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Película esquizofrénica, que parece haber sido dirigida por dos directores distintos. La primera parte (hasta la aparición de Richard Basehart) es distintivamente berlanguiana, con el genial Pepe Isbert en un entrañable papel a su medida. Corrosiva hasta la médula, pone en solfa las fuerzas vivas de la España franquista de provincias, en los años previos al desarrollismo (el maestro, el boticario, el alcalde y el empresario, entre otros). A partir de que Isbert abandona el protagonismo, el guión se desliza hacia una muy previsible fábula moral, con un final blando e indigno del arranque. No obstante, no está nada claro hasta qué punto su declive tiene o no que ver con la presión de la censura, hasta el punto de que, al parecer, en la Filmoteca Nacional constan dos versiones de la cinta perfectamente acabadas. Merece la pena, pero no es ni mucho tan redonda como otros títulos de Berlanga.
dyonisos 
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