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Críticas de: Mogwai
Mogwai Guadalajara - España 
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Tu vida en 65' (2006)
María Ripoll
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| 96 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
11 de Enero de 2007 |
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Está claro que el cine español está en crisis, lo es si sólo se habla y sólo se publicitan bodrios lamentables y se olvidan de maravillosas películas como esta. Es sencilla, sincera, muy hermosa como dicen por ahí, con una fotografía notable y esa música, con la melodía de una cancioncilla de los Cure rondando constantemente junto a las imágenes... Una delicia, sobre todo por el guión. Puede que sea cosa mía, que el haber visto “Donnie Darko” tantas veces me impida ver una película de una forma lineal y convencional, pero para mí la magia de la película está en la interpretación de lo que cuenta, a lo que dedico el spoiler (que no debéis ver sin haberla vista, porque básicamente cuenta todo). De todas formas, para los que aún la tengan pendiente, es muy recomendable.
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spoiler: La película parece que peca en su guión de un exceso de casualidades, tanto que parece irreal, y el final aparente (que Dani acabe suicidándose después de estar con Cristina) me parece simplemente demasiado pueril para el conjunto de la película, como se le ha acusado, lo cual le restaría muchos puntos. No sé, quizá la canción de los Cure me hechizó demasiado como para resignarme a esa visión de la película, así que he elaborado una mucho más bonita y sí, algo rebuscada, pero también más coherente con lo que trata de expresar la película: para mí, Dani está muerto desde el principio. Nunca superó lo de Carolina y acabó suicidándose. El grueso de la película es sólo una visión idealizada de lo que podría haber sido de él si las cosas le hubiesen ido de otra forma, si en uno de sus domingos de rutina pasase algo que realmente le cambiase la vida, una casualidad (la confusión con la esquela del periódico) que le hiciese poder llevar la vida que sólo soñaba con llevar y poder volver a ser amado y comprendido por alguien, como sólo lo había sido con Carolina. Los paralelismos entre Dani y Albert (que tuviesen el mismo carácter, las mismas novias, el póster de la misma película en la habitación...) es la recreación que hace Dani para poder explicar el hallazgo de alguien que al fin le comprenda, y el final es sólo una vuelta a la realidad, a su funeral, porque nunca llegó a conocer a ninguna Cristina que le salvase la vida, por eso esa división un tanto brusca antes del final, por eso el chico de la grúa arranca el coche sin problemas, por eso la niña que guiña el ojo al final lo hace hacia un coche vacío...
Perdón por mis teorías conspirativas, pero creo que la película puede vivirse de varias maneras y no podía no dejar aquí plasmada la mía, por si alguna otra persona siente lo mismo al verla.
Mogwai 
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Control (2007)
Anton Corbijn
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| 71 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Diciembre de 2007 |
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Aunque venga etiquetada como tal, Control no es un biopic. Empieza narrando la temprana juventud de Ian Curtis, mostrando hechos conocidos de ella (donde dibuja un importante parecido argumental con "24 Hour Party People", la estupenda (y muy diferente) película de Winterbottom), pero cuando realmente empieza a brillar es cuando deja atrás esos datos para hablar del alma y de los sentimientos de una persona tan confusa, sombría y lúcidamente trágica como Ian Curtis, el cantante de los aún hoy inimitables Joy Division. Sabemos la historia (para los que no la sepan están precisamente esos primeros minutos más "objetivos"), pero lo que no se espera es un relato tan profundo y emocional sobre la vida como el que realiza Anton Corbijn. Ian es casi sólo un pretexto para introducirse en la mente de una persona atormentada por sus actos pasados, atrapado en una vida insatisfecha e incapaz de satisfacer las exigencias espirituales que implican las expectativas de su banda y su familia. Un retrato crudo y oscuro sobre un alma que no necesariamente eligió el camino correcto y que desde luego anda bastante lejos de lo que suelen trazar los típicos biopics heroizadores hollywoodienses, lo cual de por sí sólo ya sería algo positivo pero que aquí realmente funciona porque Corbijn sí que logra transmitir todas las emociones, toda la tristeza y toda la poesía que pretende la historia.
Mención aparte para el apartado técnico. El tratamiento visual es realmente impresionante. Está la fotografía en blanco y negro, brillante y decadente como la música que hace la banda del protagonista, pero aún mejor es la forma en que compone la imagen, sus encuadres y el ritmo que imprime. Y, por supuesto, la música, tan buena como siempre pero con el aliciente de esas muestras de las actuaciones en directo de la banda, rodadas de forma totalmente fiel a cómo nos han llegado los escasos documentos de Joy Division en directo, e imitando el sonido ruidoso y agresivo que gastaban en el directo, lo cual tiene aún más valor teniendo en cuenta que realmente son los actores que interpretan a los cuatro integrantes de la banda quienes están tocando. Y Sam Riley, que por momentos no interpreta a Ian Curtis, es Ian Curtis. Es un film espléndido y uno de los mejores del 2007, sin duda.
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spoiler: Los últimos minutos son increíbles. Todos nos sabemos cómo acaba, sí, pero desde el momento en que ves aparecer en escena el disco de Iggy Pop empiezas a estremecerte. El último ataque epiléptico te corta el aliento. La forma en que narra el final, sin caer en lo innecesariamente explícito, y el hecho de que se reserve para entonces la mejor canción de Joy Division (no, no es "Love Will Tear Us Apart"), perfecto. Lástima que tengan que sonar los condenados Killers destrozando "Shadowplay" durante los títulos de crédito. Para mí es el único fallo de una película soberbia.
Mogwai 
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Velvet Goldmine (1998)
Todd Haynes
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| 21 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
5 de Noviembre de 2007 |
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¿Se puede hacer una película sin guión? Haynes casi lo logra aquí. Una historia mínima sobre la vida oculta de una antigua vieja gloria del glam se convierte en manos del director estadounidense en un pretexto para crear una de las películas más estetas, singulares y hedonistas de los últimos años. Usando como guión la biografía de Bowie, oculto bajo el nombre de Brian Slade y tocando canciones de Roxy Music y Brian Eno por temas de derechos, Haynes da un bonito repaso al género de la brillantina que marcó la música británica de la primera mitad de los setenta, trazando su origen y sus influencias cabareteras (el personaje de Jack Fairy, muy probablemente identificado en el propio Brian Eno) y salvajistas (ese Iggy Pop mimetizado por Ewan McGregor bajo el nombre de Kurt Wilde) y toda su evolución y señas de identidad, incluida la ambigüedad sexual y el cinismo que mejor le representaba. Lo hace mediante viñetas inconexas, trozos de supuestos videoclips y actuaciones y recuerdos aleatorios de sus personajes, que acaban creando el mosaico que conforma la película. Una película que decepcionará a aquellos que pretendan encontrar un significado o intención del director en ella y que fascinará a quien se meta en ella sin prejuicios ni restricciones, con la misma actitud liberal y hedonista que sus protagonistas.
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spoiler: La banda sonora es insuperable. Originales de Brian Eno, Lou Reed o T-Rex, canciones nuevas de gente como Pulp o Shudder to Think imitando la música de aquellos días y, sobre todo, Venus in Furs, banda creada para la ocasión con miembros de Radiohead, Roxy Music y Suede que versionan las canciones de los propios Roxy Music y de Eno que Brian Slade convierte en su repertorio.
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24 Hour Party People (2002)
Michael Winterbottom
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| 24 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
16 de Junio de 2007 |
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El punk. Granada TV. Fac1. Tony Wilson. El baile epiléptico de Ian Curtis. El post-punk. New Order. El segundo acto. Apocalypse Now. New Order. Blue Monday. La Hacienda. El éxtasis. El momento exacto. El dance. La cultura rave. Los Mondays. Las drogas, las armas, la violencia. La fotografía de Robby Müller. La libertad artística. El costo libanés. Dios. Manchester.
Esto no es una película sobre Tony Wilson. Sólo es un personaje secundario de su propia historia, cuyo único protagonista es la música, y la gente que la hizo. Espléndida.
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I'm Not There (2007)
Todd Haynes
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| 18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
28 de Diciembre de 2007 |
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Todd Haynes es una de las perlas del cine americano actual, y ya demostró en “Velvet Goldmine” que era capaz de afrontar el cine desde una lógica más musical que narrativa. Y lo hace en esta obra, inspirada en “la música y las múltiples vidas de Bob Dylan”, como confiesa al principio, a través de seis personajes distintos, interpretados por tantos actores, que cubren las personalidades y épocas más representativas del genio de Minnesota. Es, como dicen por ahí, un lienzo, pero puramente abstracto, en el que Haynes vierte todas sus influencias experimentales para contar la historia de una forma desordenada, sin linealidad temporal, con cambios a veces bruscos entre personajes y tonos, narrando hechos reales pero también leyendas y fragmentos inventados sobre Dylan para dar forma no sólo a su historia, sino para reflexionar sobre el arte y el propio artista, palabra para la que el señor Zimmerman es probablemente el mejor representante del siglo XX. Haynes juega a despersonalizar a la persona, a universalizarla, a mostrar el conflicto y el compromiso del artista con su gente, que muchas veces se acaba oponiendo a la propia innovación artística a la vez que compromete su vida personal.
Pero no pretendo asustar con lo anterior. Con todo el caos narrativo, “I’m Not There” no es una película difícil. Es divertida, emocional y brillante en estilo, con una dirección sobria y elegante, y una fotografía adaptada a cada capítulo aportando un contraste entre sus diferentes vidas que lleva al principal problema del film, su irregularidad. Abarcando tanto es obvio que haya pasajes algo menos interesantes y que palidecen al lado de los mejores, sobre lo que hay que destacar obviamente el de Cate Blanchett, por su enorme interpretación y sobre todo porque se centra en la época más fascinante, creativa y polémica de Dylan, la segunda mitad de los sesenta; aunque personalmente también me ha cautivado el Dylan “forajido” de Richard Gere, sin duda el capítulo más extraño y abstracto pero también encantador y mágico de la obra, con el actor americano encontrando el punto exacto al tono del fragmento con su interpretación lacónica y la imaginativa dirección artística.
Puede que esta película no sea el biopic que los fans de Dylan esperaban, pero eso no quita el mérito a un film al que hay que alabar su ansia de innovación y su innegable calidad artística. Ahora le doy un 8, pero probablemente acabe subiendo su nota, porque es una de esas películas que ganará mucho con el tiempo. Haynes lo ha vuelto a conseguir
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Sobre la banda sonora, casi todas las canciones que suenan son de Dylan, aunque algunas vengan en forma de versiones de gente de la música alternativa como Sonic Youth, Stephen Malkmus, Yo La Tengo o Anthony, que son (esas y muchas otras no presentes en el film) las que componen la banda sonora editada como tal, y de las que me quedo con el "Goin' to Acapulco" convertido en tonadilla fúnebre por Jim James y Calexico (que aparecen interpretándola en el film) del fragmento de Richard Gere. Eso sí, lo que suena en la película son mayoritariamente las originales de Dylan, un enorme puñado de clásicos entre los que me quedo con su “Stuck Inside of Mobile” que abre gloriosamente la película, con el “Like a Rolling Stone” que la cierra o con la joya perdida que es la propia “I’m Not There”, grabada con The Band en la época de las Basement Tapes. Eso sí, mención especial a la interpretación de "Ballad of a Thin Man", con Stephen Malkmus en audio y Cate Blanchett en imagen, en el mítico concierto del Royal Albert Hall de 1966, y su posterior discusión con el público filmada tal como está recogida en la propia cinta del concierto.
Mogwai 
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