Es curioso como las dos mejores películas de la historia del cine sobre el alcoholismo, las han rodado dos directores cuyas carreras, con diferente suerte, se han centrado en la comedia: Billy Wilder ( la maravillosa "Días sin huella" ) y el casi siempre chapucero Blake Edwards, con esta obra maestra .
Hay otra peliculita por ahí, Leaving Las Vegas, que ya quisiera tener algunos de los destellos de talento de "Días de vino y de rosas"
Como es curioso que una interpretación tan rica, intensa y soberbia como la de Lemmon no recibiera un oscar.Personalmente, creo que es la mejor de toda su carrera; y, como Tío Oscar no se caracteriza ni por generosidad ni por su justicia, tuvo que reparar el agravio muchos años después y por una película menor y hoy desconocida. Lástima. Al menos, se lo "robó" Gregory Peck por otra interpretación memorable, aunque menos lucida.
Lee Reemick, impresionante también. Su mejor trabajo con "Anatomía de un asesinato".
Y los que dicen que no hay amor en la película, lean el spoiler.
spoiler:
No es cierto que Joe la deje ir porque no la quiera: es que ha encontrado su tabla de salvación: ha dejado el alcohol y recuperado el trabajo, a su hija y su dignidad. No deja de intentar convencer a Kirsten de que intente dejar de beber. Y la escena final es una prueba de ello.
Cuando ella se marcha sin prometerle nada, el no puede evitar llamarla tras la puerta, pero sabe que, si la traspasa y la sigue, volverá a caer. Así que la sigue con la mirada y parece aliviado de que ella pase de largo y no entre en el bar, cuyo rótulo luminoso se cierne como una amenaza en uno de los finales más demoledores del cine.
Y me olvidaba de la mejor escena de amor de la película : Kirsten, borracha y sola en un motel le suplica que beba con ella. Él se niega. Lleva tiempo sin beber y sabe lo que significará tomar una copa. Kirsten insiste. Está tan sola... Él, ya en la puerta, la mira con la compasión que sólo el amor puede experimentar y , aun sabiendo que equivale a recaer, bebe una copa con ella y la besa.
Esta escena me pone los pelos de punta...