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Gran gran película, de esas que te dejan con una sonrisa bobalicona en los labios y de las que alegran un lluvioso domingo por la tarde.
Esa encantadora familia de frikies en su destartalada furgoneta amarilla hacen que te olvides de que tienes algún que otro michelín, de que tú trabajo no es gran cosa y de que tu vida, en fin, no es tal y como te la esperabas. ¡Fuera complejos! La belleza está en la diferencia y en los ojos de la gente que te quiere (aunque estos estén aún peor que tú). Los Hoover me recuerdan en cierto modo a mi misma y a la gente que conozco. Y es que todos tenemos algo de frikis y, al fin y al cabo, ¿qué es lo normal?
Con respecto a apreciaciones más técnicas, la película tiene un guión mordaz, frases lapidarias (como la definición de fracaso dada por el abuelo) dichas como quien no quiere la cosa, de manera natural y sencilla, una gran fotografía y unos actores realmente estelares. Me gustó especialmente la madre, Toni Collette y el estupendo Greg Kinnear y, por supuesto, el hilo conductor de la película, la pequeña Abigail Breslin, una Manolito Gafotas encantadora y terriblemente tierna, aunque en absoluto cursi.
En fin, mañana es lunes, llueve y a las 8 tengo que ir a trabajar, pero nada de eso importa porque tengo a mi gente.
silutxi 
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