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He tenido que ir a ver la película, con la esperanza de ver una de esos films del año, que uno busca y espera, y que hacen (cosa cada vez más extraña), que salga uno satisfecho del cine.
Música y estética cuidada, títulos de crédito ochenteros, y... algo más? Yo no lo veo por ninguna parte. El prota es demasiado duro para mí. No me interesa como personaje, lo único que sabemos es que habla muy poco y conduce muy bién, tipo solitario, y...
La trama es simple, pero de igual modo no llega a perturbar, emocionar, encoger el corazón, no traspasa la piel. Y el tema de la violencia es algo aparte. Ni está copletamente justificada la sangre, ni está estilizada de una forma bella, ni está tratada con rasgos de humor negro, (en estos apartados podríamos citar como nó el cine de tarantino entre otros). Aquí simplemente, aparece como un resorte para que unos aparten la cara de la pantalla, y otros se rían por lo aparatoso de la escena, dando unos resultados más propios del gore o de cine de segunda fila.
En resumidas cuentas, yo pienso (salvo contados ejercicios formales-intelectuales o de estilo), que el cine es en buena medida emoción. Aquí yo no la veo por ningún sitio. Tras la película, no me ha dejado nada, tan sólo la desilusión de no haber visto lo que algunos anunciaban.
Correctísima película de Payne. Un guión aceptable, unos actores que están estupendos, y un tono entre la comedia y el drama realmente meritorio y equilibrado. Muy bién por el director en este sentido. ¿Por qué entonces mi puntuación, 5 pelao y mondao? No sé por qué pero la película no llega a traspasar y a emocionar lo que debiese hacerlo una historia de este tipo. Sí!, por que no decirlo, estas historias son para echar una lagrimita, o para que se te encoja un poco el corazón, pero no, aquí uno no se acaba de creer el drama que se nos propone, no nos engañemos. Algo no termina de cuajar.
Al igual que otro título reciente, "Drive", no entiendo que muchas críticas hablen de película del año. El cine de vez en cuando nos da para mucho más. Esperemos que el presente 2012 nos dé alguna agradable sorpresa.
¡Atención a todos los gafapastas! Sí, a todos los que les pone Tarkovsky como una moto a escape libre. Ahí va mi 8, con un par. Ya sé , ya sé capullos, que es una americanada, que los americanos son muy malos, que patatín, que patatán, ¡que nó! Que esto es una de las mejores películas de acción, de palomitas, como queramos llamarlo, que se han hecho jamás. Que desde el principio te pones de parte del héroe, porque todos queremos cargarnos a los cuatro terroristas malísimos, decirles las frases más chulas y tremendas que se hayan escuchado, y rescatar a nuestra dama del castillo en llamas. Que es así, y no hay que darle más vueltas. Y además nos reimos, nos emocionamos, nos agarramos a la silla, y comprendemos su relación con el poli y con el del taxi. Porque sí, porque los tiene bién puestos, porque es testosterona pura y dura y porque todo en esta película funciona y cuaja el cien por cien. Y ya está.
Y por supuesto, como he dicho antes, por unos dialogos y frases que ya son historia del cine. Si no te gusta, pues vete a ver una de Godard, ¡"Yipi Kay Yei, hijo de puta"!
No es por su factura oriental, ni por lo exótico de una historia con tintes medievales, que puede haber ocurrido perfectamente en el siglo XX. Tras esos planos bellísimos y ese ritmo pausado, se narra una historia simple y sencilla, con algún pequeño tinte de humor, pero con unos hechos ciertamente terribles. Esta historia no es otra que la de las formas antiguas y tradicionalistas de la cultura china, usos condenados a desaparecer pero que al parecer aun persisten, conviviendo con los nuevos tiempos que corren para el gran país oriental.
Lo más interesante a mi juicio es, como en las grandes historias que nos da el cine, el retrato de la condición humana, en este caso, más concretamente del sexo femenino. No hay clichés, ni tópicos, muy al contrario. Aunque nos parezca un mundo lejano, refleja cuestiones que podemos reconocer fácilmente en las personas que no rodean. Y todo ello, contado de una forma lenta, atemporal, como la levedad y la lentitud de la nieve que cae en invierno, cubriendo los patios y tejados del palacio.
Caso aparte son los tejados, que nos recuerdan a los de un templo o una catedra. Mundo mágico y solitario por donde pululan las protagonístas, a modo de almas solitarias aisladas del mundo.
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spoiler:
Guión aunque simple, lógico y bién construido. Valga como ejemplo el hallazgo de la protagonista del "cuarto de los muertos". El discurrir de los hechos nos mostrará implacablmente el secreto que esconde la siniestra dependencia.
Por cierto, la tercera dama, la más "suavona", termina siendo la peor. Eso me recuerda a algún educadísimo entrenador de futbol. Muchas veces tras una afable máscara, se encuentra el mismìsimo diablo.
Punto de partida de la historia: En un futuro no muy lejano en el tiempo, (según la voz en off con la que empieza la película), una especie de policía del futuro, "Blade Runner", tiene la misión de acabar con unos replicantes, (androides "casi humanos", que han desarrollado sentimientos, y se han revelado, contra su corta existencia).
Pocas veces en el cine, han confluido tantas circunstancias, para que viera la luz, una película mítica. Un director, con el poder de dotar a sus films, de un despliege visual inigualable (ultimamente mucho menos acertado).
La maravillosa historia, con tintes romántico-existenciales, de Philip K. Dick. Una banda sonora acertadísima de Vangelis. Y sobre todo, una concepcion artística de la escenografía, y del espacion fílmico en general, que ha influido, en todo el arte visual de finales del siglo XX.
Todo esto, propicia, un auténtico cruce de géneros (ciencia ficción-cine negro-casi western), que no rechina, sino que da lugar a un a un resultado simplemente mágico. Personajes maravillosos, de profunda y aristada psicología, que se ven obligados a vivir en un mundo apocalíptico, que se encamina a su autodestrucción.
Lo más increíble, es que la película fue concebida tan moderna, que hasta el momento no ha envejecido lo más mínimo. Sus efectos especiales, mucho más primitivos, que los digitales de hoy en día, cumplen su función a la perfección, creando una atmósfera claustrofóbica perfectamente creíble, a ratos expresionista. La acción, es de ritmo lento, pausado, que invita a reflexionar sobre la trascendencia de lo que ocurre, al tiempo que podemos deleitarnos, con la sorprendente ambientación, de la decadente ciudad de Los Angeles.
Y por supuesto momentos irrepetibles, que quedan marcados en la retina, y en lo más profundo del ser, de quien se deja seducir por esta obra. De entre todos ellos, como nó, destacar el duelo final entre el protagonísta, y el replicante Roy Batty.. Este último, pronuncia uno de los monólogos más inolvidables de la historia del cine.
Una vez, John Ford dijo tras rodar una toma, sorprendido, "¿quién diablos ha hecho eso?". Y es que la verdadera mágia del cine, consiste en que hay películas, planos, imágenes, que tomán "vida propia", y alcanzan una magnitud y trascendencia mucho mayor, de lo que su creador planificó en un principio.