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Críticas de: Blanch
Blanch S/C de Tenerife - España 
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Beginners (Principiantes) (2010)
Mike Mills
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| 43 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
9 de Julio de 2011 |
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¿Por qué las personas no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos? ¿Por qué a veces sentimos pánico de ser nosotros mismos y de compartir nuestras vidas? ¿Será que tenemos tanto miedo a perder algo que preferimos no arriesgarnos a amar antes de que a sufrir la pérdida? Pero sobre todo, ¿por qué nos empeñamos en complicarnos la vida cuando todo podría resultar mucho más sencillo? En definitiva, todos somos principiantes en el amor, nuestro aprendizaje sobre las relaciones jamás termina, y de eso va la curiosa, insólita y humana película de Mike Mills, que se basó en su propia experiencia personal con su progenitor para escribir el guión.
Hal, el padre de Oliver, comienza a vivir en el ocaso de su vida, pero los arrepentimientos y lamentos son sustituidos por un un gran optimismo, buen humor y la ilusión de experimentar al fin el ser fiel con uno mismo. En cambio, la relación de Oliver con Anna parece tener fecha de caducidad desde el principio, pues las experiencias previas les han enseñado a romper con todo desde el primer atisbo de problemas que se produzca. A través de los pensamientos y recuerdos de Oliver (en forma de diapositivas y dibujos geniales) vemos que la generación de sus padres se vio sometida a unos condicionantes externos que castraron sus relaciones, mientras que la de Anna y la suya propia, que goza de una mayor libertad, cuenta con impedimentos que surgen del interior de cada individuo, miedos e inseguridades que distancian en vez de acercar.
Beginners cuenta una historia universal sobre el amor desde una visión muy particular e intimista, que conjuga perfectamente la nostalgia con la esperanza, transmitidas perfectamente a través de la melancólica mirada de Ewan McGregor en un papel que en otras manos podría haber resultado frío e inexpresivo. El actor tiene una química fantástica con Mélanie Laurent, convirtiéndose en dignos sucesores de otras inolvidables parejas del cine indie norteamericano que también bucearon entre los resquicios del amor como la formada por Jim Carrey y Kate Winslet en ¡Olvídate de mí! o la de Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel en (500) días juntos. Cerrando el triángulo tenemos a un Christopher Plummer inmenso, realmente conmovedor y sutil, como la propia película, que no necesita momentos lacrimógenos o porno-dramáticos para calar bien hondo.
Beginners debería convertirse por méritos propios en la sensación indie de la temporada, la cual sabrán apreciar todos aquellos amantes de las pequeñas y sinceras historias humanas que son contadas de una manera diferente a la habitual. Tres actores excepcionales en estado de gracia mas un perro adorable en una historia que nos hace reflexionar sobre lo que hemos perdido, lo que estamos viviendo y lo que aún está por llegar.
Blanch 
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La sombra del reino (2007)
Peter Berg
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| 16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
3 de Diciembre de 2007 |
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La 'sombra del reino' ha sido una de las primeras de una larga lista de películas que van a invadir nuestras pantallas en los próximos meses con la guerra de Irak como telón de fondo, siempre partiendo del punto de inflexión que supuso el atentado del 11-S. El comienzo de la cinta es toda una declaración de intenciones: te resume en los títulos de crédito los antecendentes históricos de las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita, y a continuación comienza la película con un terrorífico atentado en Riyad. A partir de ese hecho, un grupo de élite americano viaja hasta el lugar de los hechos para descubrir a los culpables, y claro, no son recibidos con los brazos abiertos precisamente.
Un arranque prometedor que no se sostiene a lo largo de la película. La labor de investigación que realizan los americanos avanza de forma muy lineal, salpicada por algunos momentos de choque entre culturas, sobretodo los que tienen que ver con el papel de la mujer. Después llega la acción y se acabó. A lo largo del metraje esperas un giro en la trama o una revelación importante que nunca llega.
El reparto está muy bien seleccionado, pero son personajes rutinarios que no se salen del estereotipo habitual: el líder (Jamie Foxx), la chica (Jennifer Garner), el gracioso (Jason Bateman) y el veterano (Chris Cooper). Resulta curioso que en una película en la que haya tanta cara conocida sea un actor desconocido el que se lleve el gato al agua. Ashraf Bahroum interpreta al capitán de la policía saudí que ayuda a los americanos en su investigación, y resulta ser el personaje más interesante de la película.
Así pues, la última peli que ha dirigido Peter Berg (director de la cachonda 'Very Bad Things') es una película que se queda a medio gas. Tiene buenas intenciones pero el argumento no las explota al máximo, siendo su narración muy lineal y carente de sorpresas. Además, el mensaje de la película es demasiado facilón y se queda en la superficie. Aún así es una película muy bien hecha, con buenos recursos y que no está mal para echar la tarde. Pero aún teniendo escenas realmente contundentes se olvida al poco tiempo. Algo tuvo que fallar.
Blanch 
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Black Snake Moan (2006)
Craig Brewer
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| 15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
8 de Junio de 2007 |
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"Black Snake Moan" nos viene a contar una historia que no es nueva en el cine: el cruce entre dos personas aparentemente distintas que pese a sus diferencias encuentran algo que les une y se ayudan la una la otra.
Salvo que en éste caso esa unión radica en una joven blanca en paños menores encadenada al radiador de la casa de un cantante negro de blues retirado que pretende curarle su ninfomanía. No es un tema que pase desapercibido precisamente.
La trama de la película engancha desde el principio, cuando se nos presenta al dúo protagonista encarnado por dos actores en estado de gracia. Samuel L. Jackson da la nota como cantante de blues y Christina Ricci está salvajemente sexy, dura y frágil a la vez, aporta muchos matices a un personaje nada fácil de manejar. De las mejores interpretaciones de lo que va de año. Y Justin Timberlake se deja ver y la verdad es que no lo hace mal, aunque tampoco para tirar cohetes.
"Black Snake Moan" es muy divertida, sobretodo cuando surge el conflicto entre Rae (Ricci) y Lazarus (Jackson). Pero por desgracia, el enfrentamiento se resuelve antes de lo previsto y a partir de ahí la energía de la película se va diluyendo hasta llegar al final, salvo en contadas ocasiones, como la actuación de Lazarus en un local, que aunque puedan tacharla de videoclipera está muy "wapa".
El final peca de blando y guarda un tono medianamente conservador. Además, hay una chirriante escena antes de llegar a él que parece sacada de "El diario de Patricia", en concreto, la conversación con el cura.
Aún así, nos encontramos con una de las propuestas más frescas e interesantes que han llegado últimamente al cine. Aunque su transgresión dé marcha atrás en el último momento.
Blanch 
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Morning Glory (2010)
Roger Michell
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| 14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Enero de 2011 |
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Detrás de las cámaras que retransmiten los programas de televisión se esconce un mundo frenético y caótico que los espectadores ignoramos mientras nos sentamos frente a la pantalla del televisor. He visto pocas películas que se centren en ese mundillo, el mejor retrato televisivo lo he visto justamente en la pequeña pantalla, en la serie Studio 60 escrita por el célebre Aaron Sorkin y que desgraciadamente tan sólo contó con una temporada. Por eso me llamó la atención Morning Glory, por el tema, por su atractivo reparto y porque estaba producida por J.J. Abrams, que ha demostrado de sobra que de televisión sabe y mucho. Pero lo que me he encontrado no ha cumplido con las expectativas que me había creado con dichos ingredientes.
Morning Glory recuerda bastante a El diablo viste de Prada, no por casualidad, la guionista es la misma. Rachel McAdams interpreta el mismo personaje que Anne Hathaway, una joven entusiasta que es incapaz de mantener una vida sentimental sólida por su adicción al trabajo y que tiene que lidiar con jefes y compañeros de trabajo inflexibles, en este caso, por estar hastiados de una profesión que con los años acaba quemando. Pero si en la película de Meryl Streep se compensaba bastante bien la sensiblería con ironía y mala baba, en Morning Glory la balanza tira más por las buenas intenciones y por el humor blanco que dibuja sonrisas en vez de carcajadas, aunque de vez en cuando suelte algunos chispazos de socarronería sobre el mundo de la televisión, aunque no son suficientes para levantar la película de su condición de simple y fugaz entretenimiento.
La película le pertenece a Rachel McAdams, que está tan encantadora como siempre aunque a veces resulte demasiado pizpireta. Harrison Ford hace un papel que parece un símil de su situación actual, un veterano que no encuentra su sitio en la actual parrilla televisiva, por lo que se tiene que conformar con trabajos que están por debajo de lo que fue en su mejor momento. Y con Diane Keaton pasa lo mismo, pues le va ni que pintado el papel de una vieja gloria obligada a adaptarse a los nuevos tiempos si quiere seguir en boga, aunque tenga que hacer el ridículo de vez en cuando. Patrick Wilson es el interés romántico del personaje de McAdams, protagoniza una subtrama romántica que no capta más atención de la necesaria pero que es totalmente innecesaria.
(Sigue en Spoiler sin destripamientos)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Pero sin duda alguna, lo que más me ha impactado de Morning Glory es que me haya dejado con la sensación de que aprueba y defiende la televisión basada en el espectáculo hueco, el que pone a presentadores y reporteros a hacer el ganso para rascar unos escasos puntos de audiencia. ¿Se acuerdan los telespectadores españoles de Qué está pasando? Pues eso es lo que vende la película. Morning Glory no es un desastre, pero es una ocasión desperdiciada para hacer un poco de crítica y burla de la televisión que tenemos, la que al fin y al cabo hemos demandado nosotros como televidentes que somos. Para acabar, mencionar el uso y abuso de las transiciones musicales en el filme; cada secuencia está vendiendo un tema de los que componen la banda sonora. Si al menos la instrumental tuviera algo de chispa, pero es tan blanda como el conjunto.
Blanch 
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Sólo una noche (2010)
Massy Tadjedin
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| 15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
24 de Junio de 2011 |
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¿Se puede estar felizmente emparejado y ser tentado al mismo tiempo? Esa es la pregunta que plantea Sólo una noche, debut en la dirección de la guionista iraní Massy Tadjedin. La infidelidad es un tema recurrente en la cinematografía mundial, pero la principal novedad de la cinta en cuestión radica en que la idea del adulterio no surge por la insatisfacción de alguno de los cónyuges, al contrario, ambos son muy felices y están enamorados, pero a lo largo de una noche separados vivirán una experiencia que pondrá al límite su relación desde dos acercamientos muy diferentes: por un lado, la atracción puramente física, y por el otro, las cenizas de un fuego que no ha terminado de consumirse.
De esta forma, vemos como evolucionan a lo largo de la noche las dos parejas, a través de sus conversaciones, de sus miradas, más directas que esquivas, y de sus gestos, más vacilantes que firmes. No son personajes demasiado profundos, incluso hay uno al que le cuesta salirse del estereotipo, pero podemos sentirnos fácilmente identificados con alguno de ellos, o incluso con diferentes aspectos de los cuatro. Directa o indirectamente, todos hemos pasado por una situación similar, y difícilmente hemos podido encontrar una respuesta sencilla, al igual que el filme, que nunca se atreve a sentenciar a los personajes ni a las decisiones que asumen.
Sólo una noche es una película sustentada básicamente en los actores y los diálogos, es casi como ver teatro filmado, y es en estas situaciones cuando mejor se aprecia la labor de los intérpretes al cargar con todo el peso del filme. El cuarteto protagonista sabe que tiene una oportunidad de lujo para lucirse y la aprovecha al máximo, aunque con un resultado desigual. Keira Knigtley y Guillaume Canet tienen una química enorme, consiguen que su romance frustrado e inconcluso resulte tan palpable como amargo por esa serie de circunstancias que provocan que algo que podría ser genial simplemente no llegue a ocurrir nunca. En cambio, al tándem formado por Sam Worthington y Eva Mendes le falta algo más de tensión sexual; a él no le favorece que su personaje sea el más hermético y ella acarrea con el rol más tópico y antipático de la historia, aunque a veces se le intente sacar algo de trasfondo. El único personaje de relevancia fuera del cuarteto amoroso es el que encarna Griffin Dunne, que actúa como voz de la conciencia de la primera pareja.
(Concluyo en el Spoiler sin Spoilers)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Se nota la falta de experiencia detrás de las cámaras de la directora puesto que no le imprime un estilo particular a la cinta, que funciona y avanza gracias al reparto, a un montaje que juega con la alternancia de las historias y a la excelente banda sonora que ha compuesto el siempre estupendo Clint Mansell. Con todo, Sólo una noche no será una película que pasea a la historia, pero seduce en su melancólica contemplación de las imperfectas relaciones sentimentales. Un consejo: no la vean junto a su pareja, pues saldrán a la luz cuestiones incómodas que a veces es mejor no compartir con quien se comparte el lecho.
Blanch 
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