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Críticas de: Luis Guillermo Cardona

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Luis Guillermo Cardona Medellín - Colombia

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1568 críticas (Ver todas por título) Página: 107
Su valoración: Muy buena
31 de Diciembre de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dos hechos históricos inspiraron la novela “Lord Jim” que, el escritor Joseph Conrad [Jósef Teodor Konrad Korzeniowski] (1857-1924) publicara primero en la revista Blackwood entre octubre de 1899 y noviembre de 1900. El primero, fue el incidente del barco de bandera británica, S.S. Jedah, en 1880, el cual llevaba a bordo a cerca de un millar de musulmanes, los cuales iban de peregrinación a La Meca. Un fuerte huracán averió el barco y el agua empezó a penetrar por un costado… Espoleado por el aterrado primer oficial, el capitán Joseph Clark comenzó a llenarse de pánico y a presagiar que se avendría un seguro naufragio, y entonces abandonó la nave junto a su esposa, algunos mandos medios y unos pocos pasajeros, en un bote salvavidas… dejando a los cientos de pasajeros a merced de su destino. Pero la nave fue rescatada luego junto con sus ocupantes a salvo, y la deshonra alcanzó al capitán, luego de un gran escándalo.

El segundo suceso se refiere muy libremente a James Brooke (y de aquí pudo surgir el nombre Jim), un aventurero inglés nacido en La India, quien se hizo al poder en Sarawak, y convertido en el primer rajá blanco, estableció un Estado independiente en la isla de Borneo.

La conjunción de estos hechos, servirá entonces para que Conrad hiciera ese magnífico estudio del heroísmo y el miedo, la fragilidad y el arrojo, y sobre el peso que adquiere la vida cuando está marcada por el deshonor. La cinematografía entonces, no tardaría en interesarse por semejante portento de novela, y ya en 1925 y en versión muda, el director Victor Fleming (“Lo que el viento se llevó”) haría una primera versión para la pantalla grande.

Cuarenta años después, es Richard Brooks, sin duda uno de los más notables adaptadores de obras literarias que ha dado el cine (“Los hermanos Karamazov”, “La gata sobre el tejado de zinc”, “Elmer Gantry”…), quien se ocupará de nuevo de la ya inmortal obra de Conrad… y el resultado, es un filme de profundos significados, de rotundas reflexiones y con un incesante afán de correrle el velo a las emociones humanas, que resulta imposible no sentirse tocado y quizás muy sensibilizado por que sucede en la historia.

Los diálogos no desperdician palabra, y puede oler un poco a que los personajes centrales Jim, el profesor Stein, la chica revolucionaria (Jewel en el libro), y hasta el rapaz capitán Brown, hablen muy a lo Conrad, pero la sustancia de cada frase prodiga entendimiento, y la esencia humana pareciera verse, por momentos, con absoluta transparencia.

Ya es bien sabido que, por lo general, la adaptación de una novela al cine, implica obligados, necesarios o particulares cambios, de acuerdo con las posibilidades, intereses y/o pretensiones del director, y en esto, “LORD JIM” no ha sido una excepción. Pero lo logrado por Brooks conserva de nuevo lo esencial de la novela, y lo que más importa –al menos para nosotros-, que es la profundización en la psicología de sus personajes, queda aquí tan bien preservado que creo que, de Lord Jim, terminamos sabiendo tanto o más de lo que él mismo sabe acerca de su propia vida íntima.

El resultado final, es una obra cinematográfica indispensable para todo el que tenga la sensatez de comprender que, el mejor conocimiento, es el que uno puede obtener acerca de sí mismo.

*Edmund Spenser (frase en el epitafio de Joseph Conrad)
Luis Guillermo Cardona
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Su valoración: Notable
26 de Diciembre de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Adela Quested es una profesora inquieta, y con respecto a la India, colonizada por su país Inglaterra, quiere tener una visión de primera mano, más ahora que está comprometida con un magistrado municipal que precisamente ejerce en el por entonces llamado, Raj (reino) británico. El viaje lo realiza Adela junto a su carismática suegra, la sra. Moore, y juntas comenzarán a sentir que hay una espiritualidad y unos valores humanos en los hindúes, que los demás miembros de su casta no alcanzan siquiera a percibir porque viven obnubilados con sus afanes de poder y su actitud segregatoria.

Cuando la señora Moore conoce al Dr. Aziz H. Ahmed, empatizará con él de inmediato… y pronto ambas mujeres sentirán que están frente a un hombre sensible del que quizás se puedan aprender unas cuantas cosas. También Aziz se siente con ellas en especial compañía e incluso cree que la señora Moore posee el rostro más digno que haya podido ver en una persona inglesa.

Pero cuando el Dr. Aziz decide llevarlas a conocer las llamadas Cuevas de Marabar –un lugar que ni el mismo conocía- ocurrirá un incidente que trastornará sus vidas y que causará revuelo en la sociedad inglesa y por supuesto entre el pueblo indio, el cual tiene en el más alto crédito al médico ahora en problemas. ¿Entrega espontánea con repentino arrepentimiento o un shock alucinatorio proporcionado por uno de los muchos misterios de la India?

Tras 14 años de inmerecido silencio, pues su última película “La Hija de Ryan” había sido una verdadera joya, el director David Lean realiza la que sería definitivamente su última realización y “PASAJE A LA INDIA” corrobora de nuevo que estamos ante un director profundamente sensible, capaz de la más seria y equilibrada crítica frente a la nación que le tocó por patria, y dispuesto a reconocer las injusticias que, en muchos momentos se cometieron, en aras de los intereses colonialistas.

Ese primer plano de las inglesas durmiendo en lujosas alcobas y los indios amontonados en el piso; esa luna reflejada en la fuente cuando Aziz introduce su mano para tomar agua; o ese plano de Aziz contemplando casi con veneración el amable rostro de la señora Moore, dan una sensible y muy artística demostración de ese choque cultural, social y político, pero también de las aspiraciones frustradas, y de la bondad que anida en los corazones de aquellos seres humanos no obstante sentirse víctimas de los imperios.

La mirada de Lean ante aquellos hechos, parte del corazón y del entendimiento concienzudo y “PASAJE A LA INDIA” se convierte en una bella película digna del más alto aprecio. Además tiene un conjunto de actores inobjetable: Judy Davis, Peggy Ashcroft (galardonada con el premio Oscar), James Fox, Alec Guinness y Victor Baneriee quien nos removerá unas cuantas fibras como el Dr. Aziz. También cuenta con una muy grata fotografía encargada a Ernest Day debido a la avanzada edad de su habitual Freddie Young; y Maurice Jarre se hizo también merecedor al Oscar por su eficiente partitura.

Siete años después (el 16 de abril de 1991) se marcharía para siempre David Lean... pero su esplendoroso ejercicio tras las cámaras, pertenece ya a lo más sobresaliente del séptimo arte.
Luis Guillermo Cardona
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23 de Diciembre de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Madeleine Smith es hija de una de las familias más prestantes de Glasgow, Escocia. Estamos a mediados del siglo XIX y son aquellos tiempos en que los padres decidían por sus hijas con quien debían casarse. Pero Madeleine es un espíritu rebelde, y a escondidas, mantiene una apasionada relación con Emile L’Angelier, un francés sin mayores recursos, que se ve sometido a entrar a hurtadillas en la casa para verse con su enamorada en el cuarto de la doncella.
Madeleine tiene la certeza de que su padre rechazaría a Emile por su posición social, y más cuando su mayor deseo es verla casada con William Minooh, un joven de buena posición que resulta de su completo agrado. Pero Emile aspira a una relación por la puerta de adelante y entonces insistirá para que su chica lo presente con sus padres.

Este es el inicio de un drama pasional, en el que tendrán gran peso las diferencias de clase, el autoritarismo paterno, el ímpetu por la autodeterminación, los apresurados juicios de rechazo contra aquellos que lucen humildes o los apresurados afanes de condena contra aquellos que lucen privilegiados. Estas, y otras emociones que embargan a los seres humanos, y que hacen siempre tan compleja y lejana la posibilidad de vivir en hermandad, circularán por los recintos donde transcurre una imposible historia de amor que luego se transformará en tragedia, con la posibilidad de una justa… o injusta condena.

El director David Lean, nos trae de nuevo a su segunda esposa Ann Todd como protagonista, dándole la ocasión de representar a un vigoroso personaje que bebe de fuentes del pasado y que, de alguna manera, nos remite a “La heredera” (1949) la célebre película de William Wyler. Pero Lean demuestra autenticidad y una encomiable capacidad para contar los hechos con mucha altura, y su drama consigue mantenernos cautivos de principio a fin. En particular, la escena del juicio la encuentro muy bien resuelta, abreviando con una eficiente táctica de elipsis lo que pudieron ser unas largas declaraciones. El resto es una precisa composición de imágenes que dan cuenta exacta de la sombría atmósfera que sufren los personajes, y “MADELEINE” termina siendo un drama romántico que se desenvuelve con mucha altura, dejando ver a puerta abierta, las profundas dificultades que, por siglos, han padecido las mujeres para poder decidir sobre su propia vida.

Ante la pregunta de si Madeleine es culpable o inocente, mi respuesta no guarda duda: ¡Inocente!

Título para Latinoamérica: “EL PECADO DE MADELEINE”
Luis Guillermo Cardona
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6 de Noviembre de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los intereses colectivos estarán siempre por encima de los intereses individuales. Esta es ley del derecho y es ley de la vida, y en este filme se aplica con precisión, sin descuidar de ningún modo, el interés por ofrecer la mejor reubicación posible de los afectados, en este caso, los trabajadores afroamericanos de la pequeña isla sobre el río Mississippi, y la señora Garth, la anciana empeñada en evitar el desarraigo hasta donde le alcance la vida.

Una compañía estatal, la TVA, dadas las frecuentes tragedias causadas por los desbordamientos del río Tennessee, ha enviado a Chuck Glover para que convenza a la única persona que se niega a venderle al Estado su propiedad en una pequeña isla en pleno centro del río. Pero, Ella Garth, es una anciana de tan fuertes raíces que ya hasta tiene puesta la lápida donde será enterrada en aquel mismo lugar.

Al tiempo que va estableciendo una afectiva relación con la nieta de la señora Garth, Glover la verá bien difícil para lograr su cometido con la abuela, además de que se verá enfrentado a los propietarios de tierras, cuando por su cuenta decida igualar los salarios de los explotados.

Haciendo la conjunción de dos novelas sobre la vida en el Mississippi, el atinado guionista Paul Osborn (“Madame Curie”, “El despertar”, “Al este del edén”) vuelve a apuntarse otro éxito en su carrera con esta historia que mira con respeto el arraigo a la tierra, pero que como debe ser, elige el camino que más le conviene a una comunidad entera. Porque se comprende la resistencia al cambio, pero esa magnífica metáfora del río salvaje que lo arrasa todo a su paso para forzar la evolución y las mejores condiciones de vida de las minorías, deja bien plantado que también la naturaleza hace su parte para que el progreso social no se detenga bajo ninguna circunstancia.

Elia Kazan logra un filme con marcada fuerza interior y el cambio que se produjo en el personaje de Montgomery Clift –pensado en principio para Marlon Brando como hombre fuerte- siento que benefició al filme en el sentido de que la fortaleza de Chuck es de tipo gandhiano, y demuestra de nuevo que “no son los que tienen la fuerza, sino los que tienen la resistencia los llamados a vencer”.

Por su parte, Lee Remick nunca había lucido más bella y con mayor carisma, como en este rol de Carol, la viuda con dos hijos que, a punto de volver a casarse, de pronto descubre que el amor ha llegado con ese hombre incapaz de ganar una pelea cuerpo a cuerpo, pero capaz de producir fuertes y significativos cambios para toda una sociedad.

Kazan vuelve a lucirse como un excelente director de actores y Jo van Fleet (ganadora del Oscar por su actuación en “Al este del edén”) sigue demostrando lo fácil que le resulta echarse encima el doble de su edad y bordar personajes femeninos del más fuerte carácter.

Creo que “RÍO SALVAJE” corrobora una vez más, que no es inteligente ponerse en contra de los deseos de la naturaleza.
Luis Guillermo Cardona
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18 de Julio de 2013
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Entre 1948 y 1997, La British Rail fue el operador de la mayor parte del transporte en tren que tenía Inglaterra. Estaba conformada por las cuatro más grandes compañías ferrocarrileras y, entre 1994 y 1997, se inició con ella un proceso de privatización, llamándose ahora British Railways, a cuyo símbolo -constituido por dos flechas que señalan la una de izquierda a derecha y la inferior de derecha a izquierda- peyorativamente se le conoce como “las flechas de la indecisión”.

Lo ocurrido durante este proceso, en el que los trabajadores –como suele ocurrir- llevaron la peor parte, es lo que nos cuenta Ken Loach en “LA CUADRILLA”, donde veremos los bemoles, inestabilidades, despidos, malos manejos, aprovechamiento, crisis personales y familiares … y terribles descuidos que comenzaron a darse en aquel sur de Yorkshire donde transcurre la historia.

En forma directa y sin reticencia alguna, Loach nos enseña las inmensas y ambiciosas fauces de los empresarios que, sin escrúpulo alguno, están dispuestos a arrasar con las conquistas laborales, acuerdos y derechos de los trabajadores, para alcanzar el máximo de ganancia en la transacción que han realizado. A nadie le importa su estabilidad, su dignidad… y ni siquiera sus vidas, y solo cuenta el “cuanto puedo sacar” con o contra cualquier ser humano.

“LA CUADRILLA” habla de un evento que no es único en el mundo y que casi sucede a diario en los países donde la ley es “la explotación del hombre por el hombre”. Loach consigue unos cuantos momentos bastante elocuentes (la manera como se desconoce a Jerry el líder sindical, los manejos salariales para buscar vinculaciones por servicios, las presiones y amenazas a Bill el directivo consecuente) y también algunos bastante divertidos (la seducción, el retrete…) protagonizados por aquel grupo de colegas, donde sobresale, definitivamente, el personaje de Paul (Joe Duttine). Faltó, quizás, algo de presupuesto, o de narrativa, para que el filme consiguiera escapar de su frío ambiente documental, pues esto hace que resulte muy ilustrativo de situaciones laborales, teniendo que esperar hasta los últimos minutos para que se produzca por fin un punto realmente alto, en el contundente suceso con Jim.

El guión fue escrito por el ferroviario, Rob Dawber, quien, víctima de un cáncer por manipulación de asbesto en sus tareas diarias, falleció el 20 de febrero de 2001, a los 45 años. Acababa de concluir el rodaje de la película y no pudo asistir al estreno, pero su guión fue galardonado póstumamente con el premio BAFTA.

“Si quieres trabajar tienes que dejar de trabajar”, explica Jerry sorprendido con las estrategias de sus nuevos patrones, y al fin comprende que, entre las nuevas leyes del voraz capitalismo, se contempla no asegurar ninguna estabilidad laboral, y tras el vencimiento de cada contrato hecho por un tiempo inferior a un año, el trabajador es dejado vacante durante algunos días, semanas o incluso meses, para que todo empiece de nuevo y cese toda obligación por cuenta de la antigüedad.

Con “LA CUADRILLA”, podemos comprender que los abusos con los trabajadores son cosas que suceden a lo largo y ancho del planeta y da la impresión de que fuera un mal de nunca acabar, sobre todo, porque casi todo el mundo considera que es más importante la sobrevivencia que su propia dignidad. Pero acaso… ¿tiene algún sentido vivir sin dignidad?

Título para Latinoamérica: “LOS NAVEGANTES”
Luis Guillermo Cardona
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