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Críticas de: Miquel

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1640 críticas (Ver todas por título) Página: 100
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Operación Whisky (1964)
Buena
Ralph Nelson
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Interesante 22 de Julio de 2006
Realizada por Ralph Nelson, se rodó en plató y en exteriores de California. Se basa en un relato de H. S. Barnett. Obtuvo el Oscar al mejor guión original, otros 2 premios y 4 nominaciones. Se estrenó el 10-XII-1964.

La acción principal tiene lugar en una isla deshabitada del sur del Pacífico en 1939/40, antes de la entrada de EEUU en la guerra, a lo largo de algo más de un mes. Narra la historia de Walter Christopher Eckland (Cary Grant), ciudadano solitario, egoista y solterón recalcitrante, que desea permanecer al margen de la IIGM, que afecta a su país, a sus conciudadanos y a todo el mundo. Adquiere a precio de ganga una lancha a motor para huir de la guerra y cultivar su afición a la soledad y a la naturaleza. Su debilidad por el whisky le lleva a aceptar un puesto de vigilancia del espacio aéreo en una isla deshabitada. Sus planes sufren un duro revés, cuando ha de hacerse cargo de 7 niñas, hijas de diplomáticos, al cuidado de Catherine Freneau (Leslie Caron), evacuadas por motivos de seguridad en un avión que tuvo que hacer un aterrizaje forzoso por avería en una isla próxima.

La película muestra la fragilidad y la inviabilidad de posturas personales individualistas, egoistas y antisociales en los casos de conflictos generales, como los bélicos, que afectan a toda la comunidad a la que uno pertenece. La atención de las necesidades vitales básicas (alimentación, agua potable, seguridad, sanidad, etc.), en momentos de escasez, impiden el aislamiento individualista. La película muestra, además, que las eventualidades a la que están sometidas todas las personas plantean problemas drmáticos que involucran a los aspirantes a vivir al margen del resto del mundo. Los planes de Eckland se ven limitados por su afición a whisky y, posteriormente, arruinados por la presencia de Catherine, maestra de gran simpatía y singular belleza. Cuando Walter, por error, cree que ella va a morir, moviliza todas sus habilidades para salvarle la vida y aliviarle el dolor, hasta que a disgusto advierte que no puede vivir sin ella. Es destacable la escena en la que Walter emborracha a Catherine para evitarle el dolor y la angustia de la muerte.

La música reproduce una simpática partitura que combina variaciones de viento y cuerdas de aires caricaturescos y la bonita canción "Pas Me By". La fotografía pone el acento en las contrariedades de Walter, la invasión de su barco y su armario por las 7 niñas y la necesidad de éstas de un padre que las proteja. El guión desarrolla un relato cómico, basado en la progresiva frustración de las aspiraciones de Eckland. La interpretación de los 2 protagonistas es acertada, especialmente la de Grant en su penúltima intervención en cine. La dirección crea una comedia amable y divertida, de buen ritmo y buenas actuaciones.

Película de éxito en su momento, cómica y entretenida, bien escrita y bien interpretada. Imprescindible para fans de Cary Grant.
Miquel
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El castillo de Dragonwyck (1946)
Buena
Joseph L. Mankiewicz
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Buena 11 de Marzo de 2006
Primera dirección de Mankiewicz, hasta entonces guionista y productor. Sustituyó a Lubitsch, de baja por enfermedad. Se basa en la novela de éxito "Dragonwyck" (1944), de Anya Selton. Los productores fueron Darryl F. Zanuck y Ernst Lubitsch (no acreditado). Se estrenó el 10-IV-1946.

La acción comienza en mayo de 1844 y se prolonga casi 2 años. Tiene lugar en las proximidades de Greenwich (Connecticut), NY y Dragonwyck (junto a la ribera del Hudson). Narra la historia de Miranda Wells (Gene Tierney), de 18 años, hija de granjeros, que reciben la invitación de un familiar lejano para que una de sus dos hijas vaya una temporada a Dragonwick al objeto de hacer compañía a la hija de 8 años de Nicholas Van Ryn (Vincent Price). Pese a la oposición inicial del padre, Ephraim (Walter Huston), aceptan la invitación.

La película plantea numerosos temas de reflexión, dentro de un conjunto prolijo. Destaca la inmensa ingenuidad y la inocencia de Miranda, derivada de la edad, la vida aislada en la granja y la propia idiosincrasia. La pacífica candidez de Miranda contrasta con el mundo de secretos interesados que guarda el castillo. Entra en conflicto con el egoismo desbordado de Vincent, que tiene arrendadas las tierras a pequeños granjeros en condiciones abusivas e inhumanas. Topa, además, con la atmósfera de despotismo y crueldad de Vincent. La trama dramática sitúa al espectador de parte de la chica y le hace sufrir por su indefensión, fragilidad y los riesgos que la rodean. Otra fuente de inquietud viene dada por las relaciones de tensión que mantiene Vincent con su esposa Johanna, que se ven exacerbadas a raíz de la presencia de Miranda en la casa. Por lo demás, la enfermiza soledad interior de Vincent le lleva a la ocultación de secretos personales, a despreciar a los sirvientes y a rechazar sin compasión la presencia de personas con discapacidad. En este contexto la inocencia de Miranda pone en peligro su integridad y su vida. Es muy interesante el retrato de la sociedad americana de origen holandés, presumida y cerrada sobre si misma, descendiente de los que colonizaron Manhattan en 1624.

La música se basa en una partitura de 39', con una obertura sobrecogedora, temas románticos y fragmentos dramáticos, que desarrollan un tema central. La fotografia recrea con elocuencia el clima de misterio y opresión de la mansión, proyecta sombras expresionistas, reitera encuadres de medio cuerpo y muestra preferencia por los grises oscuros y los negros intensos. El guión construye una narración fluída y coherente, define bien a los personajes y desgrana unos diálogos ágiles y contundentes. La historia es interesante, pero resulta poco sugestiva. La interpetación de Tierney es magnífica y Price borda el papel de villano. La dirección hace gala de una habilidad muy superior a la propia de un debutante.

Película de buena música, excelente fotografía, grandes interpretaciones e intenso dramatismo, pese a la falta de fascinación de la historia.
Miquel
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Cómo robar un millón y... (1966)
Buena
William Wyler
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Buena 16 de Febrero de 2006
Tercera y última colaboración de Audrey Hepburn con William Wyler ("Vacaciones en Roma", 1953). Rodada en exteriores de París y en estudio, se estrenó en enero de 1966. Fue nominada al WGA al mejor guión de comedia americana. El productor fue Fred Kolhmar ("Pal Joey"), en su penúltimo trabajo.

La acción tiene lugar en París en 1965. Narra la historia de Nicole Bonnet (Hepburn), hija de un rico propietario, pintor de falsificaciones de grandes maestros, como Van Gogh, que pone a la venta. Cuando Nicole advierte que su padre, Charles (Hugh Griffith), ha cometido el grave error de ceder temporalnente al Museo Nacional una falsa "Venus" de Cellini, decide contratar los servicios de un ladrón de guante blanco, Simon Dermont (Peter O'Toole), para recuperar la pieza antes de que se advierta su falsedad.

La película es una comedia de humor, deliciosa y cautivadora, que se apoya sobre todo en la expresión visual. Enmarca la acción en un ambiente elegante y distinguido, en el que Hepburn se encuentra muy cómoda. Su relación con Simon muestra una simpatía que traspira frescura y verosimilitud. La imagen del padre, exagerada y chocante, refleja inconciencia, falta de sentido del riesgo y escasísima inteligencia, lo que obliga a la hija, lúcida y hábil, a asumir el papel de hada protectora, aún a riesgo de la propia seguridad. Son escenas destacadas la del trastero de dimensiones muy reducidas que usan los protagonistas durante el robo; la visita de Nicole al Ritz, vestida de negro y con el rostro cubierto con un velo, para contratar a Simon; la marcha por las calles de París del forgón blindado con escolta. Las imágenes exteriores de París constituyen un gratificante documento retrospectivo.

La música es de John Williams, en una de sus primeras intervenciones en cine. Ofrece una excelente banda sonora, ajustada a la acción, que incluye marchas metálicas triunfales (recorrido del furgón), solos románticos de piano (encuentros de Nicole y Simon), composiciones orquestales que subrayan la comicidad y silencios que elevan el clima de suspense (escena del robo). La fotografía, de Charles Lang, incluye planos secuencia, visiones panorámicas con preferencia sobre primeros planos y un movimiento de cámara que no sigue a los actores, sino que deja que éstos se muevan en el espacio escénico. Usa una paleta exhuberante de colores vibrantes, muy bien armonizados. El vestuario de Hepburn, diseñado por Givenchy, su modisto preferido, es variado y magnífico. Las joyas de Cartier refuerzan el aire de distincion de Nicole. El guión, último trabajo de Henry Kurnitz ("Hatari!"), desarrolla la acción de modo irónico y alegre, con diálogos chispeantes y malentendidos jocosos. La dirección exhibe maestría, si bien imprime a la acción un ritmo más pausado del conveniente a una comedia.

Película de grato entretenimiento, de humor fresco y jovial, en la que el factor visual es el elemento más importante de la narración.
Miquel
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Luna de Avellaneda (2004)
Buena
Juan José Campanella
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 14 de Junio de 2005
Juan José Campanella demuestra que posee las cualidades propias de un director de fuste y de gran calidad. La película presenta una historia hecha de cotidianeidad, sencillez, personajes humanos, situaciones normales, reacciones verosímiles, que componen en conjunto un excelente retazo de la vida misma. No hay grandilocuencias, ni exageraciones, ni espectacularidades, porque la vida está hecha de otros materiales: dudas, debilidades, ambiciones, desamores, amor, dignidad, contradicciones. El guión, del que Campanella es co-autor, entrelaza varias pequeñas historias de personas ligadas al Club Luna de Avellaneda (la de Román y Verónica, la de Cristina y Amadeo, etc.) con la historia central, que es la del propio club: sus dificultades de subsistencia, su esplendor perdido, su pasado brillante, su utilidad para el deporte de los jóvenes, para el ballet de las niñas y los niños, las funciones sociales con espectáculos de baile español, los bailes de sociedad, los ágapes de camaradería. La superposición de varias historias se hace con habilidad, con corrección y con resultados positivos para el desarrollo de la acción general, que resulta entretenida, interesante y que, poco a poco, se hace apasionante. La fotografía a la luz del día y a la luz de las farolas es brillante y de una belleza plástica sorprendente. La cámara aprovecha el recurso de los encuadres fijos para realzar el movimiento de los actores y para invitar al espectador a penetrar en su intimidad. En otras ocasiones, el movimiento de la cámara es breve y ajustado, o bien más dilatado, pero en todo caso suave, limpio y respetuoso. La cámara en ningún momento pretende formar parte de la acción, sólo desea reflejarla, y eso en los tiempos que corren merece un elogio. La interpretación de Ricardo Darín está a la altura de su calidad artística, al igual que la de Eduardo Blanco, un secundario de lujo que aporta a la película momentos destacados de humanidad, ternura y emoción. El duelo oratorio entre Román Maldonado (Ricardo Darín) y Alejandro constituye, tal vez, el punto culminante de la película. En su desarrollo se enfrenta el pragmatismo y el utilitarismo de Alejandro con el idealismo y el voluntarismo nostálgico de Román. La secuencia se presenta en términos de gran sinceridad y transparencia: las emociones se distribuyen entre las dos posturas y los votos también. Al fin, los derrotados por escaso margen pueden ser los que ganen, porque la vida continúa.
Miquel
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La chaqueta metálica (1987)
Notable
Stanley Kubrick
15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 4 de Septiembre de 2011
Drama bélico del realizador Stanley Kubrick (1928-1999), que también escribe el guión. Lo hace con la colaboración de Michael Herr y Gustav Hasford, a partir de la novela autobiográfica “The Short Timers” (1979), de Gustav Hasford (1947-1993), que se alista en los marines a los 20 años y participa en la guerra de Vietnam como periodista de guerra del Ejército. Entre la película y la novela hay importante diferencias argumentales. Se rueda en escenarios naturales de Carolina del Sur e Inglaterra y en los platós de Pinewood Studios (Buckinghamshire, Inglaterra) con un presupuesto estimado de 17 millones USD. Es nominado a un Oscar (guión adaptado) y gana un premio David de Donatello (productor film extranjero). Producido por Stanley Kubrick para la Warner, se proyecta por primera vez en público el 17-VI-1987 (Beverly Hills, EEUU). La acción dramática tiene lugar en Parris Island (Carolina del Sur) y en Vietnam. Los hechos de guerra centrales tienen lugar en la ciudad de Hue (Vietnam) durante la ofensiva del Tet (enero-marzo de 1968).

Los protagonistas son el sargento de instrucción militar Hartman (Ermey), que en la vida real no era actor profesional, sino instructor militar. Por lo demás, destacan las figuras de T. Joker Davis (“Bufón”) (Modine), como protagonista y narrador (“alter ego” de Hasford); Leonard Lawrence (“Patoso”) (D’Onofrio), con sobrepeso, torpón y lento, blanco de burlas y novatadas; “Cowboy” Evans (A. Howard), amigo de Joker; “Pedazo de animal” (Baldwin), descreído e intimidador; “Ébano” (Harewood), amigo afroamericano de “Pedazo de animal”; “Rompetechos” (K.M. Howard), de corta estatura y fotógrafo de guerra; “Bola de nieve”, afroamericano objeto de burlas e irónico; el teniente Lockhart (Ferry) y otros.

La película consta de dos capítulos diferenciados, que componen una clara unidad narrativa, habida cuenta de la complementariedad de ambos y las interrelaciones que se dan entre ellos. En el primer capítulo se describe la instrucción militar de los marines en el campo de entrenamiento de Parris Island, un tema de interés poco tratado en cine. El segundo capítulo está dedicado a la guerra de Vietnam, donde es destinado el grueso de los reclutas de la compañía 3092. La narración de ambos capítulos es intensa, absorbente, conmovedora y en no pocas ocasiones aterradora. Construye un relato realista y crudo, que focaliza la atención en las reacciones que provoca en los personajes la instrucción militar recibida y la participación activa en la guerra. La dirección y la puesta en escena son excelentes.

La descripción del período de instrucción muestra la utilización sistemática de la humillación personal y la degradación humana a través de la anulación de las facultades de raciocinio y análisis y la prohibición de hablar salvo para responder lacónicamente, con un si o un no las más de las veces, a las preguntas del instructor. Éste hace uso de un lenguaje soez, machista, intimidatorio, ofensivo y obsceno.

…/
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Miquel
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