347 de 405 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Tiene mérito, mucho mérito, hacer una versión de una telenovela y superarla en lo cutre.
De verdad, es asombroso.
En el spoiler, por fin, he conseguido hacer un buen dibujo.
He titulado mi obra pictórica: "El encefalograma de toda aquella persona que se haya visto involucrado en esta serie, tanto en su creación o su programación, como en su visionado"
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282 de 336 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La trama de esta película es sencilla: la humanidad está en peligro.
Perdón, quería decir: John Cusack y los suyos están en peligro.
Una grieta gigantesca les pisa los talones durante toda la película. Menos mal que Cusack es un tipo con suerte. Y no lo digo porque consiga una avioneta, sino porque la gruta obsesiva se traga rascacielos y campos de fútbol pero se le indigestan las pistas de aterrizaje, que se mantienen lisas y firmes para que puedan despegar tranquilos.
Seguro que recuerdan a Bush el 11-S, que dejó ese libro tan interesante que leía del revés para salir pitando a echar una mano, se cubrió de ceniza, se puso un casco de bombero y empezó a sacar gatos de debajo los escombros. Lo que haría cualquier presidente de los Estados Unidos, claro. U oscuro, como Obama, en la peli, que dan ganas de pellizcarle los mofletes y abrazarlo como a un peluche.
He ahí el gran momento de la cinta: una mujer se incorpora de un salto, se pone tiesa y saluda: "¡señor, presidente, señor!", y no vuelve a aparecer en toda la película. ¿La escena más surrealista de la historia del cine? ¿la más estúpida? No se sabe, pero tiene que ser la más algo, de eso no hay duda.
Total, que La Tierra se sigue destruyendo en un segundo plano y aprecen los tsunamis. Cada vez que Cusack, sus 2 hijos, su ex-mujer y el novio de ésta, ven desde el avión como una ola gigante engulle un estado entero se miran con cara de guasa y levantan los hombros como diciendo: "qué fuerte, jijiji"
Una escena que no entendí bien es aquella en que saliendo de Wyoming o Wisconsin, tiran abajo la torre Eiffel con la panza de la avioneta y se descojonan.
Eso sí: North by Northwest, Stars Wars, A Space Odyssey, Recluta con niño... todas tienen su pequeño homenaje. Hay tantos guiños que parece que la peli tiene un tic.
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spoiler:
Las tramas apocalípticas, salvan su principal escollo (7.000.000.000 de protagonistas), centrándose en un grupito de protas y sus problemillas personales. En ésta tenemos a John Cusack obligado a trabajar de chófer para un ruso malo, con un hijo que le hiere en el trato y una ex-mujer que sale con un personajillo blandiblú.
Gracias a los Tsunamis se pone a bucear con su hijo (para algo que no tiene importancia: salvar la especie humana) y recupera el cariño de éste (eso sí es importante). Además el ruso cae al vacío y el novio de la otra también muere por ahí en un tifón o en un volcán o yo qué sé, no me acuerdo. Por supuesto su mujer vuelve a enamorarse, y encima el científico héroe y la hija del señor presidente señor admiran su infravalorada obra literaria. En otras palabras: el apocalipsis le viene como anillo al dedo para volver a ser un triunfador, que al fin y al cabo, es lo que Emerich piensa que a todos nos preocupaba. Asia nos da igual, pero ¿Cusack un perdedor?... ¡por encima de nuestros cadáveres! (nunca mejor dicho)
Así que nada, si algún día el planeta se viene abajo, tranqui todo el mundo. No pasa nada.
A la excusa clásica "es una película para entrentener, para no pensar en nada" yo me pregunto: ¿no pensar en nada entretiene? Cómo esta el patio entonces, Serapio. Puede relajar, tal vez, pero entretener...
Lo más triste es que en cierto momento de la película el político gordo y malo (con el que estoy de acuerdo en todo lo que debate al negrito bonachón, así que debo ser un monstruo) señala un grupo de personas y dice: "fueron seleccionados por su condición genética".
Joder... ¡el guión estaba ahí, delante de sus narices!
512 de 827 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Comienza El Tiempo en el telediario. Buff...
Agarro el mando.
Recorro las terrestres.
Clik! Nada.
Clik! Nada.
Clik! Nada.
Clik! Nada.
Clik! Nada.
Clik! Nada.
Comienzo a recorrer las digitales.
Clik! Nada.
Clik! Nada.
Clik! Nada.
Clik! Nada.
Clik! Cadena Perpetua.
Suelto el mando.
205 de 270 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A los dos minutos de película te das cuenta de que es una obra maestra.
A la media hora piensas que puede que sea la mejor película que hayas visto jamás.
Una hora después estás convencido de que lo es.
Cuando acaba deseas que venga un ser maligno del espacio exterior y te borre la película del cerebro para poder verla de nuevo por primera vez.
Al día siguiente te pones otra peli de Ford, El Delator, por ejemplo, y el proceso se repite.
Ese era John Ford. El mejor cineasta de todos los tiempos. Sólo Chaplin puede comparársele.
Si te crees un tipo duro e insensible incapaz de soltar una lagrimita viendo una película, te recomiendo que no veas esta peli.
Si eres una chica sensible que llora con "tienes un e-mail", antes de ver "Que verde era mi valle" baja al semáforo de la esquina y cómprale a un rumano tres o cuatro paquetes de Klínex.
En la película hay planos memorables como el del pueblo, dominado por ese monstruo en lo alto que es la mina.
Hay escenas virtuosas, como aquella en que los hijos dejan la casa durante las oraciones.
Hay personajes inolvidables. Hasta el cura moderno y bonachón que interpreta Pidgeon, típico personaje que podría caer en el sentimentalismo fácil y moralista, está, en manos de Ford, inconmensurable. Ídem para el niño, el padre, los hermanos...
Mención a parte el de la madre, una mujer de una pieza.
En fin, yo no tengo ni idea de los aspectos técnicos e históricos del cine, pero sé si una peli me gusta o no. Y distingo una bazofia de una obra maestra. Y este es, sin duda, uno de los mejores dramas que jamás se hayan rodado.
184 de 233 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Érase una vez un hombre tan pobre, tan pobre, que sólo tenía dinero.
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spoiler:
Dinero, y un recuerdo. La nieve. La ilusión. La alegría que nace desde las entrañas, inocente y limpia. Se puede sonreir y no ser feliz. Cuando todo se tiene, no se sueña con nada. Nada, salvo un trineo, un sencillo juguete como el más dulce de todos tus sueños.
Semejante idea debía ser expresada entera en un flash back. Con sombras y contrapicados, porque no es si no el alma oscura de la avaricia lo que se muestra.
Como si filmada por Eisenstein estuviese, la iluminación oscura de una colina blanca, de un niño con su trineo y una mala noticia. Saltar al vacío desde la felicidad pura hasta la cruel y material supervivencia.
Qué lastima que los genios, entre excentricidades, locuras y limitaciones de productoras, rara vez rueden más de 2 ó 3 obras maestras. Es el toque del diablo que se esconde en Charles Foster Kane.