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David Lynch ha marcado un antes y un después en la historia del cine. Con “Inland Empire”, ha concebido lo que muchos directores de cine hubieran deseado crear o incluso idear. Quizás, sólo Lynch hubiera sido capaz de imaginar tal propósito. El controvertido y onírico realizador ha estado divulgando el estreno de “Inland Empire” desde aquella críptica “Cabeza Borradora” que se estrenó en 1976. Treinta años después, sus mejores tics y dotes de cineasta pueden verse en su último largometraje.
“Inland Empire” cuenta la historia de una mujer (Laura Dern) que recibe el privilegio o la desdicha de trabajar en una película aparentemente maldita. Digo aparentemente, pues todo lo que aparece en la película es ilusorio, figurado, e imaginario. Laura Dern irrumpe se forma obsesiva en diferentes mundos fantásticos e imaginarios (cada uno de ellos insociable e incomunicado mediante una puerta), que dan pie a una película brutalmente inextricable y enredada.
“Inland Empire” tiene esa dulzura monstruosa que sugirió Lynch en “El hombre elefante”; esa utopía futurista de “Dune”; esas pesadillas de la realidad que se ocultan en los pliegues de lo cotidiano que insinuó en “Terciopelo Azul”. Por otro lado, tiene también esa violencia y fanatismo descarnado y divertido de “Corazón salvaje”, ese hermético mundo onírico de “Twin Peaks” y esa fantasía enigmática turbia y sensacional de “Mulholland Drive”. Las últimas películas de David Lynch ya advertían que se estrenaría “Inland Empire” y consecuentemente, es probable el notorio director haya llevado a cabo una trilogía que parte desde “Carretera perdida” pasando por “Mulholland Drive” y desaguando en “Inland Empire”.
Por otro lado, es primordial recalcar el paso que ha dado Lynch en la historia del cine. Su película será recordada con abucheos o admiración, pero lo que es irrefutable es que Lynch ha cimentado un nuevo género en el cine. David Lynch ha concebido el cine surrealista en todos los sentidos. Por fin ha logrado llevar a cabo el proyecto que siempre ha deseado filmar. Ha filmado con una cámara digital que intensifica las enigmáticas escenas, sus más oscuros e impenetrables sueños. O lo tomas o lo dejas.
Es probable que “Inland Empire” no tenga ningún sentido. Aunque eso no importa. Eso no debería inquietarle a UN público que lo único que ha de hacer es aguzar los sentidos y contemplar uno de los mejores trabajos jamás filmados. El universo fantástico, el cine nebuloso, los misterios de la vida y lo más inconcebible está vigente en esta película.
Por otro lado, no se puede ignorar la extraordinaria y portentosa labor interpretativa que realiza Laura Dern. David Lynch le ha concedido el papel de su vida. Dern juega con armonía y musicalidad todas las notas interpretativas posibles, y lo que es más loable: sin desafinar una sola.
Hoy, día 23 de Febrero, se ha estrenado en España la película de David Lynch más sugerente, provocativa y alucinante. La polémica está servida. Obra maestra absoluta.
carlitos 
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