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7
8 de marzo de 2009
8 de marzo de 2009
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Certera, aunque con reservas, adaptación de una de las obras literarias más asombrosas y profundas que ha escrito el ser humano.
Bastante más precisa y estimulante que el despropósito moderno en el que se involucró Ben Kingsley, y sin duda tremendamente fiel al libro.
Hay peros, sin embargo. Precisamente esa fijación por capturar toda la acción del libro imprime un ritmo excesivo a la película, que a veces roza la precipitación.
Echo en falta más más densidad, más atmósferas, más espacio para el despeñamiento mental de Raskolnikov. También más sordidez típicamente rusa. Es lo que tiene conceder una mísera hora y 25 minutos a una obra de este calibre.
Por suerte, ahí está el excelso Peter Lorre, con su eterno look de anfibio torturado, dando un conmovedor do de pecho.
Bastante más precisa y estimulante que el despropósito moderno en el que se involucró Ben Kingsley, y sin duda tremendamente fiel al libro.
Hay peros, sin embargo. Precisamente esa fijación por capturar toda la acción del libro imprime un ritmo excesivo a la película, que a veces roza la precipitación.
Echo en falta más más densidad, más atmósferas, más espacio para el despeñamiento mental de Raskolnikov. También más sordidez típicamente rusa. Es lo que tiene conceder una mísera hora y 25 minutos a una obra de este calibre.
Por suerte, ahí está el excelso Peter Lorre, con su eterno look de anfibio torturado, dando un conmovedor do de pecho.
5 de febrero de 2009
5 de febrero de 2009
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
En fin, ni la calamidad que habéis proclamado algunos, ni la obra maestra que habéis visto otros.
Por suerte, me ha quitado el mal sabor de boca que me dejó la memez de Benjamin Button, y me he congraciado, relativamente, con el famélico cine actual.
La película tiene aciertos y fallos como pianos, en mi opinión.
Entre sus virtudes, sobresale por encima de todas Kate Winslet. Que Woody haya elegido como su musa a la inoperante Scarlett Johansson en lugar de a la maravillosa Winslet me recuerda al Atlético de 1996, que se fijó tras la Eurocopa en Nevded y fichó a Bejbl.
Luego, Di Caprio demuestra que es un actor más que competente cuando le sale de la pelotas. Y Mendes da en la diana al retratar las miserias de las relaciones humanas, con ese contraste entre la idílica apariencia y la infernal realidad.
Bien, la base es buena, pero no me convenció excesivamente su desarrollo, un poco tópico al comienzo, y desmesuradamente efectista hacia el final.
Por suerte, me ha quitado el mal sabor de boca que me dejó la memez de Benjamin Button, y me he congraciado, relativamente, con el famélico cine actual.
La película tiene aciertos y fallos como pianos, en mi opinión.
Entre sus virtudes, sobresale por encima de todas Kate Winslet. Que Woody haya elegido como su musa a la inoperante Scarlett Johansson en lugar de a la maravillosa Winslet me recuerda al Atlético de 1996, que se fijó tras la Eurocopa en Nevded y fichó a Bejbl.
Luego, Di Caprio demuestra que es un actor más que competente cuando le sale de la pelotas. Y Mendes da en la diana al retratar las miserias de las relaciones humanas, con ese contraste entre la idílica apariencia y la infernal realidad.
Bien, la base es buena, pero no me convenció excesivamente su desarrollo, un poco tópico al comienzo, y desmesuradamente efectista hacia el final.

Leonardo DiCaprio & Kate Winslet
A esta película le sobra el cuarto de hora final, a mi entender, que es precisamente lo que más parece gustar. Y el reivindicado personaje del loco, que tanto ha colmado de placer a alfalfa y a algún otro, a mí me parece tan gracioso como innecesario, incluso irritante.
Mendes, te entendemos igualmente, no es necesario que me tritures la lección y me la des en cucharadas como la papilla, por favor.
Y eso es ese personaje, la cucharita con la papilla.
De todos modos, pertenecemos probablemente a la generación de espectadores más idiota y aburguesada de la historia, así que quizá yo haría lo mismo.
En fin, la película es aceptable.
Y tal.
Mendes, te entendemos igualmente, no es necesario que me tritures la lección y me la des en cucharadas como la papilla, por favor.
Y eso es ese personaje, la cucharita con la papilla.
De todos modos, pertenecemos probablemente a la generación de espectadores más idiota y aburguesada de la historia, así que quizá yo haría lo mismo.
En fin, la película es aceptable.
Y tal.
31 de julio de 2009
31 de julio de 2009
17 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nuevo acierto de Clouzot.
Ahora bien, debe de ser una de las dianas más irregulares y desconcertantes de la historia del cine.
Por una parte, alfombra roja a nuestro protagonista por plasmar con tanto acierto la atmósfera insana en la que se desarrolla la historia, plagada de personajes desalmados y sin escrúpulos, en el mejor de los casos, o en puercos y pedazos de escoria, en el resto.
Ahora bien, el inicio es un poco delirante, con ciertos aires de costumbrismo enfermizo en la onda de Buñuel o de Berlanga que realmente descolocan un poco y que, en este caso, tardan en encauzar un poco el rumbo, aunque supongo que colmarán de placer a Motta, el adalid por excelencia del costumbrismo hispano.
Otros lastres son el personaje de Vera Clouzot, algo ridículo, y el final, desmesuradamente ridículo.
Por lo demás, Yves Montand, el híbrido más incontestable del gorras con Dave Gaham, y Charles Vanel, un bonito monumento al patetismo, forman una atómica pareja de indeseables, y sobre ellos recae el peso de una película, en líneas generales, bastante recomendable.
Ahora bien, debe de ser una de las dianas más irregulares y desconcertantes de la historia del cine.
Por una parte, alfombra roja a nuestro protagonista por plasmar con tanto acierto la atmósfera insana en la que se desarrolla la historia, plagada de personajes desalmados y sin escrúpulos, en el mejor de los casos, o en puercos y pedazos de escoria, en el resto.
Ahora bien, el inicio es un poco delirante, con ciertos aires de costumbrismo enfermizo en la onda de Buñuel o de Berlanga que realmente descolocan un poco y que, en este caso, tardan en encauzar un poco el rumbo, aunque supongo que colmarán de placer a Motta, el adalid por excelencia del costumbrismo hispano.
Otros lastres son el personaje de Vera Clouzot, algo ridículo, y el final, desmesuradamente ridículo.
Por lo demás, Yves Montand, el híbrido más incontestable del gorras con Dave Gaham, y Charles Vanel, un bonito monumento al patetismo, forman una atómica pareja de indeseables, y sobre ellos recae el peso de una película, en líneas generales, bastante recomendable.
7
8 de abril de 2009
8 de abril de 2009
16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Notable presentación de Brando en sociedad.
Coincido bastante con la reseña que depositó Motta en nuestra web fílmica amiga, cuando don batín tenía a bien depositar, por cierto.
El tono mesiánico y aleccionador de la película puede llegar a cansar un poco, pero está desarrollado sin estridencias y con bastante encanto, lo que no es óbice para gozarla, aunque sin excesiva euforia.
Teresa Wright y Everett Sloane, maravilloso secundario éste último, rayan a un buen nivel, pero es un Brando jovencísimo y entrañable, quien comienza a exhibir aquí su abrasadora fuerza, que ratificaría poco después quitando una mesa.
Un volcán a punto de estallar.
Coincido bastante con la reseña que depositó Motta en nuestra web fílmica amiga, cuando don batín tenía a bien depositar, por cierto.
El tono mesiánico y aleccionador de la película puede llegar a cansar un poco, pero está desarrollado sin estridencias y con bastante encanto, lo que no es óbice para gozarla, aunque sin excesiva euforia.
Teresa Wright y Everett Sloane, maravilloso secundario éste último, rayan a un buen nivel, pero es un Brando jovencísimo y entrañable, quien comienza a exhibir aquí su abrasadora fuerza, que ratificaría poco después quitando una mesa.
Un volcán a punto de estallar.
Documental
2008Documental
8
3 de enero de 2010
3 de enero de 2010
14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Poco más que añadir a la euforia suscitada por aquí; la comparto por completo.
Una de las radiografías de la amistad más emocionantes que he visto nunca. Porque esto no es un documental sobre rock, es un canto a la amistad. Quien quiera limitarse a alzar los cuernos al aire, que desayune un bocadillo de tachuelas.
Si soy sincero, jamás había escuchado a esta banda, al menos siendo consciente de ello, pero importa bastante poco, aunque si hubiera sido el caso el impacto hubiera sido quizá más potente. Joder, es imposible no solidarizarse con este par de sujetos y sus miserias, sus encuentros y desencuentros, su modo de zafarse del infortunio y la incomprensión a golpe de paciencia y de fe, hasta llegar a ese redentor final, donde, si eleváis adecuadamente el volumen de vuestra televisión, se me escucha a mí jugando a la Nintendo y aplaudiendo con fervor.
Muy grande, claro.
Una de las radiografías de la amistad más emocionantes que he visto nunca. Porque esto no es un documental sobre rock, es un canto a la amistad. Quien quiera limitarse a alzar los cuernos al aire, que desayune un bocadillo de tachuelas.
Si soy sincero, jamás había escuchado a esta banda, al menos siendo consciente de ello, pero importa bastante poco, aunque si hubiera sido el caso el impacto hubiera sido quizá más potente. Joder, es imposible no solidarizarse con este par de sujetos y sus miserias, sus encuentros y desencuentros, su modo de zafarse del infortunio y la incomprensión a golpe de paciencia y de fe, hasta llegar a ese redentor final, donde, si eleváis adecuadamente el volumen de vuestra televisión, se me escucha a mí jugando a la Nintendo y aplaudiendo con fervor.
Muy grande, claro.
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