49 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Tontitas. Esnobs. Cargantes. En la cresta de la ola, soberbias y satisfechas de ellas mismas, hasta sus aparentes problemas e inseguridades son una forma de orgullosa coquetería. Todo lo que se salga de su composición de escaparate y vestuario lo desdeñan e ignoran con una chirriante risita que se quiere irónica. Modelo a seguir por todas las hembras de Babilonia, desdeñan lo rancio mesopotámico. En vez de filosofía, tienen perfume y vestuario. Todo se arregla comprando en los sitios adecuados. Su visión del mundo es la buena por ser la moderna, y frente a eso, razonar es de mal gusto. Hablan en voz alta y riéndose a carcajadas de estereotipos masculinos, que mira que son ridículos, y no me digas que mu a ésto, so machista, que te suelto a la inquisición de lo políticamente correcto.
16 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Demasiado hinchada y colosal para un contenido escandalosamente simple. Es como poner a una orquesta sinfónica a tocar la canción del verano. Pero James Cameron pone convicción en su película, tal vez demasiada, y algo tendrá cuando supo llegar al público de la forma que lo hizo. Aunque no me guste, al convertirse en algo tan chic el atacarla me dan ganas de defenderla.
13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Extraordinaria película. Una de las joyas de los 70. La mejor de Scorsese, según mi opinión. Magistral el libreto de Schrader. Genial De Niro. Se ha hecho tan famosa que es imposible elogiarla sin caer en el tópico, de modo que va: Travis somos todos.
20 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Scorsese tenía derecho a hacer la versión de la vida de Cristo que le viniera en gana. La Iglesia Católica tenía derecho a decir que esa versión no le gustaba. Lo malo es que el film, basado en una novela de Kazantzakis, escritor griego famoso en su época, es pesado, aburrido y pretencioso. Ser heterodoxo a estas alturas de la historia resulta muy ortodoxo.
18 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil.
El tono seudotrascendente y seudopoético que suele adoptar cualquier directorcillo/a que quiere resultar profundo y adquirir el estatus de autor, operación para la cual utilizar como coartada literatura de prestigio resulta very cool.
Realización correcta, aunque pesada. Almibar en cantidad. Intento fallido por recuperar el tono de las escritoras inglesas de la primera mitad del XIX. En su afan de ser sublime, resulta ridícula.