90 de 119 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Lawrence Gopnik es un profesor adjunto de física en una universidad de medio pelo del Medio Oeste; de un día para otro, su vida empieza a venirse abajo. Gopnik trata de buscar sentido a lo que le está ocurriendo, y para ello acaba recurriendo a varios rabinos, cada uno de los cuales le da una respuesta más desconcertante a sus preguntas.
Una película atípica de los Coen, que parecen haber salido de una crisis existencial.
Lo mejor: el humor de los Coen; ya sea al crear personajes, en las subtramas -especialmente la del coreano- o determinadas escenas como la del Bar Mitzvá. Plantea preguntas interesantes y no ofrece una respuesta clara.
Lo peor: la película tiene claros problemas de ritmo, sin llegar realmente a apasionar o mantener la tensión durante mucho tiempo. El humor judío puede llegar a ser demasiado autorreferencial si uno no conoce mucho su cultura. El inesperado final exasperará a más de uno.
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spoiler:
En mi opinión la clave para interpretar la película está en el cuento hasídico del principio. ¿Cuál es la moraleja del cuento? No la tiene. ¿Cuál es su sentido? Ninguno. Simplemente plantea una pregunta para la que no hay respuesta pero por la que no podemos dejar de preguntarnos.
¿Y qué hacer ante este tipo de preguntas? La repuesta de los Coen viene en esos primeros minutos de metraje: "Recibe con simpleza todo lo que te ocurre". No trates de saber lo que no se puede saber y tal vez no exista. Simplemente, vive.
18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Excelentes actores. Fotografía preciosa. Imágenes sugerentes, como cabría esperar de la unión incestuosa de David Lynch y Werner Herzog. Banda sonora bien elegida. Personajes excéntricos, situaciones inesperadas y surrealistas, saltos en el espacio y el tiempo, de San Diego a Perú... En el aspecto técnico, la película no decepciona.
Sin embargo, ¿qué es lo que se nos quiere contar en la película? ¿Qué es lo relevante, lo interesante de esta historia de locura que podría contarse con la misma efectividad en la mitad de tiempo? Tantos alardes visuales, escenas con enanos -vaya...-, viajes a Xinjiang o el Macchu Picchu, citas cultas a la Orestíada, los flamencos o las avestruces, ¿para qué?
La película resulta interesante, pero al acabar los fuegos artificiales, queda un pequeño poso de decepción. Bonito producto. Pero todo esto, ¿al servicio de qué?
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Excelente película ganadora del Oscar a la mejor película extranjera en 1970, que gira en torno a un miembro de las fuerzas del orden -encarnado por Gian Maria Volonté en una actuación inquietante- que busca los límites de su propia impunidad. Ejemplo de buen cine político profundo, nada maniqueo y muy actual. Totalmente recomendable.
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spoiler:
En una inversión del thriller clásico, la película parte del siguiente punto: ¿qué pasa cuando el asesino es el policía? Pero es sobre todo una película política, que viaja a las cloacas del Estado (¿o más bien a sus entrañas?) para desnudar la esencia del poder político: la coacción. O, como afirma el personaje principal: "Represión es civilización".
¿Qué persigue el comisario? ¿Demostrar que no será castigado, y por tanto la quiebra del sistema, o por el contrario ser castigado, y demostrarse a sí mismo que funciona, que ha dedicado su vida a la causa justa?
Escenas como la del discurso, el interrogatorio o la confesión se sostienen gracias a la impecable actuación del protagonista, que recuerda a ratos al Duce y a ratos a otro demagogo más reciente...
Esto es un ultraje. La película más obscenamente mala que he visto en mi vida. Como suele suceder, la idea es tan penosa que hasta hace gracia:
Los personajes de "La guerra de las Galaxias" se reúnen para la celebración de una festividad progre-intergaláctica -"El día de la vida"- para ir encadenando absurdo tras absurdo. Aparece la familia de Chewacca, los actores originales de la serie -por dios, Harrison Ford y Carrie Fisher tendrían que estar cortos de efectivo para prestarse a hacer esto. Todo bañado en horterísimos números musicales, largas coversaciones en el idioma de los wookies, recetas de cocina y dibujos animados... en fin, un espectáculo de varietés sin igual.
Diez mil veces más cruel que la violación de "Indiana Jones". George Lucas por fin hace bien en distanciarse de uno de sus productos de merchandising. Que alguien lleve ante la justicia a los que permitieron esto.
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spoiler:
La escena de la masturbación del padre de Chewacca es especialmente turbadora. Además, si un wookie se masturba pensando en una humana... ¿no es una forma de zoofilia?
La enésima revisión de "Cumbres borrascosas" puede presumir de algo raro en un remake: no es completamente innecesaria ni gratuita. Aporta algo nuevo en el plano estético, y de que guste o no dependerá de cómo se responda a lo que propone Andrea Arnold. ¿Es una obra maestra? En ocasiones lo roza, pero hay detalles que acaban entorpeciendo el conjunto. ¿Es una buena película? Fuera de cualquier duda.
La seña de identidad de la película es su apuesta por lo visual: todo el peso dramático descansa en la imagen, no en la música ni en las palabras. El paisaje se convierte en un personaje más; el más importante. Esta decisión estética es la que más discutible puede resultar, y entiendo que a mucha gente no le gustará; para mí, personalmente es todo un acierto. No es ya que no haya acompañamiento musical (que no lo hay hasta la última escena); es que no hay prácticamente diálogos.
Este es otro de los detalles sorprendentes: “Cumbres borrascosas” es la adaptación de una novela, pero apenas hay palabras. Cuando los hay, son para ilustrar escenas clave de la novela. La película resuelve bastante bien el problema de adaptar palabras a imágenes, sin recurrir a largas parrafadas. En este sentido, es magistral una de las escenas del comienzo, en la que Heathcliff y Cathy salen a cabalgar de niños. Un par de imágenes en las que, estrictamente hablando, no pasa nada (se enfoca el cabello rojo de Cathy, la cara y las manos de Heathcliff), está llena de intensidad.
Al principio, la mezcla de una fotografía preciosista con el estilo cámara en mano puede resultar chocante, pero pronto se asume como lo más natural del mundo. Cuadra muy bien con su aspiración de realismo (sucio). A diferencia de tantas adaptaciones y dramas históricos, esto no es una colección de trapitos de época en limpias mansiones burguesas de principios del XIX: hay boñigas y barro en el suelo; la gente no es invariablemente guapa, y tienen pecas, manchas y granos en la piel; las casas de la campiña son miserables, etc.
Tiene un par de detalles que afean el resultado. Por ejemplo, a la apuesta por un realismo extremo hay que ponerle un pero... y es que adapta una novela romántica. Las pasiones necrófilas de Heathcliff dan casi más risa que pena, porque resultan bastante poco creíbles en imágenes; el uso de flashbacks hacia el final se vuelve un poco machacón, y sobre todo, la intensidad dramática empieza a caer poco antes del final.
En definitiva, una obra valiente, pero que resultará controvertida. Es comprensible que haya a quién le aburra todo este manierismo visual de ritmo lento y pasión contenida. Pero si el espectador busca una historia normal y corriente, al estilo clásico, tiene otras muchas versiones de “Cumbres borrascosas” a su disposición. Si busca algo nuevo, esta es la película.