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Críticas de: Joaquín Regadera
Joaquín Regadera |
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(Barcelona, España)
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| 18 | Críticas |
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| Media de sus votaciones:
7,4
(ver sus estadísticas)
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Cuando pasan las cigüeñas (1957)
Mikheil Kalatozishvili (AKA Mijaíl Kalatozov)
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Abril de 2008 |
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Una de las primeras películas surgidas de la URSS tras la liberación que siguió a la muerte de Stalin, que muestra con calor y humanidad la tragedia y los sufrimientos propios de la guerra, cuando dos amantes se ven separados a causa de la contienda.
Increíblemente sobrecogedora. Emplea una narrativa y estética vanguardista con algunos recortes propios del neorrealismo italiano.
Estupendas ideas de iluminación muy bien escritas a manos de Sergei Urussevsky, de quien, en este film, observamos innumerables aciertos expresivos que recuerdan a los trabajos del mismísimo Russell Metty; aquí utilizados, principalmente, sobre los rostros de los personajes, que, junto a las ideas de luz, consiguen "hablar con la mirada".
Si es cierto que se abusa de los primeros planos, sobre todo en momentos en que la misma acción dramática pedía a gritos cuadros generales. Y que algunos movimientos de cámara, a razón de servir de herramienta para ordenar el flujo de información, hace perder fuerza a algunos otros en los que la intensidad, por contraste, resulta menor.
Fantásticas interpretaciones en las que cabe destacar a la hermosa protagonista, Tatyana Samoilova.
En España llegó a ser vista con el título de "CUANDO PASEN LAS CIGÜEÑAS".
Joaquín Regadera 
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El cartero (y Pablo Neruda) (1995)
Michael Radford
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
8 de Junio de 2008 |
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Uno de los mayores éxitos del cine italiano de la época, curiosamente realizado por un inglés, Michael Radford, según la novela de un chileno, Antonio Skarmeta, Ardiente paciencia (que ya conoció una adaptación al cine, del propio escritor y en 1986).
Escogida personalmente por el intérprete Massimo Troisi, enfermo de muerte durante el rodaje, como su testamento artístico, nueva y sobrecogedora curiosidad, se desarrolla en unos términos primarios y carece de homogeneidad en la realización, pero suscita una tremenda adhesión emocional, por la peculiar llaneza con que despliega su hermosa parábola sobre el significado último de la Poesía.
El soberbio duelo artístico entre Troisi y Philippe Noiret (rematado por todo un hallazgo, Maria Grazia Cucinotta) termina de perfilar la rara, y nunca cursi, sensibilidad del film.
Joaquín Regadera 
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Buscando al Sr. Goodbar (1977)
Richard Brooks
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Junio de 2008 |
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Uno de los films más interesantes de Richard Brooks, sobre una joven desquiciada por su moralista y estúpida educación, de enorme coherencia con un título previo de Brooks, Con los ojos cerrados. Tachado tan apresurada como puerilmente de moralista, constituye sin embargo uno de los relatos más lúcidos y penetrantes de la vida erótica en una gran urbe, a partir de un carácter femenino exquisitamente dibujado, e interpretado por la espléndida Diane Keaton.
Está repleto, a más no poder, de magistrales momentos de lucidez cinematográfica, de los cuales me permito destacar unos pocos:
- Cuando Diane Keaton se cita con su profesor en una carretera cortada para practicar sexo automovilístico, al terminar de fornicar son encuadrados en un plano de conjunto frontal, usando un teleobjetivo ambos enfocados en el campo de nitidez, pero una luz diferente cada uno, marcando con esto la clara diferencia que Diane Keaton habrá de descubrir.
Cambian el plano y también el campo, situándose la cámara desde la puerta del conductor y enfocándola exclusivamente a ella, adelantando nuevamente que algo ocurre.
- El momento en que Diane Keaton se masturba frotándose entre las piernas el cojín o almohada de cama: preciso, sencillo, directo y con un estupendo uso del atrezzo.
*Véase FINAL: CON "SPOILER".
Sin duda un título que no pasa desapercibido ni deja indiferente a ningún espectador. Obra maestra.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: - El final, desde mi punto de vista, más impactante e inolvidable de la filmografía de Brooks, no tan redondo como el de El fuego y la palabra, pero con un desahogo interrumpido completamente fascinante e irrepetible de la mayor violencia posible de los años 70, construida con una frialdad intolerable, con un dominio de la fotografía asombroso... eso que tanto han intentado repetir hasta la saciedad y nunca con un resultado tan rotundo: el uso de las luces estroboscópicas, regalo de uno de sus novios, según él, porque el efecto de intermitencia e irregularidad le recuerda a ella, aquí se pone en marcha como una metralleta disparada sincronizadamente con los latidos del corazón de la protagonista mientras está siendo brutalmente violada y asesinada.
Joaquín Regadera 
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Qué verde era mi valle (1941)
John Ford
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
15 de Junio de 2008 |
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Perfecta obra maestra. La película más emocionante que jamás he visto, después de El chico, del Charles Chapplin.
Sin duda una de las más grandes de John Ford y, ratifico, perfecta.
Es por ello que aquí termina mi comentario. No soy digno de apuntar varios aspectos cuando, en verdad, todos son tan sumamente implacables.
No obstante, la contextualizaré:
El último film que John Ford realizase antes de servir en la marina durante la Segunda Guerra Mundial, que narra diversos, pues prescinde de línea argumental propiamente dicha, avatares de una familia minera galesa y del pueblo en que habita a finales del siglo XIX, desde la perspectiva del benjamín de la misma (Roddy McDowall, prodigio de sensibilidadd, y melancolía). Como he dicho, una de las obras maestras de su autor, que salva el fácil escollo folletinesco para centrase en una genial descripción de tipos y costumbres.
Fotografía a cargo del genial Arthur C. Miller. Música de Alfred Newman.
Magistrales interpretaciones por parte de Walter Pidgeon, Donald Crisp, Roddy McDowall y Maureen O´Hara.
Joaquín Regadera 
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Cuarenta pistolas (40 pistolas) (1957)
Samuel Fuller
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
13 de Junio de 2008 |
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Extranísimo western, curioso y modernista, en cierto modo síntesis de las ideas más notables de su realizador, Samuel Fuller, sobre todo las referentes a las guerras entre los sexos. Momentos magníficos, como el duelo de miradas en plano general contraplano en detalle de los ojos del protagonista mientras camina con firmeza, el travelling sobre los 41 comensales, la muerte de Brockie (John Ericson, hermano del personaje que interpreta Barbara Stanwyck) por parte de Griff Bonnell, interpretado por Barry Sullivan.
El desarrollo narrativo, producto del guión escrito por el mismo Fuller, no deja indiferente.
Se emplean los fuera de campo como nunca antes se habían visto en el western; los numerosos efectos visuales destacan para la época, 1957; la figura y poder femeninos poseen connotaciones descaradamente atractivas; el uso del formato anamórfico es, más que óptimo, espectacular; la dirección de fotografía a manos de Joseph F. Biroc alcanza unas altísimas cotas expresivas, de donde destacan los extraordinarios recortes de luz y sombra que sirven para reencuadrar y dividir a los personajes y diferentes elementos de atrezzo; y la estética, sin lugar a dudas, posee la sobresaliente firma de un Fuller renovado e innovador.
La combinación de picados y contrapicados juegan una baza importante que recuerda al uso que le daba el propio Hitchcock. Incluso en algunos momentos se presta a usar angulaciones cenitales y nadir.
Los encuadres y movimientos de cámara son, por norma, más que peculiares y precisos.
Sin duda, apostaría a que directores como Tarantino y Guy Ritchie han chupado de esta película más que de muchas otras.
Joaquín Regadera 
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