Las cintas de amenaza animal suelen tener cierta dependencia (normal) a la aparición de dicha amenaza, decayendo en sobremanera cuando éstas no aparecen...esta no iba a ser menos. Los humanos nos aburren con sus absurdas tramas (la alumna que se quiere trajinar al profesor se lleva la palma) mientras los rodedores cumplen, y bastante, en sus pocas apariciones.
Cuando te enfrentas a un título como La lavadora asesina esperas ver un guión absurdo, actores de medio pelo...y sangre (en este caso mezclada con suavizante)...nada más lejos de la realidad...esta cinta no es más que un relato erótico sobre tres hermanas (que bien podrían ser la versión lobotomizada de Pepi, Luci y Bom) y un policía que investiga un asesinato inexistente...y se implica (y aplica) ''a fondo''...lo curioso del asunto es que la película, de lo absurda que es, no llega a resultar aburrida...ya que intentas anticiparte a la siguiente perversión del perturbado director....por cierto, para estar ambientada en Rusia...van las protagonistas muy ligeras de ropa
Tiene virtudes que merece la pena ensalzar este filme, básicamente dos: Una actriz protagonista que lo es como la copa de un pino, tan convincente como magnética. Y un tratamiento malsano de los asesinatos en sí, que consigue provocar las ensación de angustia deseada. Pero los errores son tan evidente como poco novedosos: decisiones estúpidas de los protagonistas, conclusiones a las que el espectador llega (mucho) antes que los protagonistas...y, cómo no, un discurso moral...que la red es muuy mala..pero si da para que Diane Lane trabaje bienvenida sea.
Esta película provocó el nacimiento de las suecadas, osea, hacer películas de grandes medios con los medios a tu alcance. Yo las conocí a la inversa; primero vi una suecada y luego esta película. Y tras verla me dan ganas de suecar lo que tenga a mi alcance. Es la película en la que mayor sensación he tenido de que los que la hacían lo estaban pasando tan bien como yo viéndola (que por cierto me estaba revolcando pro el sofá)...qué mas da que el guión tenga lagunillas? Es reinventar el cine...suequemos todos!
Película que no comienza bien ,con una ridícula secuencia inicial, (''amo el islam, quiero morir'')
y un tópico más quemado ya que la bota de un hippy (el policía a punto de jubilarse) pero que va ganando enteros conforme nos adentramos en las luces y sombras de los personajes que protagonizan este interesante juego del gato y el ratón, un olvidado por el cine como Petersen y un aquí primerizo Dafoe. Pese a que el tema del policía obsesionado con un caso que le hace cruzar la línea no es nada nuevo, Friedkin lo trata de forma valiente, como valiente es también el desenlace...en resumen, un recomendable ejercicio de cine negro de cuando Grissom aún no era Grissom...y Friedkin seguía siendo Friedkin