21 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su inicio es suficientemente interesante como para tenerte pegado a la pantalla, pues aun sin resultar excesivamente brillante, se mantiene a flote gracias a un conjunto de momentos y diálogos de lo más trabajados que salen a relucir cuando la cinta lo requiere y le dan un poco más de carácter que a tantas otras adaptaciones o reinvenciones de historietas que nunca tienen lo que hay que tener en el instante preciso.
Amen de funcionar bien todo ello, la trama va enlazando información de forma bastante cómoda y funcional con tal de aportar al espectador los datos justos que necesitará para saber a que atañerse más adelante.
Las virtudes del cine de Hirschbiegel, en consecuencia, se notan en una primera parte ciertamente esperanzadora si tenemos en cuenta que con "Invasión" nos hallábamos ante la tercera adaptación de una misma novela o segundo remake de un mismo film (según se quiera ver).
Es, en cambio, a partir de algo menos de la mitad del metraje, cuando todas esas virtudes desaparecen en pro de un montón de ramplonas y simplísimas secuencias de acción interconectadas entre ellas que sólo logran que la acción avance de un modo torpe, ineficaz, vago.
Como era de esperar, la tensión que deberían poseer todas esas secuencias, se diluye ante la blandura de unas imágenes poco trabajadas y nada sólidas que sólo se acogen a la presencia en pantalla de una actriz (Nicole Kidman) que cada vez encauza mayores despropósitos entre proyectos de cierto interés, y deja a un público que podría estar más pendiente de ella, si demostrase más madurez en el momento de escoger sus papeles, con un palmo de nariz.
En definitiva, "Invasión" no pasa de ser otra de tantas cintas flojas en forma y tan inocentes o evidentes en su contenido, que al final uno termina pidiendo la hora antes de tiempo y pensando que si se hubiese acudido a actores de la magnitud de Ben Affleck o Mark Wahlberg para interpretar a los "infectados", se habría ganado mucho más en veracidad... y en risas, porque no. También en risas.
21 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil.
En "Feast" no hay momento para el aburrimiento, ya partiendo de una base donde los personajes son presentados a base de pantallazos congelados que indican sus roles, ocupaciones e, incluso, estadísticas de vida, Gulager nos introduce plenamente en esta cinta de brutal gore y sin ningún tipo de concesiones que ofrece un espectáculo de vísceras y sangre sin que apenas hayamos llegado al cuarto de hora.
A partir de ahí, y gracias a un bicherío que actúa rápidamente y no se toma ningún tipo de licencias en el momento de liquidar, desmembrar o aplastar a los distintos personajes, se forma una tensión ambiental que se mantiene suficientemente bien en determinados puntos y nos lleva de un lado para otro observando las peripecias de los protagonistas, sus intentos de fuga o de amedrentamiento de los monstruitos y demás con un gran ritmo que en ni un sólo momento llega a tirar por la borda las expectativas y no se torna anodino ni repetitivo o hastiante.
Es de agradecer también, que teniendo una base de estas características, es decir, los personajes encerrados en un lugar del que no podrán salir porque están asediados (hecho que podría recordar desde "La noche de los muertos vivientes" de Romero hasta "Asalto a la comisaría del distrito 13" de Carpenter), Gulager la sepa desarrollar sin incurrir en ninguna de esas personalidades de las que hacen gala en el cine de terror actual y todos actúen con un mínimo de lógica o siendo consecuentes, pese a que alguno se vea desbordado por las consecuencias.
Entre sus protagonistas hay de todo, los héroes que llegan al lugar advirtiendo y que, parece ser, se erguirán como salvadores, el típico personaje desquiciado, una mujer de edad avanzada que desborda calma, el chulo y camorrero personajillo, los que intentan darle un cauce más serio con sus proposiciones y un largo etcétera que le da una atípica variedad y mucha vida.
Tampoco falta el humor que una propuesta de este tipo pediría a alaridos, y en ciertas secuencias podemos observar acontecimientos de lo más delirantes (el desmembramiento monstruitil, la pija intentando meter balas en la pistola, etc...) que harán de "Feast" un acontecimiento tan sanguinoliento, divertido, frenético, tenaz y absorbente para cualquiera que sepa apreciar las cualidades de una de las mejores propuestas de terror de lo que llevamos de siglo y, evidentemente, deje atrás algunas limitaciones en apartados técnicos (el aspecto del bichamen, que en ocasiones deja algo que desear, entre otras futilezas que no restan demasiado).
Demoledora y genial.
21 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Lajos Koltai sigue cayendo en el mismo error que en su primera obra desechó un trabajo que podría haber sido interesante y lo tiró por la borda debido a unas intenciones que no terminaban de ser del todo honestas y a un resultado que, una vez concluido, no calaba como se supone que debiera ser normal en una propuesta de las características de "Fateless".
Pero bueno, si nos sumergimos de lleno ya en "Evening", podríamos decir que su principal error, amen de el ya comentado (forma no es fondo), es el de querer conducir su relato a través de un doble hilo de narración, uno situado en el presente y otro situado en el pasado a modo de flashback, y es que el hecho de que uno pese mucho más que el otro, ya sea por una presencia de intérpretes más volcados, un vigor más patente en pantalla o una historia muchísimo más estimulante, hace que decrezca el relato que, en un principio, debería ser principal, pues es a través del cual se narra la segunda historia.
Puede que la mejor virtud de "Evening" sea la de no resultar una cinta pesada o cargante pese a su abultado metraje, ya que toda esa amplia presentación de personajes y esas historias que se siguen con suma naturalidad, otorgan un plus al conjunto que, de no ser por ello, quedaría en un cúmulo de subtramas de tintes dramáticos mil veces vistas.
Por otro lado, la incorporación de intérpretes tan prometedores como Hugh Dancy o Patrick Wilson, o de actrices tan interesantes como Claire Danes, ofrecen un punto de sugestividad y, en especial el primero de ellos, con su brillante aportación, dan un aplomo mucho más constante a lo largo de todo el trayecto por el cual Koltai deshilbana su film.
Vamos, que el húngaro lo único que ha hecho es emigrar con sus virtudes y sus defectos al otro lado del Atlántico y parece que la cosa no ha funcionado. Esperemos a ver, en un futuro.
20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Está dirigida con sobriedad y aplomo, pero por desgracia la propuesta realizada resulta un tanto abrupta. No sólo soy de los que creen que esta película no le va al bueno de Francis Ford Coppola, por el estilo clásico que imprime en todo momento, sino además pienso que los recursos del estadounidense para hacer frente a lo que tiene ante sí, no resultan todo lo fascinantes y subyugadores que deberían, teniendo ante nosotros un trabajo de estas características.
Probablemente lo más destacable, bajo mi opinión, sean sus interpretaciones. A Tim Roth ya le conocemos, y sabemos que es capaz de lo mejor, así que en "Youth Without Youth" empuña con una seriedad y temple ese personaje desconcertado y a la vez conciso, dándole las notas adecuadas para que no desentone. Le acompañan secundarios de lujo como Bruno Ganz, que aporta la presencia de siempre, y la casi espectral aparición de Matt Damon, al que parece que le dan siempre papeles similares en ese aspecto. Sin embargo, tras todas esas caras conocidas, quien realmente rompe la pantalla es Alexandra Maria Lara, actriz desconocida para mi hasta ahora, que recoge un testimonio difícil de interpretar, y hace de su papel un espejo de dudas, sentimiento y temores. A través de ella, logras comprender casi todo el arco de emociones que Coppola pretendía trazar y habría logrado de no ser por ese modo tan hermético de llevar el relato, y que la joven actriz rumana desvela con una pericia increíble.
Quizá uno de sus peores defectos es el hecho de que el cineasta no sepa desentrañar los recovecos y el fondo de su historia sin hacerlo mediante diálogos, puesto que en lugar de intentar mostrar con sutileza los temas que podrían trazar "Youth Without Youth" lo hace casi arrancando de sus personajes conversas que más bien parecen confesiones de intencionalidad, despojándose así de la problemática que podría entrañar que el público no llegue a comprender sus intenciones.
Aun y así, quedan flecos que no llegan a dilucidarse como deberían, y es que el estilo otorgado a la cinta no es del todo adecuado, cosa que deja la vuelta de Coppola a la dirección en un intento interesante pero baldío, por desgracia, puesto que da muestras de que, ante una historia donde lo expuesto hubiese encajado con sus formas, habría dado a luz un gran film.
20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La concisión con la que Sam Garbarski desarrolla su trabajo, nos ayuda con creces a introducirnos en ese pequeño mundo donde Maggie deberá lidiar con una situación más que comprometedora, ya que el pulso del realizador, austero y valeroso al mismo tiempo (por no tomarse ninguna licencia con el guión y rodar las secuencias con una compostura digna de elogio), nunca se presta a ofrecer más de lo que el público reclamaría en un film de estas proporciones.
Sólo una de sus secuencias iniciales, donde Maggie entra por primera vez en el lugar que la transformará en Irina Palm, ya vale más que varias líneas de guión, pues en ella se retrata la aspereza y el sinsabor que rondarán todo aquello que la rodea por tener que esconder algo que, no la honrará, pero hará de ella un personaje plausible con merecimiento, por llevar con tanto temple y sabohacer una situación de ese calibre.
La calidad de los intérpretes, hace lo demás, ya que pocas actuaciones me habían clavado últimamente a la butaca en algún momento dado, y aquí tanto Marianne Faithfull como Kevin Bishop lo consiguen en un par de ocasiones donde todo les rebasa y no les queda otra alternativa que llevar al extremo sus caracteres, haciendo que aquello por lo que discuten o luchan te empape, y te deje un regusto amargo, pero excelente, de buen cine.
La nota negativa, en este apartado, es que se le podría haber sacado muchísimo más partido al personaje de Miki Manojlovic, que termina siendo desaprovechado y no tiene, en realidad, ninguna intervención que resulte notable como para alabar su trabajo, que es bueno, de ello no quepa la menor duda.
La pena, es que una película que había adquirido un rumbo tan bueno como "Irina Palm", se encharque antes de llegar a su conclusión abriendo un par de frentes en el guión, que no sabes a cuento de que vienen, y que nunca llegan a cerrarse ya que son despachados en dos secuencias. Pese a ello, en Garbarski se nota un oficio que podría darle grandes salidas, y que a partir de ahora debería escoger con predilección sus proyectos para explotar todo su potencial al máximo. Habrá que esperar, pues, que nos depara este talento salido de Europa central.