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Críticas de: Thornhill
Thornhill |
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(Valladolid, España)
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| 1022 | Películas valoradas |
| 64 | Críticas |
| 59 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,3
(ver sus estadísticas)
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Cuando menos te lo esperas (2003)
Nancy Meyers
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Su valoración:  |
20 de Febrero de 2008 |
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Una comedia romántica hollywoodiense al uso suele tener como protagonistas a un hombre y una mujer guapos, atractivos, carismáticos… y jóvenes. Todas estas características, menos la última, las reúnen Jack Nicholson y Diane Keaton. En ello reside la originalidad de la película, en dos personas que, a pesar de tener una larga y exitosa vida a sus espaldas, aún no han encontrado el verdadero amor.
Resulta curioso ver cómo un sesentón que sólo sale con mujeres menores de 30 y una cincuentona divorciada que le aborrece van acercándose hasta comprobar que no se sienten mejor con nadie que no sea el otro. Es este acercamiento lúcido y sin idealismos, pero tierno a pesar de ello, lo que más merece la pena.
Después, y como no podía ser menos, hay separaciones y reacercamientos que conforman la parte más irregular del filme hasta llegar a un desenlace en el que sólo el guiño de las gafas confundidas que ambos conservan es destacable, porque por lo demás, aparte de ser previsible –algo que en las comedias románticas no me parece mal- habría agradecido una carga mayor de emotividad.
Podría haber sido mejor.
Thornhill 
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El intercambio (Changeling) (2008)
Clint Eastwood
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| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Diciembre de 2008 |
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Reconforta saber que cada cierto tiempo un director de reconocido prestigio y extensa trayectoria acudirá a su cita con el público, y no defraudará.
Una temática como la de “El intercambio”, en otras manos, podría haberse convertido en carne de parrilla televisiva de sábado tarde, pero bajo la batuta experta de Eastwood –en realidad también compone la banda sonora- un guión firme torna en todo un tratado cinematográfico sobre corrupción, hipocresía, falsedad, manipulación. Sobre el amor materno incondicional y sobre el sadismo de algunas mentes.
Sirviéndose de la esbelta y en apariencia frágil figura de una Angelina Jolie que impregna a su personaje de aplomo ante la adversidad y utilizando la fuerza expresiva de sus enormes ojos arrasados en lágrimas, Eastwood consigue reflejar toda la tristeza, la desesperanza, la impotencia de los sentimientos de una madre que debe batirse en dos frentes: el de la búsqueda de su hijo y el de la lucha por la verdad.
Y lo hace con su estilo pausado y seguro, sobrio, elegante. La clase de estilo que permite que la ceniza de un cigarrillo consumido cayendo al suelo en primer plano marque visualmente de forma inteligentísima y demoledora una revelación brutal. El estilo que con otro breve primer plano -esta vez el de una horca flácida e inofensiva tirada en el suelo-, mostrado a la vez que escuchamos gritos de desesperación ante un destino cierto, consigue erizar la piel al sentir un fin no por más esperado menos estremecedor.
Narrativamente, su maestría nos conduce en un momento dado del filme por dos y hasta tres historias paralelas – en una comisaría, en un aterrador manicomio, en un rancho en medio de la nada- en las que observamos las muy diferentes preocupaciones de los personajes respectivos -un cuerpo de policía corrupto, una mujer internada injustamente, un niño perdido-. Todo esto hasta llegar al punto en que todas ellas se entrelazan y dan lugar a unos cuarenta minutos finales absolutamente apasionantes, de los que hacen pensar cuando llegan los títulos de crédito que pocas veces merece tanto la pena pagar una entrada de cine.
Otra obra maestra de un cineasta genial.
Thornhill 
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Marty (1955)
Delbert Mann
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| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Febrero de 2008 |
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Aunque esta crítica resulte tremendamente impopular debo decir que Marty, para mí, ha sido una de las grandes decepciones con las que me he encontrado. Película altamente recomendada por casi todo el mundo, ganadora de los premios Oscar más importantes de su edición, no pensé que fuera a dejarme tan indiferente.
No llego a sentir ninguna conexión emocional con el humilde carnicero ni con la chica a la que conoce, me pone nervioso lo que hacen, lo que dicen, que no se decidan, las conversaciones sobre sus respectivas vidas. Y tampoco me atrae la historia de la madre y la tía de Marty, ni la de sus amigos que el día después de conocer a la chica tratan de convencerle para que no la llame.
Todo me parece realmente anodino; no dejo de echar en falta un poco de carisma, una chispa de ingenio, de brillantez. Probablemente buscase en Marty una screwball-comedy, yendo a dar con algo totalmente distinto.
Thornhill 
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El reino de los cielos (2005)
Ridley Scott
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| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
9 de Agosto de 2007 |
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Todos los medios imaginables, un gran plantel de actores y el director de Gladiator hacían pensar que El reino de los cielos podría obtener un éxito similar al del filme mencionado.
Sin embargo le falta garra, le falta pulso narrativo y, lo más importante en un relato de estas características, le falta transmitir el aliento épico que haga que el espectador se emocione en su butaca.
Parece que todo el metraje se supedita al asedio final a la ciudad santa de Jerusalén, único momento en que la película es digna de todas las esperanzas que se habían depositado en ella. Previamente hemos sido testigos de toda una serie de acontecimientos que explican cómo se ha llegado a la última batalla, pero casi todos narrados desde la desidia y de un modo sumamente irregular, resultando destacable para bien un comienzo beneficiado por la portentosa actuación de Liam Neeson y, para mal, la historia de amor entre Sibila y Balián, totalmente prescindible.
Un fallo más, a mi parecer, es el de ceder el protagonismo a un permanentemente atribulado Orlando Bloom, que cree que tener la mirada siempre perdida en el infinito basta para aportar la hondura dramática que su personaje exige. Menos mal que le secundan con más que solvencia David Thewliss –verlo en pantalla siempre es una agradable sorpresa-, Jeremy Irons o ese titán de la interpretación que es Brendan Gleeson, además de Alexander Siddig o Ghassan Massoud en el lado sarraceno.
Pero es que además está la lectura política que se puede hacer, aspecto que resultaría interesante si fuésemos ilustrados sobre la contienda desde la óptica real de aquellos que la libraron, y no atribuyendo a los personajes –sobre todo a Balián- comportamientos y actitudes mucho más propios de nuestro tiempo que del siglo XII.
Resulta frustrante comprobar cómo la que podía haber sido una gran película de aventuras ha acabado siendo una del montón.
Thornhill 
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James Bond contra Goldfinger (1964)
Guy Hamilton
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| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Junio de 2007 |
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Tercera de las aventuras de la saga 007 y, para muchos, la mejor. Lo cierto es que las características apuntadas en “007 contra el Doctor No” y “Desde Rusia con amor” cristalizan en esta entrega para ofrecer un espectáculo trepidante en el que la acción nunca decae; se ofrecen todos los ingredientes que han convertido a James Bond en un personaje mítico: Connery dibujado en el “gunbarrel” disparando a cámara, el teaser inicial con secuencia de acción previa a los característicos títulos de crédito, la misión de suma importancia para mantener el orden internacional, uno de los malvados más malvados de la saga, Auric Goldfinger –acompañado por su esbirro Oddjob-, el Aston Martin con gadgets y, por supuesto, las chicas Bond.
Analizando los más jugosos de estos elementos:
-Goldfinger: millonario con auténtica obsesión por el oro. No es sanguinario, no se mancha las manos de sangre. Su objetivo esencial es tener la mayor cantidad posible del dorado metal.
-Oddjob: secuaz coreano de Goldfinger, su lanzamiento de sombrero suele resultar mortal. Él hace el trabajo sucio. Uno de los iconos de la saga.
-Jill Masterson: su cuerpo yacente pintado por entero de color dorado permanece en el imaginario colectivo.
-Pussy Galore: tras un nombre de pícaro significado se encuentra una mala espléndida que tendrá un desliz –qué extraño- con Bond.
-Operación Grand Slam: consiste en un ataque a Fort Knox con el objetivo de desencadenar el caos económico.
-Aston Martin DB5: siendo una maravilla por sí mismo, su atractivo aumenta con la lista de accesorios incorporados por Q: asiento del pasajero eyectable, ametralladoras salidas de los intermitentes, capacidad para generar una cortina de humo... Descubrimos que Bond ya usaba GPS hace cuarenta años.
Y, desde luego, está el magnífico Sean Connery, convertido ya en dueño absoluto del traje del más famoso agente al servicio de Su Majestad. Despliega fuerza y hace suyas la ironía y capacidad de seducción del personaje.
También es en esta película donde se puede ver la escena en la que 007 está a punto de ser cortado en dos por un rayo –homenajeada en Los Simpson-.
Hacer notar que el libro de Fleming es también muy entretenido, destacando la dolorosa huida de Bond del escondrijo de su enemigo.
Además de una buena peli, todo un icono de la cultura pop.
Thornhill 
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