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Críticas de: reporter
reporter Barcelona - España 
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The Reader (El lector) (2008)
Stephen Daldry
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| 143 de 166 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Enero de 2009 |
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Y aquí está Stephen Daldry para demostrar por qué se ha ganado el respeto tanto por parte de la crítica como del público. Con ‘Billy Elliot’ emocionó, con ‘Las horas’ mostró sus dotes para el drama, y con ‘El lector’ está dispuesto a remover conciencias. El filme se divide en dos partes claramente diferenciadas. Tanto que hasta que no llegamos al final cuesta creer que formen parte del mismo discurso. La primera mitad nos presenta la relación amorosa de los protagonistas. Me gustaron sus primeros pasos, con la historia planteada a modo de flashback, con escenas rebosantes de sensualidad, con un aire enrarecido e intrigante... No me gustó por el contrario su ritmo, irregular y a veces demasiado lento. Pero por suerte allí está siempre Kate Winslet, una actoraza en toda regla que se come la pantalla entera -y a todo el que se encuentra en ella- en cada escena en la que aparece.
En la segunda mitad ya no se deja ver tanto, pero es cuando la película se pone las pilas. Y de qué manera. Es aquí cuando todo cobra sentido. Es aquí donde otros muchos filmes hubieran fracasado estrepitosamente. Pero lejos de ello, ‘El lector’ se crece ante la adversidad y consigue construir una acertadísima metáfora sobre la relación del pueblo alemán con el nazismo, un tema extremadamente complicado pero tratado con gran delicadeza. En este aspecto es fácil pensar en la recientemente estrenada ‘La ola’. Casi sin quererlo Stephen Daldry ha dejado latentes las carencias del sobrevalorado trabajo de Dennis Gansel. Entre tanta grandilocuencia y un descarado espíritu didáctico, la cinta se quedaba en una tesis plana, previsible y que poco nos aportaba. Se quedaba tan sólo con la punta del iceberg.
La aparente sencillez de ‘El Lector’ es una excelente arma de combate y da libertad al autor para desarrollar con total libertad un sólido discurso que habla del amor, la culpa y la memoria y responsabilidad histórica. Muchas pruebas de fuego solventadas con una nota excelente. Es, como ya se ha dicho antes, la recta final la que da sentido a todo lo visto hasta entonces. Hasta consigue que se revaloricen los que a primera vista parecían cabos sueltos en la primera parte. Con todo ello Daldry nos brinda un producto inteligente, que da que pensar, que se aleja de las odiosas tendencias maniqueístas (tan abundantes en estas películas) y que ofrece una infinidad de lecturas. Un drama de trabajadísimo que deja huella y que efectivamente tiene muchos números para optar a los grandes premios de la Academia.
reporter 
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Expiación, más allá de la pasión (2007)
Joe Wright
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| 133 de 160 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Enero de 2008 |
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Al igual que la aclamada novela de Ian McEwan, el filme se divide en tres actos. El primero de ellos es donde el conjunto rinde a su más alto nivel. La ambientación, la banda sonora, la cada vez más experta puesta en escena de Joe Wright y la fotografía cuidadosamente colorista nos sumergen de lleno en un universo, de sentimientos ocultos, donde la verdad puede convertirse en algo de lo más subjetivo. Desde el principio la pareja protagonista se compenetra a la perfección: entre Knightley y McAvoy saltan las chispas. La idea de que la acción esté marcada a ritmo de implacable máquina de escribir, a parte de ser de por sí una idea genial (por respetar la obra original), indica quién es el auténtico personaje central de la trama… quién va a forjar el destino de sus seres más queridos. Desde la ambigua situación en la fuente hasta la explosión erótica en la biblioteca, pasando por los momentos previos a la cena, absolutamente todo en el primer acto roza la perfección. Realmente huele a obra maestra.
La lástima es el segundo acto. Curiosamente no falla el aspecto cinematográfico, sino el novelístico. Me explico: Joe Wright y su equipo al completo llevan a cabo aquí también una gran labor. Los actores siguen a la altura, el acertado cambio de fotografía transmite la desolación de la guerra y de los amantes y hay alguna que otra escena para enmarcar, como la de la playa de Dunkerque, que demuestra el grado de implicación del director londinense con la obra: un larguísimo plano secuencia prodigioso a la par que aterrador. Como ya se ha dicho, lo que flojea es la base. Al igual que el personaje de Robbie y sus compañeros, la historia parece ir sin ningún rumbo (quizás se note demasiado el hecho de que Knightley y McAvoy compartan escasos momentos en este tramo). Si a ello le sumamos la exagerada duración del acto, es inevitable mirar el reloj de vez en cuando, lo cual es una lástima, porqué -repito- la factura técnica es impecable.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Por suerte allí está el tercer acto -o mejor dicho, el epílogo- para dejarnos con el buen sabor de boca que esta obra merece. Tiene lo que no tiene el segundo: brevedad e intensidad. En él se acaba de redondear la historia… y la expiación. Es donde al fin se conoce toda la desagradable verdad, pero aún así, lo más curioso es que al final permanece una leve sonrisa. No por el romance frustrado, sino porqué acabamos de asistir a una bellísima película, y lo que es aún mejor, también porqué se confirma que Joe Wright promete muchos años de buen cine.
reporter 
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WALL•E (2008)
Andrew Stanton
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| 124 de 144 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Agosto de 2008 |
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Antes de nada me gustaría aclarar que aborrezco bastante a los entusiastas. Sus altos niveles de fanatismo no hacen más que nublarles el criterio, lo cual obviamente supone un obstáculo insalvable a la hora de lograr un buen análisis de cualquier obra. Y una vez dicho esto, paso a declarar que con la productora de la lamparita haré una excepción. Así que gustosamente renuncio a mis principios para subirme al carro de los incondicionales. Porqué si algo he aprendido en estos años es que -salvo raros casos- Pixar, más que hacer películas, obra milagros. Si hay alguien que siente incómodo usando esta palabra, siempre podrá hablar de “prodigios”, o “fenómenos” pero nada que esté por debajo de este nivel.
En este caso contamos desde un buen principio con la garantía de Andrew Stanton, cuya carrera está precedida por los estupendos títulos ‘Bichos, una aventura en miniatura’ y por la estupenda ‘Buscando a Nemo’. En ambas películas trabajó como director y guionista, pero siempre acompañado. En este caso Pixar ha acertado de lleno otorgando todo el peso del proyecto al cineasta nacido en Massachussets. Así las cosas, Stanton está sólo ante el peligro, y aunque a estas alturas su talento ya estuviera más que demostrado, también es cierto que no todos los astros estaban alineados a su favor. Recordemos que hace justo un año Brad Bird había puesto altísimo el listón con su inolvidable ‘Ratatouille’. Además, ‘Wall•E’ se presentaba como un filme sin apenas diálogos, un factor que mal empleado, puede minar en cuestión de segundos la paciencia del respetable.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Pues ni esto ha podido frenar el enésimo triunfo de la factoría Pixar. De modo que vayan haciendo un hueco en sus corazones para el simpático robot de ojos tristones. Con apenas cinco palabras en su vocabulario, Wall•E se postula como uno de los personajes más entrañables jamás vistos en una pantalla de cine. El incansable limpiador acapara todos los planos durante la primera y maravillosa media hora de la película y sale airoso de este gran reto ganando no sólo nuestro respeto sino sobretodo nuestro cariño. Es curiosamente cuando aparecen el resto de personajes -me estoy refiriendo a los caricaturadísimos humanos- cuando el filme pierde un poco -sólo un poquito- de fuelle. Durante unos breves instantes planea una amenazante sombra de caos. Este es el único pero que se le podría poner a la cinta, pues en realidad no tarda casi nada en recuperar el buen rumbo. Y quizás he querido encontrar una mancha por no dejarme llevar del todo por el entusiasmo.
Pero el entusiasmo al fin y al cabo no es tan malo. A riesgo de sonar algo cursi, confesaré que en un momento dado de la película se me escapó alguna que otra lagrimita. Fue de tanto reír? No. ‘Wall•E’ tiene un sobresaliente y sofisticado sentido de la comicidad y por ello es capaz de imprimir en la cara del espectador una sonrisa permanente... pero no fue por esto. Fue por pena? Tampoco. Las nuevas criaturas de Stanton rebosan sentimientos que se transmiten con pasmosa facilidad… pero tampoco es esta la razón. Como ya he dicho, las lágrimas eran debidas al entusiasmo. El entusiasmo de ver como Pixar se consolida como un salvavidas de lujo en el que los más cinéfilos siempre nos podremos refugiar. El entusiasmo de ver como un gran director entra con este a la postre bienintencionado e irrepetible mito fundacional por la puerta grande en el Olimpo del cine. El entusiasmo de estar presenciando un espectáculo que durante casi toda su duración roza la perfección: desde sus primeros compases hasta los créditos finales, capaces de conseguir que sigamos unos minutos más con la boca abierta. De nuevo, se ha obrado el milagro, ‘Wall•E’ es una indiscutible obraza maestra.
reporter 
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Hijos de los hombres (2006)
Alfonso Cuarón
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| 125 de 155 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
16 de Octubre de 2006 |
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A este paso, lo más sensato que podría hacer es montar un club de fans de directores mexicanos contemporáneos. Justamente una semana después que Guillermo del Toro me robara el corazón con su ‘Laberinto del Fauno’, llega Alfonso Cuarón y me clava una soberana bofetada con ‘Hijos de los hombres’. Pero eso sí, es una de esas bofetadas que uno recibe con sumo gusto y que después de haberla encajado, vuelve a por más. Pues no hay que engañarse, el nuevo filme del director mexicano más que ser una película de ciencia-ficción -que lo es- es un ensayo sobre el comportamiento social, en este caso, su principal objetivo es retratar la peor cara del ser humano. Y lo consigue poniéndole en una situación extrema: un mundo en el que las mujeres han perdido su capacidad de procrear y en el que la persona más joven del planeta acaba de morir a sus dieciocho años… un punto de partida tan original como aterrador. Es aquí cuando vemos cómo actuamos realmente, donde intentamos encontrar las respuestas… o a los posibles culpables de todos nuestros males, todo ello envuelto de la más pura irracionalidad y violencia, es decir, el caos absoluto. Y es que cuanto más desesperada es una situación, más desesperados son nuestros actos. Son situaciones en las que la gente se aferra desesperadamente a sistemas de gobierno totalitarios intentando hallar soluciones a problemas que no cesan de agravarse. Cuarón nos introduce en este desalentador y agobiante marco futurista apoyándose en un reparto de ensueño, donde destacan un Clive Owen fantástico -como siempre- y un divertidísimo Michael Caine. También cuenta con un prodigioso guión basado en la novela de P. D. James y firmado en parte por el propio director, repleto de ingeniosos diálogos y que sabe mantener en todo momento un perfecto equilibrio entre terror, acción, suspense (genial la escena de la aparatosa huida de la granja) y comedia. Y por último, el filme cuenta con el propio talento de Alfonso Cuarón… qué delicia de encuadres, y la escena de la guerra en el gueto, con la cámara en el hombro es simplemente una maravilla. Creo que ‘Hijos de los hombres’ puede considerarse con toda justicia una de las mejores películas del año y un nuevo clásico dentro del género.
reporter 
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Las vidas posibles de Mr. Nobody (2009)
Jaco Van Dormael
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| 106 de 126 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Julio de 2010 |
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“Y si me lo permiten, me gustaría quedarme a ver la película con ustedes, ya que aún no estoy del todo seguro de haber entendido el final.” Así terminó Jaco Van Dormael la presentación de su último trabajo en la última edición del Festival de cine de Sitges. Un Auditori abarrotado hasta los topes le rió la broma, pero a los pocos minutos de proyección las sonrisas fueron borrándose paulatinamente de nuestras caras, pues lo que había dicho unos minutos antes nuestro maestro de ceremonias quizás iba más en serio de lo que en un principio parecía. En efecto, cualquier sinopsis que lean del filme podrá ser considerada tan válida como incorrecta, puesto que después de haber visto la película, queda claro que hay incontables maneras de acercarse a ella.
Es más, recuerdo que al salir de la sala de cine mis principales dudas giraban entorno a si ‘Las vidas posibles de Mr. Nobody’ era una película que me había hablado largo y tendido sobre la familia, la memoria, el amor, el azar (lo que va siendo la vida... casi nada) o que simplemente me había tomado el pelo de la forma más espectacular imaginable. Sea como fuere, y poniéndonos en la peor de las situaciones, hay que admitir que es una auténtica gozada el que a uno le enreden como lo hace este gran director belga. Para ello, coge pizcas de sus anteriores filmes (la sensibilidad de ‘El octavo día’ con algunos fragmentos concretos, especialmente los concernientes a la infancia del protagonista, que parecen directamente importados de su brillante ópera prima, ‘Totó el héroe’) para construir un nuevo monstruo, completamente autónomo y fascinante en casi todos los sentidos.
Sin entrar en desencriptaciones del mensaje de Van Dormael (quizás por miedo a aventurarnos por terrenos demasiado empantanados), si por algo se caracteriza a primera vista esta formidable película es por el bombardeo sensorial al que somete al público durante más de dos horas. Excelente recopilación musical y un dominio magistral de todos los recursos visuales concebibles. Es como si se nos quisiera sorprender con cada pieza del puzzle, lo cual es ideal para que no aparezca la frustración en el más que probable caso de que éste no nos acabe encajando del todo. Todo parece calculado al milímetro para que el espectador se quede boquiabierto. Ya se nos puede hablar del mágico mundo de donde procedemos todos nosotros con la partitura de Hans Zimmer sonando de fondo, o mezclar uno de los momentos más acaramelados de la temporada con los Pixies (hasta esta combinación imposible sienta bien), o contarnos los deseos caprichosos del destino, mientras la dulce de voz de Buddy Holly acompaña una ilustración del efecto mariposa.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Ciertamente se podría explicar todo de una manera mucho más sencilla, pero no tendría ni la mitad de gracia. A fin de cuentas, estamos ante una película río (que sin duda lleva este concepto clásico a otro nivel), por eso entra dentro de nuestros planes exigirle al producto un mínimo de ambición. Y a fe que la tiene. La prueba de ello es que tras haber dejado reposar el filme durante meses, todavía no sabría decir qué meta final se fijó Van Dormael con este cuento de proporciones faraónicas. Construir una historia épica de amor (¿recuerdan aquello de “cruzar océanos de tiempo” para encontrar al ser amado? Digamos que de esto el Sr. Nobody sabe mucho); darnos lecciones vitales; invitarnos a perdernos por el espacio y el tiempo en un laberinto colosal cimentado en la constante toma de decisiones que es la vida...
A mí todas las opciones me valen, porque todas dejan un excelente sabor de boca. De modo que no me decanto por ninguna en especial, ya que si algo hemos aprendido de este inconfundible “don nadie”, es que esto significaría darle la espalda a las demás. Y ya habrá tiempo luego para los análisis más profundos. Lo importante ahora es rendirse ante el talento apabullante de Van Dormael, que con los medios necesarios parece haber encontrado el punto perfecto para que su fórmula subjetivista que lleva pregonando durante toda su carrera, carbure al máximo. ¿Ciencia-ficción sesuda o galimatías fantástico? Una pizca de ambos... y un fuertísimo aroma a cinta de culto; a clásico moderno del género. Tengan por seguro que a esta película le saldrán admiradores de debajo de las piedras. Servidor no tiene ningún reparo en confesarse como uno de ellos.
reporter 
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