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Críticas de: Macarrones
Macarrones |
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(Burgos, España)
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| 1308 | Películas valoradas |
| 173 | Críticas |
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| Media de sus votaciones:
6,1
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Ratas a la carrera (2001)
Jerry Zucker
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| 11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Marzo de 2007 |
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Intrascendente, chistosa e inofensiva película, muy apropiada para ver en un autobús, que fue lo que yo hice camino de Burgos. Al principio parece que va a ser una birriosa comedia americana más, una de tantas como -con inexplicable pertinacia- nos sueltan en los transportes públicos, pero pronto uno se va dando cuenta de que está hecha con una soltura y unas dosis de ironía (y hasta de humor negro)* mayores de lo habitual en estos engendros que uno ve cuando va sobre ruedas (entiéndaseme bien, no diré que esta peliculita se convierta de repente en "Ser o no ser" o "Uno, dos, tres", pero sí que alcanza el suficiente interés como para que merezca la pena dejar de hojear el Hola o la Interviú y atender al monitor).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: (*) Las bromitas sobre Hitler o el corazón que se lleva a trasplantar, el uso burlón de la música clásica (Peer Gynt, La Traviata, la Valkiria, je, je), cierta visión ácida de tipos sociológicos americanos... todo eso sorprende en una película de este tipo (no así el final, en la mejor tradición americana de triunfo rampante del Bien y redención colectiva de los que habían sido mezquinos o malvados. Es una pena, una película a ratos tan gamberra y que luego tenga un final tan complaciente...). En fin.
Atkinson tiene un papelito, pero su personaje (pese a sus denodados esfuerzos) no tiene ninguna gracia (este hombre, cuando no es Mr. Bean, se estrella).
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Intercambiador de la Av. de América: el conductor -pese a que ya es la hora de marchar- no nos deja subir al autobús "porque hay que limpiarlo". Concepto de limpieza para este señor: echar un spray que deja en el ambiente olor a cine rancio, a años 70, a sesión continua y a destape. En el asiento 35 -el mío- había un chicle pegado que no fue digno de atención de esta flecha de la higiene y rendido admirador (por el aroma) de Ágata Lys.
Audiencia: Calculo que la película fue seguida por un 2% de los viajeros. El único que se reía era yo (lo cual seguramente no dice mucho a mi favor).
Macarrones 
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Naturaleza muerta (2006)
Jia Zhang Ke (AKA Jia Zhangke)
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| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
18 de Septiembre de 2007 |
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Servadac me dijo por teléfono: Te va a conmover.
Maldito Bastardo escribía en su crítica: "El amor y el pasado han fallecido en ese nuevo mundo virtual sin cimientos. Todo se desmorona, los edificios vuelan, caen en pedazos, se desploman junto a las vidas y el pasado de sus protagonistas dejando la sensación, por un instante en el espectador, que está presenciando un cine que no parece hecho en este mundo".
Con estos antecedentes, ¿cómo no ir a verla?
Gracias a los dos.
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spoiler: Me gustan las ciudades y las historias sobre ciudades. Simbolizan el triunfo del hombre sobre la naturaleza (y quizá sobre Dios: la ciudad demuestra su capacidad para crear un mundo alternativo al natural, al concedido por los dioses). La ciudad es la expresión del hombre como ser social, plasma sus ideales de convivencia. La ciudad clásica, la del Renacimiento, el urbanismo de la Ilustración, las ciudades de nueva planta contemporáneas... todas ellas han reflejado -o lo han intentado- los ideales de la humanidad en cada momento, han querido plasmar físicamente la utopía.
Pero las ciudades también se degradan. A veces la ciudad simboliza la perversión absoluta del hombre: muchas distopías están ambientadas en espacios urbanos envilecidos. El cine y la literatura han sido generosos con estas representaciones.
"Naturaleza muerta" nos presenta a personas devastadas que sobreviven en un paisaje devastado. Es difícil saber dónde es la destrucción mayor, si en el mundo íntimo de las personas o en el paisaje que las rodea. "Naturaleza muerta" retrata una especie (la nuestra: los hombres, la humanidad) degradada, en sus niveles más bajos de alienación. Podría ser una película de ciencia ficción, una especie de "Planeta de los Simios" traído a la actualidad. "Naturaleza muerta" representa nuestro fracaso individual (como hombres concretos) y colectivo (como sociedad). Es una de las distopías más escalofriantes que he visto nunca. Las fantasías extraterrestres quizá tengan esta función: engañarnos, hacernos soportable una historia que, si aceptáramos que sucede en la realidad, nos resultaría insoportable porque significaría que la humanidad tiene su entraña absolutamente corrompida.
Esta película contradice el mundo de fantasía que se refleja en los telediarios o los periódicos. Si China es el futuro, el mundo no tiene futuro.
==Spoiler del spoiler==
El episodio central de la enfermera es redundante. Si se suprimiera, no pasaría nada. O quizá sí: la historia tendría entonces tal intensidad que provocaría llagas en los ojos.
Macarrones 
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Cuentos de la luna pálida de agosto (1953)
Kenji Mizoguchi
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| 24 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Enero de 2007 |
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Clásico del cine japonés, o lo que es lo mismo, peli en blanco y negro exótica, peculiares interpretaciones, a veces un poco lentilla para ciertos culos occidentales (no señalo a nadie), elegantísima, con banda sonora de gongs, panderos y ruidos guturales más bien ridículos (iaaaaaa, aggg, oiiiiiia).
El resto de comentarios, aquí abajo.
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spoiler: Esta película pertenece a un género cinematográfico que podríamos titular "Es que no me escuchas" o "Ya te lo decía yo", esto es, historias donde un personaje empieza diciendo a otro "No hagas esto, no hagas lo otro", el otro lo hace, todo sale mal y, noventa minutos después, tiene que reconocer que se había equivocado, que está muy arrepentido y perdón, querida, perdón, lágrimas en los ojos, fundido en negro y The End (en este caso, el garabato japonés correspondiente). Aquí la razón la tienen siempre las mujeres (claro) y la moraleja (porque es una película con moralina) es que como en casa no se está en ningún sitio y que debemos conformarnos con nuestra suerte y cuidar de nuestras sufridas y pacientísimas legítimas y nuestros hijos. Es un canto a la familia que haría las delicias del Foro Español de la ídem sino fuera porque Mizoguchi considera tan despreciable el comercio como la milicia y eso no lo compartirá todo el mundo.
Si la película sólo consistiera en este canto a la sabiduría femenina, seguiría siendo un clásico del cine japonés y una buena película sin más. Pero si se eleva y roza a veces lo excepcional es por su sutil giro hacia lo fantástico (hecho con toda sobriedad y naturalidad, esto no es "El laberinto del fauno") con el que estos "Cuentos" llegan a tener un aire de verdadera leyenda, en la que los muertos se mezclan con los vivos y hasta llegan a enamorarse de ellos. Las escenas con el espectro de la princesa y su dama dan verdadero terror. Mizoguchi crea atmósferas inolvidables y, sin truculencias, es capaz de transmitir la sensación de desasosiego y miedo (la permanente amenaza de la guerra, la travesía nocturna del lago, la huída por los caminos de la mujer que carga con su hijo). A mí me emociona especialmente el destino de la princesa que muere sin haber conocido el amor y vuelve a la tierra buscándolo (lo que busca es el folleteo, en el Más Allá nipón parece que se liga poco, en esto hay que reconocer que los musulmanes llevan ventaja). La película está llena de escenas memorables y yo diría que se disfruta más recordándola que viéndola.
Macarrones 
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Inland Empire (2006)
David Lynch
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| 23 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Febrero de 2007 |
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Esta película es más rara que el demonio pero tiene un poder hipnótico extraordinario: quien se deje seducir no querrá salir nunca del sueño (¿sueño?) bronco y desquiciado que nos propone Lynch, rodado con una aspereza digna de los vídeos más cutres del Youtube. Quien no caiga en las redes del rey David, no tendrá piernas suficientes para salir corriendo del cine bufando como un bisonte de las praderas.
Esta película es muy poco recomendable para los que busquen en una historia su planteamiento, nudo y desenlace porque aquí sólo hay nudo, y qué nudo, un nudo imposible de desliar, enredadísimo y desagradable como los intestinos: se puede decir que en "Inland Empire" Lynch hurga en nuestras tripas con un destornillador (esto a todo el mundo no le gustará mucho). El juguetito le dura tres horas (ahora bien, es una película casi completamente desengrasada).
He leído que el argumento se interpreta como el cumplimiento de una maldición y el desquiciamiento mental de una actriz: yo creo que esto es completamente falso (será lo que ha publicado el agente de prensa de Lynch para conseguir distribuidor). No hay ninguna realidad objetiva o histórica, nada pasa en el plano de la realidad (y, menos, la presunta historia del rodaje con ese donjuan de pacotilla y esa actriz, mezcla de Ana Duato y Anne Igartiburu). Más bien creo que Lynch lleva al extremo la idea barroca de la virtualidad de la existencia y casi diría que la alusión a Polonia es un homenaje a Calderón (ya sé que seguramente no, pero yo lo digo). Todos somos actores, la vida es un gran escenario, nunca podemos estar seguros de que lo que vivimos no es un sueño y cuando se acaba la partida nos mezclamos todos en la misma caja, la reina y el peón (o la puta). La partida no se acaba nunca y aquí, en Inland Empire, se inicia cada vez que se cruza una puerta. Las puertas no unen dos espacios contiguos sino realidades completamente ajenas (no sólo físicas). Los jugadores se convierten en actores y viceversa. Tras cada puerta hay un tablero distinto y el rol de cada personaje varía (la reina pasa a ser puta), aunque permanecen ciertos elementos y ciertas reglas. Digamos que el objetivo sigue siendo el mismo: sobrevivir y dar el jaque mate (con un destornillador).
[No me cabe más texto, lo paso al spoiler]
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La película tiene un aire onírico y desquiciado y es una tentación interpretarla como una larga pesadilla o alucinación (ya he dicho que esto me parece un error). Además, está repleta de alusiones freudianas (la casa, el cigarrillo que perfora las telas, el destornillador, esos pasillos y escaleras astrosos, esos machos dominantes que ejercen su tiranía pero a los que se les rinde un culto fálico desesperado... A veces Inland Empire parece una versión actualizada de "La interpretación de los sueños"). Todos los objetos puntiagudos son claves que nos abren puertas y que a menudo nos conducen a la cama (de nuevo, al sueño y al sexo, al mayor del escenario de la vida).
La película es maravillosa. Me alegro de ver que Lynch se ha recuperado de la lobotomía ñoña de "Una historia verdadera" y ha recuperado el vigor (y de qué manera).
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Cines Princesa de los Madriles, primera sesión, 26/02/06. Allí estábamos Servadac y un servidor, muy contentos con nuestras nominaciones a los óscar de Dromedario (yo, como Pe, sabía que no iba a ganar nada, así que estaba muy relajado dentro de mi vestidito de Versace).
Primer obstáculo: los urinarios. ¿Pero a quién se le ocurre amontonarlos todos en un rincón tan estrechuco, en una especie de cuartucho de escobas? Para bajarse la cremallera (yo rompí un Valentino así) uno tiene que clavar el codo en la espalda de quien orina detrás. Propongo al gerente de los cines Princesa que ponga un caldero en mitad de los lavabos para que meemos en corro todos, así estaremos más desahogados.
Dentro de la sala: Servadac ya ha contado nuestros escarceos con el público femenino.
Primera discusión tras ver la película: ¿salen conejos o burros? Yo (freudiano de pro) defendía que conejitos (símbolo de lo promiscuo donde los haya, aunque estos debían de estar castrados); Servadac, siempre tan francófilo, que burros, quizá pensando en el de Buridán. Así fuimos discutiendo por la calle Princesa, a grandes voces, hasta que lo zanjé clavándole un destornillador en el testículo izquierdo.
Por cierto, Servadac ha firmado su crítica número cien. Felicidades, pata
Macarrones 
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Los Borgia (2006)
Antonio Hernández
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| 17 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
13 de Diciembre de 2006 |
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La película empieza con planos raros, esquinados, quizá para evitar que se vean las carencias de extras o para que no salgan los cables de la luz ni los anuncios de Tecnocasa. A esto se añade un tembleque de cámara en cada escena de batalla: un recurso que, si fuera un cuadro, uno llamaría "pintar a brochazos": pues bien, las escenas difíciles de esta película están rodadas "a brochazos". El resto, pintado con rodillo y a veces al gotelé (o sea, se alterna lo absolutamente plano con lo rugoso demodé). Uno se pone muy nervioso cuando oye hablar a los personajes como si fueran jovenzuelos de la ruta del bakalao y más nervioso todavía cuando sale el inevitable mercado medievaloide con sus más inevitables todavía saltimbanquis (luego se dice que el pueblo pasa hambre, nadie lo diría viendo estos abarrotados y bulliciosos puestos callejeros llenos de gente astrosa ofreciendo hortalizas a tutiplén). Como en toda película de época que se precie, hay también banquetes con platos rebosantes de frutas, bailes galantes con graciosos saltitos, cadáveres amontonados en los campos de batalla, ágiles espadachines, torturas, muchas escenitas de cama bajo doseles (los personajes se pasan el día encamados) y todos los tópicos sin los cuales una película histórica no podría calificarse de bodrio absoluto, que es a lo que aspira los Borgia sin conseguirlo del todo (aunque le ande cerca).
Macarrones 
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