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Críticas de: Manu_A

Ordenadas por:
40 críticas (Ver todas por título) Página: 1
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La maldición (The Grudge) (2002)
Interesante
Takashi Shimizu
45 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 14 de Septiembre de 2007
A diferencia de Hideo Nakata con The ring y Dark Water, Takashi Shimizu con sus dos films realiza un ensayo de horror puro y no hay dislocaciones temáticas o mixtura de géneros o superposición de dimensiones fílmicas.
Nos ofrece el hueso sin carne, sin paliativos, sin manierismos, sin capas artificiales, tratando de acercarse a la esencia del género de terror, cuyo objetivo último es entroncar con los miedos inconscientes y atávicos del espectador, diseñando un terror psicológico puro. En ese sentido, éste es un cine de sensaciones limpio, más que de aspectos reflexivos o cine de ideas.

Por ello, la puesta en escena adoptada está impregnada de un clasicismo sobrio sin ninguna pirueta visual. Shimizu para abordar el terror hace uso de una gramática visual con panorámicas subjetivas, travellings de aproximación, efectivas ráfagas visuales, contrapicados, angulaciones y planos secuencias en los que el personaje se adentra a lo desconocido y por tanto se explota a fondo la profundidad de campo, o mantiene el plano fijo general ante los movimientos parcos de la madre-fantasma.
No hay que olvidar, que a esta estética visual, viene acompañada de unos acertados efectos de sonido (el crujir de huesos es impagable utilizados como anticipación o como refuerzo del pavor) y se agradece enormemente que no se recurra ni a la sangre fácil ni a unos efectos especiales con tono desagradable o gore, que hubiesen desvirtuado el sentido de ambos films. Asimismo, también es digno de mencionar que se resista a la sobresaturación de apariciones fantasmales que acabarían agotando la fórmula y si bien Toshio, el niño-fantasma, sí que aparece asiduamente (y llamado a convertirse en una star del género), se dosifica la aparición de la madre, para no perder la presencia aterradora.

No obstante, al concebir el terror de esta manera, le sustrae todo contenido narrativo posible y quizás para no resultar excesivamente simplista o convencional, y a la vez evitar caer en la monotonía, estructura el guión en episodios, los cuales no van seguidos de una consecución lógica (nunca sabemos con exactitud en qué momento de la historia nos está situando, si presente, pasado o futuro).
Por lo que, esa desorientación en la que nos sitúa y a la que Shimizu no quiere otorgar claves suficientes para que el espectador recomponga el puzzle de alguna forma más o menos coherente, provoca que el espectador quede desubicado. En ese sentido, el capítulo final, en el que se retoma de nuevo el primer personaje episódico, presenta más interrogantes que aclaraciones, por lo que Shimizu se niega a facilitar al espectador ninguna conclusión que ate todos los cabos dispersos.
De hecho las numerosas críticas negativas que he leído, todas se centran en esta cuestión sin mencionar el resto de aciertos y virtudes que tiene. Un trato decididamente injusto.
Manu_A
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¿Víctor o Victoria? (1982)
Buena
Blake Edwards
24 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 22 de Septiembre de 2007
Deliciosa comedia musical sobre la confusión de géneros con un solvente, brillante e inteligente guión y un excelente trabajo coral.

Curioso que en el mismo año de producción (1982), coincidiese con Tootsie de Sidney Pollack. Dos comedias con mismo pretexto argumental, aunque si en Tootsie es un hombre el que se traviste de mujer para poder trabajar, aquí es una mujer la que aparenta ser un hombre.

Con claros referentes como Cabaret y con Faldas y a lo loco, aunque no las supera, se nos presenta como una digna sucesora y/o complementaria.
De Cabaret toma similar contexto aunque cambiando Berlín por París. El mismo ambiente de entreguerras, el entorno del cabaret, etc...
De Con faldas y a lo loco, el tono de comedia de enredos con personajes travestidos. Y con mensaje.

Asimismo, si bien es un perfecto vehiculo de lucimiento para la actriz protagonista (Julie Andrews) brindado por su director (y entonces esposo), todos los actores están excelentes, aunque sienta predilección por la actriz Lesley Anne Warren.
Como buena actriz de reparto roba escenas, aporta al film, unas de las escenas más divertidas y memorables del film y consigue sentar su presencia en el film y eclipsar a quienes comparten plano con ella. Cuando en un punto de la trama, el personaje desaparece para volver mucho tiempo después, se celebra su retorno a escena y se agradece que el director no haya desaprovechado este papel bombón, ofreciéndonos más minutos del personaje.

En lo que se refiere a la escritura podemos considerar que estamos ante un divertido, brillante y lúcido guión con varios diálogos dignos de recordar. En contrapartida, peca de un excesivo slapstick que irremesiblemente nos recuerda al cine de Blake Edwards trayéndonos a la memoria películas como El guateque o La pantera Rosa.
La acumulación de este tipo de situaciones, provoca que algunas sean innecesarias, otra sean simplonas pero efectivas y otras, en cambio, provoquen la complicidad del espectador.
No obstante, no entorpecen la trama, si las asumes como una seña de identidad, como una muestra de estilo.

En definitiva, hablamos de una entretenida comedia musical (con una excelente banda sonora del inolvidable Henry Mancini, la cual ganó el oscar), que no se agota y siempre apetece revisarla, dado la vigencia de su mensaje y el ritmo cómico bien conseguido.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Manu_A
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Adiós, muchachos (1987)
Notable
Louis Malle
25 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Buena 22 de Septiembre de 2007
Difícil tarea la de escribir un comentario de este film. No quiero ser injusto con el film pero creo que acabaré siéndolo y no le haré justicia.
Lo digo porque lo percibo como un buen film en todos los niveles pero que a mí....me dejó terriblemente frío. No sé como transmitirlo. Recuerdo que tuve similar sensación con El pianista de Roman Polanski.
No hubo implicación emocional activa con el film y eso es algo que me defraudó. Me mantuve en el burladero cuando hubiese preferido saltar a la plaza.

Estamos ante una historia de la pérdida de la inocencia entre otras cosas. Ambientada durante la ocupación alemana en Francia en la 2ª Guerra mundial, la película bajo una rigurosidad ética describe muy acertadamente y con gran precisión el momento en el que se sitúa, y describe con suma perfección la ambivalencia de los franceses ante la ocupación alemana y cómo estas circunstancias agitadas acaban influyendo decisivamente en el microcosmos en el que se centra la acción, un colegio para burgueses y de cariz católico. Por dicha perfección se percibe desde el principio su tamiz autobiográfico y la implicación emocional del director ante la historia que cuenta. Una implicación emocional desprendida de todo sentimentalismo y de nostalgia empalagosa que ofusque el resultado de la película.
Precisamente, esa falta de sentimentalismo, que no es un defecto sino más bien una virtud en este caso, en mi caso acaba jugando en su contra, ya que echo en falta más emotividad al tratamiento.

Otro punto que influye en la recepción fría del film me viene provocada por el retrato del protagonista. No le objeto ningún pero al retrato, ya que la introspección psicológica está muy bien construida (la de él y la de todos los personajes). El problema es que me resulta sumamente antipático y no me reconcilio con dicho personaje en ningún momento. Eso evidentemente, provoca que me distancie del film junto lo ya mencionado.

Hay alguna escena prescindible (como la escena en la que se pierden en el bosque los dos protagonistas), pero en conjunto la película se sigue con interés. No le pido ritmo a una película francesa pero afortunadamente no existen escenas contemplativas y de presunta trascendencia. Eso sí, no hay acción entendida como movimiento, sino más bien, hay descripción de situaciones que todas ellas van creando y conformando el clima de la historia hasta el desenlace.

En defintiva, el film es un retrato intimista, ecuánime, de sutilezas y de detalles sin estridencias y buen captor de los diversos matices que pueden adoptar una persona y una situación. Un retrato llevado hasta las últimas consecuencias, ya que acabado el visionado, me dio la sensación de asistir a un retrato con un perfecto acabado pero que no llega a más.....No es así, no es justo este valor, pero ya digo mi subjetividad no ligó con el enfoque del film.
Manu_A
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12 hombres sin piedad (1957)
Muy buena
Sidney Lumet
19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Muy buena 9 de Septiembre de 2007
Hace honor a su leyenda y a su prestigio. Por mi parte, el mejor drama judicial de la historia del cine. Esta es la típica película que te conduce, que debes dejarte guiar a través del perfecto y engrasado guión y del acertado tempo narrativo del film.

El punto de partida es muy interesante. Se vista para setencia un juicio y los doce hombres del jurado se reunen para deliberar y dictaminar el veredicto que debe ser por unaminidad. Todos consideran culpable al inculpado excepto Henry Fonda (el protagonista). A partir de aquí, uno se interesa por ver como se desarrolla la trama sin recurrir a artificios forzados que fracturen la verosimilitud de la propuesta. Las cartas se muestran rápidamente. Sabemos cual será el final. Lo atractivo es ver cómo se llega a ese final y si se llega dignamente. Para alivio del espectador exigente, puedo afirmar que llega con matrícula de honor por ya digo, un guión que funciona como un reloj suizo, por un ritmo narrativo adecuadísimo y por unas interpretaciones excelentes.

Mi única pega al film, es el carácter demasiado unidimensional de los personajes, ya que se convierten en el vehiculo para ofrecer un fresco de comportamientos masculinos de la época (aunque son atemporales). En sí, ello no es negativo, pero hubiese agradecido que al margen de esta intención, hubiese más corporeidad humana al personaje y menos arquetipo asociado a una intención ideológica.

A pesar de resultar demasiado teatral (todo acontece en un único escenario), se agradece que no se trate de oxigenar la acción, forzando la salida del escenario de forma precipitada y errónea (mal de muchas adaptaciones teatrales que se airean muy mal). Por suerte, no se hace uso de trucos sobados como el flashback (para salir de la sala) ni recursos similares. Eso se agradece, porque el ejercicio exige por tanto, para que no decaiga la acción y el interés, venir apoyado por una escritura cinematográfica precisa y bien articulada que conlleve un timing que venga marcado por golpes de atención que marquen la acción y renueven la disposición del espectador respecto al film. Está todo tan bien hilvanado que estos efectos dramáticos se convierten en golpes de efectos positivos, algo muy muy difícil lograr.

Es la gran virtud del film, que funciona perfectamente en todos los niveles en los que se sitúa.
Asimismo la película lleva implícita una crítica al sistema judicial que sigue en permanente vigencia: si existe una mínima duda por pequeña que sea de culpabilidad, al acusado no se le puede considerar culpable.

La anécdota: pese a estar muy bien interpretado por Henry Fonda, no pude evitar pensar que era un papel muy adecuado para James Stewart.
Manu_A
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Los juncos salvajes (1994)
Buena
André Téchiné
13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 4 de Mayo de 2008
Es una delicia revisar una película después de muchos años y que la película gane enteros en su segundo visionado.

La película nos sitúa en la Provenza a principios de los años 60, en una primavera-verano, en un ambiente rural en la que tres alumnos de un colegio interno y la hija de una de las profesoras, emergen a la vida, en la turbulenta época de la adolescencia. Techiné como ya hizo con el SIDA en la década de los 80 en Los Testigos (película que por otra parte también recomiendo), usa como hábil telón de fondo, la independencia de Algeria, tanto por las noticias que llegan de la televisión y radio como por los diálogos y/o reacciones de los personajes.

Techiné huye del didactismo fácil y por tanto jamás concretiza ni la época en la que se sitúan los personajes, ni los sucesos históricos en los que decide centrar su atención. Porque dichos aspectos geográficos, culturales e históricos los supedita a la construcción de sus personajes. A Techiné le interesa la interacción entre las coyunturas exógenas y las personas que se arropan bajo esas coyunturas. Cómo la independencia de Argelia influye y conforma la personalidad y el interior anímico de sus personajes. Y no la independencia de Argelia en sí.

Estamos acostumbrados, fuertemente influenciados por la exposición estandarizada que usa el cine americano (Munich de Steven Spielberg, sería un ejemplo) a que cuando se utiliza un determinado acontecimiento bélico-ideológico-político, se formule en el film de forma autónoma y de forma complementaria como dicho incidente afecta a los personajes. Techiné prescinde del primer planteamiento.

Porque para dar voz a todas las voces ideológicas que tuvieron parte en el conflicto, establece a los personajes, personificando cada una de las voces, sin establecer jerarquías entre ellos, y por tanto, trazando un retrato ecuánime y equilibrado todas las opciones ideológicas que emergían ante el conflicto. Sin demostrar un decantamiento por uno u otro.

Techiné, al provocar que todos ellos se interelacionen, evidentemente dibuja la confrontación entre sus personajes ya que cada uno muestra una posición diferente. Y ese conflicto es lo que permite la articulación de la narración. La resolución de Techiné ante el choque, no implica ningún punto irresoluble, sino al contrario. Opta por el diálogo a pesar de las diferencias y es más, aboga incluso por el amor (exponente máximo del diálogo).

Película pues, franca, directa, transparente, lúcida, emotiva, estupendamente escrita e interpretada y centrada en sus personajes que nos habla de esa época vital que tanto nos obsesiona.
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Manu_A
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