Desde el "minuto cero" sorprende: esa escena inicial que muestra los raíles de una vía en movimiento, esa voz en off que sugiere la presencia de un subconsciente activo en una sesión de hipnosis, por supuesto, el blanco y negro, esa estética expresionista... Esa conjunción de factores consigue atraparnos de pleno, y no nos da tregua en ningún momento para el aburrimiento ni siquiera para la distracción.
spoiler:
El desenlace constituye una de las secuencias más originales que he visto en toda mi vida, con el protagonista convertido en un cadáver que desde su muerte cuenta con todo el tiempo del mundo para desasirse, flotar y liberarse definitivamente en ese río. Es una secuencia rica, literaria, onírica, plena de sentido... en una palabra: maravillosa. No la olvidarán.