Sorpresa y choque: pese al uso postmoderno de música ochentera (no tan rompedor como Soffía quiere: ya se ha hecho en "Moulin Rouge" y "Destino de caballlero"), el resto es de un clasicismo aplastante (ambientación impecable, planos barrylindonianos de entornos) con pequeños toques videocliperos (ese plano de la mano de la protagonista haciendo cucamonas fuera de la ventanilla de su carro es puro "¿te gusta conducir?").
Por otro lado, la historia es poco interesante y su desarrollo resulta algo dudoso...
spoiler:
Para Sofía Coppola, María Antonieta es un chiquilla obligada a casarse con un pisaverde al que ha de dar un hijo, aunque el tipo no está por la labor.
Una vez logrado el objetivo, la protagonista se convierte en una Paris Hilton del XVIII a la que toda la corte ríe las gracias. Y al final es guillotinada por la plebe.
Una historia que podría estar bien, la verdad. Pero Sofía convierte el film en una sucesión interminable de escenas hedonistas: fiestas, compra de zapatos, juego, más fiestas...
Un film autocomplaciente. Hacía falta haber cargado las tintas en los aspectos más dramáticos y olvidarse de bombones y vestiditos.