Historia pausada, intimista, con una camara omnipresente que sigue a nuestro ¿ídolo? en cada momento vital.
La historia de un hombre que se transforma en el único y ¿legítimo? continuador de Elvis Presley...o así lo entiende él. Por lo que escuchamos, éste hombre siente que la voz del difunto artista norteamericano no se perdió con su muerte sino que cambió de cuerpo, siendo él su dichoso beneficiario.
Si bien la trama podría haber apuntado a una comedia bizarra, el director optó por darle seriedad y credibilidad, saliendo airoso en el intento.
Vemos el drama del hombre/artista, vemos su vida plagada de problemas, de incomodidades, pero también vemos su transformación cada vez que sube al escenario, su posesión absoluta.
Es feliz viviendo la vida del otro.
Destacable film de Armando Bo (nieto) que consigue como máximo logro, convencernos a la par del protagonista que estamos viendo a la reencarnación de Elvis, de manera gradual a medida que corre la cinta, hasta el punto en que no tenemos dudas.
Mérito también para John McInerny, de gran papel y excelente personificación (sin ser parecidos físicamente) del ídolo de la música.
Luego de su auspiciosa ópera prima "Plan B", Marco Berger nos presenta su segundo largometraje.
Ausente es la historia de un alumno de colegio que se enamora de su profesor heterosexual.
Pero no es sólo eso. Es la historia de los fantasmas que genera esta situación, de los vaivenes de un amor doblemente prohibido.
No voy a acotar mucho más de la trama para no quitarle sorpresa, pero hay un giro inesperado que lo cambia todo.
Ausente es más pequeña y bastante más desabrida que Plan B, se queda en buenos amagues, y no logra concretar definitivamente.
Por momentos agradable y oscura, por momentos fingida y sin rumbo.
Aún con momentos potentes, Ausente no logra alejarse del "montón" y termina cayendo en aguas intrascendentes.
Kang Je-gyu es un director que se ha caracterizado por llevar la guerra a la pantalla grande de manera soberbia e inolvidable. Tae Gu Ki es la muestra fehaciente de esto.
Siete años después (linda licencia) vuelve a estrenar un film que, dicho sea de paso, también habla sobre la guerra. Basada en hechos reales, esta película nos hace emocionar con total facilidad.
De aquella maravillosa Tae Gu Ki hasta esta prometedora My Way había una distancia enorme.
Afortunadamente para el público, el director se tomó el tiempo suficiente para elaborar otra joya bélica, a la altura de su predecesora, justificando así los siete años.
My Way es nuevamente otra historia de amistad y valores, de cambios de bandos, de amores y odios.
Dos amigos de la infancia, uno japonés y otro coreano, ven cortada su relación cuando entrada la adolescencia un incidente produce la muerte del abuelo japonés.
Ambos se distancian.
Se vuelven a encontrar en dos oportunidades: primero, en una maratón, donde ambos compiten.
Segundo, en plena segunda guerra mundial, cuando Japón toma rehenes coreanos para luchar en línea de fuego.
Los ex amigos se encontrarán en circunstancias extremas y la propia guerra los moldeará.
Hermosa cinta bélica, que supera holgadamente en efectos a Tae Gu Ki, que está a la altura de Rescatando al Soldado Ryan, Las banderas de nuestros Padres o Las Cartas de Iwo Jima, que si bien el guión es apenas más simple que el de la anterior película, esto se compensa con lo emotivo y fuerte de la historia.
Grandes actores, escenas de guerra inolvidables, una historia hermosa y una candidata de fierro para competir por el Oscar de habla no inglesa.
Inolvidable.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
Excelente el final del film donde el rulo vuelve a cerrarse.
Un placer una vez terminada la película tener que ir al comienzo para poder cerrar la historia.
Lo que vemos y leemos al inicio no es lo que creemos.
El que corre la maratón con la camiseta coreana no es otro que Tatsuo.
De Elite los efectos especiales en batalla. El film termina justo El Día D (como es el título alternativo de My Way) y el desembarco es de una calidad técnica superior.
Vemos desde otros ojos el desembarco de Normandía, que ya tuvimos la oportunidad de ver en Rescatando al Soldado Ryan, e incluso con mejor calidad.
Otra hermosa fábula de amistad, amor y compromiso made in Japón.
Es que tal cual vengo destacando ultimamente, los nipones se encuentran en un momento espléndido de su historia cinematográfica, con films que se vuelven clásicos instantáneos.
Nuevamente el director de Air doll, Hana, Nadie Sabe y Still Walking nos enternece con protagonistas que no superan los 11 años de edad.
Tal cual ocurrió con El verano de Kikujiro o Nadie Sabe, los protagonistas son niños y lo hacen, seamos justos, mucho mejor que varios adultos.
Es la historia de dos hermanos que viven separados por distancias, ya que al divorciarse sus padres el más pequeño se quedó con su padre y el mayor con su madre.
Se hablan por teléfono a diario para contarse sus anécdotas (ambos tiene celulares), cada uno tiene sus amigos pero en silencio parecen extrañarse.
Un día anuncian que el tren bala llegará a Japón.
El hermano mayor (quien además es el que más sufre la separación de sus padres) escucha en el colegio que en una ciudad particular del recorrido del tren bala, se cruzarán por primera vez el tren que va hacia un lado con el tren que va hacia el otro.
Escucha, además, que en ese preciso instante en que ambos trenes se crucen se puede pedir un deseo que será concedido.
Entonces el hermano mayor decide pactar un encuentro en esa estación intermedia con sus amigos y con su distante hermano para poder pedir que su familia vuelva a estar junta.
Hermosa, bella, tierna, sensible. Así es Kiseki (Milagro), que nos deja un mensaje invaluable a los adultos, impregnados de tanta sociedad que da asco.
En este caso, los niños (y obviamente Hirokazu Koreeda) nos dan una lección que queda en la memoria.
Recomendadísima. Nota: 8.5
Lo que comienza como una simple comedia familiar, oculta, en su fuero más íntimo, un drama irreversible.
Un solitario muchacho (representado por Cha Tae-Hyun, un actor que me produce sentimientos similares a Johnny Deep o Jim Carrey: en algún momento esa tendencia a sobreactuar me termina agotando) decide, no por primera vez, intentar suicidarse. No logra su cometido y cuando se despierta en la cama de un hospital descubre que tiene la capacidad de ver a cuatro fantasmas que lo siguen a sol y sombra, y que lo abandonarán sólo cuando les haya cumplido un sueño a cada uno.
El tinte de Hello Ghost se inclina mayormente a la comedia grotesca pero su corazón se compone de un drama duro y conmovedor. La larga introducción que dura hora y media, donde recurrimos en varias oportunidades a la risa, antecede un remate con una vuelta de tuerca fantástica que transforma el film en algo muy distinto a lo que veníamos viendo.
El final, conmovedor y reflexivo, es lo que realmente le da fuerza a Hello Ghost y la tranforma en una muy linda película.
Les recomiendo no abandonar el film a la mitad ya que todo lo que le da sentido a la historia se encuentra en ese final sorprendente.