¿Cuántos hombres y mujeres elefantes hay en nuestras calles y ciudades? ¿Cuántas personas tratadas como animales? ¿Cómo dignificar la vida de los que siempre han sido maltratados? La madre Teresa de Calcuta recogía a "los hombres elefante" de las calles de la India, los cuidaba, alimentaba, los hacía sus amigos y lo más importante, les daba amor. Ojalá seamos como este famoso doctor (magistralmente interpretado por Hopkins), personas que reconozcamos dentro de los guiñapos y piltrafas humanas a seres humanos capaces de dar y recibir amor.
spoiler:
Yo digo que soy muy hombre porque nunca lloro. Esta magnífica obra de arte me arrancó las lágrimas y profundos sollozos en la última escena: el hombre elefante, que resultó más humano que los caballeros ingleses y que cualquiera de nosotros, observa el cuadro de un hombre dormido, acostado como Dios manda sobre su cama, mira la fotografía de su amiga amada y de su querida madre, levanta las almohadas que lo detenían una por una, lentamente y se recuesta en el regazo de la muerte, una muerte que él esperaba puesto que la máxima felicidad ya la había conocido.