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Críticas de Luis Guillermo Cardona
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1819 críticas
7
3 de octubre de 2009
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La pobreza, es antes que nada, la cruel consecuencia del egoísmo humano, donde cada quien acapara para sí mismo, sin tomar en cuenta lo que puede estarle quitando o faltando a otros. La pobreza es también el resultado de los gobiernos corruptos que niegan al pueblo las oportunidades de estudio, y de trabajo bien remunerado, que éste necesita. La pobreza es lo que se aviene cuando se abusa de la necesidad o de la ignorancia, para explotar a los trabajadores con míseros salarios que apenas alcanzan para sobrevivir. Pero la pobreza, también hay que decirlo, es consecuencia en muchos casos, de una vida desordenada e irresponsable donde anida la deshonestidad, la irresponsabilidad y la degradación.

Si miráramos más hondo, podríamos ver que la pobreza existe entre los seres humanos porque, los que lo tienen “todo” son, en su mayoría, pobres de amor y, en este sentido, son objetivamente más pobres que los pobres. Porque el amor es lo único que en realidad se necesita, pues es lo único que nos puede hacer felices.

“LOS OLVIDADOS”, funciona cabalmente como recreación de la miseria y las funestas consecuencias a las que ésta conduce, pero siento que se queda corta al no ilustrar las poderosas causales que conducen a ella. Se recrea la orfandad, el maltrato de los padres, el escaso compromiso de las instituciones de reforma juvenil y la exclusión absoluta de aquello que ofrece el otro lado de la sociedad. En este fangal, las carencias materiales, la delincuencia, la agresividad, el abuso y muchas otras sombras que oscurecen la existencia, anulan y acechan a todos sus habitantes.

La ambientación es casi neorrealista y los personajes son vivos retratos de los que deambulan por las barriadas, pero, para que todo esto no resulte descontextualizado, cabía mostrar como la ostentación y el despilfarro conviven, sin escrúpulos de ninguna clase, con la miseria más cruel y dolorosa. Y ahí estaría su simiente. Pero, cabe entender que la opresión que padecía la industria cinematográfica, no daba para tomarse licencias muy directas que comprometieran a los detentadores del poder.

Con todo, “LOS OLVIDADOS” resulta un filme valiente, más comprometido con los problemas sociales que con los resultados económicos, de cara al pueblo y en contra de “los poderosos”. Y esto, sin duda, merece nuestro aplauso.

“La política – decía Aristóteles – es una ciencia más elevada y mucho más útil que la medicina”. Así podría, y así debería ser, pero, para detrimento de la humanidad, la política no es hoy día sino una vulgar y repugnante patraña.
Luis Guillermo Cardona
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9
13 de agosto de 2009
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay hombres cuya existencia pareciera signada por la soledad, como si su sino no pidiera de ellos más que darse sin recibir nada a cambio. Son seres rectos, generosos, desprendidos, pero enmarcados en una sombra que envuelve sus vidas desde, quién sabe, que épocas remotas.

Shane, es uno de estos hombres. Al rancho de los Starret - donde un viejo tronco de madera se preserva frente a la casa como símbolo de sus fuertes raíces en aquel lugar - llega un día por casualidad (?), pues va de paso hacia otro pueblo. Allí vive Joe, su esposa Marian y su pequeño hijo Joey. Desde que lo ve, a lo lejos, Marian permanece distante como si quisiera ocultar sus sentimientos. Pronto, Shane es convidado a quedarse en la casa, y se convierte en empleado y aliado de Joe, en su lucha contra Rufus Ryker, quien ansía apoderarse de su terruño.

Casi todos los hombres se conforman con un pedazo de tierra donde sembrar, cuidar un par de animales y vivir en paz con su familia. Pero, para desgracia de la humanidad, hay algunos hombres a quienes nunca les basta con lo que tienen y, aún sabiendo que, al final, no necesitarán más que 2 metros x 50 para arrojar sus despojos, desean toda la tierra del mundo por el simple y absurdo afán de sentirse poderosos. Ryker es uno de estos seres y entonces, cada día, acosa a Starret para que le venda la tierra, mientras lo hace sentirse amenazado.

George Stevens crea un western intimista, en el que abunda el calor humano, se da cabida a la reinvindicación de una vida en comunión con los demás, se permite la idealización del héroe por el niño y, como una mancha que se extiende lentamente, va dando los pasos que conducen a la perdición de algunos hombres.

En un estilo que rememora al mejor John Ford, Stevens se sirve de sutiles manifestaciones (una mirada hacia el cuarto… una cálida frase de aprecio… un rostro que baja la vista cuando otro la besa… una presencia acicalada…) para que apenas logremos intuir lo que sucede entre dos corazones leales y dignos, que tendrán la resignación de amarse en silencio, sin pronunciarlo jamás.

Shane desea llevar una vida lejos de la violencia y está en busca de una vida en paz pero, a veces, el destino nos preserva en un camino que sólo tiene una dirección.

Un western encomiable que vemos cada vez con verdadero agrado.
Luis Guillermo Cardona
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10
11 de agosto de 2009
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los seres humanos debemos reconocer nuestras limitaciones. Quizás sepamos algunas cosas pero, lo que sabemos, es siempre demasiado poco con referencia a lo que se puede llegar a saber. En lo que a mi respecta, creo, que una de las mejores cosas que he aprendido, es que cada que deseo algo con mucha fuerza, acudo al Creador y le digo estas palabras: “Padre: esto es lo que estoy deseando… pero, no me concedas lo que yo desee, concédeme solamente lo que Tú sepas que yo necesito”. Para mi, esto ha sido clave, pues teniendo certeza de Dios, estoy seguro de que soy muy afortunado cuando lo que deseo no se me concede. Y sé también, con claridad, que los deseos que se realizan corresponden a lo que necesito de veras. De esta manera, jamás hay frustración y me siento conforme con lo que la vida me da.

Fausto deseaba acabar con las miserias de su pueblo, le dolía la peste, la guerra y el hambre. Para lograr esto, se formó en los libros y se cobijó con la fe… pero no aprendió que nuestros deseos no son, necesariamente, lo que la humanidad necesita para su proceso. En cada oración decimos “hágase, Señor, tu voluntad” pero enseguida pretendemos imponerle la nuestra, y cuando no conseguimos lo que deseamos, afirmamos neciamente, que Dios no nos escucha.

Fue, pues, un sentimiento de soberbia lo que lo llevó a renegar de Dios y de su fe y lo que lo puso en bandeja de plata para los intereses de Mephisto (Lucifer – el diablo). Con él realiza un pacto del que sólo podrá salvarse si consigue hacer uso de la palabra mágica, y mientras tanto, se le conceden sus deseos, siendo el mayor de ellos el recobrar la juventud.

El director alemán, F. W. Murnau, consigue uno de los – para mi gusto – más bellos filmes de toda la historia. Cuando el 7° arte está apenas superando el estatismo de la cámara, y cuando el conocimiento aplicado sobre iluminación todavía es cosa de pocos años, él logra unos planos perfectos, con una composición absolutamente pictórica, y consigue una iluminación con el más preclaro uso de los claroscuros, de la niebla y de las luces dirigidas. Y temáticamente, juega con la base ideológica de la saga de Fausto, retoma situaciones básicas del “Fausto” de J.W. Goethe y añade elementos de la obra de Christopher Marlowe “El Doctor Fausto”. El resultado, es un compendio de drama místico, lucha espiritual y tentaciones servidas para robarte el alma.

Sólidamente aleccionador, de una pulcritud absoluta y de una belleza plástica que nos mantiene absortos, “FAUSTO” es, creo yo, una verdadera obra maestra.
Luis Guillermo Cardona
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6
19 de julio de 2009
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tres muchachos, alumnos de un sabio maestro, le dicen a éste un día:
-Maestro, enséñenos el arte de la resurrección.
-El poder y el conocimiento – dice él – han de llegar a nosotros cuando estemos preparados para recibirlos, porque, sino es así, pueden convertirse en algo peligroso y volverse en contra nuestra.
Tras insistir, el maestro les enseña las frases y los pases mágicos con que podrán resucitar a cualquiera. Ya preparados, los chicos salen de paseo por el campo, y al rato, descubren una osamenta en el camino. Uno de ellos sugiere probar las enseñanzas del maestro.
-No. – advierte el más sensato- No sabemos a que ser pertenece esa osamenta y podría ser peligroso.

Entusiasmados con la idea de experimentar, los otros chicos insisten, y al final, optan por hacer el ejercicio. Hechos los pases indicados y dichas las palabras mágicas, al instante, un gigantesco lobo renace de entre la osamenta y, como hallase con hambre, atrapa a los tres chicos y los devora con ansia.

Inspirado en el cuento de la Calabaza Mágica que le narró su abuela, según el cual, a quien se convierta en su dueño, le concederá todo lo que desee, Raymond-Wang Bao, un pequeño colegial que vive en las nubes mientras descuida el estudio, se convierte en amo de la poderosa calabaza, y de inmediato, hasta sus más ínfimos deseos se tornan realidad.

De esto deviene una significativa lección que chicos y chicas – incluídos sus padres - deberán asimilar si desean ahorrarse terribles malestares, sobre todo, si son de aquellos acostumbrados a tenerlo todo… y a concederlo todo.

Que no suele valorarse lo que se obtiene sin esfuerzo porque carece de mérito y que, el mayor tiempo y el mayor trabajo invertido, aumenta el valor de aquello que realizas. Hazlo por ti mismo y reconocerás su gran precio, deja que otros te lo hagan y aquello te importará poco.

“EL SECRETO DE LA CALABAZA MÁGICA” se verá sin duda como un filme modesto y sin mucha originalidad, pero no está exento de gracia y encanto en todo su desarrollo. A los niños los envuelve fácilmente en su fantasía y los adultos sentimos que es una lección causal que llega a nuestra vida, es decir, que en este preciso momento, la estamos necesitando como una luz en la formación del carácter de nuestros hijos.
Luis Guillermo Cardona
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10
12 de julio de 2009
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Son diversas las razones que, un director de cine chino, podría aducir a la hora de animarse a contar una tragedia imperial en la que asistiremos al intenso y brutal proceso de desintegración de una familia. Podría querer, en principio, rememorar un hecho histórico que puede contarse ahora en la China comunista y que, otrora, había estado vedado. Así, estaría ilustrando los ríos de sangre, mediante los cuales se llegaba al poder y la dura brutalidad con la que éste se sostenía. Los colores dorado y rojo, predominantes en el filme, son un recordatorio de la conjunción oro-sangre con que se forjan los imperios. Tambien es posible que, por su bagaje cultural, se sienta atraído por las apasionantes tragedias griegas y/o por la tragedia shakespeariana, y hubiese querido adentrarse en esta fascinante experiencia. Y una tercera opción, es que haya querido contar un hecho reciente, adaptándolo a una historia antigua.

El guión de la “LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA”, es una libre adaptación, por parte del director Zhang Yimou, de la novela “Lei Yu” (Tormenta Eléctrica) de Cao Yu, llevada ya dos veces al cine (en 1957, donde aparece un jovencísimo Bruce Lee, y en 1961, dirigida por Shilin Zhu), en la que se describe el ascenso y caída de una familia de ricos industriales de los años 30 (siglo XX). Hacer una plasmación de este tipo de procesos, que no son cosa del pasado sino que tienen, con matices, la más perpetua vigencia en pleno siglo XXI, es muy atinado, y es una forma de contar – para evadir censuras y otros peligros - por la que optaron muchos realizadores del western americano e incluso algunos que hicieron ciencia-ficción.

Pero, cualquiera que fuese el caso – aunque todos, creo yo, son válidos y factibles -, lo cierto es que Zhang Yimou, ha vuelto, como en “Héroe” y como en “La Casa de las Dagas Voladoras”, a hacer otro filme espectacular, visualmente fascinante, contado con hondo sentimiento, pletórico de significado, y exultante de un género novedoso y deslumbrante - que parece asignado a pocos – como es el Wuxia.

Gong Li, ganadora del premio a la mejor actriz en el Festival de Hong Kong y del premio de la Crítica especializada, consigue una descollante labor como la obstinada emperatriz que, mientras su marido, el emperador Ping, la droga para trastornar sus sentidos, ella borda crisantemos dorados para sacar adelante su propio proyecto de cambio estructural.

La película contiene fuerza narrativa, pasión en sus personajes y teje una intrigante tragedia, con dos o tres impactantes escenas de acción y con toques de drama debidamente bordados, haciendo que nos sintamos en uno de esos filmes que se aprecian con absoluta complacencia.

¡Inolvidable!
Luis Guillermo Cardona
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