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Críticas de Soñador compulsivo
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33 críticas
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8
19 de octubre de 2015
20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dios existe, es un borracho, egoísta, aburrido, malvado… a su imagen y semejanza hizo al hombre, y él, no es mejor que el promedio. Peor, si acaso. Y vive en Bruselas. La película de Van Dormael mantiene un pulso con sus propias pretensiones, rellenando la historia de continuos golpes de gracia, ingenio, encanto... Pide que se la lea como un mosaico de mensajes cínicos o geniales, y la mayor parte del tiempo cuela. Pero también juega con temeridad a exigir la metáfora y la lectura profunda, poco, afortunadamente, y sus aciertos son tantos y tan continuos, que nunca deja de ser encantadora. Llevada con genio, siempre sorprende con una idea más, con otro guiño y mucho buen rollo. La permea una extraña tristeza y una comedia muy inteligente. Encaja como el buen puzzle, cerrando sobre si misma con absoluta lógica surrealista. Y es meritorio en una ocurrencia que podría haberse desinflado con facilidad, y sin embargo, se mantiene a flote a base de fuerza bruta creativa, siempre acertando en su cinismo, con afilada mala uva. Es su inteligencia, la que evita el exceso de pretensiones y la aleja de la obviedad.
Soñador compulsivo
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8
11 de enero de 2012
20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Resulta fascinante la distancia y la objetividad del documental, que prefiere prescindir del maniqueísmo, con un posicionamiento neutral, donde no hay científicos egocéntricos, ni cuidadores ineptos, simplemente personas lidiando con una colisión entre especies, en tierra de nadie. Todas las perspectivas son razonables, todos los errores comprensibles.

Supongo que una de las lecturas más inmediatas es que el contexto, aunque determinante, nunca podrá suponer un salto cualitativo para el sujeto. Con o sin lenguaje de señas, fuera cual fuere su entorno social, Nim nunca dejó de ser un chimpancé. Su poderosa naturaleza no descansó ni un sólo momento.

Reaprendamos la lección: la naturaleza no es sobornable.
Soñador compulsivo
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6
12 de abril de 2013
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya sabemos lo que, a priori, ofrece una película firmada por un gran estudio. Inercia hacia las convenciones, caminos ya transitados, buenos efectos especiales y algún personaje acartonado que dota de "profundidad" al conjunto. Oblivion consigue distanciarse en cierta medida del ridículo seleccionando a placer los elementos argumentales de otras películas, para desarrollar una especie de puzzle aceptable. Durante sus amenas dos horas, los guionistas han conseguido que todo se equilibre de tal manera que, además de no cometer los errores y excesos rutinarios, la película se anestesia a sí misma, eliminando cualquier oportunidad de aspirar algo más. Se siente medida, equilibrada, insustancial... Una película que está matemáticamente realizada, sin más ni menos. Los personajes tienen relativa profundidad, el ensamblaje de acontecimientos y sorpresas es satisfactorio, los efectos especiales son perfectos, la realización es pulcra y anónima...

Por todo eso, lo que queda es una película algo anestesiada. Tiene ideas, y posiblemente guste su ejercicio de reciclaje a quienes desconozcan las fuentes, pero también recuerda al tipo de producto que ha limado cualquier resquicio de organicidad, que intenta contentar a todos, que hace lo imposible por disminuir el riesgo, para dar como resultado una forma impersonal que pasa pronto y no explora sus posibilidades. A ciertos niveles funciona, es interesante, y consigue implicarte, pero también cansa este medido hijo de la reducción de riesgos. Todos nos sentimos tentados a enumerar errores cuando una película no nos gusta, o a ensalzar determinada forma de perfección en aquellas películas que nos maravillan. Películas como "Oblivion" recuerdan que la eliminación de errores o su probabilidad, obsesión de un mundo dominado por la estandarización, está mucho más cerca de la banalidad, que de la "perfección".
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Soñador compulsivo
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9
20 de junio de 2011
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
La música no es la estridente de un western convencional de la época.

El destino que cae sobre los personajes, impasible, es cruel y soñador a partes iguales.

El odio de la rival de Vanna nunca pudo ser más visceral.

La voz de Peggy Lee, a son de la canción de Johnny Guitar, transpasa el tiempo y el alma.

El personaje de mujer de inquebrantable dureza y confianza pocas veces ha sido tan convincente como el que aquí interpretó Joan Crawford.

La capacidad para perforar el muro del tiempo es otra, entre tantas razones, para considerar a Johnny Guitar como una absoluta obra maestra.
Soñador compulsivo
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8
5 de agosto de 2011
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
El aroma a trabajo bien hecho está en cada dialogo, en el trazo de cada personaje, en la puesta en escena sucia, ociosa… Pero es un aroma fuerte, agresivo, como el aliento de un borracho. Shameless no está sobreactuada, es sincera, es honesta, y la envuelve un traje de ironía, de humor contenido, que solo puede emanar de unas mentes brillantes. Dan voz y sentido al remake unos actores magnéticos, entre ellos brilla William H. Macy, que transpira su personaje por cada poro, con su barba de dos semanas, su rostro curtido y la voz quebrada por el alcohol. Es brillante, divertido, mamón, irreverente...

Shameless ficciona dosis de realidad en pura y desatada supervivencia, sin malos ni pervertidos, solo gente que lucha por sobrevivir, que curte su espalda con corazas de bofetadas vitales, y aun así aman, bromean, temen. No son “pobre gente”, viven, no están sumidos en la miseria, ni clamando al cielo. Y entonces irrumpe la ligereza, que eleva el conjunto de bueno a magnífico y se ríe de todo mientras cruza miradas con los desdichados (siempre a la altura de los ojos). Sin dificultad, consigue hacer rutinaria y liviana la pesadilla de los censores. Golpea la epifanía: ahora sí que es real.
Soñador compulsivo
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