53 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No es la mejor película de guerra que he visto, pero el mejor Hitler que he visto. Y que no se me malinterprete: me refiero al trabajo que hace Bruno Ganz. Por expreso deseo, esperé a ver la película hasta que se estrenó en DVD, para poder escucharla en alemán, con subtítulos, y no me arrepentí. El doblaje en castellano no es que esté mal, pero sí muy lejos de llevar la sensación de fiera acorralada que el actor alemán imprime a Hitler. Por decirlo de otra manera: Bruno Ganz, en esta película, ES Hitler, y, hasta donde sé por lo que he leído, no lo es porque le imite sin más, lo que lo hace aún más meritorio. Si en los Oscar de ese año hubo una película capaz de hacerle sombra a la representación española, fue esa.
Como tengo la suerte de conocer a un berlinés cuya madre vivió en la capital prusiana toda su vida, he podido contrastar con él lo que sucedió en aquel inmenso campo de ruinas. La gigantesca morgue berlinesa, realmente, existió, tal y como aparece la ciudad en la película. Los rusos hicieron muy bien su trabajo, que no era otro que vengarse, y es lo que se refleja aquí. Eso sí, no aparece nada en la película sobre las cientos de miles de alemanas violadas; sólo muertos y heridos por doquier, pero ilustra bastante bien lo que fue uno de los episodios de más espantoso sufrimiento de la población civil durante la guerra que terminó en el 45.
Los persoonajes que acompañan a Hitler también están a la altura, desde la secretaria a la propia Eva Braun (me parece la segunda interpretación más notable de la película, y eso que el papel es secundario). El sonido es impresionante, y no podía serlo menos cuando apenas hay un par de minutos sin escuchar explosiones o tiros. Esa mezcla de orgía, muerte y locura que representan muchos SS da el toque surrealista ideal para aquel deleznable régimen de opereta. Es cine europeo, con un director europeo, pero con las trazas de una superproducción norteamericana. Genial, terrible, imprescindible.
21 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Como la crítica no puede exceder los 3000 caracteres, diré en defensa de la película que tiene méritos suficientes para tener esta calificación: actuaciones, caracterización, vestuario, banda sonora y fotografía.
Ahora repasemos las dos críticas que se le achacan con más frecuencia a la película: antisemitismo y tendencia al "gore" gratuito.
Respecto al antisemitismo, nunca he oído o leído algo tan absurdo. Primero, porque viene, naturalmente, o de círculos judíos o de pseudoilustrados que ven en cualquier caracterización negativa de lo judío algo antisemita. Veamos: para empezar, el héroe de la película (permítaseme el calificativo) resulta que es tan judío como los sacerdotes que le condenan. Y judío de pura cepa, con pedigrí, si queremos referirnos a eso: nacido allí, de raza semítica, y no un yiddish de Centroeuropa, por ejemplo. Judíos son sus apóstoles, María, la Verónica y la Magdalena. Judíos son José de Arimatea y los otros sacerdotes a los que el Sanedrín (que no estaba reunido en pleno, sólo quienes convenían a Caifás) expulsa del juicio con cajas destempladas. Judío es el buen ladrón (probablemente, un zelota que había combatido a los romanos). Pero, claro, conviene decir que es antisemita, porque son judíos quienes le entregan a los romanos. Por cierto, tal y como dicen los cuatro evangelios canónicos (escritos por judíos, de paso), textos a los que entonces habría que tachar también de "antisemitas". Por supuesto, sé que alguien podría decirme ahora que todos los que yo llamo "buenos judíos de la película" son en realidad cristianos, y no judíos. Pues no: originalmente, los ritos cristianos estaban tan impregnados de lo judaico (hasta la circunsición se practicaba) que no eran sino una corriente como podían serlo las de saduceos, escribas o fariseos (con estos últimos parece que Jesús simpatizaba bastante, pese a criticarles). Así que aquí, en esta película de Cristo, no hay "cristianos" tal y como lo entendemos hoy. Hay corrientes en la religión judía que chocan: la visión de la casta sacerdotal, aferrada a la tradición y a sus privilegios, y la de un hombre que quería liberarles de dicha visión dogmática.
En segundo lugar: se dice que la película es un lamentable espectáculo de sangre, gore, violencia gratuita. No tengo mucho más espacio, pero añadiré que si se va a abordar, desde una calificación moral de Mayores de 18 años, la tortura y muerte de un hombre, ¿qué se espera ver? ¿Un poco de salsa de tomate?
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Y recurro al título popero y ochentero no porque Mecano tenga nada que ver, sino porque se trata de los marcos superior e inferior en que se desenvuelve de menos a más el protagonista de la historia. Una historia de tramperos y cazadores, de montaña y senderos ocultos, de indios y de colonos. Una de ésas historias que, aunque como dice la canción de la película, "no es la historia que uno se había estado imaginando", sigue llegando muy profundo. Es, probablemente, el mejor western con la naturaleza como protagonista, y, de excusa, la historia de un hombre que sale en busca de la montaña y de sí mismo.
Pocas veces he visto películas donde el diálogo quede relegado a magras conversaciones: porque, de hecho, diálogo hay, pero no demasiado. Se quiere que el espectador entienda qué es eso de estar en la montaña, en mitad de la nada y, sin embargo, en mitad de todo. Es lo que le pasa a un inexperto Jeremiah. Diría que, a raíz de esa película, Redford guardó un vivo interés en los exteriores paisajísticos de grandes planos generales, y que luego ha utilizado prolijamente en las películas que ha dirigido él mismo desde "El hombre que susurraba a los caballos". Y eso, desde luego, no tiene nada de malo: es un regalo para la vista.
Esa canción que se oye de vez en cuándo es una especie de "leiv motiv" y de epitafio a la vez, con el estribillo diciendo algo así como "el camino por el que vas errante es el camino que eliges; el día que te demoras es el día que pierdes". La canción (no sé quién la canta, casi creí una vez que era el propio Redford) resume los por qués, los qués y los quiénes de esta historia. No se busca al héroe, pero éste acaba por serlo para quienes menos cabía imaginar:para los indios. Hablando de indios: Delle Bolton, que interpreta el papel de "Cisne", está espléndida, como todos los demás. Pero, en este caso, me refiero a algo más que su papel, que desempeña con holgura.
Si tuviese que escoger un par de escenas, y, dado que alguno de mis predecesores ha elegido ya la del final, con el gesto de triunfo de Jeremiah ante el indio crow cuando se saludan, serían estas dos: la del hallazgo del cazador muerto con el rifle del 50 que Jeremiah buscaba y la de la mujer loca, cuando él se da cuenta de que tendrá que hacerse cargo del niño personalmente.
En resumen: una película para palomitas y para pensar, pero antes lo segundo que lo primero. Una fotografía impecable, un soplo de aire fresco (de la montaña, seguro) aún más de treinta años después de estrenarse. Impresionante, imprescindible, inolvidable.
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No sé por qué se le da una puntuación tan baja (de partida) a una magnífica serie de televisión protagonizada por dos actores como Strauss y O´Toole. Al margen de sus interpretaciones, que son brillantes, la historia que se narra se ciñe bastante a los hechos históricos que tuvieron lugar en el año 73 de nuestra era. Masada (Metzada, "fortaleza" en hebreo) fue el último bastión de la resistencia judía a la dominación romana, y la gesta de aquellos zelotes tuvo una más que digna traslación a la televisión dos mil años después. El tratamiento de los personajes es bastante profundo: conocemos sus miedos, esperanzas, motivaciones, miserias...; un 6,1 se queda corto. Lo cierto es que aquella miniserie de televisión (qué rabia haberme perdido el último capítulo de cuatro) fue emitida a mediados de los Ochenta en España, y desde entonces no ha vuelto a reponerse. Creo que es un gran error, pero de eso está llena la gestión del ente público.
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Bueno, ya he visto "Ágora". Dos veces en menos de 48 horas.
He de confesar que llevo queriendo verla desde la primera vez que vi el tráiler me sedujo, sencillamente porque el personaje principal ya me había llamado la atención cuando leí acerca de ella en "Cosmos", de Carl Sagan. Investigué, claro, en cuanto esta herramienta llamada "Internet" llegó a mis dedos. Y salió esta película. Esta película maravillosa. Le pongo un 9 porque así me quito la espinita que me dejó "Alatriste" hace años. El 8 se lo daba de calle, de todas formas.
No sé si "obra maestra" es un calificativo que le quede grande. Posiblemente, sí, pero esas cosas las dice el tiempo. Nadie hubiera pensado que cosas como "Dr. Strangelove" o "La tumba de las luciérnagas" pudieran convertirse en obras maestras, y resulta que lo son. Bastó tiempo. Tal vez Amenábar tenga suerte en este sentido con el paso de los años cuando se hable de esta película. Echo de menos algunas cosas... creo que daba para más metraje, por ejemplo. La naturaleza de la relación entre Hipatia y Orestes, en la segunda parte de la película, parece de amistad lo suficientemente ambigua para que resulte sospechosa de algo más. Echo de menos cierto rigor histórico en algunos momentos: Sinesio murió dos o tres años antes que Hipatia, ésta era una mujer de al menos cuarenta y cinco años (probablemente más) en el momento de su muerte, y parece ser que, aunque virgen, pudo estar casada con un tal Isidoro. Por más que he buscado, no he encontrado nada acerca de los parabolanos. Algunos personajes aparecen un poco desdibujados, como es el caso del propio Orestes, que cada vez que se tiene que enfrentar a Cirilo me recuerda al huérfano Oliver diciendo aquello de "¿me da un poco más, señor?" Y puede que haya cierto tufo anticlerical en toda la película, por mucho que se hable de que es un alegato contra el fanatismo, y no contra la Iglesia. Bueno... todo eso se puede perdonar.
Empezando por lo último, no hay que olvidar que hay una secuencia deliciosa acerca del corazón mismo de la religión cristiana, secuencia que podríamos denominar "el milagro del pan", cuando las manos de los desharrapados se tienden hacia Davo (casi parece que es una puesta en escena teatral) mientras él reparte pan entre ellos. O en el momento de la fuga de Sinesio en plena noche, cuando bendice a Hipatia mientras duerme. No. Antifundamentalista, seguro. Anticlerical, puede. Anticristiano, no creo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
Ágora es una película que funciona porque, pese a que tiene alguna carencia de ritmo, lo compensa con actuaciones que van de lo correcto a lo brillante, porque tiene una espléndida fotografía y unos movimientos de cámara realmente originales (fenomenal ese plano de 360 grados dentro del Serapeo, durante el asalto de los cristianos); puede resultar muy lenta cuando vemos a la filósofa y a la matemática, en lugar de a la mujer (aunque no siempre, lo del barco es memorable), pero la banda sonora hace su trabajo maravillosamente bien, y el diálogo es algo que siempre está presente (apenas hay silencios). Funciona porque hace justicia al personaje al que se ha dedicado, ya que, al contrario que el "Alexander" de Oliver Stone, se escogió al actor (actriz en este caso) adecuado, y la historia se ha contado en general con corrección. Funciona porque llega a conmover en algunos pasajes. Funciona porque ha sobrevivido a la expectación levantada. La segunda vez que he visto "Ágora" ha sido en un cine de Málaga, en martes y trece, y la sala estaba a la mitad de aforo, lo cual es un logro entre semana. Funciona porque, a diferencia de "Alatriste", se nota que el dinero llegaba de verdad, y no se quedaba por el camino. Decorados acertados, vestuario más acertado todavía, puesta en escena bastante puntillosa. Funciona aunque apenas arranque alguna risa: lo del pañuelo es prácticamente lo más cruel que le he visto a una mujer hacer a un hombre, y eso que seguro que la intención de Hipatia no era hacer daño. De todas formas, la sala se partía de risa. Por cierto, la anécdota parece que fue verídica. Funciona porque, para quien esté algo versado en el tema, los guiños a la filosofía clásica y a la astronomía moderna (a Carl Sagan, por decirlo claramente) alternan con un descaro que se agradece.
Ah... quienes acusan al filme de exhibir violencia gratuita, no saben, probablemente que Amenábar omitió algunas cosas especialmente truculentas.Por ejemplo, la propia muerte de Hipatia: fue asaltada en su litera por un grupo de no menos de cien fanáticos, que la sacaron de dentro por el pelo, la arrastraron a una iglesia, le obligaron a besar una cruz, la desnudaron y le arrancaron la carne de los huesos con conchas marinas mientras aún estaba viva. Creo que, como ejemplo de violencia charcutera, es un alivio que Amenábar no haya caído en eso. Simplemente, mostró lo que honestamente pensó que debía mostrar. Y la película entera, por mucho que alguien se empeñe en llamarla "grandielocuente", destila honestidad por todas partes.