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Críticas de: Luis Guillermo Cardona

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Luis Guillermo Cardona Medellín - Colombia

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1588 críticas (Ver todas por título) Página: 107
Su valoración: Notable
14 de mayo de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Formado en el teatro del arte de Moscú, bajo la dirección de Yevgeny Vakhtangov, un discípulo de Stanislavsky, Rouben Mamoulian (nacido en Thilisi, Georgia, Rusia) ya había formado su propio estudio teatral en su ciudad natal, y había viajado con sus obras a Inglaterra donde aprovecharía para especializarse en Drama, cuando por fin, a sus 25 años, le llegó la oportunidad de marchar hacia los Estados Unidos de Norteamérica, donde pasaría tres años dirigiendo óperas y operetas en el teatro George Eastman de New York. Y cuando ya su nombre sonaba alto en la escena de Broadway, la productora Paramount le llamó para que llevara la batuta de su nuevo melodrama “APLAUSO”… y así comenzaría la carrera cinematográfica de un valiosísimo director, cuyo legado, lleno de arrojo, de inventiva y de muy apreciables cualidades artísticas, no ha alcanzado aún el reconocimiento que se merecería.

La historia partía de un modesto guión escrito por Garrett Fort, basado éste en una historia de Beth Brown que sin duda bebió de la archifamosa “Stella Dallas”, que ya había sido llevada al cine en 1925, en una época en que las madres abnegadas eran regalos de la vida real y de paso un gran negocio para el cine.

Como para Mamoulian, estar tras las bambalinas de los teatros era ya experiencia ampliamente vivida, no le fue difícil recrear la atmósfera turbia y con aroma a sexo promiscuo que suele respirarse en los teatros de burlesque. Y de igual manera, le fue fácil comprender la compleja vida que llevan ciertas mujeres que, vendiendo su cuerpo por el apremio de la sobrevivencia, aún conservan un hálito de dignidad que las lleva a proteger a sus seres queridos de que, por nada del mundo, repitan su historia.

Por esto, cuando la popular estrella, Kitty Darling, tiene a su hija April, en lo primero que piensa es en asegurarle una educación que haga de ella una mujer digna de la sociedad y entonces la ingresa para que estudie en un convento, cuando estos eran creíbles (¡¿?!), mientras ella sigue complaciendo el morbo de los espectadores para poder pagar el estudio de su hija. Lo que sigue, es una historia de compromiso, de explotación, de hombres oportunistas y sin escrúpulos… y de una chica que anhela ser digna, leal y enamorada… pero que quizás está dispuesta a corresponder a los favores que su madre ha hecho por asegurarle una vida distinta.

Contra todos los pronósticos y dispuesto a lograr los mayores alcances con este filme que nacía en los albores del cine sonoro, el director Mamoulian conseguiría separar el sonido de la cámara (que hasta entonces resultaba harto aparatoso) y lograría unas escenas nunca antes logradas por otros directores, consiguiendo grabar voces simultáneas en una misma escena, al tiempo que daba un movimiento más suelto a la cámara. Este carácter innovador, satisfaría plenamente a los productores, le haría ganar un amplio contrato, y haría posible que se dijera lo que solo logran muy escasos directores: “A él concédanle lo que pida”.

“APLAUSO”, significó un valiosísimo debut en la actuación de la famosa y trágica cantante Helen Morgan (Michael Curtiz haría un biopic sobre su vida, “The Helen Morgan Story”) la cual logra una conmovedora recreación de esa madre que quiere vivir en su hija la suerte de vida que a ella misma le hubiera gustado vivir. Junto a ella, Joan Peers como April, logra un cálido personaje que, cuando menos, emana ternura y una apreciable dosis de sensibilidad.

Falta algo en otras actuaciones, pero con sus logros técnicos (incluido un buen uso de sombras, una cuidada composición de los escenarios, una que otra toma de connotado buen gusto…) y sus apreciables recursos narrativos, “APLAUSO” se hace merecedora de un buen lugar en la historia del arte cinematográfico.

Ha nacido otro director digno del más alto reconocimiento.
Luis Guillermo Cardona
i
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Su valoración: Buena
30 de abril de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dicen que los escritores rusos del siglo XIX, Gorki, Dostoyevski, Tolstoi… fueron los iniciadores de la novela psicológica, esa que desentraña el alma humana y nos la pone en bandeja de plata para ayudarnos a comprender el sufrimiento y la felicidad, la maldad y la nobleza, el afán de acumular y el impulso de compartir que unos y otros llevamos dentro. Me acojo a esta afirmación, porque siempre que leo a alguno de aquellos magníficos escritores, o a Chejov, a Pushkin, a Andreev… siento que el ser humano adquiere una grandeza tal, que sobrepasa casi siempre lo que solemos percibir en la vida cotidiana.

Basta conocer esa fortaleza inexpugnable, esa entrega plena e irrestricta, y esa capacidad de amar pensando más en el bien del otro que en el suyo propio, de un personaje como Anna Karenina, para llegar a sentir de manera absoluta y contundente, que no hay otra criatura en la tierra con tantos maravillosos potenciales como los seres humanos. De aquí, que tiene que haber una profunda carencia, o una pérdida total, de razonamiento lógico, para que una persona pueda asumir, a sangre fría, la intención de hacerle daño a otra.

León Tolstoi escribió “Anna Karenina” en 1876, en un tiempo en que ya el zar, los militares y la aristocracia rusa, lo visionaban como a un enemigo de sus intereses. Quizás esto explique la descripción punzante, directa y a veces sutil, como el escritor alude a su hipocresía, su prepotencia y mezquindad… siendo Anna una gran víctima de todos estos desajustes.

Algo de esto, se verá reflejado en la adaptación cinematográfica que, el productor Irving Thalberg, decidió realizar en el año 1927. Como en otras ocasiones -dada la obseso-compulsiva manera como el joven Thalberg hacía las películas- fue esta una compleja realización que tuvo como inicial director a John Gilbert, reemplazado pronto por Dimitri Buchowetzki. El protagonista inicial, Ricardo Cortez, fue suplantado por Norman Kerry, y finalmente, éste debió ceder el paso a Gilbert… hasta que, un día cualquiera, a Thalberg lo agarró la chiripiorca, tiró todo lo hecho a la basura, y contratando al talentoso director inglés, Edmund Goulding, le pidió empezar de cero con Garbo y Gilbert como protagonistas definitivos.

Finalizando el rodaje, Thalberg determinó con bases estadísticas, que en EEUU llegaban más los finales felices que los trágicos, y entonces hizo que esta parte se rodara de las dos maneras… y lo que nosotros vimos, hace muchos años, fue el happy end que –en contra del director- tiraba por la borda la esencia tolstoiana haciendo que, el muy pendejo capitán Vronsky, terminara abruptamente con derecho a una familia feliz.

El título de “ANNA KARENINA“, usado durante el rodaje, se cambió luego a “LOVE”, cuando viendo que sus protagonistas lucían fuera de escena bastante enamorados, a Thalberg se le ocurrió que podría usarse un sugestivo cartel que dijera: Garbo and Gilbert in “LOVE” (asociable a in-love: enamorados).

Magnífica fotografía de William Daniels, con una iluminación ejemplar. Greta Garbo, dulce y encantadora, jugando de muy linda manera a ser la mamá que nunca “quiso” ser. Y estupendo, George Fawcett como el gran duque, todo un papá con ese capitán que se convierte en su dolor de cabeza.

Anna Karenina es un nombre que siempre sonará a mujer que ama demasiado sin amarse lo suficiente a si misma.
Luis Guillermo Cardona
i
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Su valoración: Buena
28 de abril de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
En el castillo Beaulieu, donde habita la marquesa de Langrune en compañía tan solo de su sirviente Firmin, se ha reunido ella con un grupo de amigos encabezados por Lord Beltham, un corredor de autos profesional quien ha venido a entregarle un millón de francos; Lady Beltham, una rubia de pocas palabras; un anciano sacerdote; una princesa de nombre Sonia Danidoff; el joven Charles Rambert; y el magistrado Jean-Marie Bonnet, quien presiente que la tenencia de aquel dinero en el castillo, atraerá la presencia del temible ladrón y asesino conocido como Fantomas.

El temor cunde… y siguiendo la vieja regla que asegura que “atraes aquello que mucho temes”, pronto el enmascarado y oscuro delincuente entrará en escena, iniciando así un interesante thriller que conllevará asesinatos, un buen número de sospechosos… y una intriga que llevará al inspector Paul Juve -archienemigo de Fantomas-, a querer de nuevo meterlo entre las rejas.

La película está basada en la primera novela “Fantomas” (1911), que sobre este famoso personaje escribieran los franceses Marcel Allain y Pierre Souvestre, convirtiéndolo de inmediato en uno de los más acogidos por los lectores de novelas criminales. Fueron 32 volúmenes escritos entre ambos, más otros once que escribió en solitario Allain tras la muerte de Souvestre, en 1914.

A su regreso a Europa en 1931 -hastiado de los sinsabores que habían comenzado a causarle los productores hollywoodenses, los cuales le retiraron de sus dos últimos trabajos cinematográficos (“Captain of the guard” y “King of jazz”)-, Pál Fejös no tardó en ser buscado por el productor Paul Brenberger -quien le admiraba profundamente ya que había visto sus filmes mudos-, y éste le propuso realizar en Francia esta versión de “FANTOMAS” que, ávido de trabajar, Fejös aceptó enseguida. Además, ya entendía algo de este género, pues años atrás había realizado “La última aventura de Arsenio Lupin” (1921) historia de otro ladrón de parecida fama en la literatura francesa.

Fue esta la primera versión sonora de “FANTOMAS”, con una intriga realmente bien manejada, una ambientación que no deja nada que desear en un filme de esta época, y superando sin duda en su dinámica los filmes que, sobre este enigmático personaje, se habían hecho hasta entonces.

El reparto incluye a Tania Fedor como la discreta y enigmática Lady Beltham; Thomy Bourdelle como el sagaz inspector Juve; Georges Rigaud representando a Rambert; y Gaston Modot (el recordado protagonista de “La edad de oro” de Luis Buñuel) como el intimidante Firmin. Y como Fantomas… al final del filme nos dirán quien es el actor que lo interpreta.

Surgen en el desarrollo de la trama, dos o tres preguntas para las que no pareciera haber una respuesta satisfactoria, pero con un tris de tolerancia podemos dejarlas de lado, y el filme entonces resulta muy simpático y se pasa un rato realmente entretenido.

¡Que tengan un feliz misterio!
Luis Guillermo Cardona
i
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Su valoración: Muy buena
24 de abril de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es esta la historia de una madre soltera que, en términos de argumento, es de una simpleza sorprendente: Una chica de 17 años, llamada Mária Szabó, trabaja como empleada doméstica, y una noche es seducida por un conocido que ya no vuelve a buscarla más, pero la deja embarazada. Expulsada del hogar donde trabaja, Mária se marcha a otra ciudad en busca de una nueva oportunidad… pero la vida no siempre es fácil para aquellos que han cometido un error en su vida.

Con una historia así -retomando en este caso una leyenda que solía contarse en los pueblos húngaros, según la cual las madres fallecidas protegen a sus hijas de las tentaciones con La lluvia de primavera- se han hecho ya unas cuantas películas e imagino que un buen número de telenovelas. Pero hace falta un director con una inmensa sensibilidad como la que tenía el húngaro Pál Fejös, para hacer de esta historia algo con verdadera trascendencia. Y entonces surge una pregunta: ¿Qué es lo que tiene Fejös que hace la diferencia?

En primer lugar, Fejös había aprendido mucho sobre el dolor humano cuando perdió a su padre siendo todavía un niño, y luego, cuando siendo estudiante de medicina sirvió en un puesto médico durante la I Guerra Mundial. Después, la vida le daría ocasión de algunas frustraciones y tristezas en su lucha por convertirse en un buen realizador… y en esta escuela, el cineasta húngaro terminó preparado para comprender, de manera profunda, los sentimientos humanos y los grandes sufrimientos.

Después, su encuentro con el arte, en la ópera, en el teatro, en el cine… fue fortaleciendo su sensibilidad como contador de historias, y pronto Fejös comprendió lo que ya El Greco había entendido en la pintura, y otros directores como F. W. Murnau o Josef von Sternberg habían aplicado en sus películas: La trascendencia se logra cuando se es capaz de captar el alma de los personajes.

Aunque seguimos deseando ver todos sus filmes –lo que se nos deniega por el voraz monopolio de las grandes industrias y la escasa búsqueda del común de los espectadores-, podemos decir que, en “Soledad”, el alma de Jim y Mary palpitan a borbotones. Algo semejante vimos después en “Rayo de sol”… y lo vemos ahora en “LLUVIA DE PRIMAVERA”, donde esa muchacha apegada a su hija, y esas prostitutas que la ayudan a superar sus dificultades en el café Fortuna (precioso y merecido nombre), logran enternecernos y ver que, a veces, el Amor consigue encontrarse donde a muchos nunca pareciera.

Annabella vive su personaje y logra una Mári que te arroba el corazón mientras te inspira protegerla. Y en cada escenario, esa muñeca oscura sigue moviendo sus brazos como premonición de un fatal destino. Lo que se avendrá después, a algunos resultará muy naïf y sin asidero en la razón, pero otros sentiremos que está colmado de ternura y de una espiritualidad factible, porque, definitivamente, la vida trasciende a este diminuto globo terráqueo.

Siento que, en "LLUVIA DE PRIMAVERA" -donde se habla de nuevo más con el gesto y las emociones que con las palabras-, Pál Fejös brilla como un artista del alma y como un director digno de los mayores reconocimientos.

P. D. De esta película, originalmente titulada “Tavaszi Zápor” (literalmente: Lluvia de primavera), el mismo Fejös haría versiones en lengua rumana, titulada “Prima dragoste” (1932) y en lengua francesa con el título “Marie, légende hungroise” (1933), todas protagonizadas por Annabella, pero con diferentes actores de reparto en cada ocasión.
Luis Guillermo Cardona
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Su valoración: Excelente
19 de febrero de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
“¡Usemos la palabra, la pluma, la acción… Tenemos que darle al mundo justicia. Solo así podremos tener paz”.

¡Qué personaje era Émile Zola! El padre y el mejor representante del Naturalismo literario, escuela que abogaba por mantener una objetiva recreación de la realidad, de una manera tan documental que preservara por igual los aspectos gratos y dignos, como los más procaces y vulgares. De origen parisino, Émile Zola (1840-1902) un estudiante de bajo perfil que ni siquiera terminó satisfactoriamente su bachillerato, mantuvo una larga y estrecha amistad con el pintor Paul Cézanne, y empleado como dependiente en una librería, entabló positivas relaciones con escritores como los hermanos Edmond y Jules Goncourt, y con pintores como Édouard Manet y Camille Pissarro.

Al poco tiempo, decide lanzarse él mismo como escritor. Escribe en varios periódicos y pronto concebirá su largo proyecto de veinte novelas conocido como Les Rougon-Macquart. Títulos como “La Curée”, “Germinal”, “La bestia humana”, “El dinero”, “La debacle”… y por supuesto “Nana” entre muchos otros, convertirían a Emile Zola en uno de los mayores escritores franceses, miembro de la Legión de Honor y aspirante a La Academia Francesa, cargo que declinaría para dedicarse a ´El caso Dreyfus´ un acto de ignominia que llevaría al descubrimiento de la alta corrupción que anidaba al interior del tan alabado ejército francés.

Recreación de la vida del gran escritor Zola, y del memorable papel que éste desempeñara en la defensa del capitán Alfred Dreyfus, condenado por su propio ejército a la prisión de La isla del diablo, por injustos cargos de traición a la patria durante la guerra franco-prusiana (1870-1871), “LA VIDA DE EMILE ZOLA” es uno de los más potentes, esclarecedores y relevantes filmes, que alguna vez hayan sido galardonados con el premio Oscar.

El director William Dieterle, ha conseguido una historia brillante en todo su desarrollo, logrando mantener una altura argumental que no decae ni un solo instante, al tiempo que gana interés e intensidad con cada nueva escena, pues de manera muy calculada, borda primero a ese hombre –hasta que llega al renombre y a la respetabilidad nacional- que le dará la pelea al Estado… para luego adentrarlo en el sonado caso donde, con gran arrojo, arriesgará su pellejo y defenderá la verdad contra todas las consecuencias.

El filme es emocionante, pleno de vitalidad y de fuerza interior; matiza a su personaje para que podamos entenderlo como un ser humano con debilidades y fortalezas; y cuando asume la justicia y la verdad como las grandes fuerzas que preservarán la luz y la dignidad entre la especie humana, nos deja un gusto a lo que los hindúes llaman Mahatma (Alma Grande) que sigue corroborando a Émile Zola como uno de los grandes valores que nos ha dado la literatura universal. Hay que leer su carta abierta (del 13 de Enero de 1898) al presidente de Francia, titulada “J’accuse…!” (Yo acuso…!), para comprender la fortaleza de un hombre para quien la vida no vale nada sin la transparencia.

“LA VIDA DE EMILE ZOLA” es una obra maestra y Paul Muni, como Émile Zola, supo tener aquí una de las mejores interpretaciones de su vida. Mención necesaria para Joseph Schildkraut (como Alfred Dreyfus) y para Gale Sondergaard (su esposa Lucie Dreyfus).
Luis Guillermo Cardona
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