18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Primer largometraje de Sidney Lumet (Filadelfia, 1924), formado en el teatro y la televisión. El guión, de Reginald Rose, adapta el que el propio autor escribió para el film televisivo “Twelve Angry Men” (1954), que emitió la cadena CBS. Se rueda en 17 días en la Sala del Jurado (Jury’s Room) del Tribunal Superior de Justicia de NY, con un modesto presupuesto de 340.000 USD. Nominado a 3 Oscar (película, director y guión adaptado), gana el Oso de oro (Berlín). Producido por Henry Fonda y Reginald Rose para Orlon/UA, se estrena el 13-IV-1957 (NYC, NY).
La acción dramática tiene lugar en el verano de 1956, a lo largo de una sesión única de algo más de 3 horas. Henry Fonda es el vocal nº 8 del Jurado que ha de juzgar la culpabilidad de una muchacho hispano de 18 años, acusado de homicidio en primer grado por la muerte de su padre. El Jurado consta de 12 miembros, elegidos al azar, entre personas que no se conocen entre sí, que no conocen al acusado y que han superado las pruebas de aptitud establecidas. En la votación previa con la que da comienzo el debate a puerta cerrada, el jurado nº 8 es el único que se posiciona a favor de la inocencia del acusado en aplicación del beneficio de la duda (“In dubio pro reo”), porque las pruebas aportadas no son concluyentes.
El film desarrolla un drama judicial, uno de los más sobresalientes, conocidos y emblemáticos del cine americano. Respeta los principios clásicos de unidad de tiempo, lugar y acción, tan apreciados por Lumet. La acción tiene lugar en un solo espacio, el Jury’s Room, salvo unos breves planos iniciales de la sala de juicios y una imagen rápida del rostro del reo, un joven hispano (posiblemente puertorriqueño), conflictivo, que a los 9 años perdió a la madre, ha vivido en reformatorios e internados, cuenta con antecedentes de robo y asalto y es hijo de un padre violento, que le maltrata y que ha sufrido penas de prisión por falsificar papel moneda (billetes).
Ofrece una excelente construcción de caracteres, bien diferenciados y ricos en matices, que representan un amplio espectro de la sociedad americana. Los personajes más destacados son el jurado nº 8 (Fonda), liberal, equilibrado, ecuánime e íntegro; el jurado n º 3 (Cobb), impulsivo, amargado, violento y de pocas luces; el jurado nº 7 (Warden), irreflexivo y desconsiderado; el jurado nº 9 (Sweeney), jubilado, entrado en años, lúcido y perspicaz; el jurado nº 12 (Webb), publicista presumido y voluble; el jurado nº 10 (Begley), intolerante y con prejuicios étnicos; el jurado nº 1 (Balsam), que preside el Jurado con permisividad y templanza, etc.
Es una obra de personajes y actores. Las interpretaciones del conjunto del elenco son magníficas. Son destacables las de J. Lee Cobb, Fonda, Begley, Balsam, Sweeney y otras. El líder formal del grupo es el jurado nº 1, el líder informal autoritario es el jurado nº 3 y el líder natural democrático es el jurado nº 8.
(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
Se crea una atmósfera absorbente, tensa, opresiva y claustrofóbica, que el realizador construye con movimientos de cámara precisos, encuadres contrapicados, una iluminación eficaz, el uso hacia el final de planos torcidos, el aire cargado de humo, el bochorno del día más caluroso del año en NYC, el chubasco estival que parece un diluvio, el aspecto fatigado y acalorado de los actores y el uso de lentes que hacen que las dimensiones de la sala parezcan cada vez más pequeñas. Se añade el estrés que en los protagonistas crea el hecho de juzgar un caso de homicidio sancionado con pena de muerte en la silla eléctrica. La lucha que se entabla entre las posiciones liberales/comprensivas y las autoritarias/intolerantes eleva el tono de incomodidad e inquietud. Los sentimientos opresivos se mantienen hasta la secuencia final.
El origen de la obra como teatro filmado para la televisión explica el tono teatral de la misma, que no impide ni perjudica su hábil y satisfactoria resolución cinematográfica. En sus trabajos posteriores, Lumet habitualmente hace uso de elementos teatrales, de los que extrae recursos de elevación y dignificación del relato. En su ópera prima acentúa la teatralidad con la inmovilidad de algunas figuras o grupos de figuras, en general puestas de pie y marcando diferencias (aislamiento y soledad del jurado nº 3).
El dramatismo se apoya en los diálogos, que se presentan bien construidos. Se refuerzan mediante elementos visuales (primeros planos del rostro de los protagonistas), travellings, cambios de lentes, etc. Los momentos de transición se intercalan con los cortes de descanso, que se aprovechan para conocer aspectos de la personalidad e intimidad de los personajes.
El film formula un alegato a favor de los valores democráticos, critica la pena de muerte, plantea una visión crítica del sistema judicial americano, habla de la hipocresía del ser humano y de la sociedad, pone de manifiesto la existencia de prejuicios arraigados en la sociedad americana (racismo, xenofobia, origen social, machismo...). Adviértase que todos los miembros del jurado son varones blancos angloamericanos o judeoamericanos. Quedan excluidos (1957) del mismo los afroamericanos, los hispanos, otras minorías étnicas y la mujer.
La música, de Kenyon Hopkins, presenta una banda sonora sencilla, breve y efectista, de carácter orquestal de viento metal. Sobresale el solo de flauta a cargo del propio Hopkins. La fotografía, de Boris Kaufman, crea una narración visual llamativa e intensa, basada en imágenes de excelente composición. Da gran importancia al gesto humano (expresión corporal), a la brillante iluminación claroscurista y al activo trabajo de cámara.
18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Sperproducción histórica, antepenúltima realización de Anthony Mann. El guión de Ben Barzman, Basilio Franchina y Philip Yordan adapta la obra “The History of the Decline and Fall of the Roman Empire” (1776-88), de Edward Gibbon. Se rueda en escenarios naturales de Madrid (Las Matas, Manzanares el Real...), Valencia (Sagunto) y Segovia, y en los platós de los Estudios Bronston (Madrid), con una inversión de 28 M dólares. Es nominada a 1 Oscar (banda sonora). Producida por Samuel Bronston, se estrena el 24-III-1964 (RU).
La acción dramática tiene lugar en Vindobona (actual Viena), Roma y otras localidades del Imperio Romano, en el año 180 DC. El emperador Marco Aurelio (121-180 DC) (Guinness), filósofo, autor de la obra “Memorias”, último de los “5 emperadores buenos”, llamado “El sabio”, convoca en las proximidades de Vindobona a príncipes, embajadores y cónsules del Imperio para comunicarles su decisión de nombrar nuevo sucesor a su hijo adoptivo, el general Flavio (Boyd), enamorado de su hija Lucilla (Loren), en sustitución de su hijo biológico Cómodo (Plummer). El anuncio no lo puede realizar porque muere envenenado por partidarios de Cómodo. Durante el reinado de éste se inicia el declive del Imperio, que se prolonga hasta la caída de Roma (476 DC). Marco Aurelio es prudente, sabio, enemigo de las ostentaciones y cree que el gobierno ha de estar al servicio del deber. Cómodo es aficionado a las luchas de gladiadores, caprichoso, egoísta y poco equilibrado. Flavio es considerado, leal, competente, buen militar y no ambiciona ser emperador a costa de su amigo y hermano adoptivo, Cómodo.
El film suma aventuras, drama, guerra e historia (Imperio Romano). Concebido por el productor independiente ruso-americano Samuel Bronston, es un ejemplo emblemático de cine espectáculo y una buena muestra de la visión megalómana del cine que éste tenía. Se rueda en España a causa de las ventajas comparativas de los costes de producción que se obtienen en un país que se halla en el inicio de una larga fase de expansión. La consolidación de ésta elevará pronto los niveles reales de salarios hasta hacer inviables los planes futuros de Bronston en España.
La realización a cargo de un excelente narrador imprime a la obra un buen pulso narrativo, que retiene la atención del espectador. Crea, además, un clima envolvente que se combina bien con el desarrollo de un relato trágico, ilustrativo del inicio de la decadencia del Imperio. Los elementos dramáticos predominan sobre los de aventuras, en perjuicio del interés popular de la obra. El diseño de producción y la dirección artística son esmerados, si bien se ven afectados por los afanes colosalistas y espectaculares del productor. El foro romano establece el récord de construcción más grande realizada hasta entonces para el rodaje de una película.
(sigue en el spoiler)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
Se esboza la matriz de causas que provocan el declive del Imperio: la presión de los enemigos externos sobre las fronteras con Germania en Europa y con Persia en Asia, la corrupción política, la inestabilidad derivada de las luchas intestinas por el poder, la incompetencia, crueldad y autoritarismo del Cómodo, etc.
La obra proyecta una visión nostálgica del Imperio Romano, al que considera como un paraíso de bienestar y prosperidad, en contraste con las condiciones de vida de los pueblos bárbaros. En el fondo de la cinta palpita una crítica implícita a la administración Kennedy (1961-63) por sus actitudes dialogantes y negociadoras en el exterior (crisis de los misiles) y en el interior (movimientos pacíficos a favor de los derechos humanos).
El film forma parte junto con “Ben-Hur” (1959) y “Espartaco” (1960) el trío de cintas que inspiran “Gladiador” (Scott, 2000). Ésta comparte con la realización de Mann la época de referencia: transición del poder imperial entre Marco Aurelio y Cómodo. A su vez el film de Mann se inspira en buena medida en “Quo vadis” (1951) y “Ben-Hur”. Mann participó en labores de dirección de “Quo vadis”: corrió a su cargo la dirección de la secuencia del incendio de Roma. Son escenas destacables la entrada de Cómodo en Roma, la carrera de aurigas, la ceremonia fúnebre de Marco Aurelio, el desfile de personalidades del Imperio y otras. Mann atenúa la grandilocuencia del desfile de personalidades con un oportuno salpicado de humor.
La música, de Dimitri Tiomkin, aporta una partitura de 16 cortes, que combina melodías intimistas (“Obertura”), temas de amor (“The Fall of Love”), evocadoras (“Nocturno”, “Morning”), refuerzos sonoros (“Persian Battle”) y composiciones descriptivas (“Ballomar’s Barbarian Attack”). El tono general de la banda sonora es melancólico y nostálgico. La fotografía, de Robert Krasker (“Breve encuentro”, Lean, 1945), en color (technicolor) y panavisión, ofrece composiciones de gran belleza visual, referidas tanto a ambientes sombríos (interiores), como a exteriores luminosos (Foro romano). Las imágenes sombrías se asocian al tema del fin de una civilización milenaria.
El film no obtiene el éxito de público previsto. Pese a ser un trabajo discutible, el film es interesante, digno y grato de ver.
18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Décimo largometraje del finlandés Aki Kaurismaki. Escrito por él, el guión adapta la novela "Scènes de la vie de bohème" (1847/49), de Henri Murger, inspirada en hechos reales y en referencias autobiográficas. Se rueda en exteriores de Paris y en escenarios interiores reales. Obtiene el premio Fipresci de Berlín y dos premios del cine europeo (actor principal y actor reparto). Producido por Aki Kaurismaki, se proyecta en público por primera vez el 18-II-1992 (Festival de Berlín).
La acción dramática tiene lugar en Paris, Malakoff e Ivry-sur-Seine (Île-de-France), a lo largo de algo más de un año, en 1991/92. El dramaturgo Marcel, el pintor Rodolfo y el músico y compositor Schaunard, residentes en París, entablan amistad y comparten experiencias, mientras sus vidas discurren a salto de mata, entre estrecheces, sablazos, frío y contratiempos. Marcel es francés, Rodolfo albanés y Schaunard irlandés. Los tres se dedican al arte de modo exclusivo, sin destacar y con escasos ingresos. Rodolfo es el "alter ego" del novelista Henri Murger y Schaunard de su amigo Alexander Schanne.
El film es una comedia dramática dividida en cuadros costumbristas, que destilan realismo y romanticismo, humor y tragedia, ironía y desesperación. Los protagonistas son personajes sencillos, próximos, creíbles y desafortunados, cuyas historias sirven al autor para mostrar la otra cara de la prosperidad moderna. La narración es sobria, minuciosa, rigurosa y equilibrada por lo que respecta a fondo y forma. El realizador administra una notable economía expresiva, que no impide que la comunicación sea rica en contenidos. Se mantiene a distancia de los personajes, que aparecen dotados de un singular estatismo y dialogan con parsimonia y tiempos muertos. En el film se combina lo grotesco y lo dramático, lo ridículo y lo trágico, en mayor medida que en otras cintas del autor, dotado de maestría inusual para la construcción de gags tragicómicos. Pasan hambre, pero el día que tienen suerte en el juego y compran pan del día, embutidos, fruta y vino, Marcel y Rodolfo no tienen apetito. Especulan sobre temas extravagantes, como "la importancia del azul en el arte". Se congratulan, con sorna, de lo bien que se vende el arte en Paris. En los días más crudos de invierno queman en la estufa manuscritos de poemas propios para caldear la habitación (hecho real).
El texto incorpora numerosas referencias de homenaje y simpatía. Por lo que respecta al cine sobresalen los cameos de Malle y Fuller, la presencia de Léaud en el reparto, la cita de Lino Ventura y los encuadres dedicados a Robert Bresson ("Pickpocket"). Entre los guiños iliterarios se cuentan los de Shakespeare, Balzac, Rimbaud y Baudelaire. Se dedica una mención especial a Henri Murger (su panteón en el cementerio). Malévich como pintor y Schoemberg como músico son recordados con simpatía.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
Añade referencias surrealistas (trucha bicéfala), simbolistas (dos cisnes ocultan el inicio de una escena de amor) e hiperbólicas (eclosión de la primavera). Los protagonistas lucen lagunas garrafales de conocimientos (confunden a Shakespeare con un filósofo), exageran desaforadamente (Balzac consumía 72 cafés al día) y dicen cosas disparatadas que son ciertas (el café fue descubierto en Arabia por una cabra).
La música combina composiciones clásicas (Mozart y Tchaikovsky), melodías vocales (Dania), ritmos modernos (Little Willie John) y asiáticas (Yoshinao Nakata). La fotografía, de Tino Salminen, en B/N, ofrece imágenes de cuidada composición, luces contrastadas, negros saturados y acusados perfiles de luz. Predominan los encuadres de doble figura, que minimizan la necesidad del plano/contraplano. Resalta el dramático estatismo de los personajes. Las interpretaciones son acertadas, en especial la de Matti Pellonpää en el papel del protagonista Rodolfo.
18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Sexto largo de Ingmar Bergman, que interviene como guionista y director. Se rodó en b/n en el Sandrew Studio, con un presupuesto modesto. El productor fue Lorenz Marsnestedt, de Terrafilm.
La acción tiene lugar en Estocolmo (Suecia) en 1948/49, a lo largo de unas semanas, tras una introducción situada 6 meses antes. Narra la historia de Birgitta Carolina Soederberg (Doris Svedlund), de 16 años, prostituta, chuleada por Peter (Stig Olin), amante de ella y amigo de su maléfica hermana, Linnea (Irma Christenson). Concibe y da a luz una niña, que le sustrae Peter y es asesinada por Linnea. Ante el acoso de la policía y los temores que le infunde Peter, huye por las calles de la noche, donde encuentra a Thomas (Biger Malmsten), que ha roto con su esposa Sophie (Eva Henning). Son acogidos en la buhardilla de un hostal, donde comparten amor y confidencias.
La película está construida como un experimento de cine dentro del cine, realizado a instancias de un profesor jubilado de matemáticas, recién salido del manicomio, que sugiere al director de cine Martin Grande (Hasse Ekman), antiguo alumno suyo, la realización de un film sobre el diablo y su poder sobre la Tierra. La idea es rechazada en principio, pero Thomas, periodista y guionista, amigo del director, trata de escribir la historia requerida a partir de las experiencias de una joven prostituta, las suyas y de su esposa y las de otros personajes (chulo, hermana, cliente). El autor reflexiona sobre el sinsentido de la muerte, se plantea si la religión es el consuelo de los sentimentales o algo más, se pregunta si Dios está cansado y vencido, investiga si el infierno está en la Tierra, se interesa por saber si el suicidio es una enfermedad terminal o una forma natural de morir, analiza los estragos de la soledad en el ser humano (abandonado por Dios y sus semejantes), se interroga sobre el áspero imperio del diablo sobre el mundo, explica que la crueldad puede ser insoportable y que la miseria humana en ocasiones es excesiva. No se atreve a formular la pregunta sobre si Dios existe o no, a la vista de la maldad del mundo. La película consagró al autor como un cineasta de prestigio en Suecia y dio lugar al inicio de su proyección internacional. Es el primer film del realizador en el que aparece la figura del diablo (corto cómico de tres acróbatas italianos).
La música acompaña la acción a la que da profundidad trágica y densidad dramática. La fotografía, excelente, hace uso de planos largos, birllantes closeups de gran potencia, fueras de campo (tortura de Birgitta), planos oblícuos y un excelente juego de luces, contraluces y claroscuros. El guión presenta una historia abierta, experimentalista, fresca y profunda. La interpretaciòn de Doris Svedlund es convincente y rica en matices. La dirección demuestra que es posible conujugar una reflexión seria sobre temas trascendentes y una narración entretenida.
La película contiene elementos magistrales en el marco de un dramatismo sobrecogedor.
27 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Producida por Samuel G. Engel y dirigida por John Ford, toma su título original de una balada popular americana. El argumento, escrito por Sam Hellman, se basa en la obra de Stuart N. Lake "Wyatt Earp, Frontier Marshall". Se rodó en Kayenta (Arizona), Moab y Monument Valley (Utah). Se estrenó el 3-XII-1946.
La acción tiene lugar en Tombstone y alrededores en 1882. Narra la historia legendaria de Wyatt Earp (Henry Fonda), antiguo sheriff de Dodge City, convertido en tratante de ganado junto a sus hermanos Virgil (Tim Holt), Morgan (Ward Bond) y James. El asesinato de éste por unos desconocidos, hace que Wyatt se detenga en la ciudad y acepte el cargo de sheriff, deseoso de descubrir quién asesinó a James y robó las reses que conducían a California. Les ayuda el médico John "Doc" Holliday, desarraigado y enfermo.
La película, que se toma numerosas licencias en relación a la historia real, hace una apasionada descripción del viejo Oeste, salvaje y violento, en tránsito inevitable hacia el progreso, basado en el imperio de la ley, la convivencia en paz, la construcción de la iglesia y la implantación de la escuela. Wyatt Earp es un héroe que lucha contra la violencia, porque sueña un Oeste convertido en un Edén. La película crea una atmósfera de sosiego, esperanza y poesía, que envuelve la epopeya de los que quieren hacer del Oeste una tierra habitable, floreciente y pacífica. No hay en la obra ansias de venganza, sino anhelos de eliminar la violencia. Son escenas destacadas la del baile de Wyatt y Clementina, la visita de Wyatt a la tumba de James, la captura del viejo Clanton, condenado a vivir para conocer la amargura de su fracaso, y la escena romántica y lírica de la despedida.
La música original, de Alfred Newman, subraya el sentido épico y lírico de los héroes que lucharon para transformar el Oeste en un paraíso. La música añadida incluye canciones como "My Darling Clementine", "Sombrero" y "Shall We Gather At The River". La fotografía, de Joe McDonald, acentúa las sombras expresionistas que rodean el rostro de "Doc" Holliday, los contraluces idílicos y las luces crepusculares que evocan el ocaso del Oeste salvaje y el orto de un nuevo Oeste. Los gestos, las miradas y los silencios se convierten en recursos de extraordinaria expresividad en el marco de una narración visual muy poética. El guión hace uso de un formidable sentido de la elipsis, que evita las escenas de dolor, al servicio de la voluntad de acallar las pistolas de la intimidación y la muerte. La interpetación de Fonda es magistral en un papel que trasmite la serenidad propia de los héroes anónimos que luchan por la paz. La dirección de Ford, en una de sus películas más logradas, construye una obra poética, épica y romántica, de singular belleza.
Película culminante del género del Oeste, en la que la simplicidad de las formas exalta la profundidad del contenido.