Qué pena que mi adorado Woody Allen haya elegido España para grabar la peor película de toda su carrera. Le falta el humor, la ironía, la inteligencia y la profundidad de sus otras películas. Ésta es solamente una sucesión de postales bonitas con algunos toquecitos de gracia y algunos momentos de una blandura irritante. Siendo, como creo, su peor película, es cierto también que está por encima de la mayoría que habitualmente inundan los cines. Y es que, pese a la decepción, no puedo dejar de amarle.
spoiler:
Tan sólo al final, cuando la maravillosa Penélope Cruz dispara con esa pistolita y las dos chicas, Vicky y Cristina, caminan por el aeropuerto con la mirada perdida, ha salido el Allen histrión y lúcido.