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Críticas de: Strhoeimniano

7,9
Media votos
1665
Películas valoradas
81
Críticas
2
Listas
Strhoeimniano A Coruña - España

Ordenadas por:
81 críticas (Ver todas por título) Página: 10
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La niña de tus ojos (1998)
Interesante
Fernando Trueba
22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 26 de Mayo de 2005
“La niña de tus ojos” es una comedia en estado de gracia. El guión de Rafael Azcona recrea la colaboración que se estableció en plena Guerra Civil entre los golpistas y el Gobierno nazi para la realización de dobles versiones. Dar un formato de comedia a un tiempo tan trágico no es una tarea fácil, pero tanto Trueba como Azcona consiguen una película redonda, que siendo una farsa combina momentos de gran intensidad dramática con otros que recuerdan al mejor Wilder por su huída de lo pueril y efectista. Los actores, como en todos los guiones de Azcona estamos ante una película coral, están supremos, estableciéndose entre todos ellos una química tan sorprendente que no imaginas a otros en esos papeles. Si alguien disiente de que Penélope Cruz sea una gran actriz que vea esta película y se convencerá de lo contrario. Los secundarios escoltan esta delicia dando lo mejor de sí. Desde un Bonilla histriónico y chillón, a un “homosentimental” Santiago Segura, pasando por la siempre brillante Rosa Mª Sardá. Se puede ver una y mil veces, que siempre se disfruta.
Strhoeimniano
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Tron (1982)
Buena
Steven Lisberger
19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 8 de Junio de 2005
Mucho antes de “Matrix”, llegó “Tron”. Igual que Neo, el protagonista es un “hacker” que se ve atacado por el ordenador dividiéndolo en moléculas y transportándolo a sus entrañas en la que un malvado programa controla todo ese universo. Pese a las ligeras coincidencias, “Tron” bebe de otras fuentes. Es una película Disney lo que lleva aparejado huir de cualquier complicación filosófica ajena a la “belleza reside en el interior”, y caminar por una línea simple que pueda digerir toda la familia.
Aún así, o precisamente por esto, “Tron” es una película a rescatar. Esta historia del bien contra el mal tiene, desde esa falta de ambición, el suficiente brío como para disfrutarla. En si son dos películas en una: la primera, pobremente contada, carente de interés y plana hasta el abatimiento, es la desarrollada en el mundo real; la otra, con un empaque visual que será imitado hasta la saciedad es la que se desarrolla dentro del ordenador. A esta película le cabe el honor de ser la primera que utiliza fx generados por ordenador, y consigue un estilo visual muy atractivo y la emoción que uno siente ante cualquier juego de ordenador. Un ejemplo de esto sería la carrera de motos. Tiene un montaje emocionante y un diseño llamativo, que no trata de engañar al espectador intentando acercarse a la realidad, sino que construye su propio código, un código sólo presente en ese universo. Las explosiones serían un buen ejemplo, nada que ver con lo que uno encuentra en el cine actual, sino que tienen una “gramática” singular de ese mundo tan estilizado y modernista que nos muestra esta película.
La película en su momento fue un fracaso. Recuerdo asistir a su estreno y no enterarme muy bien de toda esa terminología que ahora nos es más familiar que el abecedario; sin embargo si salir emocionado por todo lo que había visto y esperanzado en alguna película que continuase por esa línea... Pero “Matrix” aún tardaría en ofrecernos ese lujo.
Strhoeimniano
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La sala de baile (El baile) (1983)
Buena
Ettore Scola
18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 8 de Junio de 2005
Estamos ante una película audaz, una de esas ideas “originales” que en el formato de un corto soportan el arrojo de la propuesta, pero que en el de un largometraje hay que realizar auténticas pericias para que no se desmorone pasados diez minutos. Store Scola pasa ese “más difícil todavía” con nota alta, sin acudir a estridencias ni a juegos malabares, rodando con sobriedad y sabiduría, sabiendo llevar al espectador, con paso tan grácil como el del baile, a lo largo de los 110’ que dura esta película inclasificable.
“Le Bal” es profundamente teatral y profundamente cinematográfica. La Historia (y pongo ésta con mayúsculas porque literalmente barre toda la película) pasa por una sala de baile concurrida por unos personajes que marcan, junto con una maravillosa banda sonara que adapta los éxitos de la época, el tiempo que relatan. Ni una sola línea de diálogo (que no echas en falta pues la expresividad y contención de los actores lo dice todo) sale de los labios de este magnífico plantel de actores que, a lo largo de la película irán cambiando sus roles (excepto dos que permanecerán interpretando los mismos papeles, pero igual de azotados por el tiempo que los demás protagonistas) nadando a favor de la Historia. La maestría de Scola es que con tan pocos elementos consiga la máxima expresión: sutiles cambios en el decorado (del que sólo sale en una ocasión brevemente para “airear” innecesariamente la película); un vestuario que sin ser paródico retrata perfectamente a la época y al personaje; una planificación soberbia que hace que en cada secuencia se entrecrucen 3 o 4 historias que puedes reconocer sin confusión de esa colectividad a la que te sientes cercano, aún relatándote la historia francesa.
Es una sensación curiosa, pues siendo una película de hace más de dos décadas contemplas la “Historia” como un gran paraguas que nos acoge a todos: todos pasamos una guerra (o escuchamos su silencio); todos pasamos hambre (y trataron de engordarnos contra la escasez); todos bailamos rock and roll, disfrutamos de la Coca-Cola y llegamos a este siglo XXI buscando fronteras en el nacionalismo que la cultura popular ya no tenía.
“Le Bal” adapta una propuesta teatral de la compañía de Campagnol. Esta compañía copa el reparto, situación que favorece enormemente a la película pues todos ellos son una maquinaria perfectamente conjuntada y engrasada. Seguramente, la labor de Scola en este sentido fue limitar el histrionismo que esta propuesta tiene en su formato original, pues sus actuaciones, acudiendo solamente a la mímica, son tercamente cinematográficas, retrotrayéndonos a la época del cine mundo donde el actor lo era todo.
En todo caso, “Le Bal” es un viaje intemporal y memorable, lleno de ironía, pero como toda mirada que se hace hacia el pasado, también de ternura y de sentidos homenajes, con una banda sonora excepcional que acompaña, como el aroma a nuestros recuerdos, las Historias de toda una vida.
Strhoeimniano
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Jamón, jamón (1992)
Pasable
Bigas Luna
35 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 16 de Junio de 2005
Cuando veo el cine español actual, tengo la impresión, en gran parte de las películas, que éstas podían haber sido rodadas allende de los Pirineos. ¡Será que al final es cierto que somos Europa! Sin embargo, “Jamón, jamón” sólo podía rodarse aquí. Es tan española como la tortilla de patatas, como esos ajos que toma Stefanía Sandrelli hasta ahogarse emocionada por el recuerdo de esos huevos de toro que porta Javier Bardem, como ese toro de Osborne que fija el símbolo de la masculinidad de todo un país bebedor de “Veterano”.
La historia es una exploración impúdica del machismo, de la esa pasión que corre por la sangre española sin ahorrarse exageraciones, pues su gracia, que la tiene, radica en trabajar siempre desde los extremos, con personajes situados al filo en la nada de Los Monegros. De hecho, todos ellos están creados desde esa perspectiva: La madre termina siendo una puta; la puta termina siendo una madre; el pijo lucha contra el macarra. Todo aderezado con una pasión que será la que condimente los azares de estos personajes hasta lograr un retrato ardiente de la pasión (no sólo por el jamón, sino también por las “jamonas”) en un drama escrito a ritmo de comedia, pero contado con el desgarro de un bolero triste.
El guión es impecable, contó con la colaboración del genial escritor Quim Monzó, y traza un panorama reconocible por todos logrando, tras ese acercamiento tan íntimo, una universalidad (fue un éxito en todas partes). El reparto es excepcional. Es la primera película de Penélope Cruz (antes sólo había participado en un vídeo de Mecano), que junto con Bardem y Molla (también en sus primeros papeles) componen ese triángulo cruzado también por los deseos de Juan Diego, Sandrelli y Anna Galiena (más espectacular y carnal que nunca, aún más que en "El marido de la peluquera").
“Jamón, jamón” tiene sabor a fritanga, a puticlub de carrretera, a hembras y machos en celo; pero todo escrito con “Ñ” mayúscula, desde una hispanidad caricaturizada, en ocasiones patética, pero siempre verídica.
De hecho, con esta película inaugura Bigas Luna una trilogía que iría decayendo a cada nuevo título (tras terminarla vino la desastrosa “Bámbola”), pero que merece la pena contemplar en su conjunto, para saborear la singularidad de un Bigas más Bigas que nunca y que añoramos a los que nos gusta el cine espaÑol.
Strhoeimniano
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Bésame, tonto (1964)
Buena
Billy Wilder
20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 25 de Mayo de 2005
A todos los que nos gusta el cine, nos gusta Wilder. Paseo su genialidad por casi todos los géneros y dio muestras más que suficientes para ser uno de esos directores a los que te llevarías a una isla desierta para espantar la soledad. Sin embargo, “Bésame, tonto” sigue siendo esa joya desconocida para la mayoría de los que hacen de Wilder el patrón del cine. Quien más quien menos la ha visto hace años, guarda un recuerdo vago que no le lleva a echarla de menos; pero esta gran desconocida es una de sus mejores películas y que merece la pena revisitar. La historia es simple, pero enrevesada, como toda gran comedia. Un crooner (Dean Martín en una magnífica autoparodia) se desvía a un pueblo perdido en el desierto por una avería en su coche, yendo a parar a un taller llevado por unos compositores aficionados sin éxito alguno y con unas ilusiones por las que harán... casi todo. Ese casi todo es retener al cantante con el mejor anzuelo del pueblo: una camarera (irresistible Kim Novak). Esto dará pie a que Wilder pase revista a todo: desde los estereotipos de marido / mujer, al show bussines, el poder de la transformación, los conflictos sentimentales de la creación... pero todo desde el cinismo al que nos tiene acostumbrado este director. Todo el reparto es de altura, como curiosidad parece ser que Wilder pensaba en Peter Sellers para encarnar al protagonista que encarno finalmente Ray Waltson de un modo tan conmovedor que uno no echa de menos a Sellers.
Strhoeimniano
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