“Payasos asesinos” o un cruce de “It”, “The blob”, “Los ladrones de cuerpos” y “Bad Taste”. Intenta parodiar lo que ya era parodia o se parodiaba a sí mismo sin saberlo.
Acompañada toda ella de una estética kitsch y burtoniana, diseño de vestuario sacado de un desfile de Agatha Ruiz de la Prada y tono gamberro-infantil de serie b.
Resumen del engendro que no le llega ni a la suela de los zapatos a un filme de John De Bello:
I ACTO: presentan a los personajes que resultan ser unos payasos adolescentes y cae el meteorito en el bosque. Los niñatos payasos encuentran una carpa de un circo donde comprueban que unos maléficos payasos alienígenas están cometiendo numerosos crímenes: las palomitas llevan demasiada sal, el algodón va con sacarina de oferta y el espectáculo circense es un soberano timo para la entrada que han pagado.
II ACTO: sucesión de situaciones lamentables que pretenden hacer gracia donde los payasos intentan emular a los gremlins, critters y demás congéneres del cine fantástico.
Nota: Las supuestas “putadillas” originales para cepillarse/algodonizar a los habitantes del pueblo ni son graciosas ni son originales.
spoiler:
III ACTO: raptan a la chica y se la llevan a un parque de atracciones donde tienen su nave-circo-espacial. El novio de la chica, el poli y los dos típicos pringados amiguitos del prota se meten en la nave para salvarla.
Después de los correteos y persecuciones por pasillos y demás material galáctico son rodeados por los payasos asesinos.
Aparece el jefe de todos ellos: un payaso gigante.
La furgoneta de los helados de los amigos del prota explota con ellos dentro.
La chica y su novio huyen como perras.
Después de emular a la fase final de un Resident Evil, el poli se sacrifica para salvar a la humanidad. Le explota los genitales (o nariz regordeta) al payaso gigante con su placa.
La nave explota y el chico y su novia lo observan junto a toda la policía que acaba de llegar.
De repente “caen del cielo” el poli y los dos amigos. Todos contentos y felices. Todos vivitos y coleando.
¿Habrán acabado con los payasetes y se habrá acabado la payasada de película? ¡No! Una lluvia de tartazos que incita a la secuela cierra esta gilipollez sin gracia ni carisma.