Federico Fellini harto de poner su genio en guiones (Roma, citta aperta) y escribir para otros (Alberto Lattuada) toma Cinecittà en 1953 y se dispone a hacer lo que él mejor sabe hacer. Alejado, todavía, de la caricatura y de su subjetiva visión de la realidad de la posterior década, en La Strada Fellini revoluciona el cine italiano (con los años el entorno intelectual y cinematográfico hablarán también del ámbito mundial) con una especial habilidad con la que se desmarcó por momentos del neorealismo italiano, dándole a éste una vuelta de tuerca, basada en el filtro condicionador que siempre supone la mirada de Il Maestro.
spoiler:
La película concentra la incertudumbre al principio y la tragedia en las postrimerías, que se va afianzando a medida que conocemos la bestia que lleva consigo Zampanó. Sin saber nada de su hermana fallecida (Rosa: antigua ayudante en el espectáculo ambulante del feriante) y sufriendo continuos maltratos Gelsomina ve inviable una vida en lo que ella considera que "seré una gran artista". Su único aliento quedará en manos de "el loco" del circo, pero Gelsomina se dará cuenta que las cadenas con las que Zampanó la tiene atada son demasiado fuertes como para romperlas y marcharse con él. El asesinato del bromista a manos de Quinn supone la pérdida de fe por parte de Masina que se ve arrastrada hacia una locura condicionada por su forma de ser.
La partitura que interpreta Rota y que funciona como leiv-motiv es maravillosa y sirve para describir perfectamente las ilusiones frustradas de la inocente Gelsomina.