo es creer que todas las personas por el simple hecho de ser negras, judías, homosexuales o de tal o cual nacionalidad son malas o abominables, como creer que el simple hecho de ser blanco, cristiano o europeo te hace digno.
La razón reclama que, en ambos casos, se debe ver más allá de estas particularidades para poder reconocer las buenas cualidades que pueda haber en cada ser humano, pues bien factible es equivocarse con los primeros, como con los segundos.

Encuentro maravillosa la película “LA BARRERA INVISIBLE”, porque -partiendo del antisemitismo que seguía imperando en los propios EEUU, aunque tan solo dos años atrás se acababa de derrotar al fascismo que agitaba la misma bandera- habla con gran profundidad acerca de la discriminación en razón de una causal cualquiera. La historia, brillantemente adaptada por Moss Hart (“Vive como quieras”, “Aquí durmió George Washington”...), basada en el exitoso libro de Laura Z. Hobson (1900-1986) una socialista hija de inmigrantes judíos que sufrió en carne propia toda suerte de improperios, sirve con marcada altura y dignidad, al esclarecimiento de los falsos pilares sobre los que se apoya cualquier acto discriminatorio.

El director Elia Kazan -quien se llevaría consigo un merecidísimo premio Oscar-, hace un filme de gran sobriedad, sin espacio para el sensacionalismo de ningún tipo, sin despertar sentimientos de odio o de venganza contra persona alguna, y con los más simples detalles e intachables argumentos, deja profundamente sentado un álgido problema que sigue causando graves daños morales y muchas veces físicos a incontables personas.

Valientes y muy sobrias actuaciones de Gregory Peck y Dorothy McGuire, consolidan un filme que deja sentado que “la igualdad y la libertad son la única opción para conservar la integridad del hombre y de cualquier nación”.

Esto es cine con el sello de la trascendencia.

Título para Latinoamérica: “LA LUZ ES PARA TODOS”
Luis Guillermo Cardona
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9
16 de julio de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La nicaragüense Carla Delgado, ha decidido quedarse en Glasgow, Escocia, luego de que con su grupo de bailarines viajara hasta allí en busca de dinero para la causa sandinista, pues su país, en ese año 1987, todavía sigue en guerra, ya que EEUU no se muestra dispuesto a permitir que otro gobierno socialista se les asiente en Centroamérica. Por largos años sostuvieron a la brutal dictadura de Anastasio Somoza, y ahora la CIA financia y organiza la guerra sucia de los Contra, para que derroquen del poder al gobierno sandinista que ahora está en manos del presidente Daniel Ortega.

En Glasgow, Carla conocerá a George Lennox, un conductor de autobús que se obsesiona con ayudarla, y será él quien, al verla traumatizada y con impulsos suicidas, termine animándola a que vayan juntos a Nicaragua para que pueda enfrentar la realidad y quizás logre reencontrarse con aquellos seres a quienes tanto ama.

“LA CANCIÓN DE CARLA” es otro plausible título en la filmografía del director Ken Loach. Es importante por su eficiente recuento histórico de uno de los episodios más deplorables de la historia Latinoamericana; recrea un sensible drama donde la solidaridad y el compromiso brotan de seres sencillos sin más poder que su espíritu de unión, su buena voluntad y su corazón enorme; y nos da cuenta de cómo el imperialismo se sostiene con la fórmula del arrasamiento y patrocinando la infamia y la crueldad contra la gente del pueblo.

Comienza aquí una nueva y notable sinergia. Esta vez entre el director Ken Loach y el guionista escocés Paul Laverty, quien se convertirá en la fuente literaria de casi todos sus filmes posteriores. Abogado y comprometido defensor de los derechos humanos (tres años en Nicaragua, y otros más en El Salvador y Guatemala), Laverty será “representado” en “LA CANCIÓN DE CARLA” con el personaje de Bradley que se le encargó a Scott Glenn, pero me da la impresión de que su rostro se asemeja más al de Robert Carlyle, quien lleva el mayor peso del filme, con impagable carisma, como el conductor rebelde dispuesto a dejarlo todo atrás, para salvar la vida de la sufrida muchacha de la que se ha enamorado.

A Carla la representa Oyanka Cabezas, una legítima hija de Nicaragua, diseñadora de vestuario que tiene aquí su primer y único filme como protagonista, y cuyo rol logra conmovernos con su traumática existencia, dejando bien presente el inconmensurable sufrimiento que causan a la humanidad los usurpadores del poder.

“LA CANCIÓN DE CARLA” reafirma a Ken Loach como un director comprometido con la historia y con la causa de los oprimidos. Es cine testimonial de primera línea.
Luis Guillermo Cardona
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8
5 de julio de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kes es la primera sílaba o abreviatura de kestrel (cernícalo en inglés) una suerte de halcón diurno que se haya extendido por casi todo el mundo. El cernícalo es un ave de magnífico vuelo, capaz de realizar un vuelo estacionario hasta ubicar con precisión su presa, y para muchos, es símbolo de libertad, pues, cuando se desplaza a grandes alturas, despierta envidia su serenidad y seguridad de desplazamiento.

Un ejemplar de esta especie, servirá en esta película para demostrar los potenciales y referenciar los sueños de un chico llamado Billy Casper, al que le ha tocado vivir en un medio lleno de carencias de toda índole, en el que lucha cada día para superar toda suerte de vejámenes. En su hogar, la ausencia del padre y la presencia de un hermano hostil. En su colegio, profesores autoritarios y castigadores, curas intolerantes, y alumnos acosadores. Y en su trabajo como repartidor de periódicos, fuertes madrugones y una ardua tarea por una mínima remuneración.

Todo esto lleva a que Billy se las ingenie para vivir como puede, sin simpatía alguna por el hogar, la escuela o su trabajo. Tan solo aquel cernícalo, al que logró cazar en el campo desde muy pequeño, le ofrece cada día la ocasión de demostrar sus valores, entre los que relucen como fuertes: su constancia, su paciencia, su valor, su vocación para la cetrería y el respeto profundo que siente por los animales, pues, cuando mata a un pájaro o a un ratón, lo hace exclusivamente para satisfacer la necesidad de alimento del halcón.

Segundo filme de Kenneth Loach, tomando como protagonistas a los excluidos, a los maltratados y también a aquellos que se complacen jugando el papel de verdugos para poder saciar sus odios y su propia mediocridad. “KES” da cuenta de cuanto se parecen las sociedades, pues la Inglaterra dogmática y represiva de los años 1960 -que ya Lindsay Anderson había plasmado con exactitud en su “If…” del año anterior y Loach recrea en una versión muy personal y conmovedora-, no estaba muy lejos de la penosa sociedad que padecíamos en otros países del mundo.

Con el cernícalo como metáfora, y en el estilo narrativo de los Angry young men (Jóvenes airados) de la cultura inglesa de aquellos años, “KES” resulta un filme necesario para el conocimiento de una época, y especialmente, para el entendimiento de una juventud que reclama –y reclamará siempre- libertad, independencia y oportunidades.

Reconocimiento al joven actor David Bradley por su sentida actuación… y al profesor de inglés nuestra reverencia, pues fue “el único” (o de los pocos) que hay en toda escuela, capaz de interesarse sincera y profundamente por el joven Billy. Y Ken Loach nos deja la sensación de que es un director comprometido al que vale la pena seguir visionando.
Luis Guillermo Cardona
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4
4 de junio de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El primer bandido sátrapa de la historia del cine, fue Thomas Alva Edison. Al haber sido el inventor del Kinetoscopio y de la cinta en celuloide, con su grupo de abogados, Edison se inventó una serie de artimañas que le permitieron convertirse en cabeza de una sociedad a la que llamó la MPPC (Motion Pictures Patents Company), en la que asoció a cuantas productoras de cine pudo y terminó cobrando impuestos por cada metro de película filmada, y cada distribuidor o exhibidor, tenía que sacar una licencia anual para poder hacer su oficio. Con esto, el mago de Menlo Park se hacía, aproximadamente, a un bello pero sucio millón de dólares anuales ¡en la primera década del siglo XX!

Con buenas razones y sabiendo que ya había leyes antimonopolio en los EEUU, algunos productores inmigrantes (casi todos judíos y futuros fundadores de los más famosos Estudios cinematográficos) deciden oponerse a la especulación de Edison. Y a uno de los asociados a la MPPC, el llamado “Coronel” Selig, se le ocurre escapar de los impuestos y se marcha al sur del país en busca de exteriores para la primera versión de “El conde de Montecristo” (1907) que dirigiría Francis Boggs. En estas, descubre un antiguo feudo de los indios Cherokee llamado Hollywood (Bosque de acebos), otra hermosa tierra usurpada por los blancos, y cuando los demás se enteran de sus magníficos paisajes, clima, valles… y su proximidad con México para huir cuando sea necesario, pronto corren hacia allí, y en pocos años nacería La Meca del cine.

No pasaría una década sin que a alguien se le ocurriera hacer una nueva versión de la inmortal novela de Alexandre Dumas y Augusto Maquet: En 1913, la haría Edwin S. Porter con James O’Neil (padre del dramaturgo Eugene O’Neil); en 1923, Emmet J. Flynn realizaría la suya con John Gilbert; en 1934, Rowland V. Lee sería el responsable de la mejor versión hasta ahora, con Robert Donat como Edmond Dantés… y así sucesivamente, habiendo versión americana, inglesa, francesa, mexicana y hasta japonesa, sin contar con la variaciones hechas sobre el tema: “La esposa de el conde…, “El hijo de…, “La venganza de…”.

La versión que ahora nos ocupa, de 1975, y encargada al ex-actor y director de teatro, David Greene -ahora convertido en director de telefilmes-, resalta por su lujosa ambientación y vestuario, y porque cuenta con un reparto internacional que incluye al ex-Doctor Kildare, Richard Chamberlain, como Dantés, a Tony Curtis como Fernand Mondego y, entre otros, a Louis Jourdan (Dantés en la versión de 1961 de Claude Autant-Lara), haciendo ahora de Villefort.

Se retoma aquí la idea de los cuatro enemigos, y con el ánimo de hacer algo novedoso, Sidney Carroll el guionista, se inventa la interesante idea de modificar el final, sentando el precedente de que la felicidad no puede ser el resultado de la cruel venganza. Pero la escena es tan vaga que nos deja Out. Y además ¿dónde está dicho que el matrimonio sea el camino a la felicidad?

De resto, el filme resulta cortado a machetazos y muy plano emocionalmente; la estadía de Dantés en la prisión es literalmente vista a vuelo de pájaro; la despedida del abate Faria luce vaga y desentonada; el reencuentro con Mercedes, un desperdicio; su enfrentamiento con Albert parece un simple ensayo… Y así, David Greene, no logra dejar buena huella con una novela que tiene el sello de la perennidad.

Estas son las situaciones en las que, toca volver la vista atrás, para poder hallar los verdaderos tesoros.
Luis Guillermo Cardona
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