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Sinceramente me considero un simpatizante nato de las películas medievales y de época y, hablando mal y pronto, diría que las he visto mejores. No es que no me haya gustado ni mucho menos, la trama y el desarrollo de la acción me cautivaron completamente (eso sin comentar la banda sonora; para mí cuanto menos destacable y acertada), pero me ha defraudado el hecho de que en muchos momentos da la impresión de que se tiene prisa por acabar la película: los hechos ocurren de una manera fugaz, de forma que algunos se colapsan unos con otros, se plantean situaciones que a mi parecer se resuelven demasiado rápido, las escenas cambian de una manera excesivamente drástica, de pasar de una escena de acción a otra de diálogo en apenas 2 segundos … Y es una pena, porque el resto la verdad es que es bastante acertado: actores (pese a ser desconocidos no lo hacen nada mal), ambientación, banda sonora …; de ser una película de un 5 o un 6 a poder ser, con algunos retoques, una película de notable alto con posibilidades de haber aportado bastante a este género.
Simplemente espectacular. Ya en otras muchas ocasiones uno comete el error de ponerse a observar críticas y escuchar comentarios de una película sin haberse siquiera planteado el verla, y, en ocasiones, ello conlleva a desistir en el intento o totalmente lo contrario, a lanzarse a verla inmediatamente. No se engañen, no se dejen influir, no juzguen este film por comentarios de amigos, familiares o conocidos, no cometan el error de desistir de verlo por algún comentario negativo, simplemente denle al “play” y júzguenlo por ustedes mismos; créanme, merece la pena.
Realmente, diga lo que diga sé que me voy a quedar corto. Frank Darabont crea una auténtica obra maestra; ya no solo la historia (que incluso previamente podría sonar algo repetitiva), sino la forma de contarla, la elección de los actores para representar a los personajes, la ambientación, los decorados, las situaciones, los sentimientos transmitidos, la banda sonora… Podría seguir enumerando cosas, intentándole buscar alguna pega a la película, pero me veo incapaz de encontrársela.
Una vez más, Morgan Freeman nos demuestra que, hoy en día, es (sino el mejor, que para mí lo es) uno de los mejores actores con los que cuenta Hollywood para hacer sus películas; y Tim Robbins nos deleita con una actuación espectacular con todas las letras, digna de las más grandes figuras del cine.
Una obra maestra que escapa a los prototipos de ficción carcelarios de la época y nos ofrece de una forma inmejorable la relación de amistad entre dos hombres que se conocen en el lugar y en el momento menos adecuados, así como nos encandila con la vida de unos convictos de una forma diferente, partiendo éstos como personas aparentemente normales e incluso honradas, lejos del prototipo de asesinos en serie, violadores y personas incivilizadas y peligrosas en general.
Un 10 a la historia perfectamente narrada, un 10 al señor Darabont por ser el artífice de esta maravilla hecha imágenes, un 10 a los actores que se salen del papel y un 10 a un final inolvidable, que nos acaba incluso arrancando las lágrimas en esa última escena plagada de sentimiento y humildad.
Ese es uno de los aspectos más importantes del film: su tremendo realismo. Soderbergh nos ofrece la visión realista de lo que sería una epidemia debida a una enfermedad desconocida, nos ofrece la reacción de la gente común, de los gobernantes, del mundo científico, del mundo periodístico… y todo ello desde una visión más que creíble; hasta tal punto que nos lleva a pensar que estamos hablando de hechos reales.
“Contagio” nos mete de lleno en un documental de lo que pasaría si en algún momento fuéramos atacados por un virus letal desconocido; mediante historias paralelas tremendamente bien logradas nos pone en la piel de los afectados, de las personas que lo ven todo desde lejos, de las personas que intentan aprovecharse de la situación y, lo que es más importante, deja una clara constancia de la estupidez humana y nos demuestra cómo las actuaciones del hombre ante una situación desesperada pueden ser más letales que la propia enfermedad.
La angustia nos acompaña durante toda la película (perfecto uso de fotogramas para mantener la tensión y mostrarnos de una forma perfecta la propagación del virus); el dolor, el miedo e incluso la incertidumbre de pensar que si en algún momento sientes dolor de cabeza nadie sería capaz de asegurarte que no hayas contraído el virus del que nos habla Soderbergh ya que el film consigue meterte de lleno en la situación. Además, se ayuda de un reparto de lujo, con actuaciones muy variadas según la situación de cada personaje capaces de abarcar todos los puntos de vista y con actores que se meten concienzudamente en su papel.
En definitiva, un resultado más que sorprendente para una producción que partía con muchas dudas y que superó las expectativas impuestas previas a su estreno; de lo mejorcito que podemos encontrar en el mundo del cine de enfermedades o epidemias.
Trepidante, terroríficamente buena e intrigante. Apenas 7 minutos de película le bastaron a Fresnadillo para demostrarnos que no solo era capaz de continuar de una manera más que decente una saga iniciada por una gran película como “28 días después”, sino de mejorarla con creces. Quizá no tan psicológica, pero mucho más impactante y terrorífica (característica que posiblemente busque un público amante de este género) que su predecesora; inmejorable la “preparación del terreno” para la catástrofe posterior (esa tranquilidad que transmite, descartando la primera escena lógicamente, en los momentos previos al apocalipsis es increíblemente tensa), inexistencia de héroes o heroínas, superhombres y demás estereotipos que hacen que un film pierda credibilidad, solo hay un objetivo: ¡sobrevivir! y no importa si el que lo busca es un marine perfectamente entrenado o un simple niño.
La trama está perfectamente desarrollada y estructurada, con una continuidad evidente y el final… me faltan palabras para describir esa última escena final que se saca Fresnadillo de la manga; soberbio, perfecta para una continuación de lo más prometedora.
Como resumen diré que lo que pierde en el aspecto psicológico y profundo de sus protagonistas con respecto a su predecesora lo gana con creces en aspecto terrorífico e intrigante (estos “infectados” sí que dan miedo de verdad). Y en el aspecto negativo destacaré los continuos movimientos bruscos de cámara en las escenas de acción, que a veces nos lleva a pensar que hasta el propio cámara es un infectado; y alguna que otra escena a lo “Misión Imposible”, como la escena del helicóptero que le quitan algo de credibilidad al film. Aun así el resultado del conjunto es un aprobado y con nota.
No es la primera vez que una adaptación al cine de una novela de ciencia ficción nos sorprende con unos resultados tan buenos, pero si hay algo de lo que “The Hunger Games” puede presumir de lo lindo con respecto a las demás es de conseguir invadir al espectador con una atmósfera de tensión y suspense desde el minuto 1 hasta el minuto 140.
Ya de por sí la historia narrada por Gary Ross es bastante atractiva; cuenta con buenas dosis de trepidante acción además de tener momentos verdaderamente sensibles que pueden lograr encandilar al espectador hasta el punto de hacer mucho más cercana la situación vivida por los personajes. En varias ocasiones es bastante complicado no meterse en la piel de algún protagonista e incluso sentir lo que ellos sienten (tristeza, dolor, miedo, odio, valentía, venganza), pensar como ellos piensan… y parte de culpa la tiene una gran banda sonora y unas interpretaciones muy serias de los actores y actrices principales.
A pesar del atractivo del argumento y de las destacadas interpretaciones, bajo mi punto de vista, el film de Ross cuenta con un par de “puntos débiles” que podrían dejar un ligero sabor agridulce en aquellos espectadores más exigentes. A este ámbito pertenece la continua e insistente mención de los llamados “patrocinadores” en la primera mitad de película, aspecto que luego resulta ser completamente irrelevante, así como la poca profundización en la gran mayoría de los personajes: de los supuestos 24 participantes del torneo apenas conocemos el rostro de 10 de ellos, el resto prácticamente son considerados prescindibles y secundarios cuando realmente debería ser al contrario al ser ellos los verdaderos protagonistas de la trama.
Aun así, una espléndida Jennifer Lawrence aporta el carácter y la vitalidad suficientes a un largometraje más que decente y con un final bastante prometedor de cara a próximas entregas. Para los amantes y seguidores de la saga, un peliculón sin lugar a dudas; para el resto de espectadores, una buena e impactante película de ciencia ficción.