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Críticas de: Tony Montana
Tony Montana |
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(Sevilla, España)
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| 3202 | Películas valoradas |
| 168 | Críticas |
| 10 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
5,8
(ver sus estadísticas)
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El caballero oscuro (The Dark Knight) (2008)
Christopher Nolan
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| 17 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
16 de Agosto de 2008 |
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El caballero oscuro corrige y mejora todas las prestaciones de Batman Begins, siguiendo la línea sobria de su antecesora en la puesta en escena, ya que no nos encontramos con una película en la que las viñetas tengan presencia alguna, puesto que no estamos ante un superhéroe de un código ético y moral marcado por el puritanismo y la ley del haz lo correcto, si no que nos adentramos en la máscara y la armadura y se estudia el alma del que lleva el símbolo del murciélago, y, al igual que este, se estudia a su némesis, a su archienemigo, arreglando así la gran tara de su predecesora con la aparición de un villano carismático que, gracias a la magna interpretación de Ledger, se convierte en uno de los grandes malvados de la historia del cine y se pone de igual a igual ante el hombre murciélago, que aquí pasa más tiempo intentando encontrarse a sí mismo y a los que le rodean y conocer el mundo en el que habita y cómo funciona este, que luchando contra el mal. Es por tanto que hallamos virtudes y aciertos donde otros, como Sam Raimi, fallaron estrepitosamente, gracias a la valentía de un Nolan que puede jubilarse al haber alcanzado ya su tope, su obra culmen, triunfando al ser un perfecto estudio de personajes más allá de estar regidos por el mero azar y hacer lo que, según las convenciones sociales, están obligados a hacer, un justiciero enmascarado que duda y teme aquello que hace, que busca entender el porqué de sus acciones y que está más cerca de los Dix Handley, Dave Bannion, Tom Stall o Vincent Hannah que los Spiderman, Superman o Hulk de tres al cuarto, superhéroes de poca monta hechos única y exclusivamente para sacar el muñequito de turno, colocando la propuesta de Nolan más cercana al cine de Fincher, Fritz Lang, el David Cronenberg post-Spider, Coppola o Clint Eastwood que al clásico trabajo palomitero y vacío del cine de superhéroes, doctorando al joven realizador inglés como uno de los grandes del cine contemporáneo y quien sabe si histórico, aunque todo eso lo dirá el tiempo.
La elección de acercarla a géneros más clásicos como el negro, el policíaco o el thriller es la gran novedad y acierto y lo que la separa, desde el mismo punto de partida, de cualquiera de sus competidoras aparentemente genéricas. la perfecta conjunción de fondo y forma dentro de la historia basándose en el portentoso guión, el cual tiene apenas un par de fallos de escasa importancia, permiten crear una visión madura de un personaje que tiempo atrás dejó la lucha sin razón y que busca una identidad más allá del personaje, anteponiendo a la persona, y que terminan proporcionando un dramatismo visceral en la línea de cualquier tragedia griega, pues el realizador no se acobarda nunca y realiza una película de Nolan más que una adaptación de cómic, imponiendo su estilo al del estudio, y dejando al personaje en el lugar más alto posible. Es perfectamente reconocible en la escritura, siendo un libreto del gusto del director británico.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Ese constante juego de giros de guión, esas trampas al espectador, la construcción milimétrica convirtiéndolo casi en una ecuación matemática, la impresionante capacidad de estirar una y otra vez el invento sin que pierda fluidez ni fuerza, rizando el rizo hasta cotas inesperadas, y ese regusto por el thriller y el film noire más clásico de personajes perturbados cuya situación en la estrecha línea que separa correcto de incorrecto es bastante difusa, y, a diferencia de la reciente y fallida El truco final, aquí Nolan acierta en todos y cada uno de esos brutales cambios totalmente radicales, y, lo que es mejor aún, no falla en el final, siendo perfecto y consecuente con todo lo que nos ha ido mostrando anteriormente y engarzando de manera prodigiosa con su discurso acerca de la dualidad del hombre.
El otro gran acierto es los escritores es la perfecta tela de araña que han logrado conformar para que los personajes secundarios entren en la trama sin estar fuera de ella ningún momento, desde Rachel a Jim Gordon, pero donde destaca sobremanera el soberbio Harvey Dent que interpreta un sorprendente Aaron Eckhart, cuya introducción en la historia parecía sospechosa y difícil de justificar pero que, finalmente, origina dos triángulos melodramáticos sobre los que gira la trama: Joker-Batman-Dos Caras y Dent-Bruce Wayne-Rachel, siendo quizás el aporte necesario para ahondar más aún en la personalidad del multimillonario protagonista y su mezcla de envidia y admiración hacia el fiscal, que representa todo aquello que antoja, la defensa de lo correcto desde la legalidad y el respeto y el amor que Batman nunca consigue de la gente.
Pero el duelo Joker-Batman es el centro de todo. La catarsis definitiva de Bruce Wayne más allá de Batman, la asunción de responsabilidades que le pide el pueblo, y la huida del mártir en su eterna y desagradecida lucha de aquellos que no entienden su tarea, el vagar por el camino oscuro para que todo continúe como hasta ahora, donde las personas normales sean quienes refloten Gotham más allá de la actuación de una persona anónima al margen de la ley cuyas actuaciones pueden ser malinterpretadas, como le sucede con la mujer de Gordon o cuando el populacho le recrimina la aparición del Joker cuando antes le tenían como el guardián de la ciudad y de los buenos modos de manera netamente altruista en pos de, quizás, una nueva identidad que soslaye de una vez por todas a Batman y que le permita ser persona antes que monstruo, tener una vida más allá de ser un freak que planea en la noche en busca de otro freak, y no tener que lamentar más pérdidas que se han originado por una decisión tomada desde el corazón sin consultarlo con la cabeza, aunque para si mismo sabe que su camino, como el del samurái, está marcado y es el de estar solo siempre, tal y como decidió cuando se le dio la oportunidad de cambiar.
Tony Montana 
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No es país para viejos (No Country for Old Men) (2007)
Joel Coen, Ethan Coen
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| 17 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
11 de Febrero de 2008 |
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Cuando leí la novela, el estilo directo, seco y sencillo del escritor me remitía al gran cine fronterizo de Sam Peckinpah, en el que apesta a alcohol barato y la violencia es algo latente en cada esquina. Quizás unos Coen en horas bajas vieron la posibilidad de realizar una cinta del estilo de su portentosa Fargo con esta historia sobre el destino y la ambición. Con un estilo pausado, sencillo y más clásico de lo que cabía esperar, estos geniales hermanos han conseguido construir una cinta impresionante en todos los aspectos, una película de raza, de las grandes, a las que resulta una quimera buscarles un mísero error con una dirección a cuatro manos asombrosa y un guión que, salvo un par de escenas, bordea la perfección, aunque bien es cierto que el gran mérito de todo es de ese autor de culto que ahora descubrirán las masas y las grandes editoriales reeditarán sus trabajos más antiguos para sacarle del anonimato en el que se encontraba.
Los Coen han realizado con esta adaptación el que es su ascenso definitivo al altar de los grandes directores, y también una obra megalómana en todos los sentidos, pluscuamperfecta, digna de estudio con un montaje perfecto plano a plano, un ritmo inmaculado y una puesta en escena para la que faltan calificativos positivos, destacando la sensacional y cálida fotografía de Deakins y la planifiación de cada secuencia por parte de los hermanos. Una cinta que en su conjunto es perfecta, una maquina de relojería de un engranaje tan sumamente bien construido que no chirría, pero su principal problema es que esto está todo en el libro, no hay ningún elemento reconocible de los Coen, hay humor negro pero no socarrón, es todo demasiado cerebral, demasiado frío y carente de una vida propia que hacen que la película, en el término argumental de la cinta, peque de excesiva distancia con respecto al público. Y hay dos elementos que hacen que no sea perfecta: el personaje de Tommy Lee Jones, porque cuesta enajarle, y el clímax de la cinta, porque leía la novela, era inadaptable.
Se habla muchísimo de Bardem, y da miedo, las cosas como son, realiza un personaje que es la maldad en esencia, el criminal perfecto, y el actor lo hace suyo, siendo una simbiosis perfecta entre papel e interpretación, y probablemente ganará un merecidísimo Oscar, aunque tengo el corazón partido con Casey Affleck, pero quiero resaltar a un brillante Josh Brolin, actor limitado que aquí realiza su mejor interpretación en un personaje soberbiamente construído y con más matices de los que muchos creen. El ritmo del que dotan los directores a la cinta dan al espectador escenas de auténtico relumbrón, con una planificación de los tiroteos perfecta. Un ejercicio de dirección hipnótico, que embelesa, y que, al igual que la novela, sigue cada acción hasta el más mínimo detalle, puesto que cualquier pequeño error marca la diferencia entre vivir y morir.
Tony Montana 
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Un corazón invencible (2007)
Michael Winterbottom
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| 12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Septiembre de 2007 |
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Marcuse hablaba en sus teorías sobre la publicidad que hoy en día no existe una verdadera elección dentro del mercado, que no había una oposición real al capitalismo, que simplemente estamos supeditados a hacer lo que quiera la sociedad, la cual nos engaña para hacernos creer que somos diferentes, o que tenemos alguna capacidad de decisión. Algo parecido pasa con el cine del amigo Winterbottom, que se ha propuesto enfadar a todo el mundo posible en sus últimas y "comprometidas" películas, donde no deja más que un reguero de tópicos con los que traza a los diferentes personajes de manera totalmente simple y sin profundizar en ellos. Si en Camino a Guantánamo, película que no aguanté más de media hora pro su vomitiva y rancia propuesta, retrataba a unos yankis malvados y a unos moritos indefensos, con Un corazón invencible parece querer congraciarse con los yankis y les da una película edulcorada al máximo, e impropia de este adalid del cine progre y gafapasta.
Me esperaba una película hecha para el lucimiento de Angelina Jolie, y una de sus ventajas, aunque, paradójicamente, inconveniente a la vez, es no centrar toda la película en ella para que se recreara en el papel de la sufridora Marianne. Así consigue que no sea el clásico biopic que únicamente va enfilado para el oscar a mejor interpretación protagonista. Pero se echa en falta que sepamos mejor qué le ocurre, ya que Winterbottom se pasa más tiempo interesado en investigar sucesos y sacar nombres que al espectador poco le importan, para aparcar bastante la evolución del personaje de la Jolie, quedando bastante desdibujado. Al estar tan igualadas las partes de drama y thriller, lejos de complementarse, se debilitan una a otra, ya que el director nunca sabe por qué parte tirar, y al final lo único destacable son un par de secuencias que por su forma de estar rodadas recuerdan a algunos de los mejores thrillers de los últimos años, como Munich, Bourne o Collateral.
El estilo del director se hace presente constantemente con su uso habitual del montaje, dándole a la película una constante sensación de docudrama, y, aunque al comienzo se agradezca que no quiera caer en el melodrama, al final se echa de menos más implicación en el tratamiento dramático de Marianne, por la que resulta difícil sentir algún tipo de empatía, ya que todo tiene muchos datos difíciles de enlazar en poco tiempo. De forma brillante, sí consigue hacernos sentir ese agobio y ese hedor de las sesiones de interrogatorios de la policía y y la dureza de la situación, aunque al final se acabe diluyendo en un poso de buenas intenciones. Lo malo es que alguien tan presuntamente arriesgado no intente profundizar más en el desarrollo de todos los personajes y nos entregue una película totalmente fría y a la que le falta garra. Lo mejor, sin duda alguna, la estupenda interpretación de Angelina Jolie, que, aunque suene raro, aprovecha un papel desdibujado y esquemático... podría haber dado muchísimo más.
Tony Montana 
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Doomsday: El día del juicio (2008)
Neil Marshall
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| 7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
25 de Julio de 2008 |
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Esperaba más de la nueva cinta de Neil Marshall, irregular guionista pero un buen director de estilo publicitario capaz de, sin ser un David Fincher o un Zack Snyder, dotar de un ritmo trepidante y una atmósfera potente y agobiante sin recursos fáciles a su cine, pero al que le pierden las segundas mitades de sus películas, donde, sin cortapisas alguno, se desbarran en un ejercicio de estilo notable pero vacío en el que las referencias a grandes cintas se multiplican por doquier hasta hacer que la película termine siendo altamente impersonal, y a la que solo salvan la impecable narración del realizador y el brillante, aunque algo sobrecargado, montaje, especialmente en las secuencias de acción, y ese es el caso de Doomsday, que no es más que una macarrada en toda regla, una niñería de pésimo gusto en la que, de manera altamente incomprensible, se fagocitan grandes clásicos del cine de los últimos 30 años para crear un collage cinéfilo de escaso valor y aún más escaso interés, algo que se pierde a la media hora, más o menos, en la que el guión se olvida de la historia y únicamente se preocupa por enlazar un conjunto de escenas gore absolutamente gratuitas con secuencias de acción en las que la pericia del director consigue salvar un poco el resultado de uno de los libretos más pésimos de los últimos años. Doomsday termina siendo un despropósito de proporciones tan épicas o más como la búsqueda de los protagonistas derivada de una absoluta orgía psicotrópica propia de un niñatillo de quince años flipado con el tunning.
Y el primer error es tomarse en serio a la película en su primera y más que aceptable primera media hora, lo que hace imposible, sencillamente, que el espectador pueda apreciar la hora y pico restante que transcurre desde que los protagonistas entran en Escocia. Y es que, el intento de llevar a cabo su particular Apocalypse Now es una chorrada como un camión. Si la primera media hora no tuviera tan buena pinta, más allá del patético retrato que se realiza del malvado y pérfido Canaris, quizás el personaje más estereotipado que he visto en mucho tiempo, quizás la película fuese mejor, pero aquí se sientan unas bases que luego el realizador no culmina de manera satisfactoria, vulgarizando tanto su idea principal que llega a límites insospechados de ridículo y vergüenza. A raíz de esto, todo comienza a adquirir un tono demasiado surrealista y grandilocuente, el director y guionista pone el punto de mira bastante alto para su posterior desinhibición, en pos de la búsqueda de un Kurtz barato llamado Kane interpretado por el cada vez más decadente Malcolm Mcdowell, cuya aparición deparará algunos momentos delirantes que parecen surgidos de la cabeza de cualquier genio del cine basura, como Ed Wood o Uwe Boll.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Desde el mismo momento en que aparecen unos camiones sospechosamente parecidos a los de Aliens, el regreso, y matan a una vaca, de la que el director toma buena nota con un primer plano del cadáver ya bien muerto, para que conste en acta, el espectador sabe lo que se avecina: terror facilón sin valor alguno. Desde aquí, la historia pisa el acelerador y se olvida del freno para cocinar un plato con ingredientes que van desde la cámara lenta más estresante a la sangre y la casquería más gratuita amén de un diseño de producción anárquico y sin sentido pero donde destaca, por encima de todo, lo absurdo de todas las situaciones y la sinrazón que inunda cualquier acción, especialmente todo lo que acontece desde la secuencia de canibalismo donde esos clones de Mad Max, que no son otra cosa que fanáticos de Ska-P tras un concierto, demuestran lo malos que son y lo cabreados que están con Inglaterra por haberles tratado mal, y lo sádicos y peligrosos que son.
Y es que eso es lo peor, que pretende transmitir un mensaje crítico y un transfondo humanista y estudioso acerca del primitivismo del hombre. Los postulados de Marshall afirman que, en situaciones como las que plantea la película, más o menos, el apocalipsis, el ser humano saca su lado más animal y vuelve a sus orígenes, el canibalismo, donde únicamente se guían por sus instintos, y, si no, el personaje de Kane, al que se le pone como un ser magno y sabio que, con dos cojones, y ni corto ni perezoso, lleva a la gente a vivir a un castillo de modo medieval, lo que depara algún que otro plano homenajeador a El Señor de los Anillos. ¿Tiene todo sentido alguno? ¿Es capaz el director de dotar de una coherencia mínima a la cinta? No, respuesta sencilla y directa. Nada hay en toda la película que justifique estos comportamientos, más allá de la justificación irrisoria que da el personaje de Mcdowell a sus huéspedes, a los que, tras aleccionar de las maldades de Inglaterra y del terror que han vivido en Escocia con la brutalidad, los trata como animales, resaltando la idea sobre la que ronda el film: qué malo es el hombre. Pero lo peor no es eso, si no que pretende hacer una especie de recorrido temporal sobre la historia del propio hombre, recurso bastante alucinante, y decir que éramos malos en la edad media, con su iglesia y su teocentrismo, qué malo es el hombre en el presente, con sus políticos corruptos, y qué malo será el hombre en el futuro postapocalíptico, pues la historia de la humanidad es cíclica y nos volveremos a comportar como animales, alejados de cualquier tecnología moderna, a pesar de que los punkarras escuchan a los Fine young cannibals (qué sutil y qué irónico eres, Marshall) y nos comeremos unos a otros. O quizás lo que el director pretendía con todo esto es hacer una crítica a los primitivos escoceses, que visto lo ridículo que es todo en la película, y como el ser humano es tan malo y malpensado, podría ser.
Tony Montana 
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Matrix Reloaded (2003)
Andy Wachowski, Larry Wachowski
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| 7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Abril de 2008 |
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En un principio, para mí Matrix fue la película que hacía el tío de Speed, una cutre peliculilla de verano para pasar el rato, y la verdad yo en esa época no era demasiado asiduo al cine salvo contadas ocasiones, y puedo decir que hasta que no pasaron unos años ni me molesté en verla, pero quizás cuando puse mis ojos sobre la revolucionaria obra de los Wachowski sentí que algo había irrumpido en el cine, y con motivo. La primera entrega de la saga lo tenía todo, desde una filosofía algo barata pero que encajaba como un guante dentro de una obra que para muchos era eminentemente estética hasta una dirección cuidada que casaba estupendamente con el tan manido, y a la postre sobrevalorado por el propio espectador, fondo ideológico, mezcolanza de doctrinas teológicas judeocristianas, filosofía de primero de bachillerato, cyberpunk, cómic y anime, y un fetichismo sexual por el cuero a la altura de cualquier película porno del género sadomasoquista, acrecentado después con las siguientes películas, en las que el látex cobraba un protagonismo inusitado en cualquier película de género comercial. Era un cóctel simplemente perfecto que mezclaba en las partes justas el discurso con la forma y que nunca sacaba los pies del tiesto. Por todo este cúmulo de expectaciones, Matrix Reloaded fracasó, por la, a la postre, presunta trilogía que nos querían vender desde un comienzo, y que no resultó más que un aprovechamiento de una brillante y rentable primera parte que, por la falta de planificación, o más bien agotamiento de ideas, y la redundante exposición de temas, no lograron tener continuidad en dos secuelas vacías con un revestimiento visual acorde con los diálogos que pretendían cubrir esas carencias: barroquismo manierista, filosofía de chiringuito y un acabado visual que, de tan brillante que era, resultaba aburrido.
Matrix, en su concepto original, fue tan absolutamente revolucionario que ya no quedaba absolutamente nada por contar. Es por ello que nos enfrentamos al gran problema de las secuelas: una segunda parte que tiene que servir como nexo entre la primera y la tercera parte. La brillante complejización que llevaron a cabo los hermanos Wachowski del Spielberg de los filósofos, Platón, y de su mito de la caverna, fue algo que se les acabó yendo de las manos, y que hizo de Reloaded una película redundante, donde los personajes hablan continuamente de sus objetivos dentro y fuera de Matrix, y a la que le falta eso mismo, un objetivo que sirva de hilo conductor, y que tan bien explicado estaba en la primera entrega, más simple de lo que muchos creen. La liberación de la mente de Neo y su conversión en el Elegido lograban crear una apabullante historia para la obra inicial.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Ahora llega el momento en el que Neo debe comprender qué es y por qué hace las cosas, por qué se le ha dado ese poder y qué hacer con él, trama que finalmente carece de interés por su liviano desarrollo, puesto que no vemos más que escenas donde la verborrea destaca por encima de cualquier cosa para, al finalizar dicha escena, nos demos cuenta de que aquello de lo que han hablado no era más que puro virtuosismo lingüistico para encandilar al espectador y así envolver algo tan simple como la acción-reacción en una especie de diatriba catártica que mueve el mundo cibernético donde todos los personajes saben qué van a hacer los demás, pero nunca saben qué quieren, o deben hacer ellos, y, para, en definitiva, conducir la película a otra secuencia de acción de varios minutos donde la cámara lenta y las coreografías interminables y aburridas se encargan de dilatar el tiempo justo hasta rellenar 120 minutos de acción y charlatanería regidos por la pura arbitrariedad. Pragmatismo, funcionalidad. Son dos palabras que no aparecen en el diccionario de los hermanos Wachowski, porque es lo que le falta a Matrix Reloaded, saber qué contar y por qué contarlo.
Era, quizás, la obra definitiva de la ciencia ficción, alcanzaría el cielo cinematográfico y nos prepararía el camino para esa explosión que iba a ser Revolutions, y que al final fue incluso peor, más simplificada, y casi sin esa verborrea que abotarga la mente en esta segunda parte. Reloaded era el todo por el todo, una obra que marcaría un antes y un después, y la grandiosidad de su épica se fue a pique. No hay nada comedido en esta obra, había dinero y no sabían en qué gastarlo, y lo utilizaron en recrear hasta el último rincón de ese universo protocomunista que era Sión, una ciudad mesiánica donde únicamente quedan los guapos, los musculosos y los más bellos, esos que son capaces de ponerse a bailar sin venir a cuento tras un discurso del ahora increíblemente orondo Morfeo, rozarse y meterse mano mientras Neo y Trinity se revuelcan en su lecho, olvidándose de que, quizás, en menos de un día, las máquinas les destruyan. Todo el dinero fue a parar al aspecto visual y no se preocuparon de contratar un guionista que pusiera un poco de orden entre tanta filosofía de saldo y tanta secuencia de acción, alguien que supiera encauzar esa orgía visual que tenían en su mente los Wachowski. La obra original hablaba de la capacidad de decidir del hombre, de la necesidad de afrontar el destino, de luchar contra el propio dios, hablaba sobre el don del hombre de sentir, y tenía personajes soberbios, y aquí tenemos un Neo sosainas que acaba perdido entre el desparrame de ideas sobre la condición humana, un enemigo tan brillante en la primera parte como Smith es aquí un antagonista caricaturesco que sólo salva la interpretación de un carismático Hugo Weaving, una Trinity un tanto perdida que sólo pega patadas, y un Morfeo que pasa de todopoderoso profeta a pusilánime samurái con sobrepeso.
Tony Montana 
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