Extraño sci-fi panfleto que en el fondo no es ni sci-fi y para colmo no se trata de un panfleto sino todo lo contrario para el gobierno ruso de aquella época: ¡¡E-S--U-N-A--P- E-L-Í-C-U-L-A R-U-S-A--M-U-D-A--A-N-T-I-R-E-V-O-L-U-C-I-O-N-A-R-I-A!!
Aunque Yakov Protazanov dirigiese sesenta películas únicamente será recordado (o ha tenido una trascendencia) con ésta, basada en una novela de Alexei Tolstoy. Desde el futurismo al cubismo la revolución llega a Marte con doble asesinato incluido, violencia de género y decorados y vestuario a juego. Cruce también con el expresionismo y previa a “Metropolis” aunque posterior a “Viaje a Marte” de Holger-Madsen.
La “Aelita” de Yakov Protazanov habla del esclavismo que se sufre en Marte y que es necesaria una revolución, con cierta mirada maquiavélica: matar por conseguir objetivos. Nos describe una dictadura y que la única manera de evitarla es una revolución pidiendo ayuda al “extranjero”, y una vez conseguida la libertad, tendremos otro ‘¡dictador!’
Aunque Protazanov intenta meter el panfleto por todos lo medios en ese final feliz: el protagonista se deberá comprometer con el deber social en vez de satisfacer sus intereses individuales.
spoiler:
Todo es un sueño… es decir, no existe película de ciencia ficción o al menos se aborda ese viaje como un “sueño inalcanzable”. Las revoluciones, mejor, en casa.