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Críticas de: helen
helen Madrid - España 
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Luna de Avellaneda (2004)
Juan José Campanella
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| 17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Diciembre de 2008 |
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Luna de Avellaneda es la historia de un emblemático club de barrio que ha vivido en el pasado una época de esplendor y que en la actualidad se encuentra inmerso en una crisis que pone en peligro su existencia. Al parecer, la única salida posible es que se convierta en un casino, nada más alejado de los ideales y de los fines de sus fundadores en la década de 1940: un club social, deportivo y cultural. Los descendientes de estos fundadores se debatirán entre la posibilidad de salvarse a cualquier precio o de reencontrarse con aquellos sueños.
El cine argentino de más éxito de los últimos tiempos tiene como representante más importante a Juan José Campanella (El niño que gritó puta, Y llegó el amor, Vientos de agua). Luna de Avellaneda (2004) completa la innintencionada -y maravillosa- trilogía empezada con El mismo amor, la misma lluvia (1999), centrada en una persona, y seguida de El hijo de la novia (2000), que retrataba una familia, ambas con un saber hacer evidente. Luna de Avellaneda es el nombre de toda una comunidad que refleja, como las anteriores, distintos aspectos de la vida Argentina, la familia, la crisis, la búsqueda de una identidad.
La película tiene un gran arranque: la acción nos traslada a una época en la que Argentina estaba llena de españoles que se buscaban a sí mismos, y qué mejor que un club para pasar los ratos libres y hablar, donde los niños del barrio jugaban en el equipo, donde los días de fiesta se reunían todos para bailar, cantar y disfrutar.
Román es un niño con suerte. Nació durante las fiestas de carnaval de 1959 y en ese mismo momento fue nombrado socio vitalicio del club. Ya en la actualidad, Román intenta como puede ayudar a su club, pues cada vez son menos los socios y mayores las deudas, menos gente que puede pagar la cuota... Las ilusiones se han perdido; lo único que perdura es la amistad y las buenas intenciones.
El peor defecto de Luna de Avellaneda es quizá su larga duración, tanto de determinadas escenas como de la película en su conjunto (2 horas y media). Su punto fuerte son los diálogos, rápidos, reales, divertidos, con muy buenos toques de humor, demostrándonos que al menos los personajes conservan la risa. El reparto coral hace un trabajo excelente: Ricardo Darín, genial, como siempre, forma la pareja perfecta con Eduardo Blanco, que, algo menos histriónico de lo normal, logra emocionarme y no ponerme de los nervios. La escena en la barca entre su personaje, Amadeo, y la profesora de danza (Valeria Bertuccelli) es sencillamente encantadora. El resto de actores no necesitan presentación: José Luis López Vázquez, Mercedes Morán, Silvia Kutica, Daniel Fanego...
Tan personal y autobiográfica que llega y emociona. Sencilla, honesta y, sobre todo, verdadera, la historia de Luna de Avellaneda es la historia de la gente corriente. Felicidad y melancolía van de la mano en un mundo triste y gris, con personas que no pierden la esperanza por conseguir una vida mejor.
helen 
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11: 14 - Destino fatal (2003)
Greg Marcks
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| 17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Enero de 2008 |
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11:14 Destino fatal (2003) es la curiosa opera prima de Greg Marcks, un admirador de Tarantino y compañía recién salido de la facultad de cine. También autor del guión, la película se caracteriza por el ya no tan original estilo narrativo de contar primero el final y seguir en orden cronológico invertido. Mientras que en películas como Memento este recurso constituía todo un desafío para el espectador, aquí resulta ciertamente ingenioso, pero no nos hace reflexionar ni nos estimula a buscar conexiones. Es más, muchas veces la narración parece netamente lineal.
11:14 es una película difícil de encuadrar en un género: más bien es una amalgama de todo un poco. Básicamente definida como thriller criminal, la película también tiene trazas de drama psicológico, enredo ocasional y delirante comedia macabra-escabrosa. Pero precisamente no decantarse finalmente por ninguno de los registros, el filme en conjunto pierde efectividad.
Las historias, además de interesantes, entran dentro de lo creíble y forman un conjunto coherente, pero tienen poca enjundia, no se profundiza en ninguna de ellas -algo casi normal al tratarse y historias cruzadas- y el esfuerzo del director y guionista por sorprender e impactar le resta naturalidad y le añade previsibilidad.
Los actores, aunque dispersos, interactúan bien y son lo mejor del filme. Sus personajes, aunque están desarrollados superficialmente, resultan funcionales, y acompañados de una oscura atmósfera y un ritmo atrayentes, se debaten entre el humor y la tragedia. Hillary Swank, también productora, es la más mencionada (a pesar de que su papel no destaca sobre los demás), y está bien acompañada de jóvenes actores como Shawn Hatosy, Rachael Leigh Cook, Henry Thomas y Colin Hanks, además de los veteranos Barbara Hershey (que lástima que salga tan poco) y un talludito Patrick Swayze. La machacona música de Clint Mansell acompaña bien en los momentos más dramáticos.
Amena, diferente, entretenida e intrascendente, la película podría pasar por un telefilme cualquiera, eso sí, sin moralina. 11:14, más que Destino fatal, debería llamarse "Casualidades y causalidades", o mejor, 11:14, ironías de la vida.
helen 
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Belleza robada (1996)
Bernardo Bertolucci
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| 16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
9 de Enero de 2008 |
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Tras el suicidio de su madre, una joven americana se marcha de veraneo a la casa de unos amigos en la Toscana italiana. Aquí despertará al amor, y descubrirá nuevos sentimientos al convivir junto a la peculiar familia que la hospeda.
Tras su aventura parisina y su búsqueda espiritual por el Tíbet, Bernardo Bertolucci retorna a sus raíces itálicas de su Toscana natal en esta bella y sencilla historia de iniciación. Más allá de lo puramente comercial (y eso que pasó desapercibida en España), la historia de la protagonista se funde con la vida italiana, sus costumbres y dialectos, y esos paisajes veraniegos plenos de color, las esculturas y el ambiente barroco, las pinceladas de poesía...
Realmente no se trata de un vehículo de lucimiento de la actriz principal, pero la historia, a veces demasiado forzada, se ilumina cuando Liv Tyler aparece. Tanto su personaje (deslumbrante) como el de Jeremy Irons, un enfermo caballero melancólico (papel que tan bien hace, dejando por completo excesos anteriores) están perfectos, y ambos comparten los mejores momentos de la película y los más emotivos. Sólo por esos 15 escasos minutos de metraje merece la pena ver dos horas largas de cinta. El resto de actores, por lo general correctos, se limitan a acompañarlos sin molestar.
La película desprende la apacibilidad y belleza (eso que los críticos llaman "poema visual") que el cine más intimista de Bertolucci conserva -me remito a las bellísimas Asediada y Soñadores-. La música ambiental se entremezcla con una colección de canciones que a veces resultan el complemento perfecto (el Rhymes of an hour de Mazzy Star como dice un compi) y otras desafinan con el tono general de la película.
-Por qué lloras?
-Porque quiero besarte.
Una película apasionada, perturbadora y bastante erótica. Los temas son ciertamente los mismos de siempre -el deseo de amar, las pasiones, la madurez, la pérdida de la inocencia-, pero tratados de tal forma que, en el fondo, no nos importa ver una y otra vez. Dedicada a todos aquellos que todavía creen que el amor siempre es bello.
helen 
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La joven del agua (2006)
M. Night Shyamalan
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| 22 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Enero de 2008 |
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Cleveland Heep ha estado intentando pasar desapercibido entre las lámparas fundidas y los electrodomésticos rotos de los apartamentos The Cove. Pero en la noche en la que su vida dará un giro, Cleveland descubre a otra persona escondiéndose dentro de la rutina cotidiana de su modesto edificio, una misteriosa joven llamada Story que vive en los pasajes debajo de la piscina. Cleveland averigua que Story es en realidad una “narf”, un personaje parecido a una ninfa salida de una historia épica para niños y que está siendo acosada por unos monstruos malintencionados que están empeñados en impedir que ella haga el peligroso viaje de vuelta desde nuestro mundo al suyo. Los poderes especiales de percepción que tiene Story revelan los destinos de los vecinos de Cleveland, cuya suerte está irremediablemente unida a la de ella.
La joven del agua, 2006. Última película del maestro Shyamalan, una adaptación de un cuento de hadas que el propio autor escribió hace años para sus hijos. Y en efecto, esta película es la vida como un cuento fantástico. El terror quedó atrás con El sexto sentido, dejando paso a la pura fantasía. Y ése es el riesgo que Shyamalan ha corrido: convertir su cine en delicatessen para sus fans y dormir al resto del personal.
La joven del agua es una fábula para adultos y cuento infantil a la vez, sin estar reñida con el puro espectáculo. Simbolismo, tradición popular y gotas de diversión, que no podían faltar. De fondo, la historia es una metafora que hurga en las heridas abiertas de nuestra civilización. Además, Shymalan deja a un lado su breve cameo habitual y pasa a tener un papel secundario, el de la historia política, uno de los puntos más flojos de la película. Pero su sabiduría y saber hacer te fascinan. El director capta tus sentimientos, y en todo momento los domina. Y es que Shyamalan es el perfecto conocedor de las reacciones humanas, va jugando toda la pelicula con ello.
Los actores están verdaderamente fabulosos. Bryce Dallas Horward es Story, compleja y maravillosa. Paul Giamatti es Cleveland. No es actor, es Cleveland. Y lo mismo ocurre con todo el reparto.
La música de James Newton Howard es en esta ocasión la más blanda y emotiva del repertorio. Pero no importa, funciona perfectamente. Para muestra, un botón: él tiene en brazos a la joven. Se echa a llorar y les dice a todos porqué su vida ha sido tan triste. Violines taladrándonos los oídos, y ni nos damos cuenta. Es uno de los mejores momentos de la película. Por lo que dice y como lo dice. Entendemos al personaje, y lo que está haciendo por ella, y por todo lo que ha sufrido, ahora siente que él ha salvado la vida de ella.
La moralina está clara, pero es perfecta. Es un cuento. Vivimos en un mundo que, queramos o no, nos recuerda que, aunque tantas veces injusto, todavía existe la bondad y la justicia.
"A mis hijas. Os contaré esta historia una vez más... pero luego tendréis que ir a la cama".
helen 
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El buscavidas (1961)
Robert Rossen
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| 21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
3 de Enero de 2008 |
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Eddie Felson es un joven, arrogante y amoral buscavidas que frecuenta salas de billar, dejando pelado a cualquiera que empuñe un taco. Decidido a ser aclamado como el mejor, Eddie busca al legendario Gordo de Minnesota, apoyado por Bert Gordon un agresivo jugador. Eddie podría batir al campeón, pero se ve derrotado por su baja autoestima. El amor de una solitaria mujer podría volver a sacarle de esta vida, pero Eddie no descansará hasta vencer al Gordo de Minnesota, sin importarle el precio que tenga que pagar por ello.
Hay películas que duelen. Jamás una película se me había quedado tan grabada en la mente. Nunca una historia tan ajena ha entrado a formar parte de mi vida. No, amigos, ésta no es una película sobre el billar. A partir de una olvidada novela del desconocido Walter Tevis, un Robert Rossen surgido de sus propias cenizas escribe sobre el tapete su más bello poema, dedicado a la épica de la derrota. La magnífica fotografía en blanco y negro deja en evidencia el color del dinero y del éxito, pilares de una sociedad que se precipita tronera abajo.
El buscavidas no necesita ser un clásico. Simplemente es intensa. Si emocionalmente no te impacta, te envidio, y te compadezco. Es casi perfecta. Desde una técnica magnífica, impecable puesta en escena, esa música, la sucia ambientación y el trabajo del veterano Eugene Shuftan contribuyen a crear las imágenes para una historia sin fisuras. Obra de Rossen.
Eddie Flash, el as ambulante del billar. Su apolíneo y flemático rival, El Gordo de Minnesota. El rapaz apostador, Bert Gordon. El contrincante vencido. Y Sarah. El personaje de la desamparada novia de Eddie Flash es antológico y la actuación de Piper Laurie es genial. Qué sabor tan fuerte y amargo.
"Claro, tenías el mejor pretexto del mundo para perder, no importa perder con una buena excusa. Pero ganar... resulta a veces como una carga, pesa mucho. Es un fardo del que puedes deshacerte con una excusa, lo único que tienes que hacer es compadecerte a ti mismo. Es uno de los mejores deportes: sentir compasión de uno mismo, un deporte que gusta a todos."
Nunca olvidaré la fuerza entre Eddie y Sarah. La intensidad que tienen sus miradas, sus amargos diálogos, la desesperación que reflejan sus rostros. Sentiré lástima por Fats. Odiaré por siempre a Bert Gordon. Y Eddie. Recompuestos los pulgares, a Eddie le hacía falta coserse el alma. Demasiado tarde. Demasiado doloroso para ser un triunfo.
helen 
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