12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Un 1 en filmaffinity merece cierta explicación, más aún cuando se trata de una película cien por cien recomendable.
El guión hace aguas por todos sus flancos, las interpretaciones son de risa y en general flojea (siendo magnánimo) en todos los aspectos que hacen de una película un producto artístico. Es precisamente esta completa falta de calidad lo que hace de The room una película necesaria.
Todo lo bueno y malo de The room se encuentra cifrado en la presencia imponente de su artífice, el inexplicable Tommy Wiseau. Esta versión calamitosa de Vincent Gallo dirige, escribe, produce y protagoniza la historia, y lo hace tan mal que merece un aplauso invertido, con los reveses de las manos. Una extraordinaria comedia involuntaria.
El tercer episodio mantiene los rasgos básicos de la saga. La mayor contención a lo largo de la mayoría del metraje explota en la batalla final, tal vez la más desequilibrada de la serie. Pero antes, Itto apenas necesita pelear: su reputación le precede y le basta su teatral e imponente presencia para vencer, sin necesidad de luchar, la mayoría de los encuentros. También Daigoro y el habitual despliegue de psicodelia se limita al mínimo.
Por lo demás, más ninjas, más violaciones, desdén por la muerte marca de la casa y otro personaje femenino al que irremediablemente Itto cautiva. La presencia del Bushido vuelve a resultar forzada y excesiva, pero termina siendo, junto al buri-buri, el único rasgo memorable.
Lo mejor:
- Menos rara.
- El camino del samurai, de nuevo, sirve para justificar las más descabelladas decisiones, pero por momentos parece tomado en serio.
Lo peor:
- Tras la batalla final uno se pregunta si es posible crear intriga cuando el personaje principal es virtualmente invencible.
Nos encontramos ante la más revolucionaria concepción del personaje del zombie de la historia. Estos zombies son tan rápidos como lo eran cuando vivían, ni más ni menos. Pueden hablar, conservan las habilidades previas a su zombificación y parecen estar vivos. Ése sería un juicio extraordinariamente benigno.
Una comedia de zombies. No parecen zombies, pero no importa, porque es una comedia. Lamentablemente, la segunda premisa también es falsa. Si tu intención es reírte, esta película no es para ti.
Porque ni siquiera consigue el humor involuntario, último reducto de lo cutre, de tantas otras producciones. No es una comedia ni aparece ningún zombie. ¿Qué es, entonces, Una de zombis? ¿A quién va dirigida? La respuesta a la primera pregunta resulta estremecedora: Una de zombis es una reflexión sobre la naturaleza de la creación artística. La respuesta a la segunda pregunta es “a nadie”.
Al final todo queda claro. Las risas de esta comedia de terror zombie pertenecen únicamente a sus creadores, y el miedo lo da el aparatosamente fallido concepto de partida. El zombie, claro está, eres tú. [3]
Durante las primeras cuatro entregas ya habíamos visto suicidios rituales y pulsión de muerte suficientes para elaborar un tratado de psicología. Estos mecanismos alcanzan el paroxismo cuando los contratantes funcionan a la vez de pagadores y víctimas de Itto, y lo contratan para asesinar a su propio señor.
La trama de fondo se desarrolla a través del relato de estos cinco suicidas. Una vez planteada, aparecen de nuevo los elementos clásicos: ninjas, Retsudo y una pequeña trama autoconclusiva con Daigoro como protagonista en el que se profundiza en su conversión en mito, camino ya sugerido en el cuarto episodio.
Lo mejor:
- Única entrega donde ninguna mujer es violada.
- Novedades en el desempeño de Itto.
Lo peor:
- La música nunca fue gran cosa, pero en esta ocasión raya lo terrible.
- El guión contradictorio y lioso perjudica la que podía haber sido mejor entrega de la saga.