Drama histórico con toques épicos filmado con el objetivo de rendir un homenaje a Robert Roy (en gaélico, Raibeart Ruadh), ganadero escocés del siglo XVIII que pertenecía al clan de los McGregor y que se enfrentó al aristócrata James Graham, el primer Duque de Montrose. El obstinado sentido del honor de Rob Roy le sirvió para acabar siendo aclamado como un héroe.
Robert Roy (Liam Neeson) solicita al Duque de Montrose (John Hurt) un préstamo de 1.000 libras, con la intención de aumentar el número de reses de su clan y mejorar la calidad de vida de toda la familia, ofreciendo como garantía varios acres de sus tierras.
Dos sirvientes de Montrose, el refinadamente retorcido Archibald Cunningham (interpretado por Tim Roth) y el detestablente hipócrita Killearn (a quien da vida Brian Cox) le tienden una trampa a uno de los amigos de Rob Roy, encargado de recoger el préstamo... y, de forma cobarde, le roban el dinero recibido, tras matarlo y esconder su cadáver.
La situación irá agravándose cuando se sucedan los agravios mútuos, hasta que las fricciones entre una y otra parte acaban convirtiéndose en motivos de un feroz enfrentamiento, en el que tendrán cabida las más ignominosas afrentas.
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'Rob Roy' es una película bastante interesante, con unos diálogos muy bien elaborados y unos paisajes espectaculares. La mayoría de los elogios (en el apartado interpretativo) se los acabó llevando Tim Roth, aunque yo creo que quien está extraordinario es un John Hurt muy flemático, con un personaje que efectúa unos comentarios devastadores de la forma más sutil y que manifiesta una exquisita crueldad en cada uno de sus gestos.
Buen trabajo también de la totalidad de los actores principales, incluyendo a una convincente Jessica Lange (que interpreta a Mary MacGregor, la mancillada esposa de Rob Roy) y el sobrio Andrew Keir (que da vida, en un papel corto pero intenso, al Duque de Argyll... de quien el Duque de Montrose es un declarado enemigo).
Sensacional adaptación de la novela de Umberto Eco ('Il nome della rosa'), a la que supera (bajo mi punto de vista) en ritmo y en interés. En el primer tercio del siglo XIV, una abadía benedictina ubicada en el norte de Italia esta sufriendo una serie de sucesos de difícil explicación que requieren la llegada de un monje franciscano, Guillermo de Baskerville, (interpretado por Sean Connery) y su discípulo, Adso de Melk (Christian Slater).
La llamada de auxilio a fray Guillermo está motivada tanto por su famosa sagacidad para resolver enrevesados enigmas como por su pasado inquisidor: muchos en la abadía opinan que es "el maligno" el responsable de las muertes que se producen antes y después de la llegada de fray Guillermo, aunque éste cada vez parece más convencido de que estos crimenes son cometidos por humanos que pretenden salvaguardar algún secreto escondido en la biblioteca que existe en la abadía...
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La película es extraordinariamente entretenida, porque ha tomado los pasajes más interesantes de la novela, dejando en un segundo término los asuntos que abordaban las disputas teológicas de aquella época, en los que se discutía acaloradamente (por ejemplo) sobre si la iglesia debía (o no) conservar sus riquezas terrenales...
La actuación de Sean Connery, en este film, es extraordinaria: es imposible no admirarse de lo bien que interpreta a un personaje tan clarividente de su forma de pensar y actuar... pero, al mismo tiempo, tan lastrado por su pasado; todo ello parece obligarle a dejar un poco de lado su fe para aproximarse a la realidad a través de la razón.
También merece destacarse la aportación de los secundarios, especialmente la de un sensacional Ron Perlman, que da vida a un hereje jorobado (Salvatore), sin olvidar al terrible inquisidor Bernardo Gui (Frank Murray Abraham) y al fanático de la ortodoxia Jorge de Burgos (Feodor Chaliapin).
Esta es una de las 'películas de acción' (también conocidas como 'no-películas') con las que más he disfrutado; me resulta sorprendente que logre captar tanto mi atención ofreciendo tan poco... pero es que esta peli deja por los suelos a cualquiera de las que multiplican su presupuesto en la actualidad... y que tratan (inútilmente) de competir con 'Depredador'.
La historia parte de una idea muy sencilla: un grupo de robustos soldados, liderados por "Dutch" Schaeffer (Arnold Schwarzenegger), debe acompañar a un ex-compañero suyo y actual agente de la CIA, George Dillon (Carl Weathers), en una misión de rescate en plena selva de Guatemala.
Tras llegar al punto indicado y destruir un campamento de una guerrilla local, en donde pensaban encontrar a los rehenes, el grupo descubre que la misión era un ardid para hacerse con ciertos documentos... y que la CIA ya había mandado antes a otro grupo de soldados de élite, cuyos miembros acaban apareciendo mutilados... tras haber sido sorprendidos en una emboscada.
Sin embargo, lo mejor está por llegar: el responsable de esas muertes es un alienigena que, al parecer, visita nuestro planeta de forma regular con la intención de participar en una sangrienta cacería, en la que los humanos son la presa. Así que el grupo de musculados combatientes deberá pelear por su vida y enfrentarse a un enemigo al que ni siquiera pueden ver... porque posee un camuflaje que lo hace invisible en plena selva.
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Visto el argumento, uno acaba preguntándose por qué disfruta con una película tan gratuitamente violenta... desolado, sólo puedo dar esta respuesta: dentro del género, no he visto nada que la iguale en ritmo (la tensión no decae en ningún momento) y la testosterona que flota en el ambiente acaba saturando el resto de los sentidos. La pregunta pertinente, creo yo, es: ¿por qué ahora no logran ni siquiera acercarse a lo que antes conseguían tan fácilmente?
Por otro lado, en algunos de los diálogos de la peli quedan algunas 'perlas' memorables (que ya han recordado otros usuarios)... aunque, hay que admitirlo, también hay algún comentario fuera de lugar: "Yo no hago esa clase de trabajos", comenta Schwarzenegger tras arrasar el poblado de los guerrilleros, con un tono afectado (y fariseo)... ¡siendo que lidera un grupo de mercenarios!
En cualquier caso, quedémonos con lo mejor que ofrece este film: los efectos visuales y la música, que está a un nivel muy superior a la media, lo que hace que esta película (que se estrenó a finales de los 80) siga aguantando bien el paso de los años.
'Love Actually es un pastelillo navideño, un cuento bienintencionado en el que varias historias conviven de forma independiente... a primera vista; luego se ve la relación que existe entre unas y otras, y entre unos y otros personajes: algunas de las 'mini-historias' son la del primer ministro británico (Hugh Grant), que se enamora de una asistente suya (Martine McCutcheon) en Downing Street; la de un muchacho (Thomas Sangster) que intenta despertar el interés de una chica de su instituto, de la que se ha enamorado, mientras su padre (Liam Neeson) sufre tras haber enviudado; la de un escritor (Colin Firth) que descubre que su mujer lo engaña con su propio hermano y, tras refugiarse en una casa en Francia, se enamora de una portuguesa (Lucia Moniz) que atiende las labores domésticas; la de una joven que acaba de casarse (Keira Knightley) y que descubre los verdaderos sentimientos del mejor amigo (Andrew Lincoln) de su esposo; la de un matrimonio (formado por Alan Rickman y Emma Thompson) que amenaza con descarrilar; la de una pareja (Joanna Page y Martin Freeman) que se conocen en el rodaje de una 'peli para adultos'; o la de una vieja estrella del rock (Bill Nighy) que descubre la identidad del "verdadero amor de su vida"...
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Como acertadamente he leído en alguna otra crítica, se trata de una película que combina diálogos un poco cursis con expresiones algo soeces, pero a mi me resulta una mezcla interesante. La película pretende mandar un mensaje de esperanza en el género humano: "No somos tan malos", viene a decir: "Aún albergamos sentimientos buenos, como el amor". La idea es hacernos reparar en ello... y no fracasar en el intento. Conmigo lo logró... hasta cierto punto.
La gracia del film (aparte de los diálogos) está en que todos los personajes aportan, de forma individual, al conjunto del film: ninguna actuación brilla de un modo claro sobre el resto, mientras que tampoco ninguna carece de relevancia; además, todas las 'mini-historias' tiene su interés, aunque cada espectador tendrá su favorita...
...todo depende de los gustos, pero a mi me resulta imposible no caer rendido ante el modo atolondrado usado por la asistente del premier británico para presentarse ante él... del mismo modo, me parece imposible no 'odiar' el estilo amoral y cínico que le imprime Billy Bob Thornton al su personaje (el presidente de los EE.UU.), en un brevísimo papel. Supongo que ésta es mi favorita (pese a su 'pastelero' y previsible final... algo que se repite en la mayoría de los casos, porque en ninguna 'mini-historia' hay un final infeliz, en un sentido estricto).
Diez años después de haber fracasado en su primer intento, el ordenador que lidera un mundo futuro gobernado por máquinas (Skynet) decide modificar un poco su plan original… aunque con un objetivo idéntico: acabar con John Connor, el jefe de la resistencia humana que está a punto de liderar a los suyos hacia una victoria en el conflicto armado, acabando con el dominio de la Inteligencia Artificial.
Esta vez, Skynet envía un nuevo Terminator: el modelo T-1000 (Robert Patrick), mucho más letal que ningún otro… ya que está hecho a partir de un metal líquido prácticamente indestructible y, además, es un robot que tiene la capacidad de mimetizarse con cualquier ser vivo con el que haya contactado. Mismo modo, puede modificar partes de su cuerpo para crear armas blancas (cortantes o punzantes) con las que atacar a sus víctimas.
John Connor, desde el futuro, sólo es capaz de enviar un Terminator T-800 CSM-101 (Arnold Schwarzenegger) que ha sido reprogramado para defender su vida del ataque del T-1000, una vez viaje al pasado (a mediados de los años 90); en esos momentos, Sarah Connor (Linda Hamilton) está ingresada en un hospital psiquiátrico y el joven John Connor (Edward Furlong) es un adolescente problemático, que se muestra rebelde con sus padres adoptivos.
El título del film (Terminator II: El Juicio Final) alude a los hechos que se supone que van a producirse el 29 de agosto de 1997 (momento en el que Skynet toma conciencia de su poder, como ordenador encargado de la defensa estratégica de los Estados Unidos… y lanza un ataque nuclear sobre Rusia… que viene seguido de una respuesta rusa, causando de este modo tres mil millones de muertes en apenas unos instantes. Acto seguido es cuando se inicia la guerra entre los humanos que han sobrevivido al bombardeo nuclear y las máquinas que se rebelan).
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La segunda parte de la saga ‘Terminator’ es, para mí, la mejor de todas las que se han rodado y una de las más entretenidas alternativas (quizá la mejor) en el género. Se estrenó en 1991 y, aunque han pasado más de 20 años desde entonces, está muy por encima de cualquier alternativa actual.
La trama (que mejora lo ya esbozado en la primera parte y desarrolla algunas claves de la historia), el ritmo (vibrante en todo momento), los diálogos (con algunas frases que han pasado a la historia del cine) y el acierto en la selección del reparto (todos los actores se ajustan bien a lo que cabe esperar de ellos) han contribuido a hacer de este film todo un clásico. También la Banda Sonora de la película contribuye a generar una atmósfera propicia para que el espectador disfrute del film al máximo.
Las escenas de acción y los efectos especiales (incluyendo los efectos generados por ordenador y la técnica de ‘morphing’ usada para crear al T-1000) son todo un espectáculo visual y el trabajo efectuado para complementar con imágenes informáticas la labor de maquillaje es brillante. Los diálogos combinan de forma acertada momentos de humor con situaciones dramáticas. En las interpretaciones, el debutante Furlong resulta muy convincente…. mientras que Schwarzenegger alcanza el cénit de su carrera (a la que tampoco cabe pedir demasiado, seamos honestos).
El film tuvo un gran éxito en taquilla y arrasó en las categorías técnicas de la edición de 1992 de los premios Oscar, en donde se impuso en cuatro categorías: Mejor Maquillaje, Sonido, Efectos Sonoros y Efectos Visuales. La película estuvo nominada en otras dos categorías: Montaje y Fotografía.