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Críticas de: Miquel
Miquel Palma de Mallorca - España 
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La regla del juego (1939)
Jean Renoir
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| 44 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Septiembre de 2008 |
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Última realización de la primera etapa francesa de Renoir. Escribe el guión Jean Renoir en colaboración con Carl Koch. Se inspira en "Les caprices de Marianne" (1883), de Alfred Musset, y en "El juego del amor y del azar" (1730), de Pierre de Mariveaux. Se rueda en Aubigny-sur-Nère (Cher, Francia). Producida por Claude Renoir y Jean Renoir para "Les Nouvelles Editions Françaises" (NEF), se proyecta en público por primera vez en sesión reservada a la prensa el 7-VII-1939 (Francia).
La acción dramática tiene lugar en el aeropuerto de Le Bourget, Paris y en la finca rústica de La Celinière (Sologne), a lo largo de unos pocos días, en noviembre de 1938. Octave (Renoir), amigo del marqués Robert de La Chesnoye (Dalio) y de su esposa Christine (Gregor), les ruega que inviten a la cacería que van a celebrar en su finca al aviador André Jurieux (Tautain), enamorado de Christine. Entre los invitados se cuentan Geneviève de Marras (Parèly), amante de Robert, Octave, un general, la sobrina Jackie y otros amigos y vecinos. Entre los servidores están el guardabosques Schumacher (Modot), su mujer Lisette (Dubost), el nuevo criado Marceau (Carette) y otros.
El film suma comedia y drama. Combina sátira, vodevil y tragedia. Bajo la apariencia de una inocente farsa campestre, elabora una aguda crítica de la alta burguesía parisina en vísperas de la IIGM. Muestra, sin palabras, cómo la clase dominante esta formada por personas inútiles, frívolas, vanidosas, incompetentes, hipócritas, superficiales y lujuriosas. Así mismo muestra cómo las personas modestas las imitan, asumen sus principios y reproducen sus pautas de conducta. El film se apoya en dos ideas centrales. Observa que todo el mundo miente: los prospectos de las medicinas, los gobernantes, la radio, el cine, los diarios... Las relaciones amorosas son intrascendentes, fútiles, triviales e inocuas. Constituyen, además, un grato motivo de diversión, entretenimiento y distracción. Los juegos del amor se pueden practicar fuera de la pareja, sin riesgos, en una sociedad sofisticada y moderna, si se cumple la regla de oro de salvar las apariencias. Con sutileza e ironía denuncia la condena de la sinceridad, el egoísmo de los privilegiados, la violencia con la que defienden sus prerrogativas, el antisemitismo, la xenofobia, el conservadurismo, etc.
El guión se presenta bien elaborado y muy trabajado. Incorpora, con acierto, ambigüedades, insinuaciones, sutilezas y elegancia. Los diálogos son fluidos y eficaces. Los caracteres están desarrollados con maestría. Todos los personajes presentan algún desgarro: el marqués es judío, su esposa es extranjera, Octavio es un inútil, Geneviève es colérica, el aviador está mal considerado por ser sincero, Lisette es coqueta y casquivana, el guardabosque carece de habilidades personales, etc. El relato traspira amor al campo, a la naturaleza y al teatro. Consigue un gratificante tono de ligereza.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: En su conjunto la obra es compleja, completa, rica en recursos expresivos, emocionante y conmovedora.
La música combina fragmentos clásicos (Mozart, Saint-Saëns, Chopin, Monsigny...) y de aires populares. Destacan las composiciones "Danza macabra", "Coros de caza" y "Minuto vals". La fotografía, en B/N, se caracteriza por planos largos, un diligente trabajo de cámara y una extraordinaria profundidad de campo (anterior a la de "Ciudadano Kane", 1941), que permite a Renoir presentar en un único plano varias escenas simultáneas relacionadas. Demuestra afición a la teatralidad (disfraces, muñecos y pájaros mecánicos, colección de instrumentos musicales...). Juega hábilmente con la luz y las sombras. El estreno constituye un fracaso comercial. En los años 60 es reivindicada, se restaura y alcanza una elevada estimación. Película de culto.
Miquel 
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Los mejores años de nuestra vida (1946)
William Wyler
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| 44 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Diciembre de 2006 |
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Producida por Samuel Goldwyn, fue realizada por William Wyler. Se basa en la novela "Glory for Me", de MacKinlay Kantor. Se rodó en Long Beach Airport, Ontario Airport, LA Arboretum and Botanic Garden, Raleigh Studios y Goldwyn/Warner Studios (CA), con un presupuesto estimado de 2 M dólares. Ganó 7 Oscar (película, director, actor, etc), un Oscar honorífico y otros premios.
La acción principal tiene lugar en Boone City, pequeña ciudad del Medio Oeste, a lo largo de unos meses, en 1945/46. Narra la historia de 3 veteranos que regresan a sus hogares tras el final de la IIGM. Al Stephenson (Frederich March), sargento de infantería, de media edad, trabajaba en un banco. Homer Parrish (Harold Russell), marino, ha perdido en la guerra los dos brazos. Fred Derry (Dana Andrews), piloto de bombarderos de brillante historial, de 25 años, trabajaba como dependiente en el bar de unos almacenes. Los tres tienen problemas de adaptación familiar y laboral. Al en el banco choca con los criterios de la dirección. Homer no se atreve a pedir a Wilma (Teresa Wright), su novia y vecina, que se case con él. Fred tiene dificultades en el trabajo y en casa.
La película muestra la alegría, la preocupación y los temores de los tres veteranos en su regreso tras una prolongada ausencia. El esfuerzo de guerra no les ayuda a tener una acogida adecuada, les dificulta la reinserción laboral, les impulsa a buscar falsos refugios y les obliga a asumir en solitario la tarea de readaptación, en un ambiente ambivalente y ambíguo, de homenajes, celebraciones, reproches, desprecios y angustias. Se describe con emoción la vida diaria y doméstica en una ciudad media americana, con el bar para la conversación, conflictos familiares, desavenencias conyugales, reproches tendenciosos sobre la guerra, etc. Las diferencias de clase por razones económicas hacen emerger prejuicios, que afectan a las relaciones entre los tres amigos. Son escenas memorables la vista aérea del cementerio de aviones, la demostración desgarradora de Homer a Wilma (Cathy O'Donnell) de sus limitaciones, el paseo de Fred por el aparcamiento de aviones a desguazar y otras.
La música aporta una gran partitura original en la que el "Main Title" incluye la melodía central que se repite en temas posteriores, como "Homecoming" y "Fred and Peggy" (con un vibrante solo de saxo alto). La fotografía, de Gregg Tolan ("Ciudadano Kane", 1941), consigue una aguda profundidad de campo, adopta una estética realista, no olvida adornos (Al se ve reflejado a la vez en 2 espejos) y lances cómicos (ducha en pijama). El guión traspira autenticidad y sinceridad. La interpretación destila naturalidad y desenvoltura. Emociona el rotundo y desesperado "Sé aprender", de Fred. La dirección crea una obra cálida y próxima, que seduce al expectador.
La película trata temas intemporales, sin sentimentalismos y con magistral sobriedad.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El guionista, Robert E. Sherwood, fue investigado por el Comité de Actividades Antiamericanas, que estimó que la obra podía ser considerada sospechosa de deficiente patriotismo. No fue procesado gracias a las gestiones de Samuel Goldwyn. La secuencia final demuestra que los próximos años serán para los protagonistas los mejores de sus vidas.
Miquel 
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La gran ilusión (1937)
Jean Renoir
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| 51 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
13 de Septiembre de 2008 |
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Primer gran film de Renoir. El guión, escrito por Renoir y Charles Spaak, desarrolla un argumento original de Renoir, que se inspira en su experiencia personal de piloto de aviación y la de sus compañeros durante la IGM. Se rueda en exteriores de Colmar (Alto Rhin) y del castillo de Koeningburg (Bajo Rhin) y en los platós de Studios Eclair y Studios de Boulogne-Billancourt, entre febrero y marzo de 1937. Es el primer film en lengua no inglesa nominado al Oscar a la mejor película. Gana el Premio Especial de Venecia y el premio del NYCCA (film extranjero). Producido por Frank Rollmen y Albert Penkovith para Realisation d'Art Cinématographique (RAC), se proyecta en preestreno el 7-VI-1937 (Francia).
La acción dramática tiene lugar en Francia (cantina de una base aérea) y en Alemania (acuartelamiento militar de un aeropuerto, campo de prisioneros de Hallback, castillo-prisión de Winsterborn y granja de montaña próxima a la frontera suiza). El relato se desarrolla a lo largo de algo más de 18 meses. Un avión francés de reconocimiento, pilotado por De Boeldieu (Fresnay) y Maréchal (Gabin), es abatido (19-III-1914) sobre suelo alemán por el avión de combate del capitán von Rauffenstein (Stroheim) unos meses antes del inicio de la IGM. Después de pasar por la enfermería, son trasladados al campo de Hallback, donde comparten cautiverio con un maestro (Dasté), un actor de teatro (Carette), el hijo de un banquero judío (Dalio) y otros. Después de varios cambios, coinciden en la prisión del castillo de Winsterborn el aristócrata De Boeldieu, el mecánico Maréchal y el hijo del banquero Rosenthal. Rige la prisión el capitán von Rauffenstein, ahora mutilado de guerra.
El film suma drama, guerra, vida carcelaria y romance. Es una obra de una gran sencillez aparente, una ironía sutil y exquisita, personajes memorables, grandes actuaciones y escenas conmovedoras. Es una de las grandes películas de Renoir y una de las más admiradas. Sus ideas centrales se basan en la creencia en la igualdad de las personas y la posibilidad de la fraternidad entre ellas, al margen de las diferencias de clase y de educación, y de situaciones sobrevenidas de guerra. Para el guionista las fronteras de los Estados son artificiosas y absurdas, los nacionalismos defendidos por el nazismo y el fascismo son una necedad, la fraternidad entre los pueblos es una urgencia derivada de la propia naturaleza de las cosas y la paz es posible. Defiende los valores del humanismo (libertad, solidaridad, amistad...) y opta por un pacifismo activo. Defiende sus propuestas básicas desde una posición no partidista suficientemente amplia para que todos puedan considerarlas razonables, aceptables y deseables. En otro orden de cosas, el film muestra el ocaso progresivo de la aristocracia como clase dominante en Europa y su progresiva substitución por la burguesía y las clases populares.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: En coherencia con sus propuestas, denuncia y condena el antisemitismo, el racismo y la xenofobia. Se refiere con simpatía al pueblo judío, al que describe libre de los ofensivos estereotipos que habitualmente se le atribuyen. Rosenthal comparte con sus compañeros de cautiverio las remesas de alimentos que le envían los familiares. Exalta la camaradería, el compañerismo y la amistad. Defiende el amor, el verdadero y profundo, el que nace en lo más profundo del alma y es capaz de unir el destino de dos personas más allá de bandos, partidas, banderías, creencias, nacionalidades y etnias.
No hay personajes malvados. No los hay ni entre los reclusos ni entre los carceleros. Todos, cada uno a su manera, de modo diferente y en medida dispar, son víctimas de la guerra. Los personajes más trágicos son los dos aristócratas: el comandante alemán y el capitán francés. Influyó en films posteriores, como en el túnel de "La gran evasión" (Sturges, 1962), el canto de "La Marsellesa" de "Casablanca" (Curtiz, 1942) y otros. Son escenas memorables la despedida de los dos amigos cuando uno yace en el lecho de muerte, el tumulto que provoca un francés para que otros dos puedan huir, el número escénico de los disfraces, el primer plano del belén de Navidad, la despedida en la cabaña, etc.
La música, de Joseph Kosma ("Una partida de campo", 1936), aporta una partitura vibrante, que combina aires de fanfarria militar, pasajes lúdicos, pinceladas trágicas (redoble de tambores) y temas idílicos. Añade composiciones de época, como los valses paralelos de la cantina francesa ("Frou-frou") y alemana ("Vida de artista", Johan Strauss), una canción inglesa ("It's a Long, Long Way to Tipperary") y un tema de amor ("Si tu veux Marguerite"). La fotografía, de Christian Matras ("La ronda", Ophüls, 1950), en B/N, ofrece tomas largas que se inician o terminan en un primer plano, un diligente trabajo de cámara, una admirable profundidad de campo y encuadres a través de ventanas y puertas que ponen en comunicación el interior con el exterior. No faltan escenas multitudinarias, tan gratas a Renoir (soldados en la sala de la representación teatral). La estética se ajusta a las pautas del realismo, en este caso profundamente sincero y elevado con toques líricos. Excelentes interpretaciones de Gabin, Fresnay y, sobre todo, de Stroheim.
Miquel 
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Encadenados (1946)
Alfred Hitchcock
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| 49 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
14 de Noviembre de 2007 |
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Noveno film de la etapa americana de Hitchcock. Escrito por el acreditado Ben Hecht, se rueda en exteriores de Beverly Hills, LA, Miami y Río de Janeiro y en plató, con un presupuesto estimado de 2 M dólares. Es nominado a 2 Oscar (guión y actor reparto). Producido por Hitchcock, se estrena el 6-IX-1946 (EEUU).
La acción tiene lugar en Miami (Florida) y Río de Janeiro (Brasil), a lo largo de unos pocos meses, a partir de abril de 1946. T.R. Devlin (Cary Grant) es un agente secreto americano que contacta con Alicia Hubermann (Ingrid Bergman), hija de un colaborador nazi condenado a prisión, con el propósito de reclutarla para que espie a Alexander Sebastian (Claude Rains), jefe de un tenebroso grupo nazi.
El film es un thriller de espionaje, un drama romántico, un drama psicológico y una intriga criminal. Se rueda tras la IIGM y antes de la eclosión de la Guerra Fría, por lo que los criminales son nazis establecidos en América. Los personajes están bien construidos y tienen profundidad, las incidencias del relato están narradas con fluidez, eficacia y sutilidad, los diálogos son memorables y la atmósfera es densa e inquietante. Como es habitual en él, Hitchcock apura las situaciones de peligro, crea tensión con efectividad y elegancia y sus personajes son de moral ambigua: suman inocencia y culpabilidad, sinceridad y engaño, generosidad y codicia, amor y venganza. Se presta especial atención a detalles visuales, que dicen más cosas de lo que parece a primera vista. Las llaves y la taza de café devienen símbolos de suspense, la botella que el camarero sirve por error y retira exalta el misterio, la presencia de Alex entre una fotografía de sobremesa y el reflejo de su imagen en un espejo habla de su condición de persona vulnerable y dominada, el alka-seltzer explica sin palabras el estado de Alicia tras una noche de alcohol. El uso de la cámara subjetiva (conversación en el dormitorio) subraya el apasionado enamoramiento de ella. El vestuario, diseñado por Edith Head, también hace las veces de vehículo de expresión visual: revela el interés del realizador por la elegancia, la belleza y la pulsación del deseo. Entre muchas, son destacables dos escenas: el beso mientras andan y hablan (el más largo en cine hasta entonces) y el movimiento de grúa desde el plano general superior de una sala de invitados hasta el primer plano de una mano con una llave. Woddy Allen en "Scoop" rinde homenaje de simpatía a la escena de la la bodega del sótano.
La música, de Roy Webb ("Retorno al pasado"), hilvana pasajes cálidos y románticos con otros fríos y ásperos, en el seno de una partitura efectiva y vibrante. Añade valses vieneses y una samba brasileña como motivos de baile. La fotografía, de Ted Tetzlaff, hace uso de tomas largas, encuadres de detalle, planos picados y primeros planos de excelente factura y de gran fuerza expresiva. Interpretaciones impecables de Grant, Bergman y C. Rains. Magnífica secuencia final, en la que intervienen 7 personajes.
Miquel 
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El crepúsculo de los dioses (1950)
Billy Wilder
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| 42 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
4 de Febrero de 2008 |
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Film nº 8 de Billy Wilder, escrito por éste, C. Brackett y D.M. Marschman. Se rueda en exteriores de LA (Midtown, Hollywood y LA) y en Paramount Studios, con un presupuesto de 1,7 M dólares. Nominado a 11 Oscar, gana 3 (guión, música, dir. artística B/N). Producido por C. Brackett, se estrena el 4-VIII-1950 (EEUU).
La acción principal tiene lugar en LA, en 1949. El modesto guionista Joe Gillis (Holden), huyendo de unos acreedores, se refugia en una mansión abandonada, en la que vive Norma Desmond (Swanson), diva del cine mudo, a la que sirve su mayordomo Max (Erich von Stroheim).
El film es un drama con toques de melodrama y de cine negro. Es una obra mítica que cuenta con interpretaciones magistrales, diálogos memorables, personajes bien desarrollados y un guión magnífico. Suma acidez y sarcasmo, cinismo e ironía, amargura y humor. Hace uso de una estructura narrativa compleja, basada en un largo "flashback", a cargo de un narrador que es un personaje muerto, que comienza hablando en tercera persona para cambiar luego a primera. La narración visual incluye dos planos iniciales heterodoxos: "travelling" inverso (hacia atrás) de la via Sunset Boulevard y contrapicado de un cadáver en una piscina visto desde abajo (fondo piscina). La mayor parte de la acción tiene lugar en la mansión de Norma (en realidad la "Getty Mansion"), que adquiere importancia de protagonista. Es una antigua construcción, descuidada, lóbrega, decadente y siniestra, decorada de modo extravagante, propio de una casa de terror.
La preocupación de Wilder por crear una historia realista, le lleva a salpicar el metraje con referencias reales: visita a Cecil B. DeMille, en un plató real, durante el rodaje de una película real ("Sansón y Dalila", 1949). Construye una radiografía crítica, irónica, modaz y emotiva del mundo del cine, de la mano de la cual ofrece un retrato conmovedor de la soledad, la demencia, el temor al fracaso, los instintos de supervivencia y la grandeza del amor. Añade una descripción apasionada de la juventud y de la ilusión y alegría que la caracterizan. No faltan referencias gratas al realizador: coche de época (Isotta-Fraschini), cerilla, encendedor, juego de apariencias (Norma vive en el pasado). Abundan las citas cinéfilas: actores (Alan Ladd, Tyrone Power), actrices (Garbo, Stanwyck), películas ("Lo que el viento se llevó"), directores (Griffith...), cómicos mudos (Charlot, Keaton), ubicaciones ligadas al cine ("Sunset Boulevard"). Son escenas memorables la de la piscina, rodaje en Paramount Studios, partida de cartas, entierro del mono, la de la escalera y otras. Última colaboración de Bracket y Wilder.
La música, de Franz Vaxman, aporta 25 cortes y 3 temas principales: el de Norma (tango inspirado en la "Danza de los 7 velos", de R. Strauss), el de la mansión (sombrío) y el de Joe (ritmo de "bebop"). La fotografía, de John F. Seitz ("Perdición", 1944), ofrece composiciones opresivas, un magnífico dibujo y movimientos sorprendentes de cámara.
Miquel 
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